¡Unidos somos más fuertes!

Seleccione su idioma

Terrazas del Rodeo

ABC - Ciencia

Ciencia
  • Si hoy alguien preguntara cuál es el invento sin el cual la civilización tal como la conocemos no habría sido posible muchas personas pensarían en la rueda, en la escritura o en la pólvora; sin embargo, algunos historiadores responderían sin dudar: el arado. Una herramienta aparentemente simple, con más de 5.000 años de historia, que nació en algún momento entre el cuarto y el tercer milenio antes de nuestra era, en las fértiles tierras de Mesopotamia y Egipto, como una evolución casi inevitable -y a la vez sorprendentemente accidental- del palo cavador y de la azada. Lo fascinante es imaginar que algo tan decisivo surgiera, al menos en parte, por serendipia : por una mezcla de casualidad, ojo atento y... Ver Más
  • Hace 66 millones de años, un asteroide de 11 km borró del mapa a los dinosaurios , señores absolutos de la Tierra durante más de 160 millones de años. Fue, desde luego, un apocalipsis de fuego y oscuridad. Pero al mismo tiempo, si esa catástrofe no se hubiera producido, nosotros, los mamíferos, que por aquel entonces no éramos más que pequeñas criaturas asustadizas y subterráneas, jamás habríamos tenido la oportunidad de crecer, de diversificarnos y, eventualmente, de desarrollar la inteligencia que permite que hoy podamos escribir (y leer) estas líneas. Los nichos ecológicos estaban ocupados; hizo falta que se vaciaran para que nosotros pudiéramos llenarlos. No fue la única vez que sucedió algo parecido, aunque sí la última. En cierto... Ver Más
  • La homosexualidad no es exclusiva del ser humano. La practican numerosas especies animales, desde los pingüinos y los salmones a los osos y los búhos, y es muy habitual entre el resto de primates, incluidos los grandes simios, nuestros parientes más cercanos: bonobos, chimpancés, orangutanes o gorilas de montaña. La razón ha sido muy debatida entre los investigadores, ya que, al no contribuir directamente a la reproducción, esta conducta supone un enigma evolutivo en la naturaleza. Estudios previos la han atribuido a un 'accidente' ocasional o un producto de la falta de parejas sexuales. Sin embargo, una nueva investigación del Imperial College de Londres considera que su emergencia es mucho más compleja y depende de una variedad de factores ecológicos y sociales. Tras analizar casi 500 especies de primates, el equipo ha encontrado que la sexualidad entre individuos del mismo sexo es más común en especies que cumplen uno o varios de estos condicionantes: viven en ambientes hostiles, con acceso limitado a los alimentos (el caso de los macacos de Gibraltar) o alto riesgo de depredación (monos verdes); tienen más dimorfismo sexual (diferencias en el tamaño o apariencia entre machos y hembras, como ocurre con los gorilas de montaña); son longevas (chimpancés) o tienen sistemas sociales y jerarquías complejas (babuinos). Los hallazgos, publicados en 'Nature Ecology & Evolution', encontraron evidencias de comportamiento sexual gay en 59 de las especies analizadas. En 23 de ellas el comportamiento se repetía. Los resultados sugieren que no se trata de un hecho simple o directamente adaptativo, sino que emerge de interacciones complejas dependientes del contexto. Es decir, los factores ambientales influyen. «Esta conducta es particularmente frecuente en los macacos rhesus, los macacos japoneses, los monos ardilla comunes y los monos chatos dorados, todos los cuales viven en grupos sociales más complejos», afirma a este periódico Chloë Coxshall, autora principal de la investigación. «Estudios previos han demostrado una relación entre la conducta homosexual y la heredabilidad, y nuestro estudio describe las influencias ambientales y sociales, además de demostrar que tiene una señal filogenética en primates no humanos. Dados ambos resultados, es probable que una