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Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los discos que se han publicado esta semana. Que si deslavazado, que si deshilvanado, que si esto y que si lo otro. Están que viven sin vivir en sí quienes esperaban que Morrissey grabase otro disco de Morrissey. Ya tiene unos cuantos; son ganas. Que si anda perdido, que si no atina, que si se salvan dos canciones, precisamente las que parecen sacadas del repertorio de estándares de su autor. Están que mueren porque no mueren los que pretendían que Morrissey publicase otro disco de Morrissey. Ya tiene bastantes; son ganas. Son los mismos que se ponen a crotorear cuando, por poner un sencillo ejemplo, los Rolling sacan una mierda de disco de blues o de rock, así como maduro, no veas, pero insulso y anacrónico. A la basura. Afortunadamente, el fundador de los Smith aún tiene recursos, motivación y margen de maniobra, algo infrecuente a su edad y en su posición, variables del conformismo, para hacer lo que le viene en gana y cambiar el paso a cada canción, hasta completar un álbum -buen pop, muy por encima de la media- que quizá no satisfaga a quienes disfrutan más con la nostalgia, aquí de Morrissey, que sigue vivo, que de la música, en general. Tiene mucha este 'Make-Up Is A Lie'. 37 minutos de gran música. Este es el primer disco del percusionista brasileño Pupillo firmado en solitario (en una carrera de ¡treinta años!). Pero ojo, está lleno de colaboraciones, como la de Amaro Freitas o la de la gran Carminho: todos los temas salvo dos tienen invitados. Los discos instrumentales guiados por percusionistas me llevan directamente a pensar en mi estimado Makaya McCraven (y en aquel disco imbatible reimaginando la despedida de Gil Scott-Heron) y bueno, pese a sonar evidentemente más meridional y menos hiphopero, este disco también integra mil y un sonidos, incluso scratch vinilero… y también todo tipo de flautas, zambombas, marimbas, sintetizadores y todos los tambores, que se reparten imaginativamente por el estéreo llevándonos a junglas sonoras apabullantes. La guitarra también aparece, pero muy de vez en cuando, quitándole el protagonismo que siempre ha tenido en varios de los géneros más importantes de Brasil. Y aún así no es un tamborilero dando la turra ni haciéndose el virtuoso: los años de Pupillo como gran productor se notan aquí, pues técnicamente es percusionista pero en espíritu es un músico como la copa de un pino y punto, un diseñador de esos paisajes frondosos que contemplar cerrando los ojos. Todo el disco es muy disfrutable pero se puede empezar por 'Que é isso, bicho?', 'Fervendo o Chão con Amaro!' o la más espiritual, 'Navegando o novos tempos'. El inesperado regreso de Gnarls Barkley plantea una paradoja: no alcanza el fulgor de sus predecesores, pero confirma que la química entre Danger Mouse y CeeLo Green sigue intacta. Atlanta suena como un cierre consciente, un álbum que se construye en clave de ciclo vital: memoria, edad, arrepentimiento y un retorno a la ciudad que les hizo despegar. La voz de CeeLo, aún sorprendentemente elástica, brilla especialmente en 'Tomorrow Died Today' e 'I Amnesia', mientras el andamiaje sónico de Danger Mouse mantiene ese equilibrio entre elegancia retro y músculo rítmico. Hay deslices —coros fuera de plano, algún exceso de producción y un tramo central más irregular— pero cuando el disco acierta, late con la misma personalidad que convirtió a la dupla en fenómeno global. No es un nuevo 'Crazy' ni pretende serlo: es un gesto final, imperfecto pero honesto, de dos artistas que prefieren clausurar su historia antes que dilatarla sin sentido.
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La viajera regresa ilusionada a esa ciudad que fue durante siglos cuna de comerciantes, banqueros, conspiraciones y arte. Allí, el poder se ejercía con leyes y ejércitos, pero también (y sobre todo) con gestos públicos destinados a impresionar. La Piazza della Signoria donde ahora me detengo, fue el gran teatro político de esa república inquieta y brillante y su Loggia dei Lanzi, el pórtico donde el Renacimiento dejó algunas de sus piezas más elocuentes. En los escalones, dos leones de mármol observan el tumulto con la serenidad de quienes han visto pasar seis siglos de historia. Pero la viajera no tarda en fijarse en otra figura: una mujer de unos sesenta años vestida con uniforme azul al pie de los...
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A escasos días de la 98 edición de los Oscar , los nervios estarán a flor de piel entre los candidatos a hacerse con las prestigiosas estatuillas. Cualquiera imagina a Jessie Buckley , Rose Byrne, Kate Hudson, Renate Reinsve y Emma Stone probándose los vestidos que lucirán en la alfombra roja y buscando las palabras de agradecimiento para el caso de que sean ellas las galardonadas con el premio a mejor actriz. De todas, solo esta última ha saltado de emoción en años anteriores al escuchar su nombre. Fue distinguida por su papel en 'La La Land' (2017) y en 2024, por 'Pobres criaturas'. De lograrlo de nuevo, Stone igualaría a Frances McDormand , la policía de 'Fargo'. Meryl Streep...
