Los eclipses, si bien son fenómenos astronómicos inevitables –el rumbo de los planetas, sus lunas y las estrellas es imposible de cambiar–, sí tienen un 'monstruo final' capaz de estropear el espectáculo: el tiempo. En el caso del eclipse total del 12 de agosto , las tormentas de evolución que podrían crecer en zonas del este y el Pirineo son ahora la principal incógnita para quienes buscan un cielo despejado. Y no es la única amenaza: el fenómeno coincidirá con un episodio de calor intenso que podría llevar los termómetros hasta los 40 grados o incluso más en algunos puntos de la franja de totalidad. Samuel Biener, climatólogo y experto de Meteored, explica qué se puede esperar y, sobre todo, cuándo se podrá saber con mayor precisión dónde convendrá situarse para sortear las nubes y asegurarse el mejor lugar para contemplar la totalidad. —¿Cuál es el escenario meteorológico que tenemos ahora mismo para el eclipse? —A día de hoy, lo más destacable va a ser el calor muy intenso. A partir del domingo se está formando un nuevo domo de calor -fenómeno meteorológico donde un sistema de alta presión persistente atrapa aire caliente sobre una región, funcionando como la tapa de una olla- que traerá temperaturas muy altas a España. Y, además, las zonas afectadas por la franja de totalidad son también donde se esperan las temperaturas más altas de ese día. En el valle del Ebro, Navarra y el centro de la Península se pueden alcanzar los 40 grados o incluso superarlos. A la hora del eclipse serán más bajas, pero seguiremos hablando de calor intenso. En cuanto al cielo, con este domo va a hacer que predomine el tiempo estable en gran parte de España. El problema es que una pequeña onda de aire frío en altura podría provocar durante la tarde nubes de evolución en zonas de montaña del este, Castilla-La Mancha, Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y el Pirineo. Eso podría dar lugar a tormentas dispersas que dificulten la observación. —¿Son esas tormentas la principal amenaza para ver la totalidad? —Ahora mismo es lo que puede dificultar más la observación en algunos puntos de la franja de totalidad. Además, las tormentas forman los conocidos como yunques -formaciones de aire cálido y húmedo que asciende con mucha fuerza-, que se extienden en abanico y pueden alcanzar decenas de kilómetros. Aunque no esté lloviendo donde estás, esa nubosidad puede impedir o dificultar la observación. También hay incertidumbre en el extremo norte peninsular. Si se mantiene el viento del noreste en la vertiente cantábrica y el norte de Galicia, podríamos tener nubosidad que dificultase o incluso impidiese ver el eclipse. En zonas de montaña de la cordillera Cantábrica también podrían crecer algunas nubes de evolución y provocar alguna tormenta aislada. —¿Con cuánta antelación podremos saber dónde habrá problemas? —Con las tormentas dispersas, hasta muy pocas horas antes no se puede saber cuáles serán las zonas más afectadas. Necesitamos recurrir a modelos de alta resolución, que dibujan bastante bien las zonas donde pueden registrarse tormentas. Puede pasar que en un periodo despejado haya una tormenta durante la hora del eclipse o un poco antes, o al revés: que se prevean tormentas y después no haya. Por eso insisto en que estos días no hay que mirar las previsiones automáticas de las aplicaciones o páginas web. Son previsiones basadas en la salida de un modelo que se actualiza cada seis horas y, en situaciones de tormentas dispersas, el porcentaje de lluvia prácticamente no sirve para nada. —Durante un eclipse total la temperatura baja. ¿Podría eso modificar las nubes o las tormentas? En algunos eclipses recientes se han medido descensos de temperatura de hasta cinco grados durante la totalidad. En esta ocasión seguramente no sea tan pronunciado porque el eclipse va a ser ya muy tarde, prácticamente media hora antes del atardecer, y coincidirá con la bajada de temperatura típica antes de la puesta de Sol. También se produce el conocido como viento solar, que aparece en esos momentos de cambio de temperatura y luminosidad y altera el viento durante unos minutos. Es un fenómeno que se está empezando a estudiar. La desaparición repentina del Sol puede provocar o frenar algunas corrientes ascendentes que alimenten a las tormentas, pero los estudios apuntan a que los efectos no serían demasiado importantes a la hora de disipar las nubes.