combinación de factores genéticos y ambientales influya en su expresión», añade. Según los investigadores, los primates viven en grupos sociales complejos, lo que puede ser estresante, y el sexo homosexual pueden servir para reducir tensiones, fortalecer lazos sociales y mejorar la cooperación y la cohesión social dentro del grupo. En este trabajo, los investigadores no diferenciaron entre homosexualidad masculina y femenina. Sin embargo, curiosamente, encontraron que los ambientes más fríos, secos y sombreados predecían una mayor prevalencia de machos manteniendo relaciones entre ellos, mientras que no se observaron asociaciones significativas para las hembras. Coxshall reconoce que los resultados se vieron limitados por el tamaño de la muestra. «Actualmente, muchos investigadores lo han observado (el comportamiento homosexual en primates), pero no lo han notificado. Recomendamos que futuras investigaciones lo incluyan en la recopilación de datos para poder analizarlo con mayor detalle», dice. Los científicos creen que factores similares podrían estar implicados en la explicación del comportamiento homosexual tanto en los homínidos ancestrales como en los humanos actuales. Sin embargo, advierten de que se debe tener cuidado al interpretar sus hallazgos. «Es importante considerar la homosexualidad humana con cautela, ya que la sexualidad, la identidad y el género deben ser tenidos en cuenta, mientras que en nuestro estudio comprendemos la conducta homosexual en primates no humanos como un comportamiento biológico. Por lo tanto, es difícil extraer conclusiones directas», puntualiza Coxshall. «Sin embargo —continúa—, podemos plantear la hipótesis de si las especies de homínidos mostraron esta conducta considerando que podrían haber habitado entornos similares o formado estructuras sociales similares a las de los primates no humanos estudiados en nuestro artículo».
  • Una chimpancé «genio» llamada Ai, que podía reconocer más de 100 caracteres chinos y el alfabeto inglés, murió a los 49 años, informaron investigadores japoneses. Ai, cuyo nombre significa «amor» en japonés, participó en estudios sobre percepción, aprendizaje y memoria que ampliaron nuestra comprensión de la inteligencia de los primates, señaló en un comunicado el Centro para los Orígenes Evolutivos del Comportamiento Humano de la universidad de Kioto. Murió el viernes a causa de un fallo multiorgánico y dolencias relacionadas con la vejez, indicó la universidad. Además de conocer caracteres chinos y el alfabeto, Ai también podía identificar los números arábigos del cero al nueve y 11 colores, dijo el primatólogo Tetsuro Matsuzawa en 2014. En un estudio, a Ai se le presentó una pantalla de ordenador que mostraba el carácter chino para el color rosa, junto con un cuadrado rosa y otro cuadrado alternativo de color púrpura. La chimpancé eligió correctamente el cuadrado rosa, explicó Matsuzawa. Cuando se le mostraba una manzana, Ai seleccionaba en la pantalla del ordenador un rectángulo, un círculo y un punto para dibujar una «manzana virtual», añadió. Su gran capacidad la convirtió en objeto de numerosos artículos académicos y programas de medios de comunicación, incluidos estudios publicados en la revista Nature, y le valió el apodo de «genio» en los medios populares. La chimpancé, originaria de África occidental, llegó a la universidad en 1977 y, en el año 2000, dio a luz a Ayumu, cuyas habilidades atrajeron la atención hacia estudios sobre la transferencia de conocimientos, informó la agencia japonesa Kyodo News. Los estudios de Ai ayudaron a establecer «un marco experimental para comprender la mente del chimpancé, proporcionando una base crucial para considerar la evolución de la mente humana», señaló el Centro. «Ai era muy curiosa y participaba activamente en estos estudios, revelando por primera vez diversos aspectos de la mente del chimpancé».