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Una cosa separa a los Goya de los Oscar (sin contar, claro, el glamur, la elegancia, la producción, la constelación de estrellas, la atención mundial, la repercusión…). En la gran noche de Hollywood, la noticia es cuando la política domina la gala . En la gran noche del cine español, ha sido noticia que alguien diga que no se debe hablar de política. Este domingo -madrugada del lunes en España- la política va a poner a prueba a los Oscar. Vivimos tiempos de sacudidas en EE.UU., con un año cumplido de la presidencia más rupturista, peligrosa, agitada y polémica que se recuerda. Y eso que su protagonista, Donald Trump , ya dejó el listón bien alto en su primer mandato. Hollywood se pondrá el vestido largo y el esmoquin mientras las bombas caen en Oriente Próximo , a no ser que Trump declare algún tipo de victoria antes de que los 'stilettos' se claven en la alfombra roja. Y en el frenesí del ciclo informativo del trumpismo, con una velocidad que ni el ping pong de 'Marty Supreme' , la crisis de Mineápolis parece ya de otra época. Pero la conmoción sigue viva en EE.UU. por la muerte de dos ciudadanos por disparos de la policía, en medio de las redadas masivas de la policía de inmigración y aduanas (ICE, en sus siglas en inglés), el último malo de la película aquí. Muchos estadounidenses en el lado trumpista de las cosas están convencidos de que los Oscars están muy politizados. No es solo porque no conocen los Goya ni se imaginan una edición como aquella del 'no a la guerra' , o porque asocian la gala a la elite progre de Hollywood. Quizá tengan también en la retina a Sacheen Littlefeather, la activista indigenista que en 1973 recogió un Oscar para Marlon Brando; o el discurso explosivo de Michael Moore en 2003 contra George W. Bush y la guerra de Irak, tras ganar la estatuilla al mejor documental por 'Bowling for Columbine' . O tal vez se acuerden de la etiqueta #OscarsSoWhite ('Oscars muy blancos') de cuando se criticaba la falta de representación de la minoría negra. O del 'momento de silencio' por la guerra de Ucrania en 2022 (nadie se acordará de ella este domingo, cuatro años de destrozo ruso después). La realidad es que, pese a la fama, quienes esperen unos Oscar muy políticos se pueden llevar un chasco. El mejor ejemplo fue el año pasado. Trump había jurado su cargo como presidente a finales de enero, entre alertas desde la izquierda de que con él llegaba el fascismo . Para cuando se celebraron los Oscar, ya había desmantelado la agenda social y medioambiental de su antecesor, Joe Biden; había mostrado su intención de desequilibrar el equilibrio de poderes y había tirado las piezas del tablero del orden mundial en aquella reunión explosiva con Volodimir Zelenski en la Casa Blanca. Pero los Oscar, como si nada. El presentador, Conan O'Brian (este año repite) fue pulcro y apolítico. Apenas le tiró un dardo a Trump, con 'Anora' , la película ganadora: dijo que había tenido buena recepción porque su protagonista se plantaba de verdad frente a los rusos. Ni siquiera la victoria de un documental palestino, 'No Other Land', cambió la tónica de una gala poco reivindicativa . Quizá Hollywood todavía estaba conmocionada por la nueva victoria de Trump. Está por ver si este año es diferente. Quizá lo pueda ser por las protagonistas, las películas. Las grandes favoritas para los premios importantes tienen mucho contenido político. Sin duda es el caso de 'Una batalla tras otra' , el 'thriller' frenético y algo cómico de Paul Thomas Anderson, que navega entre la persecución a los inmigrantes y el extremismo político. La película incluye personajes como el que interpreta Sean Penn, que parece una caricatura de Greg Bovino, el temido comandante de ICE en Mineápolis. Se puede decir lo mismo de 'Agente Secreto', en el marco de la dictadura militar en el Brasil de la década de 1970, donde algunos ven un reflejo del camino que ha tomado EE.UU. Y de 'Bugonia' , la última extravagancia de Yorgos Lanthimos, con alusiones al capitalismo despiadado, a la crisis medioambiental o a los radicales borrachos de conspiranoia. O, por supuesto, de 'Sinners', la película de vampiros en el EE.UU. sureño de los abusos a los negros. Entre el tono de las películas, la guerra en Irán y las protestas contra ICE, hay combustible de sobra para hacer arder los Oscar en la hoguera política. Otra cosa es que Hollywood quiera encenderla. Por ahora, ha mostrado lo contrario, como en la gala de los Globos de Oro , la principal telonera de los Oscar. Su presentadora, la comediante Nikki Glaser, apenas hizo un chiste contra Trump, relacionado con la desclasificación de los papeles de Jeffrey Epstein . Después, Glaser reconoció que había eliminado chistes contra Trump o ICE. «No me parecía gracioso», defendió después. «No voy ni a decir su nombre», dijo en referencia al presidente antes de la gala. Fue, de alguna manera, una continuación de una tendencia que empezó una de las grandes de Hollywood, la actriz Jennifer Lawrence, el pasado otoño. Para escándalo de algunos, anunció que dejaría de criticar a Trump. Defendía que lo que digan los actores no cambia nada y que verter críticas solo «echa gasolina a un fuego que está rompiendo al país». Eso fue antes de las redadas en Mineápolis y las bombas en Irán. En el Hollywood reciente, la reivindicación política más evidente ha sido llevar la chapa de 'ICE Out' ('ICE fuera'), con un protagonismo minoritario pero creciente a lo largo de la temporada de premios. En Los Ángeles estará Jafar Panahi, el director de 'Un simple accidente' , el filme iraní nominado a mejor película extranjera. Panahi, que ha sufrido la represión en su propia carne, incluida la cárcel, dará con su presencia un ejemplo a todos de lo que es de verdad el compromiso político.
