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Terrazas del Rodeo

ABC - Teatro

Teatro
  • Dansa Valencia inicia su recta final, que concluirá mañana domingo, con una serie de actuaciones que hoy 18 de abril contará con dos intervenciones 'site-specific' de las artistas Laura Morales y Cristina Reolid en el Port de Catarroja en diálogo con la memoria del entorno y una representación de Rosa Sanz / Proyecto Cuéntame Otra en el Espai de Creació Algrà. También hoy se produce uno de los grandes estrenos de esta 39 edición del festival con Taiat Dansa, que presenta 'Las hijas de Bernarda ', en una producción impulsada conjuntamente por Les Arts y Dansa València, y que aborda el clásico de Federico García Lorca, «desde un rigor contemporáneo que no se veía en la danza desde la versión de Mats Ek en 1978». La programación de la jornada de hoy se completa con dos propuestas que profundizan en la resistencia del cuerpo ante la incerteza. En La Mutant, Richard Mascherin estrena 'Imperfecto imposible', una obra que captura la esencia de un presente marcado por la incerteza y la fragmentación. Por su parte, el TEM acoge el exorcismo coreográfico de 'Quiso negro', de la coreógrafa catalana Ester Guntín. La pieza, distinguida con el premio Max 2025 y el premio de Danza Institut del Teatre 2023, rescata el fenómeno del tarantismo, un ritual nacido en el sur de Italia en la Edad Media. El festival pondrá el punto final el domingo, donde volverá a ser protagonista la danza en la calle, como viene ocurriendo desde el día 11, en esta ocasión con la actuación de Akira Yoshida y la obra 'Oroimen', y de los franceses Producción Xx y la pieza 'Gush is Great'. La directora de Dansa València, María José Mora, ha destacado la importancia del ciclo 'Movimientos urbanos' para conectar el arte con la ciudadanía: «Desde 2021 trabajamos para que el público descubra la danza fuera de los espacios convencionales. Situar los espectáculos en el entorno cotidiano permite generar nuevos diálogos y miradas plurales hacia la realidad que nos rodea». En salas, el certamen pondrá punto final con dos actuaciones principales: la bailarina Paula Quintana en el teatro Rialto con la pieza 'Atlas de anatomía', y la actuación de la veterana compañía Malpelo en el teatro Principal con la obra 'We. Nosaltres i els temps', que clausura la edición 2026. Mientras tanto, en los pasillos del festival aún se comenta el espectáculo de Rocío Molina el viernes 17 en el teatro Principal. 'Calentamiento', de la bailaora malagueña, mantuvo al público en pie aplaudiendo durante más de diez minutos, mientras Molina, fiel a su estilo, continuó en escena hasta que el público se rindió ante la evidencia de que o se iban ellos o ella tampoco. Comentarios de todo tipo ha generado este espectáculo, que lleva exitosamente su gira por España y que despierta palabras como las de una de las profesoras del Conservatorio valenciano: «Esta mujer es un ser sobrenatural». Dansa Valencia ha ido abriendo su programación, tanto de espectáculos como paralela a otras disciplinas, y ha sido el flamenco este año el que ha tenido una especial presencia. Y no sólo por los espectáculos de sala que han realizado Rocío Molina, la gaditana María Moreno con 'Magnificat', o 'La Venidera' y su obra 'No', sino también por otras actividades, como la presentación de un interesante volumen de aprendizaje de flamenco para niños, que ha ido acompañado de clases prácticas realizadas entre escolares. Por cierto, uno de los talleres con más alumnos ha sido el impartido por la bailaora María Moreno en el Conservatorio Superior de Danza Nacho Duato. El libro 'Alegrías' pertenece