  • Hasta hace bien poco, ser pelirrojo ha sido una rareza genética envuelta en misterio, mitos y, a menudo, malentendidos médicos. Sabemos, por ejemplo, que las personas con esta coloración de cabello y piel pálida tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir melanoma, el cáncer de piel más agresivo, debido a que la feomelanina, su pigmento rojizo característico, no protege contra la radiación ultravioleta del mismo modo que lo hace la eumelanina (el pigmento marrón o negro). Entonces, desde el punto de vista de la evolución, que suele ser implacable con las características que nos perjudican, ¿por qué persiste el gen de los pelirrojos? ¿Por qué la selección natural no lo ha eliminado hace ya miles de años? Un equipo de... Ver Más
  • Llevamos más de medio siglo escuchando el cielo. Ponemos la oreja en el cosmos, orientamos nuestras gigantescas antenas parabólicas hacia el centro de la galaxia y esperamos. Esperamos un 'hola', una secuencia matemática, algo que nos confirme que no estamos solos en esta inmensidad aterradora. Pero, salvo algún susto ocasional y mucha estática, el resultado es siempre el mismo: silencio. Un silencio obstinado, profundo y a menudo descorazonador. Pero, ¿y si el problema no son ellos, sino nosotros? ¿Y si hemos estado buscando la cosa equivocada todo este tiempo? Veamos. Durante décadas, la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés) se ha basado en una premisa lógica, pero quizás demasiado humana: asumimos que una civilización avanzada se comportará... bueno, más o menos como nosotros. A mediados del siglo XX, descubrimos las ondas de radio y pensamos: «¡Así es como se habla a través del espacio!». Acto seguido, lanzamos el Proyecto Ozma en los años 60 y, más tarde, iniciativas titánicas como Breakthrough Listen , con el objetivo de 'cazar' transmisiones de radio artificiales o incluso emisiones térmicas de megaestructuras alienígenas (las famosas esferas de Dyson). Sin embargo, y a pesar de todos los esfuerzos, hasta ahora no ha habido resultados. Sí, es cierto que hemos tenido algún vuelco al corazón, como el de la famosa señal de radio 'Wow' de 1977, 72 segundos de una intensidad inusual que, por desgracia, nunca más se repitieron. O las misteriosas fluctuaciones de la estrella de Tabby , que algunos soñaron que eran paneles solares gigantes (aunque el polvo cósmico aguó la fiesta). Pero no hay nada definitivo. Ni una llamada clara. Ahora, un nuevo estudio liderado por la Escuela de Exploración Terrestre y Espacial de la Universidad Estatal de Arizona sugiere una (otra) fascinante posibilidad. ¿Y si somos víctimas de una 'ceguera antropocéntrica'?. Es decir, ¿y si nos hemos estado centrando, erróneamente, en la búsqueda de tecnologías que reflejen nuestro propio desarrollo actual?. El estudio, que se publicará próximamente en 'Nexus', puede consultarse ya en el servidor de prepublicaciones ' arXiv '. Pensémoslo un momento: la Tierra se está volviendo cada vez más silenciosa. Con la fibra óptica, los satélites láser y las comunicaciones digitales encriptadas, ya no 'gritamos' tanta radio al espacio como en los años 50. Y si una civilización nos lleva, por ejemplo, mil años de ventaja, ¿por qué iba a seguir usando una tecnología tan primitiva y ruidosa como esa? Bajo la dirección de Estelle Janin, el nuevo estudio ha encontrado una posible solución cambiando radicalmente la estrategia de búsqueda. ¿Y si resulta que las civilizaciones avanzadas se están comunicando por medio de sutiles, rítmicos y eficientes destellos ópticos, diseñados específicamente para destacar sobre el fondo natural de estrellas? No sería tan raro, porque aquí mismo, en la Tierra, las luciérnagas hacen algo muy parecido: emiten luz para ser vistas por sus congéneres en medio de un bosque oscuro y ruidoso. Cuando estos insectos buscan pareja, se enfrentan a un serio problema: necesitan ser vistos por los suyos, pero sin gastar demasiada energía y, sobre todo, sin alertar a los posibles depredadores. La solución evolutiva ha sido crear patrones de parpadeo que son sutilmente distintos del