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Hace unos treinta años, se hizo popular un término acuñado en una campaña publicitaria: JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) ; se daba valor a una generación que pedía paso. Coinciden ahora en los escenarios madrileños dos estrenos que tienen, como protagonistas, a los JASP. Por una parte, la séptima promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico comienza su andadura con ' El escondido y la tapada ', de Calderón de la Barca (Teatro de la Comedia, del 12 de marzo al 26 de abril; y por otro, La Joven trae a Madrid su recién estrenado nuevo proyecto: ' Invisible ' (Teatro de La Abadía, del 13 de marzo al 5 de abril). Son dos de los proyectos escénicos más ilusionantes y fecundos de nuestro teatro en los últimos años: «Los jóvenes tienen una energía y una verdad que los mayores ya no tenemos -dice José Luis Arellano, director de 'Invisible', y que lleva más de una década como director artístico de La Joven-. Me llena de energía trabajar con ellos y, sé que es un topicazo, pero en mi caso es totalmente realidad: me hace reencontrarme con la esencia de por qué quise yo hacer teatro». En términos similares se manifiesta Beatriz Argüello, directora de 'El escondido y la tapada': «Son actrices y actores que han estado desde el primer día a favor de todo. Cada ensayo era un regalo, una aventura, como tiene que ser el teatro, una aventura permanente, y creo que van a dar muchísimas satisfacciones al público todas las tardes. Es un elenco muy vivo y, como directora, me he puesto muy al servicio de ellos y ellas, a lo que proponían y jugaban. escuchándoles mucho y acompañándoles». 'Invisible', el proyecto de La Joven -que vio la luz en Málaga hace unos días- es la adaptación de la novela homónima de Eloy Moreno, todo un fenómeno con más de un millón de ejemplares desde su publicación en 2018. La obra afronta la cuestión del 'bullying'. «La compañía trabaja siempre con temas que interesen a la sociedad en general y a los jóvenes en particular, y siempre habíamos querido tocar el 'bullying', es un tema muy sensible. Y cuando leí la novela, me pareció, por una parte, que tocaba un tema que nos interesaba muchísimo, y por otra parte era muy bonita a nivel literario, hablaba de literatura, y nos gusta en el teatro hablar de los cuentos, de las historias». Josep Maria Miró firma la adaptación escénica de la novela, y la función la interpretan Juan Acedo, Javi Morán, Marcos Pérez, Iballa Rodríguez y Mabel del Pozo. Cuenta la historia de un niño que siente que se ha vuelto literalmente invisible y que sufre acoso escolar en su instituto. Son estos centros uno de los objetivos de La Joven, que ofrecerá, como es habitual, sesiones especiales matinales para colegios e institutos. «Hay mucho interés por ver esta función también por las tardes -dice Arellano-: atrae mucho también a las familias, que han leído el libro a través de los hijos. Es un fenómeno que nos está sorprendiendo y sobrepasando... Hay gente que ha venido a Málaga desde Galicia o desde Zaragoza». La dramaturgia de Josep Maria Miró refuerza el relato en prìmera persona de la novela, en la que es el protagonista quien cuenta su historia; la adaptación hace que también los demás personajes se conviertan en narradores, algo complicado para un director de escena. «Los jóvenes asumen de una forma orgánica todo esta cuestión; esa idea de las redes sociales, de contarse y contarlo, está tan dentro de ellos, que lo asumen de una forma muy sencilla. Y es muy teatral también la forma de narrar, hacer, salir y entrar constantemente dentro de la historia». 