En apenas unos días, millones de personas levantaremos la vista al cielo al mismo tiempo. Algunas lo harán por curiosidad, otras porque llevan años preparando este instante, pero muchas intentaremos inmortalizarlo con el teléfono móvil. El eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto será uno de los acontecimientos astronómicos más importantes que vivirá España en varias generaciones. Durante unos segundos, la Luna ocultará completamente nuestra estrella para quienes se encuentren dentro de la franja de totalidad, transformando el día en noche y dejando al descubierto la delicada corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol. Es un espectáculo único que recordaremos toda la vida, por eso merece la pena prepararse con calma si tienes pensado inmortalizarlo de alguna manera. Y fotografiar un eclipse es perfectamente posible con equipo básico, incluso con un móvil, siempre que tengamos claros dos conceptos: el primero es proteger nuestros ojos y nuestro equipo; el segundo, saber hasta dónde podemos llegar con nuestros recursos y no hasta dónde nos gustaría llegar. Aunque el eclipse total del 12 de agosto sucederá con el Sol muy bajo en el horizonte comparado con la altura que suele tener en puntos más altos del cielo, sigue siendo crucial que tomemos precauciones al mirarlo directamente, sobre todo si vivimos desde la mitad de la península hacia el norte . Cuanto más al norte del país estés, más alto estará el Sol (con un máximo aproximado de 10º); y cuanto más al este, más bajo lo verás, hasta alcanzar un mínimo aproximado de 1,8° en Menorca. El Sol siempre debe observarse con gafas de protección solar que cumplan la norma internacional ISO 12312-2, sin importar si está parcialmente eclipsado o no. La misma precaución se aplica a cualquier cámara, incluida la del teléfono móvil, sobre todo si vas a fotografiar el eclipse desde su inicio hasta el final. Solo debes prescindir del filtro para el móvil si vas a grabar un vídeo breve del entorno sin apuntar directamente al Sol. Nunca mires directamente al Sol hasta que esté completamente cubierto por la Luna (solo desde los lugares donde el eclipse será total). Cuando una lente apunta directamente al Sol, concentra una enorme cantidad de luz sobre un sensor muy pequeño. El riesgo aumenta al utilizar teleobjetivos, porque concentran la radiación solar sobre una superficie reducida, de forma similar a una lupa. Cerrar el diafragma puede reducir la cantidad de luz, pero no sustituye en ningún caso a un filtro solar colocado delante del objetivo. Por eso, una exposición prolongada puede dañar el sensor o provocar el sobrecalentamiento del dispositivo. En el caso de los ojos, el daño es todavía mayor porque corremos el riesgo de quemar la retina de manera irreparable. Y lo más peligroso es que los síntomas visuales pueden aparecer varias horas después de la exposición, porque las células lesionadas necesitan tiempo para entrar en disfunción o muerte celular, y el cerebro no 'detecta' ese daño como dolor. Algunas personas notan visión borrosa, colores apagados o una mancha en el centro del campo visual horas después o incluso al día siguiente. La solución para evitar daños es sencilla: colocar delante del objetivo un filtro solar específico para fotografía que bloquee adecuadamente la radiación ultravioleta e infrarroja, además de reducir la luz visible hasta niveles seguros. Existen pequeñas láminas solares que pueden adaptarse a la cámara del móvil, además de filtros específicos para fotografía solar. Lo importante es que el filtro esté siempre delante de la lente mientras el Sol permanezca visible. Esta norma solo puede romperse durante la fase de totalidad. Si te encuentras dentro de la estrecha franja donde el eclipse alcanza el 100%, durante los segundos en los que el Sol queda completamente cubierto sí es posible retirar temporalmente tanto las gafas como el filtro de la cámara para contemplar la corona solar. En cuanto reaparezca el primer punto de luz solar, deberás volver a colocarte las gafas y poner el filtro delante de la cámara inmediatamente. Quienes observen el eclipse desde fuera de la franja de totalidad, aunque el Sol llegue a cubrirse en un 99%, deberán mantener la protección en los ojos y las cámaras durante todo el fenómeno, sin excepciones. La baja altura del Sol sobre el horizonte tampoco permite prescindir de los filtros mientras quede visible alguna parte de su superficie, aunque si estamos en las Islas Baleares, sí que podemos utilizar filtros de densidad neutra mucho menos opacos. La respuesta probablemente sorprenderá a mucha gente: se puede conseguir más de lo que imaginamos, porque los teléfonos actuales incorporan cámaras cada vez más capaces y permiten obtener un bonito recuerdo del eclipse, especialmente si utilizamos un teleobjetivo de calidad para el dispositivo. Adáptate al equipo que tengas y no intentes capturar un imposible. Fotografiar (o grabar en vídeo) los momentos previos a la totalidad con un zoom medio (el clásico 2x o 3x en smartphones) incluyendo a las personas que tienes delante, o el paisaje, es una de las mejores decisiones que puedes tomar. Si dispones de un teleobjetivo para móvil con una distancia focal equivalente a 200mm o más, puedes intentar acercarte al sol para conseguir algo de detalle. Eso sí, mantén el filtro solar delante de la lente durante la fase parcial, y desactiva los modos de IA en caso de que estén activados. Mentalízate de que vas a documentar el eclipse y lo que sucede en el entorno, así podrás relajarte, disfrutarlo y conservar un recuerdo para toda la vida. Ten en cuenta que, minutos después de la totalidad, cuando el Sol eclipsado todavía no se haya ocultado tras el horizonte, ya empezarán a circular cientos de fotos increíbles por las redes sociales, todas con mucha mayor nitidez y calidad de las que podemos conseguir la mayoría de nosotros. Además, muchas de ellas se parecerán entre sí. Por eso mi mejor recomendación es que tus fotografías tengan intención, para que sean únicas y mucho más bonitas. Documenta cómo sucede el eclipse a tu alrededor, incluyendo el paisaje y las personas. La fotografía que nadie puede hacer por ti. Existe un detalle curioso que muchos cazadores de eclipses profesionales comparten una y otra vez después de cada totalidad: no hay ninguna sensación en el mundo comparable a la que se siente cuando vives un eclipse total de Sol; nadie queda indiferente y no existen palabras que definan por completo su magia. Por eso, cuando termina el fenómeno, las personas apenas recuerdan las fotografías que hicieron (a no ser que sean profesionales que llevan años preparando ese momento). Lo que permanece en la memoria es otra cosa. Recuerdan el descenso repentino de la temperatura, el cambio en los sonidos y el comportamiento de los animales, la luz extraña que envuelve el paisaje, la emoción compartida con quienes estaban alrededor y ese instante en que el cielo parece detenerse, mientras la corona solar emerge alrededor de la Luna.