ruido visual de su entorno. Janin y su equipo proponen que alguna inteligencia extraterrestre podría haber llegado a una conclusión similar. Y en lugar de enviar la enciclopedia galáctica completa por radio, podría estar usando balizas de luz, 'tecnofirmas' sencillas que simplemente digan 'estamos aquí' mediante un patrón que rompa la naturalidad del cosmos. «La comunicación -explica Janin- es una característica fundamental de la vida en todos los linajes y se manifiesta en una maravillosa diversidad de formas y estrategias. Tener en cuenta la comunicación no humana es esencial si queremos ampliar nuestra intuición y comprensión sobre cómo podría ser la comunicación extraterrestre». Para poner a prueba su hipótesis los investigadores, evidentemente, no miraron a los insectos, sino mucho más arriba, a un tipo muy concreto de estrellas muertas, los púlsares. Un púlsar es, en esencia, un faro natural. Son estrellas de neutrones que giran a velocidades vertiginosas y emiten haces de radiación con una regularidad asombrosa. De hecho, cuando se descubrieron en 1967, sus señales eran tan precisas que los astrónomos pensaron, medio en broma medio en serio, que podrían ser alienígenas, hasta el punto de que los llamaron LGM-1, por Little Green Men o 'pequeños hombres verdes'. En su modelo informático, el equipo de Janin utilizó datos de 158 púlsares reales, obtenidos de la base de datos del Telescopio Nacional de Australia, para crear un 'ruido de fondo' galáctico. Imaginaron ese campo de púlsares como el bosque donde viven nuestras 'luciérnagas espaciales'. A continuación, simularon una señal artificial y la hicieron 'evolucionar'. Al igual que la selección natural afila los instintos de un animal, los algoritmos de los investigadores buscaron qué tipo de señal gastaría la mínima energía posible y fuera, al mismo tiempo, inconfundiblemente distinta del ritmo de los púlsares cercanos. Los resultados fueron reveladores. El modelo generó patrones de destellos que no se parecían a nada natural. No eran mensajes complejos con números primos o fórmulas químicas. Eran simplemente ritmos estructuralmente únicos. La lección es que tal vez no necesitemos un decodificador universal para entender a los extraterrestres. «Demostramos -afirma Janin- que las señales extraterrestres no tienen por qué ser complicadas o semánticamente descifrables para ser reconocibles. Más bien, su estructura inherente puede identificarse como un producto de la selección y la evolución, lo que implica de forma única y robusta la presencia de vida». Dicho de otra forma, no busquemos un 'hola', sino algo que sea demasiado ordenado, o demasiado distintivo, para ser una simple piedra girando en el vacío. Los autores definen su trabajo como un 'provocador' experimento mental. Uno, por cierto, que llega en un momento crucial, justo cuando la tecnología SETI avanza a pasos agigantados y ya no solo 'escucha', sino que busca también láseres ópticos, neutrinos e incluso ondas gravitacionales como posibles signos de inteligencia. La idea de que una civilización avanzada podría estar comportándose como un enjambre de insectos luminosos puede parecer humillante, pero en realidad resulta esperanzadora, porque nos recuerda que la inteligencia no tiene por qué seguir nuestro mismo camino tecnológico. Por eso, el estudio advierte que seguir buscando 'señales de radio como las nuestras' es condenarnos a buscar solo civilizaciones que estén exactamente en nuestra misma fase de adolescencia tecnológica: una ventana de tiempo minúscula en la historia del Universo. Sin embargo, una señal tipo 'luciérnaga', optimizada para durar y ser vista sin gastar demasiados recursos, podría ser la marca de una civilización que ha sobrevivido millones de años. «Nuestro estudio -concluye Janin- es una invitación para que el SETI y la investigación de la comunicación animal se comprometan más directamente». La propuesta es sencilla: unir biología evolutiva y astrofísica. Al fin y al cabo, si buscamos vida, ¿quién mejor que los biólogos para decirnos cómo es más probable que esa vida se comporte?