'El escondido y la tapada' es una de las cuatro obras que aparecen representadas en el pedestal de la estatua de Pedro Calderón de la Barca en la plaza de Santa Ana en Madrid; esto puede dar idea de su popularidad, aunque la Compañía Nacional de Teatro Clásico no la puesto en pie hasta ahora. Lo hace en lo que va a suponer el estreno de la séptima promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, en una función dirigida por Beatriz Argüello sobre una versión de Carolina África . Sam Arribas, Jordan Blasco, Luis Espacio. Laura Ferrer, Zoe da Fonte, Diego Garisa, Belén Landaluce, Julio Montañana Hidalgo, Gabiel de Mulder, Anna Nácher, Andrea Real y Andrea Santos interpretan esta comedia de capa y espada estrenada en el Palacio Real en 1636. «La comedia, heredera de 'La dama duende', entre otras -dice Beatriz Argüello-, transcurre en el interior de una casa, que será la metáfora de ese Madrid del siglo XVII de calles estrechas, oscuras y llenas de recovecos. Paradójicamente, hay dos muertes en la comedia; también las transiciones de las jornadas son de noche, hay amenazas, persecuciones y contiendas. Calderón lleva al límite el riesgo del juego del escondite y del querer descubrir lo oculto, lo encubierto...» «'El escondido y la tapada' -añade la autora de la versión- me parece una elección idónea para el debut de la Joven Compañía porque, en sus manos, esta comedia de enredo adquiere una energía particularmente fresca que funciona como un mecanismo de relojería. Recuperarla hoy y ponerla en valor desde este espíritu joven supone no solo saldar una deuda con el repertorio calderoniano, sino también ampliar la mirada sobre la riqueza y variedad de su universo cómico». La comedia cuenta cómo Don César, oculto en una casa madrileña tras matar en duelo al hermano de Lisarda por celos amorosos, se esconde en un hueco de escalera. Allí genera enredos con identidades confusas , tapadas (mujeres veladas), celos, citas secretas y equívocos. Celia, 'la tapada', y Lisarda lideran el ingenio femenino desafiando normas de honor. Todo culmina en revelaciones y un final feliz con matrimonios.
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El escritor e ilustrador Paul Verrept reunió en ' Rompientes ' no solo dos textos ('Pleamar' y 'La huida') sino dos voces, dos miradas, dos perspectivas, dos versiones o, quizá, dos mundos. Los de una mujer y un hombre que viven en una casa de la playa, se aman y, cuando el mar empieza a dejar los cuerpos de los migrantes en la orilla, sienten cómo se resquebraja su amor. La mujer ve en esos seres, sobre todo en el de una criatura, cómo todo lo que ella era se derrumba, de ahí que se sienta interpelada, intente compartir su desamparo emocional con él y actuar. El hombre, sin embargo, no hace nada, prefiere ignorar lo que pasa en la costa, cerrar los ojos y seguir viviendo sin ningún sentimiento de culpa. Cuando es expulsado de la casa, se siente libre, sin ningún peso y sin ningún reproche que le señale y le acuse. Paul Verrept construye dos monólogos , dos narraciones y sin duda dos poemas sobre nuestra mirada y nuestro choque con la realidad: el monólogo de un shock y el monólogo de una indiferencia. Es decir, somete a estos dos personajes a una intemperie, a una doble pregunta: cuál debe ser nuestra relación con la historia, con los traumas de nuestro presente, y cuál es la naturaleza del amor. Si el amor es compartir una misma mirada, 'Rompientes' habla del desencuentro de mirar, de que mirar constituye una acción política que nos sitúa frente al drama humano, frente a los cataclismos sociales de nuestra época, y también sobre nuestras percepciones y reacciones ante lo que ya no es una noticia de un telediario sino la realidad. Con una escritura que va más allá de los géneros, con una potente imaginería, el gran esfuerzo de su puesta en escena resulta no solo convincente sino especialmente intenso. Lo mismo que ocurre con unas interpretaciones que convierten toda esta poesía en una experiencia escénica muy verdadera, con esas atmósferas musicales que sirven no solo para quitar estatismo sino sobre todo para acentuar el mensaje emocional. Y sobre todo para que ese mismo estilo que comparten ambos monólogos no resulte monótono y reiterativo. Estamos ante una obra tan lúcida como perturbadora , tan dolorosa como catártica. Teatro sin concesiones, sin debilidades en su mensaje y en su lenguaje. Con un interesante punto de vista sobre cómo reflejar ese drama de los cuerpos de los refugiados arrojados a nuestras playas.