a la colección 'Toma que toma' y es el primer volumen de los nueve que pretenden realizar. El libro, que fue presentado en una de las actividades paralelas de este año, es una publicación de 'La calle Baila' y es obra de Eva Moreno, Pilar Cambronero y Ana Raquel Leiva. «Es una propuesta creativa para descubrir el flamenco de forma creativa', dice sus autoras. Así los niños conocen la historia del flamenco a través de la mítica bailaora La Macarrona, y a través de ella conocen el compás por alegrías, hacen crucigramas, sopas de letras, ponen pegatinas respondiendo a preguntas, e incluso diseñan su propio mantón de Manila o crean su propia historia. Al final incluso se da a cada alumno un diploma de 'conocedor' de las alegrías. En la colección se incluirán en un futuro otros títulos sobre los tangos, la taranta, fandangos, soleá, seguiriyas, rumba y tonás y habrá 'acompañantes' históricos como el cantaor Enrique el Mellizo. En esta edición también se ha prestado especial importancia a los encuentros profesionales, sobre todo la iniciativa denominada Spanish Dance Platform, para la promoción internacional de la danza española, que ofrece una selección de espectáculos que celebran su calidad y diversidad. A la exhibición suma un completo programa de actividades de formación, encuentros y 'networking' dirigido a miembros del sector. Han participado más de un centenar de profesionales, entre ellos, cincuenta representantes de espacios escénicos y redes de referencia internacionales de danza.
  • El gremio de las cigarreras -solo en Sevilla llegó a haber 6.000 a principios del siglo XIX- fue decisivo en la historia del movimiento obrero y feminista: su lucha resultó fundamental para lograr mejoras salariales, mejores condiciones y para la conciliación (fueron pioneras en conseguir cunas en las fábricas para poder amamantar y cuidar a sus bebés mientras trabajaban). La novela de Prosper Mérimée ' Carmen ' y la posterior ópera de Georges Bizet posaron un aura romántico sobre estos personajes, pero muy alejado de la realidad. Mostrar la realidad de la historia de las cigarreras -de manera igualmente poetizada, la danza es eso- es lo que quiere Rafaela Carrasco con su espectáculo 'Humo', en el que ha contado de nuevo con la dramaturgia de Álvaro Tato, lo que garantiza de inicio un tratamiento poético y literariamente bello del trabajo. Y así es. 'Humo' es un espectáculo hermoso, evocador, con una puesta en escena sutil y llena de belleza, de cuidado y de sugerencias; un ejemplo son las tenues pero reconocibles referencias a 'Carmen' -la célebre 'Habanera' se convierte en una guajira-. En escena, nueve mujeres recuerdan con sus movimientos a aquellas cigarreras de las que Mérimée escribió que «son las que lían los cigarros en una gran sala, donde los hombres no entran sin un permiso del Veinticuatro, porque cuando hace calor, se aligeran de ropa, sobre todo las jóvenes». Hay en el espectáculo tanto erotismo como elegancia , tanto fuego como dulzura. Rafaela Carrasco camina por ese espinoso territorio (es el más poblado actualmente en el baile flamenco) que quiere, sin desterrar la raíz más añeja e inmemorial, se escape hacia otros lenguajes. Parece fácil, pero no lo es; la bailaora sevillana lo consigue con sabiduría, la misma con la que tiñe, mezclado con calidad, talento e inteligencia, sus intervenciones en el espectáculo. Le acompaña un cuerpo de baile que también canta y dos voces (una flamenca y otra lírica, perfectamente empastadas) que también se mueven. El resultado es una obra sugerente, serena, envolvente , con un final -todas las intérpretes cantando a coro- de una apacible belleza.