  • Jennifer Jones decidió formar parte de la Union of Concerned Scientists (UCS), o Unión de Científicos Preocupados , el día que el reelegido gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, le dijo lo que podía y no podía decir en sus clases de estudios ambientales en la universidad estatal. La investigadora tenía el «trabajo soñado»: había colaborado en la construcción «de un enorme y hermoso edificio de ciencias», tenía varias becas de investigación federales y podía elegir la enseñanza que quería impartir. «Pero desde hace un par de años DeSantis empezó a atacar la ciencia y la educación superior», recuerda. La UCS fue su forma de seguir hablando. La organización sin fines de lucro fundada en 1969 en EE.UU. por... Ver Más
  • A los matemáticos y matemáticas nos gusta jugar con los números. Y cuando empieza un nuevo año, no es raro que busquemos formas de descomponer el número que estrenamos de alguna forma llamativa o curiosa. Este año , proponemos escribir 2026 como una suma infinita de números. A primera vista puede no parecer gran cosa, pero ¿y si dijéramos que podemos usar exactamente los mismos términos para seguir felicitando cada año, para siempre? Tan solo hace falta reordenarlos para obtener como resultado 2026, 2027 o cualquier otra cifra. Esta afirmación es el llamado teorema de las series de Riemann. Una serie es una suma de infinitos términos, por ejemplo, la suma de infinitos unos, de todos los números pares, de los primos o de las siguientes fracciones 1/2+ ¼+1/8+1/16+1/32+…. Su comportamiento desafía, en muchas ocasiones, nuestra intuición. Mientras que hay muchas series que suman infinito, como los tres primeros ejemplos anteriores, una de las primeras sorpresas es que algunas series, pese a tener infinitos sumandos, pueden dar como resultado un número finito y perfectamente definido. Es el caso del último ejemplo mencionado: la serie 1/2+ ¼+1/8+1/16+1/32+..., que suma 1. Es fácil convencerse de ello si se interpreta geométricamente, viendo cada uno de los términos de la serie como el área de una sucesión de rectángulos. Como se muestra en la imagen, se parte de un cuadrado de lado uno, cuya área es 1. Si se divide en dos partes iguales y se toma una de ellas, se obtiene un rectángulo de área ½, que es el primer término de la serie. La mitad restante, se divide de nuevo en dos rectángulos iguales, de los cuales se considera uno, ahora de área ¼, que corresponde al segundo término de la serie. Repitiendo el mismo proceso, en cada paso se añaden rectángulos más pequeños (que corresponden a todos los términos de la serie) y se deja fuera una región cada vez menor. Aunque nunca se completa el cuadrado total (el de área 1) en un número finito de pasos, al prolongar el proceso indefinidamente el área acumulada (que es lo mismo que la suma de los términos de la serie) se va acercando más al área total del cuadrado de lado 1. En el infinito se cubre por completo el área 1, lo que muestra que la suma es exactamente 1. Matemáticamente, se dice que la serie converge (en este caso a 1). Es decir, al considerar sumas parciales (que son las sumas obtenidas al añadir solo un número finito de términos de la serie, los primeros n términos), estas se acercan cada vez más a un número fijo, que es al que converge la serie; en el caso anterior, a 1, ya que, en cada paso, el área del cuadrado que queda fuera es menor. Con las sumas parciales es posible acercarse tanto como se quiera al valor de convergencia, ampliando la lista de sumandos de forma conveniente. En nuestro ejemplo, tras sumar un número n términos se obtiene un área total igual a 1 – 1/2^n. Así, si se quiere que la suma sea 0,999 basta con sumar 10 rectángulos; si se quiere llegar a un área de 0,99999999, se necesitan 27 rectángulos; y si se desea alcanzar 0,999999999999999999999999999999999999, será suficiente con sumar un centenar de ellos. Sin embargo, no todas las series cuyos términos se van acercando a cero convergen: por ejemplo, la serie armónica (llamada así por su relación con los armónicos musicales) ½ + 1/3+ ¼ + 1/5 … va adicionando términos cada vez más cercanos a cero, pero no converge. En cambio, si se alternan los signos de los términos (la denominada armónica alternada), es decir ½ - 1/3+ ¼ - 1/5 …, entonces la serie sí converge, en concreto a logaritmo neperiano de 2. Eso sí, la convergencia de la serie armónica alternada es más débil que la de otras series, por ejemplo, la de 1/2+ ¼+1/8+1/16+1/32+..., pues no converge de forma absoluta, usando la denominación matemática habitual. Una serie converge absolutamente si, al tomar todos los términos de la serie y hacerlos positivos (es decir, considerar su valor absoluto, que es el tamaño del número sin importar su signo), su suma sigue convergiendo. En el caso de la serie armónica alternada, al considerar los valores absolutos de los términos, se vuelve a la serie armónica, que no converge. En este tipo de series, que convergen, pero no de manera absoluta, sucede algo aún más inesperado: su valor depende del orden de la suma. Efectivamente, según el teorema de las series de Riemann (formulado en 1854 por el matemático alemán Bernhard Riemann), al reorganizar los términos de este tipo de series, la suma puede tomar cualquier valor. De alguna manera, deja de ser cierta la propiedad conmutativa que se aprende en el colegio, según la cual, el orden en el que sumamos números no afecta al resultado final (es decir, da igual operar 3+5 que 5+3, el valor es el mismo). En estas series, el equilibrio en la suma se logra ya que contienen infinitos términos positivos e infinitos términos negativos que se compensan entre sí. Es precisamente esta abundancia de signos opuestos la que nos permite reordenar la serie, «afinando» la suma. La idea es que, dado cualquier número L (por ejemplo, 2026), se pueden sumar términos positivos hasta pasarse de L, luego negativos hasta bajar de la cifra y repetir el proceso indefinidamente. De este modo, las sumas parciales se van acercando a L y, por tanto, la serie converge a ese valor. Lo mismo podríamos hacer con cualquier otro valor, 0, pi o cualquier otro número, simplemente reagrupando de otra manera los mismos términos. Ya tienen el truco infalible para felicitar el año matemáticamente de aquí en adelante. Entre teoremas es una sección de matemáticas para todos los públicos impulsada por el Instituto de Ciencias Matemáticas (CSIC-UAM-UC3M-UCM).