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En 1889 August Strindberg vive la separación de la actriz finesa Siri Von Essen , la mujer que le dio tres hijos y le acompañó en el ostracismo por una trayectoria en colisión con la sociedad biempensante. Tras el año prolífico de 1888, con la publicación de 'El padre', 'La señorita Julia' y 'Acreedores', el novelista y dramaturgo intenta solucionar sus penurias económicas con la apertura de un teatro experimental en Copenhagen. Siri será la directora del teatro y primera actriz de 'La más fuerte', una pieza sobre dos mujeres en pugna por un hombre. La presencia en el reparto de Marie Caroline David, la amante lesbiana de su esposa reactiva los demonios de un matrimonio en descomposición. El episodio inspiró a Per Olov Enquist (1934-2020) ' La noche de las tríbadas ' (1975), una de las obras más representadas y traducidas de la literatura sueca. Strindberg, decía Enquist, «me ha acompañado toda la vida: lo he amado, lo he odiado y he lanzado sus libros contra la pared, pero no he podido deshacerme de él». Casi medio siglo después de su estreno en el Lliure de Barcelona, Oriol Broggi rinde tributo al montaje que dirigió Fabià Puigserver con esta versión que firma Joan Yago. La puesta en escena, con tres filas del público en el escenario, sitúa al espectador en medio de la batalla campal de Strindberg contra Siri y María ante la presencia de un perplejo Viggo Schiwe, el actor que iba a dirigir el ensayo y acaba yendo a buscar cafés. Strindberg lanza sus dardos dialécticos contra la pareja de 'tríbadas' (así se identificaba en Grecia a las lesbianas) en una representación que cuenta con un reparto que ronda las mismas edades de quienes la representaron aquel lejano 1978 cuando la libertad de expresión intentaba abrirse paso. Joan Marmaneu encarna al autor sueco y su misoginia. Clara Mir es la esposa que sacrificó su carrera de actriz a la problemática genialidad de su cónyuge. Cristina Arenas le pone contención a la amante lesbiana y alcohólica. Jordi Llovet metaboliza el desfondamiento de Viggo ante los crueles comentarios de Strindberg. Y Broggi rescata para las nuevas generaciones el magistral texto de Enquist. Misión cumplida.
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Ernest Urtasun todavía ve posible culminar la reforma del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem) antes de que acabe la legislatura, pero sin aclarar cómo lo va a conseguir. Tras el rechazo unánime de los sindicatos a la fórmula de la entidad pública empresarial (EPE), el ministro de Cultura evitó este jueves confirmar que su departamento ha descartado esta opción y se limitó a decir que mantiene «un diálogo en marcha con los sindicatos». La reforma se encuentra «en un proceso complejo». «Siempre he dicho dos cosas sobre el Inaem», señaló el ministro a la prensa. «Que lo haríamos de la mano de los sindicatos –que es lo que estamos haciendo– y que vamos a...
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Después de protagonizar tantas polémicas que ya es imposible seguir la cuenta, Kanye West vuelve a estar en el ojo del hucarán por el concierto único que ha anunciado en España este año, en el estadio Civitas Metropolitano de Madrid el próximo 30 de julio, cuya venta de entradas está siendo, cuanto menos, bastante extraña. Para empezar, es raro que un concierto de esas dimensiones no esté gestionado por una gran promotora ni tampoco por una gran ticketera . De hecho, en otros países europeos lo están gestionando marcas tan potentes como Live Nation y Ticketmaster. Pero en el caso español, los organizadores del concierto son tres empresas poco conocidas en el sector, Roller Group, 515 Entertainment y Vibra Music, y para comprar las entradas hay que acudir a una página web habilitada ad hoc, llamada Yemadrid.com. Sin embargo, cuando se entra en el portal tampoco se pueden adquirir ahí directamente, ya que hay que pinchar en otro enlace que lleva a una plataforma de venta que tampoco es habitual, Weezevent. El lío gordo ha llegado cuando a los dos días de ponerse a la venta las entradas, después de que miles de fans hayan comprado la suya, los precios han bajado misteriosamente. Lo cual ha indignado a los que se dieron prisa por adquirirla, que ahora ven cómo sus mismas localidades cuestan mucho menos dinero. Las entradas de Grada Alta nivel2, que valían 225 euros originalmente, ahora cuestan 150. Las de Grada Alta nivel1 han bajado de 250 a 180 euros; las de Grada Media de 275 a 175 euros; las de Grada Baja de 295 a 185. Solo las VIP se han mantenido al mismo precio, 400 euros, y las de Grada Alta nivel3, que costaban 190 euros, son las únicas que parecen haberse agotado. ¿Cómo puede explicarse esta súbita bajada de precios, sin dar explicaciones? Todo podría deberse a que no se están vendiendo al ritmo esperado . Cosa que incluso habría llevado a los promotores a mentir acerca de la cantidad de entradas vendidas para generar prisa