  • En el décimo aniversario de la película 'Perfeti sconosciuti' de Paolo Genovese , David Selvas pone en el escenario este texto, que lleva ya veinticinco adaptaciones. En España, la película de Álex de la Iglesia en 2017 con Belén Rueda, Ernesto Alterio, Eduardo Noriega y Eduard Fernández o la versión teatral de David Serrano y Daniel Guzmán en 2020. Infinidad de 'remakes' en México, Turquía, Hungría, Corea del Sur y Francia ('El juego' que dirigió Fred Cavayé). Como sucede con otras comedias exitosas -pensamos en 'Arte', de Yasmina Reza, o 'El método Grönholm', de Jordi Galcerán- el punto de partida es tan fácil de recordar como complejas las derivaciones del conflicto que suscita. En este caso, la cena de cuatro parejas y un juego de sobremesa con el que corren el peligro de airear sus secretos personales más peligrosos: compartir con aquellos a los que aparentemente conoces mensajes y llamadas de tu móvil. El juego de los 'telefoninos' abiertos actúa cual caja de Pandora : cada pitido puede deparar infidelidades, situaciones financieras que no convenía airear, decisiones quirúrgicas (aumento de pechos), médicas (consultas al psicólogo) o familiares (enviar a la suegra a una residencia de ancianos). Las revelaciones encadenadas con las que Genovese pone las amistades al borde del colapso urden una trama que envuelve de risas su representación. En esta versión se echa en falta un mayor trabajo de dirección en la secuenciación de diálogos : a veces se pierden en el batiburrillo del movimiento grupal y un sonido mejorable; el tono de algunas réplicas resulta demasiado bajo y no llega a los oídos del espectador. Y, al tratarse de una obra con veinticinco adaptaciones, la valoración de los intérpretes puede estar sujeta a las odiosas comparaciones con versiones anteriores como la película de Álex de la Iglesia. Eduard Farelo, Albert Prat y Biel Durán bordan sus personajes, pero el resto del reparto cumple sin más, confiados en la efectividad del texto que, una década después, mantiene su vigencia en una sociedad enredada en 'wasap', Instagram, X, Telegram, tik tok y demás embelecos 'sociales'. Selvas brinda una correcta adaptación de una obra que es una garantía para mantenerse una temporada en la cartelera teatral.
  • Han pasado cerca de cuarenta años desde que Julio Bocca (Buenos Aires, 1967) visitara España por primera vez. Había ganado dos años antes el concurso de Moscú, uno de los más importantes del mundo de la danza y el legendario Mikhail Baryshnikov ya se lo había llevado al American Ballet Theatre. «Julio Bocca se metió en el bolsillo al público madrileño», tituló ABC la crónica de su presentación en el Teatro de la Zarzuela. Ya no saldría de ese bolsillo; el público español le vio bailar en muchas ocasiones y le acogió como un artista suyo, 'de casa'. Ese cariño y esa admiración sigue intacta y se ha podido comprobar en Málaga, donde el hoy director del Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires ha recibido el premio Lux Ductor -algo así como 'maestro que ilumina'- del primer festival Tip Toe de danza que organiza el Teatro Soho Caixabank de Antonio Banderas y dirige Lucía Lacarra (tenía que cerrarlo ella este fin de semana con dos espectáculos, pero una inoportuna lesión le ha obligado a cancelarlo). Julio Bocca sigue bajando la mirada con timidez cuando se habla de él, y perfila una sonrisa entre abrumada y satisfecha cuando se le baña en elogios. Soñaba simplemente con saludar solo ante el telón del Teatro Colón -pudo cumplirlo a los catorce años- y después fue ampliando metas hasta llegar a la dirección del teatro en el que empezó y que es uno de los coliseos más importantes del mundo. «Llegar a este puesto nunca estuvo entre mis metas -dice a ABC el artista-; es para mí más bien un desafío, siento que el Colón tiene que estar entre las grandes compañías del mundo, que pueda viajar, que el público