  • Los miembros de la tripulación de la NASA a bordo de la Estación Espacial Internacional podrían regresar a la Tierra el próximo el miércoles 14 de enero, según ha informado la agencia espacial estadounidense, después de que un problema médico obligara a su regreso anticipado. «La NASA y SpaceX tienen previsto desatracar la Tripulación 11 de la Estación Espacial Internacional no antes de las 5 p.m., hora del este, del 14 de enero, con un amerizaje frente a la costa de California previsto para la madrugada del 15 de enero, dependiendo de las condiciones meteorológicas y de recuperación», señaló la agencia en una publicación en X. El director de la NASA, Jared Isaacman, anunció el jueves que la tripulación regresaría antes de lo previsto debido a un problema médico. Aunque no dio detalles, dijo que el astronauta afectado está estable . También aclaró que el regreso anticipado no es una emergencia , sino que es una decisión que se tomó por «el riesgo persistente». Los cuatro astronautas de la Tripulación 11 de NASA-SpaceX están en su misión desde el 1 de agosto. Estas expediciones suelen durar alrededor de seis meses, por lo que estaba previsto que regresaran a la Tierra en las próximas semanas. El administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, dijo que «es la primera vez» que hacen «una evacuación médica controlada desde el vehículo. Así que eso es inusual». Los tripulantes son los astronautas estadounidenses Michael Fincke y Zena Cardman, el japonés Kimiya Yui y el ruso Oleg Platonov.
  • En octubre de 1995, Michel mayor y Didier Queloz descubrieron el primer exoplaneta alrededor de una estrella similar al Sol, inaugurando así una de las ramas más activas y pujantes de la astronomía. Designado como 51 Pegasi b, su nombre oficial es Dimidio. Se trata de un enorme gigante gaseoso, del tipo de Júpìter, y hoy encabeza la lista de los llamados 'Júpiter calientes'. Para ser justos, tres años antes, en 1992, los astrónomos Aleksander Wolszczan y Dale Frail ya habían encontrado dos mundos extrasolares, 'Poltergeist' y 'Phobetor', ambos orbitando un púlsar llamado Lich, a 2.300 años luz de la Tierra. Pero este hallazgo suele omitirse porque un púlsar no es precisamente el mejor lugar para un planeta. Es el... Ver Más

Información

Publicidad:
Cookies user preferences
We use cookies to ensure you to get the best experience on our website. If you decline the use of cookies, this website may not function as expected.
Accept all
Decline all
Read more
Marketing
Set of techniques which have for object the commercial strategy and in particular the market study.
Facebook
Accept
Decline
openx.net
Accept
Decline
Unknown
Unknown
Accept
Decline
Analytics
Tools used to analyze the data to measure the effectiveness of a website and to understand how it works.
Google Analytics
Accept
Decline
Google Analytics
Accept
Decline
Advertisement
If you accept, the ads on the page will be adapted to your preferences.
Google Ad
Accept
Decline
Save