por comprar a los fans, según informa El Confidencial. En una nota de prensa, las tres empresas promotoras informaron de que se había conseguido vender el 85 por ciento de las entradas en pocas horas. Pero el citado medio comprobó que en realidad se habían despachado un total de 28.259 localidades de un aforo de 69.805 asientos, es decir, un 46 por ciento. «Una cifra muy lejana de la difundida por los agentes encargados de promocionar el evento, que la elevan por encima de las 40.000. Si descontamos los 8.663 tickets que están reservados por la organización (es decir, que no están a la venta), aún están disponibles casi la mitad de las entradas», dice la información firmada por los periodistas Enrique Zamorano y Miguel Ángel Gavilanes. Vibra Music, la promotora española del evento, no ha contestado a ABC acerca del número real de entradas vendidas, pero sí ha respondido a la acusación de haber inflado las ventas apuntada por El Confidencial, afirmando que suelen bloquear cierto número de entradas por «necesidades de producción, invitados y para personas con movilidad reducida», lo que restaría varias entradas disponibles del total. «Aun así, si descontamos los asientos que no están a la venta de todo el estadio (los 8.663, que no son pocos), seguiría quedando más de la mitad sin vender», apunta el medio digital. Respecto a las variaciones de precios, la empresa alega que «no se ponen al azar, sino que se hace un estudio estimado según las demandas de producción, y esta va a ser una producción muy grande y espectacular. El precio no lo determina el promotor, sino los gastos de producción». Al otro lado del océano, es probable que Kanye West no esté al tanto de la polémica y de la indignación que cunde entre sus fans españoles. Y es que tiene otros asuntos de los que preocuparse. Este mismo jueves se ha sabido que el rapero ha perdido una demanda interpuesta por Tony Saxon, que acusó al rapero, de 48 años, de incumplir un contrato y despedirlo injustamente tras sufrir una lesión mientras trabajaba en su mansión de Malibú (California). Además, Saxon alegó haber sufrido represalias por denunciar las condiciones del lugar. Según información citada por NBC, el artista acordó pagarle 20,000 dólares semanales al empleado en virtud de un contrato de 2021, pero solo entregó un pago inicial y 100,000 dólares por los gastos de construcción. La defensa de West alegó que los registros bancarios muestran que se le había pagado a Saxon 240.000 dólares por su trabajo y que este no buscó un tratamiento adecuado para su lesión. Pero el Tribunal Superior de Los Ángeles ha ordenado que además del pago de 140.000 dólares, el artista también deberá pagar los honorarios de los abogados de su demandante y los costos judiciales derivados del proceso.
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Un informe del mercado del arte en 2025 , publicado este miércoles por Art Basel y UBS, y elaborado por Clare McAndrew, aporta datos para el optimismo, aunque todo puede dar un vuelco de repente con la incertidumbre de la guerra en Irán, Oriente Medio y el Golfo Pérsico y la subida de los aranceles impuesta por Trump. Las ventas mundiales de arte volvieron a crecer el año pasado, tras varios años en retroceso: lo hicieron un 4%, situándose en 59,6 billones de dólares. El mercado del arte español experimentó un crecimiento de las ventas del 6%, pese a que el IVA continúa en un 21%. Los principales mercados siguen siendo Estados Unidos, seguido de Reino Unido y China, que representaron el 76% de las ventas mundiales. Además, hubo un aumento de las ventas en las ferias hasta llegar a representar el 35% de la facturación de los marchantes (un 4% más interanual), su nivel más alto desde 2022. Las ferias internacionales representaron la mayor parte de las ventas. Estamos en una de las más importantes del mundo, Tefaf, en Maastricht , cuya 39 edición abrirá sus puertas al público del 14 al 19. Este miércoles y el jueves lo hace solo para profesionales. Doscientos setenta y siete expositores de 24 países muestran tesoros que abarcan 7.000 años de historia, desde la Antigüedad hasta el arte contemporáneo. Una cita que cuenta como seña de identidad con un 'vetting' (comité de expertos mundiales en cada disciplina artística), que evalúa las piezas a la venta para asegurar los estándares de calidad y las atribuciones. Las que no lo cumple se retiran. Vuelve un año más la feria de las vanidades, donde los coleccionistas acuden en jets privados y se pasean por los lujosos estands de las galerías entre ostras y champán. Aunque este año se veían por los pasillos más bandejas con vasos de agua que de champán. ¿Habrá llegado también aquí la crisis? Mientras medio mundo tiembla entre misiles, Tefaf es una burbuja , donde parece que nada malo puede ocurrir. Un ejemplo de la bonanza del mercado internacional lo tenemos en Italia, donde en los últimos meses se han gastado 45 millones de euros en dos cuadros: 30, en el 'Retrato de