lo conozca, que tenga un nivel y un repertorio amplísimo. Quiero, con disciplina y el trabajo que ya hicieron mis predecesores, Maximiliano Guerra y Paloma Herrera, que vuelva a ser la compañía donde crecí y que creo que con los años se fue perdiendo». Julio Bocca marcó un antes y un después en la historia del ballet en Argentina ; llegó a escenarios tan insólitos como el Luna Park o los estadios de Boca Juniors o River Plate. «Mi abuelo me llevó al estadio de Boca cuando yo tenía ocho años -ya había decidido ser bailarín- a ver un partido de fútbol y le pregunté: '¿Por qué no se hace ballet acá?' No supo qué contestarme». Su popularidad fue tal que «no podía andar por la calle, me paraba todo el mundo», y su despedida fue en plena avenida del 9 de julio (la arteria más importante de Buenos Aires) ante trescientas mil personas. «Fui consciente cuando dejé de bailar -confiesa-; por supuesto que estaba feliz y agradecido, que disfrutaba del escenario y de poder llenar el Luna Park o la cancha de Boca. Cuando me retiré empecé a verlo de manera más fría, y sé que es increíble haber logrado todo eso; pero lo importante es ver que se puede lograr y que sirva de ejemplo para los que vienen detrás, que sepan que requiere un esfuerzo y un trabajo, que no es algo que pasa porque sí. Hay que tener constancia y presencia; estar y estar y estar para que pase eso». De su esfuerzo dan fe las cicatrices de las once operaciones a que se ha tenido que someter a lo largo de los años. «El dolor y el sacrificio son parte de esta carrera, pero yo la elegí, nadie me obligó a dedicarme a ella». ¿Lo entienden así las nuevas generaciones? ¿Qué diferencias ve Julio Bocca con respecto a su propia generación? «No tienen esa locura de compromiso; o quizás la tienen, pero es diferente y no la llegan a transmitir, o nosotros a verlo. Yo no veo tanto disfrute en, por ejemplo, tomar la clase; ni veo comunicación. A veces en los ensayos de los pasos a dos tienes que estar encima de ellos y decirles que se miren a los ojos . Y termina el ensayo y cada uno se va por su lado y mirando al móvil. Pero talento y preparación... ¡de eso hay muchísimo! Para mi generación es difícil a veces llegar a ellos, que entiendan que lo que les pedimos no es una ocurrencia ni estamos locos, sino que es parte de la danza; una quinta es una quinta, ahora como antes, el 'passé' es el mismo desde hace años, no se lo inventó Julio Bocca. Y tratar de que lo sepan es importante. La danza, insisto, es esfuerzo, es dolor, son lesiones. Pero nadie te obliga a hacerlo. Pero luego está la otra cara : lo lindo que es estar en el escenario, compartir una función con otros compañeros, la adrenalina, poder crear un personaje y tener la posibilidad de ser otra persona... Me da bronca que les digas estas cosas y no lo sientan como una ayuda. Willy Burman [un legendario maestro de ballet] decía que la danza es natural, y cuando él te lo explicaba te dabas cuenta de que tenía razón, que bailar es tan natural como caminar o girar la cabeza». No es que Julio Bocca se haya quedado anclado en el pasado. Cuando llegó al Colón creó una cuenta de Instagram para el ballet , que no tenía. «Lo hice para transmitir la información sobre la compañía, no sus problemas. Y de repente, la gente empezó a conectarse. La idea era volver a llevar el ballet al público, invitarles a que vengan al teatro, porque es de todos. Al final de una función de 'Cascanueces', se me acercó un grupo de mujeres jóvenes -pero no adolescentes, tenían ya una edad- y me dijeron: '¡Ay, te agradecemos porque es la primera vez que hemos venido al Teatro Colón'. Y para mi fue un lindo regalo; este trabajo en redes lo hacemos para sacar el ballet a la calle, para que se hable de él, y está teniendo resultado. Hemos hecho trece funciones de 'Cascanueces' y dos meses antes habíamos agotado todas las 2.800 o 2.800 localidades que hay en el Colón».
