La emoción estaba servida: tras tres pruebas fallidas y dos retrasos -uno pro probelas técnicos y otro por mal tiempo- para la cuarta , por fin el cohete de Elon Musk, el gigante Starship, ha conseguido demostrar que está más cerca de su objetivo. El lanzador despegó de las instalaciones de SpaceX en Bocachica (la recién creada ciudad aeroespacial Starbase) pocos minutos después de la 1.30 hora española (18.30 hora local) en lo que sería la décima vez que Starship surcaba los cielos totalmente ensamblado. Porque Starship tiene dos etapas: Super Heavy, de 70 metros y 33 motores Raptor, la primera parte y encargada de levantar el vuelo desde el suelo; y Ship, de 50 metros y 6 motores Raptor, parte que se encarga de desplegar en el espacio la carga que porta el cohete, incluidos los tripulantes de las próximas misiones a la Luna. Y el objetivo ahora se encuentra en que ambas etapas regresen sanas y salvas de nuevo a las instalaciones, una tarea que no está siendo nada sencilla para SpaceX. Los propósitos del Vuelo 10 fueron similares a los del Vuelo 9, que igual que el 8 y el 7 acabaron en llamas apenas unos minutos después del lanzamiento . Una vez más, SpaceX se propuso realizar varios experimentos con Super Heavy, incluyendo un giro controlado que ahorra combustible durante el descenso y una combustión de aterrizaje que incluía «configuraciones de motor únicas», según un avance de la misión de la compañía. Y Super Heavy cumplió: a los siete minutos del despegue realizó un amerizaje suave sobre las aguas del Golfo de México (en esta ocasión no estaba planeado que los palillos de 'Mechazilla' lo recogieran en el aire). Por su parte, Ship continuó su trayectoria volando alrededor del planeta, en trayectoria suborbital (casi completando una vuelta a la Tierra). Desde hacía tres test la compañía había buscado desplegar ocho objetos iguales en forma y tamaño a los satélites de Starlink, aunque no ha podido ser hasta la décima prueba cuando SpaceX ha conseguido, por fin, el hito. «Estos satélites en esa misma trayectoria suborbital se quemarán por completo en su reentrada en la atmósfera», explicó el portavoz de SpaceX, Dan Huot, sobre el final de esos objetos simulados durante la retransmisión en directo del lanzamiento. Y habrá muchos despliegues de satélites desde Starship en el futuro, si todo marcha según lo previsto: SpaceX cuenta con Starship para terminar de construir su megaconstelación Starlink, que ya es la red de satélites más grande jamás construida. El cohete gigante debería transportar al menos 60 Starlinks a la vez, explicó Huot. La décima prueba también consiguió el reencendido en el espacio de uno de sus motores, una maniobra básica para poder reorientar en el futuro al cohete de camino hacia su destino, como la Luna y luego Marte, según las aspiraciones de Musk. Es básico además para su reentrada en la Tierra y su aterrizaje, ya que Starship busca ser totalmente reutilizable. «Parece que confirmamos el reencendido de uno de esos motores Raptor centrales, la segunda vez que lo hacemos», señaló Amanda Lee, ingeniera de seguridad del cohete durante la transmisión. «Es súper emocionante. ¡Felicidades al equipo por este logro!». «¡Amerizaje confirmado! ¡Felicitaciones a todo el equipo de SpaceX por una emocionante décima prueba de vuelo de Starship!» escribió la compañía en X una hora después de la prueba. «¡Excelente trabajo del equipo de SpaceX!», escribió el propio Musk para felicitar a su equipo. Este éxito ha significado un golpe sobre la mesa de SpaceX después de atravesar una situación delicada con su nuevo prototipo. Porque hasta la fecha no había podido completar más de apenas de unos minutos en órbita, e incluso el hasta ahora confiable Super Heavy había mostrado problemas. La situación había generado dudas, ya que la idea es que Starship sea el vehículo de las tripulaciones en el Programa Artemis , el nuevo intento de la NASA por poner a sus astronautas sobre la Luna (y a los de las agencias colaboradoras, como la Agencia Espacial Europea, que gracias a su trabajo se ha reservado tres asientos para próximas misiones). De forma paralela, Musk se ha propuesto el reto de enviar próximamente su cohete no ya a nuestro satélite, sino a la Luna. Y no será en la próxima década, sino que quiere agendar los primeros vuelos sin tripulación ya para el año que viene. Todo un reto tecnológico para el que aún queda mucho trabajo, si bien esta prueba le acerca un paso más al objetivo. El propio Musk lo sabe y el lunes, en rueda de prensa ya declaró que Starship deberá superar «miles de desafíos técnicos», si bien él se muestra «confiado» en su equipo y en el cohete. Está previsto que las próximas pruebas incluyan maniobras tan impresionantes como varios Starship lanzándose a la vez para acoplarse después en el espacio y probar que se puede llevar a cabo el reabastecimiento de combustible, si bien la parte más importante ahora es recuperar ambas etapas, Ship y Super Heavy, y poderlas reutilizar en diferentes vuelos. Como siempre recuerdan desde la compañía antes de los vuelos, «la emoción está servida».
El mal tiempo ha obligado a SpaceX a posponer este martes (hora española) el lanzamiento de su prototipo de cohete Starship, clave para las aspiraciones de Elon Musk de colonizar Marte, así en como los planes de la NASA de llevar de nuevo astronautas a la Luna. El décimo vuelo de prueba, que se ha pospuesto otras 24 horas más (agendado para la madrugada del miércoles, concretamente a las 2.30 AM) llega en uno de los momentos más complicados para el lanzador más potente del mundo, tras una serie de fallos que comienzan a suscitar dudas sobre su viabilidad. Con una altura de 123 metros, el gigante estaba listo para despegar desde la base Starbase de la empresa, al sur de Texas, en un lapso de tiempo que se abrió a las 1.30 AM (hora española), y que tenía una hora de ventana de lanzamiento. Se trata del segundo retraso en dos días, después de que una fuga en el sistema terrestre frustrara un intento previo el lunes. El objetivo de la misión es someter la etapa superior, destinada en última instancia a transportar tripulación y carga, a pruebas de estrés estructural mientras vuela alrededor de medio mundo antes de amerizar en el océano Índico. SpaceX también probará nuevos materiales para el escudo térmico e intentará desplegar satélites Starlink simulados como carga. El agresivo enfoque de la empresa de «fracasar rápido, aprender rápido» le ha acreditado con un liderazgo indiscutible en los lanzamientos espaciales gracias a su familia de cohetes Falcon. Sus cápsulas Dragon son las únicas naves espaciales estadounidenses que transportan astronautas a la Estación Espacial Internacional, mientras que Starlink se ha convertido en un activo geopolítico. Aunque crece la preocupación sobre si estos éxitos se traducirán en Starship, un cohete totalmente reutilizable mucho más grande que los ya famosos Falcon. No obstante, desde que se cambiara al nuevo prototipo, La fase superior ha explotado en los tres vuelos de prueba de 2025. Incluso si el décimo vuelo tiene éxito, todavía quedan por delante grandes obstáculos. «Quedan miles de retos de ingeniería tanto para la nave como para el propulsor, pero quizás el mayor de ellos sea desarrollar un escudo térmico orbital totalmente reutilizable», afirmó Musk, su fundador, en una transmisión en línea. Además, los retrasos en la Starship podrían afectar al programa Artemis de la NASA, cuyo objetivo es llevar a los astronautas estadounidenses de vuelta a la Luna a partir de 2027 utilizando una versión modificada de la Starship como vehículo de aterrizaje.