Maffeo Barberini', de Caravaggio, y 15, en un 'Ecce Homo', de Antonello da Messina. A ver si España toma nota... La armada española brilla con luz propia en Tefaf . Y eso, a pesar de que varios de los galeristas presentes reconocen que aún no se conoce lo suficiente el arte español y que sus precios están por debajo de lo que merecen, más allá de los grandes nombres. Ocho galerías de nuestro país están presentes este año en la feria: dos se estrenan, después de llevar años intentando entrar en la 'Champion' de las ferias. Y lo hacen sacando toda la artillería pesada. En Colnaghi, destaca la presencia de un Velázquez, 'Retrato de don Sebastián García de la Huerta', que ha viajado con un permiso de exportación temporal para su exhibición. Quien lo quiera deberá comprarlo en España. Su precio, unos 7 millones de euros. Este cuadro fue atribuido al maestro en 2012 por Carmen Garrido, entonces jefa del Gabinete de Documentación Técnica del Prado. La autoría fue confirmada por Jonathan Brown. Es una obra de juventud, pintada hacia 1628, en la que Velázquez retrató a Sebastián García de la Huerta (1576-1644), secretario del Tribunal de la Inquisición con Felipe III y más tarde secretario de la Casa Real con Felipe IV. El año pasado, una de las estrellas de Tefaf fue otro Velázquez, un retrato de la madre Jerónima de la Fuente, de la colección Fernández de Araoz. Fue surrealista la situación. Mientras el Ministerio de Cultura negaba que la obra estuviera a la venta, la galería que lo exponía insistía en que sí lo estaba. De momento, que sepamos, no se ha vendido. También en Colnaghi, el 'Retrato de un monje carmelita', pintado por Alonso Cano durante su estancia en Valencia. Considerada la obra maestra del retrato del artista, su autoría fue descubierta por Benito Navarrete. Su precio, 3 millones. Procede de una colección de Génova. El objetivo de la galería, advierte Jorge Coll, consejero delegado y socio de la firma, es «promocionar la cultura española». Ambos artistas estaban juntos en el taller de Pacheco y ahora se reencuentran. José de la Mano Old Masters , una de las galerías españolas que debuta en la feria, ha centrado su estand en Goya . Se ha inspirado en una exposición organizada en Madrid en 1932 por Lafuente Ferrari: junto a las obras del artista, se mostraban antecedentes, coetáneos y su legado. Cuelgan dos lienzos de Goya: 'Retrato de Antonio Porlier y Sopranis, marqués de Bajamar' -su precio es 4,5 millones y obtuvo el permiso de exportación- y 'San Antonio de Padua con el Niño' (2,7 millones). Es BIC e inexportable. Además, hay una primera edición de 'Los desastres de la guerra' (75.000 euros). Como curiosidad, dos dibujos que hizo Ramón Martí Alsina en la década de 1870, versión española de 'El origen del mundo' de Courbet , de 1866. Tras su muerte, su hijo Ricardo estampó un sello: «Boceto para un encargo especial». Están a la venta por 25.000 y 18.000 euros. Apenas se han visto: solo en una ocasión en París hace unos años. También se expone un dibujo de Mengs (artista al que el Prado ha dedicado una gran antológica) para uno de los frescos del Palacio Real. La Galerie de L'Institut de París dedica un estand monográfico a Picasso con más de 45 obras. Hay óleos, dibujos, grabados, cerámicas, libros ilustrados… Destaca un precioso retrato de su hijo Claude (12 millones). A su lado, 'Mujer desnuda sentada', del mismo precio aproximadamente. Hay también retratos de algunas de las mujeres de su vida. En la galería Van de Weghe, la estrella es un 'Mosquetero' del malagueño. A la venta por 8,5 millones. Y más arte español . En un paseo acelerado por la feria vemos dos excepcionales pinturas de Ribera ('San Pedro en lágrimas', en Artur Ramon, por 1,4 millones, y 'San Andrés', en Bernat, de una colección serbia, por 350.000 euros). En el estand de Artur Ramon, cerámicas de Picasso (ya hay una vendida), un Barceló de Mali de 1992 (650.000 euros), Casas, Sorolla, Madrazo, Julio González… Antes de abrir las puertas ya ha vendido varias piezas (el Ministerio de Cultura está negociando cuatro de ellas, que se han quedado en España). En Caylus , una preciosa 'Gitana azul' de Nonell, vendida a un museo norteamericano. Y una obra de Mateo Cerezo está reservada por otro museo de Estados Unidos. Además, un bodegón de Juan van der Hamen (350.000 euros) y 'Lamentación de Cristo muerto', de Paolo de San Leocadio (inexportable, 850.000 euros). En Bernat , otra de las galerías españolas que se estrena este año en Tefaf, hay bocetos de Sert con temas de gitanos encargados por Alfonso XIII para tapices, que nunca llegaron a realizarse. Además, una 'Piedad', de Morales, a la venta por 550.000 euros. Mayoral no ha traído 'Leku III', escultura de hormigón de Chillida, porque la vendió en ARCO a la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Pero ofrece una buena selección de obras de Millares (se centenario se celebra el próximo 17 de marzo), Tàpies, Dalí, Miró... En la galería Landau Fine