  • Hay que preguntarse qué tiene 'Las gratitudes' para que haga llorar a un público como el de La Abadía. Y la respuesta es que a veces el gusto personal o la crítica teatral se definen de manera clara y definitiva en una lágrima, en una sonrisa, en una emoción o en un pensamiento. Ese fue el caso de ' Casting Lear ' y vuelve a ser el caso de ' Las gratitudes ': una historia que conmueve, un hecho escénico que encierra una vida y una verdad. Con una escenografía entre hiperrealista y simbólica que reproduce hasta el mínimo detalle la habitación de una residencia de ancianos, pero que plantea una profunda relación con el espacio, los miedos, los temores, el ansia de libertad y de traspasar las normas; con una iluminación que desde el principio, desde que se ilumina la cara de Michka en la primera escena, se convierte en un elemento absolutamente esencial en las encrucijadas de esta historia; y con una música que eleva y subraya los momentos más emotivos, esta adaptación de 'Las gratitudes' es absolutamente portentosa, hondamente conmovedora . Sin caer en lo melodramático apela a la ternura, a la necesidad del otro, a que la vejez es una pérdida de las palabras (una pérdida del mundo), pero también un diálogo sobre el pasado. No hay victimización sino resiliencia, no hay patetismo sino una indagación en las distintas identidades y sus traumas, la de Michka que busca en medio del deterioro por la afasia a la familia que la acogió y la libró del Holocausto, la de María y Jerónimo y sus conflictos familiares. Todos son vidas al límite que apuestan por la vida como un acto compartido, que desafían a la soledad cuidándose entre ellos, apostando por el futuro, como hace María con ese bebé que crece en su vientre. Gran obra, interpretaciones en estado de gracia que saben tejer fragilidades, desarraigos, silencios elocuentes, humor y hacer con ellos un canto a la dignidad. Más allá de cierto mecanicismo en las visitas que María y Jerónimo hacen a Michka en la Residencia, este montaje de 'Las gratitudes' derrocha fuerza dramática, intensidad y levanta un retablo humano realmente memorable.
  • 'Momento de ternura' es el lema que este año ha elegido la 39 edición de Dansa Valencia para su festival, que hasta al 19 de abril presentará 37 espectáculos, con seis estrenos, en 46 funciones en una amplia programación con presencia de ocho Comunidades Autónomas y una compañía internacional. El certamen incluye un programa 'satélite' con numerosas actividades que se desarrollan en un total de 22 espacios, entre teatros y calle. El festival da comienzo con todo el papel agotado de las diferentes actuaciones en espacios como el teatro Principal, Rialto o El Musical. En la pasada edición asistieron a los espectáculos 9.507 espectadores, cifra que esperan superar este año. La edición 2026 tiene un presupuesto total de 420.000 euros . El festival da una gran importancia a los espectáculos de calle, donde participan numerosas compañías valencianas, y que se celebra en espacios que van desde el Museo de Bellas Artes al puerto de Catarroja, el cauce del río Turia o varias localidades que fueron afectadas por la Dana. Según María José Mora , directora del festival y de Artes Escénicas del Instituto de Cultura de Valencia, «si un un programador quiere saber lo que está ocurriendo en la danza nacional, tiene que venir a Valencia, porque en cuatro días le coge el pulso a lo que ocurre en nuestro país a nivel de danza. Nos hemos convertido en el gran escaparate de la Danza en España, de forma nacional e internacional». Mora, directora de Dansa Valencia desde el año 2021, cree que este año «hay que continuar cuidando la danza y provocar vínculos entre artistas y profesionales que vienen de toda España y del resto del mundo. Hay que cuidar la exhibición, claro, pero también dar valor al net working, para conseguir una circulación real de nuestras compañías». Unos cien programadores se dan cita en esta edición y según la directora, «las patas del festival es por un lado, ser la plataforma, la Spanish Dance Platform (Encuentro profesional y mercado de la danza nacional), que es algo que nos lleva mucho más allá del festival porque tratamos de dar un soporte a las compañías a lo largo del año a través de residencias, laboratorios de creación, no sólo en Valencia, sino las tenemos también en Galicia, Canarias, Baleares, en el Sur de Francia y Bruselas. No queremos ser sólo una fiesta de la Danza Por otro lado, crear el espacio de trabajo, para generar nuevas relaciones, darnos a conocer, y por último, la ciudadanía, el público que nosotros salimos a buscar mediante nuestros programas de mediación, porque queremos que tengan la experiencia de la Danza». Este año las actividades paralelas del Certamen acogen, entre otros, la reunión de las Comisiones de la Red Española de Teatro, Auditorios, Circuitos y Festivales de Titularidad pública, y presentaciones como las del European Dance Festivals, así como trabajos profesionales en el programa 'Nice to meet you II', además de talleres de dansa con la bailaora María Moreno y Olga Alvarez de la Compañía La Taimada. Las actividades paralelas se completan con la presentación de libros y otras prácticas formativas. «Creo que uno de los hitos de esta edición es que somos sede del encuentro presencial de la Dance Festivals Network Europe en cuyas reuniones representantes de los 32 festivales hablarán sobre la campaña #DanceMattersEurope, una iniciativa conjunta con las redes EDN y Aerowaves para reivindicar el lugar de la danza en las políticas culturales de la Unión Europea», indica María José Mora. En el teatro Rialto cada mañana hay además encuentro de programadores para presentar sus actividades. En la mañana de hoy, Angel Rojas, bailarín y coreógrafo y actualmente director de Artes Escénicas de Móstoles, presentó el programa Giro que del 23 al 29 de abril se realiza en esta localidad madrileña. «Nosotros tenemos tres teatros en donde la danza siempre llena, y estamos construyendo un cuarto teatro que pueda dar cobijo a las reclamaciones culturales del millón y medio de personas que viven en la zona sur de Madrid», dice Angel Rojas, ex director de la compañía Nuevo Ballet Español. Para María José Mora, el sector de la Danza tienen una gran confianza en el festival, de ahí su perdurabilidad, «y siempre buscamos nuevas oportunidades y formas de hacer», y destaca el gran apoyo mostrado por la Consejería de Educación y Cultura de la Generalitat, «pero también nos apoyan el Ayuntamiento y la Diputación de Valencia, así como la Fundación Sgae o Caixaforum que ha entrado este año, así como pequeñas empresas que también nos ayudan». Sin embargo, piensa que la ayuda que reciben del INAEM del Ministerio de Cultura, «no es suficiente para un proyecto como éste, que es un proyecto de país que cubre una necesidad de toda España. Aquí somos generosos al presentar una programación con compañías de todo el territorio e incluso hay Comunidades Autónomas que nos ayudan. Por eso para mi sigue siendo insuficiente la apuesta del Ministerio de Cultura hacia Dansa Valencia». La programación de teatros se abrió el día 15 en el Rialto con la participación de Las Venidera y su espectáculo 'No', en el que pudimos ver al director general de Artes Escénicas del Ministerio de Cultura, Javier Monsalve Iglesias y al nuevo subdirector general de Danza, Franciso Villar. Tras la actuación de la Venidera, siguió en el teatro Principal, la obra 'Ultimátum', de Led Silhouette, galardonados con el Premio El Ojo Crítico de RNE de Danza en 2024. Otras compañías serán Las Taiat Dansa que presentan un trabajo sobre la obra de Lorca titulado 'Las hijas de Bernarda' en la sala Teatre Martín i Soler de Les Arts, y la Cia. Maduixa que estrenará 'Dominare' los días 16, 17 y 18 de abril en Nau Ribes, en coproducción con Escalante. La bailaora gaditana María Moreno estrena 'Magnificat' en el teatro El Musical, el canario Richard Mascherin aborda la fragilidad y la caída en 'Imperfecto imposible' el 18 de abril en La Mutant, y el 19 el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) acoge 'Gush is Great', de la compañía francesa, Production Xx. Pero quizás una de los espectáculos que ha despertado entre el público más expectación es 'Calentamiento' de la bailaora Rocío Molina que tendrá lugar el 17 en el teatro Principal y que fue uno de los primeros en agotar el papel. El Principal acogerá la clausura del festival el día 18 con la presencia de la veterana compañía catalana, Mal Pelo y su obra 'We, Nosaltres i els temps'. En relación a la programación, donde existen numerosas disciplinas y muestras de artes vivas, Mora señala que, «nosotros también estamos apoyando carreras artísticas como por ejemplo la compañía La Imbuición, y eso es un valor de esta edición, mostrar lo que hemos sembrado, es decir compañías a las que hemos acompañado durante años. Somos el escaparate de la Danza Contemporánea española y en acompañamiento de nuevos emprendedores, también». Sin embargo, se lamenta de que otras disciplinas dancísticas como el ballet o la Escuela Bolera no estén presentes, «yo también me pregunto porqué, sé que son proyectos que puedan dar miedo a las compañías privadas, pero es una reflexión que nos debemos hacer a nivel nacional», opina.