Art, de Montreal, donde suelen colgar algunas de las piezas más caras de la feria, la estrella este año es 'Femme rêvant de l'évasion', de Miró (25 millones de euros) , el precio más alto que sepamos. Dejamos a un lado el arte español. Entre las estrellas de la feria destaca, como publicó ABC, un 'Salvator Mundi (versión Ganay)', del taller de Leonardo da Vinci , propiedad de un coleccionista suizo. Toma su nombre de uno de sus propietarios, el marqués Hubert de Ganay. Se exhibe en el estand de Agnews, de Londres, junto a la reflectografía infrarroja del cuadro. ¿Es de Salai, el discípulo más querido de Leonardo? «Probablemente», dicen en la galería. Siguen sin desvelar su precio . «Estamos buscando ofertas y un compromiso serio», decían a ABC. Es difícil ponerle precio, pues no hay ejemplos en el mercado para comparar. Ha despertado interés entre muchos coleccionistas y está previsto que vengan a verlo representantes del Museo del Louvre Abu Dabi. Colgó en la gran exposición que dedicó el Louvre a Leonardo da Vinci entre octubre de 2019 y febrero de 2020. El comisario de la muestra, Vincent Delieuvin, advertía en el catálogo que se trata de «una versión de un fiel alumno del maestro, sin duda pintada bajo su supervisión y con su posible intervención ». Después estuvo en el Prado como parte de la muestra 'Leonardo y la copia de Mona Lisa del Museo del Prado. Nuevos planteamientos sobre las prácticas del taller vinciano' (de septiembre de 2021 a enero de 2022). El cuadro aparecía con la siguiente cartel: 'Taller de Leonardo, autorizado y supervisado por él'. Hay que recordar que un 'Salvator Mundi', de Leonardo da Vinci (que perteneció a la colección Cook) se vendió en 2017 en la sala Christie's de Nueva York por 450,3 millones de dólares, convirtiéndose en el cuadro más caro de la Historia . Poco después se supo que el vendedor era el magnate ruso Dmitry Rybolovlev y el comprador, el príncipe saudí Mohammed Bin Salman. Desde entonces han surgido dudas entre los expertos sobre su autoría. Además, hay muchos misterios en torno al cuadro. Se desconoce su paradero. Se especuló con que podría estar en un yate de la Familia Real saudí e incluso que se hallaba en Ginebra a la espera de que fuese el reclamo para un nuevo museo de Riad. La lista de piezas relevantes en Tefaf es interminable: 'Retrato de caballero', de Tintoretto (Colnaghi), de una colección francesa, por 1,9 millones; 'Hércules como gladiador', de Rubens (10 millones en Salomon Liliam); un dibujo de Van Gogh (550.000 euros en Landau), un pastel de Gauguin , 'Cabeza de mujer tahitiana de perfil'; un pequeño gato de Giacometti (4,5 millones) en una galería parisina, obras de Toulouse-Lautrec, Henri Rousseau, Monet, Renoir... Las antiguas maestras, olvidadas durante mucho tiempo, se han hecho ya un hueco en ferias y museos y sus precios no paran de subir. «Ya no es una tendencia, hay mucha demanda», comenta Jorge Coll. La más cotizada es Artemisia Gentileschi , a quien la National Gallery de Londres le dedicó una retrospectiva y hoy todos se rifan. Está presentes en varios estands de la feria: 'Magdalena penitente', en Lullo Pampoulides de Londres, por 4,5 millones, y 'Autorretrato como Cleopatra', en Jean-François Heim, por 6 millones. Desde su redescubrimiento en 2015, este lienzo ha sido incluido en importantes exposiciones internacionales y ha recuperado su tamaño original. Hay varios museos interesados en él. El Kunsthistorisches Museum de Viena consagró recientemente a una pintora flamenca excepcional, Michaelina Wautier, con una exposición. Un exquisito 'Estudio de un joven' está a la venta por 350.000 euros en Koetser Gallery de Zúrich. En Colnaghi, Lavinia Fontana , una de las primeras artistas mujeres profesionales en Europa (fue la primera mujer elegida para la Academia de San Lucas en Roma), está presente con un retrato de una noble boloñesa, a la que pintó en cuatro ocasiones: Isabella Ruini Angelelli. Otra obra de esta artista, 'Cristo expulsando a los mercaderes del templo', cuelga en el estand de Trinity Fine Art de Londres. En el estand de Porcini, de Nápoles, 'Judith con la cabeza de Holofernes', de Elisabetta Sirani . En una pared de la galería Amells Stockholm, otras tres artistas que están al alza: 'Retrato de una joven con vestido azul satinado', de Mary Beale; 'Retrato de Anne Stewart', de Angelica Kauffmann y 'Retrato de un joven', de Élisabeth Vigée Le Brun. Tefaf está llena de curiosidades . Una de las piezas más singulares de la feria se halla en el estand de la Galería Kugel de París. Metida en una urna, una vista panorámica de Madrid. Es la cuarta de las vistas encargadas para la boda de María Amalia de Sajonia con el futuro Carlos III. Su precio, 2,5 millones. Hay tres en la Academia de San Fernando de Madrid: Dresde, Nápoles y Jerusalén. La vista de Madrid se creía perdida . Bajorrelieve de cera sobre vidrio, es una planimetría escultórica firmada por Nicolas Engelbert Cetto en 1740. Un rareza.