  • «Sabrá, señor, que hay de cuatrocientas a quinientas mujeres empleadas en la fábrica. Son las que lían los cigarros en una gran sala, donde los hombres no entran sin un permiso del Veinticuatro, porque cuando hace calor, se aligeran de ropa, sobre todo las jóvenes. A la hora en que las obreras vuelven después de comer, muchos jóvenes van a verlas pasar y se las dicen de todos los colores. Pocas de ellas rehúsan una mantilla de tafetán, y los aficionados a esa pesca no tienen más que agacharse para coger el pez». Así describía Prosper Mérimée en su novela ' Carmen ' a las trabajadoras de la Fábrica de tabacos de Sevilla, a las que la ópera de Bizet popularizó y convirtió en mito. Y a ellas, a las cigarreras, rinde homenaje Rafaela Carrasco en ' Humo ', un espectáculo que verá la luz este jueves 16 en el Centro de Danza Matadero; la bailarina y coreógrafa sevillana ha contado con la dramaturgia -es su cuarto trabajo juntos- de Álvaro Tato y la dirección musical de Jesús Torres y Pablo Martín Jones . Seis bailaoras, dos músicos y dos voces femeninas -una flamenca y otra lírica- acompañan en escena a Rafaela Carrasco. «'Humo' son mujeres recordando a otras mujeres -dice la creadora-. Rendimos homenaje a un colectivo que tuvo muchísima importancia en su momento; las cigarreras llegaron a ser miles en toda España -Cádiz, Sevilla, Madrid, La Coruña...-. Resistieron, fueron muy valientes y se enfrentaron a un sistema hecho por y para los hombres». La lucha sindical de las cigarreras resultó fundamental en cuestiones como la conciliación laboral y familiar; consiguieron que se abrieran guarderías, escuelas y zonas de lactancia dentro de las fábricas, flexibilidad horaria, mejoras salariales para las trabajadoras y mejores condiciones laborales y de higiene. « Queremos poner en valor a esas mujeres y a sus logros », dice Rafaela Carrasco. «Debemos mucho a esas primeras sindicalistas -añade Tato-; formaron una gran asociación. En el espectáculo hay un momento en el que se leen las reivindicaciones reales de las cigarreras de principios del siglo XX; que, por cierto, lee la madre de Rafaela Carrasco, que nos prestó su voz, súperlinda». «Lo femenino se respira por todas partes en este espectáculo -cuenta Rafaela Carrasco-; somos mujeres, estamos contando una historia de mujeres, nuestra energía es súper femenina en todos los sentidos. A la palabra 'feminista' -evidentemente lo soy absolutamente- le tengo algo de temor por todo lo que se habla; normalmente pienso más en hacer un trabajo 'femenino'. Pero 'Humo' es, además de muy femenino, muy feminista». El espectáculo, añade su creadora, también quiere desmitificar el mito de la Carmen de Merimée y Bizet. «En cuanto se habla de las cigarreras, se piensa en ese estereotipo -dice la bailaora-, que es un tipo de mujer creado desde el imaginario de un hombre. A esa idea queremos enfrentar la realidad de ese gremio». 'Humo' no sigue la historia de Carmen, pero la ópera sí está presente , reconoce Carrasco. «Está llevada a otro lugar, a esa realidad de la que hablo, y que es lo que nos interesa. Utilizamos ciertas partes que nos sirven a nosotros para contar lo que queremos». Interviene Álvaro Tato para contar una curiosidad. «En la televisión francesa nos propusieron un subtítulo para el espectáculo: ' Las hermanas de Carmen '. Y me parece muy acertado, porque pone en el foco a todas esas cigarreras que rodean a la más popular (también se asoma en el espectáculo Amparo, sacada de la novela 'La tribuna', de Emilia Pardo Bazán). 'Humo' es -sigue- un canto generacional, un canto de mujer en plural y un canto de trabajo». El espectáculo, continúa Rafaela Carrasco, tiene dos partes: en la primera vemos a las cigarreras en su jornada de trabajo, que empieza de madrugada, y al final se verán sus reivindicaciones, sus protestas en la calle... Y en la segunda parte aparecen personajes de la propia ópera, Carmen, una mujer andaluza, el toreador -casi en tono paródico-; jugamos con el sarcasmo y también con los personajes». 'Humo' evoca las jornadas de las trabajadoras en el taller, las jerarquías internas —de la aprendiz a la capataz—, las fiestas, los ritos clandestinos y los trapicheos del estraperlo. «Sus conflictos, alegrías y penas se expresan a través de un flamenco en femenino plural -dicen ambos creadores-. Aquel mundo autónomo, festivo y riguroso, nacido en las fábricas de tabaco, fue germen de libertades civiles que llegarían décadas después. En el espectáculo se abordan cuestiones aún vigentes: sufragio, igualdad, conciliación, sororidad, lucha contra los abusos y emancipación económica y vital». Por lo que se refiere a la música, 'Humo' tiene dos partes, una creación musical nueva ya grabada, y otra interpretada en directo, con protagonismo para una voz lírica, la soprano Marta Estal , y una voz flamenca, la cantaora Gema Caballero . «Son de algún modo la música educada y la callejera, la del pueblo -dice Rafaela Carrasco, que sigue-. No es fácil encontrar el equilibrio entre lo grabado y lo directo para que no se pierda la calidez de la música en vivo». Entre esa música se encuentra la célebre 'Habanera' -«que hemos convertido en guajira», dice Tato- o un fragmento de la revista de Francisco Alonso 'Las de Villadiego': el chotis de la Colasa 'Tabaco y cerillas'.
  • «El estreno de ' Pelo de tormenta ' por parte de un teatro público merece ser subrayado como necesario acto de justicia escénica a su autor y, también, como imprescindible acercamiento a un título seminal de quien, en palabras del recordado Moisés Pérez Coterillo, 'limita con las regiones más altas de la dramaturgia española de este siglo'». Son palabras de Juan Ignacio García Garzón, crítico teatral de ABC, publicadas el 21 de marzo de 1997, un día después del estreno, en el Teatro María Guerrero, de la obra de Francisco Nieva . Hoy casi treinta años después, y cuando se cumple una década de la muerte de una figura esencial para el teatro español -fue dramaturgo, escenógrafo, director de escena, narrador, ensayista y dibujante-, el Teatro Fernán Gómez presenta una nostálgica exposición sobre aquella función, que marcó un indudable hito en la escena española, y en la que se reúne vestuario original diseñado por Pedro Moreno , así como material fotográfico de Juan Antonio Díaz, 'Chicho' , y diversos documentos de aquel montaje. «La elección de este texto para mi primer montaje como nuevo director al frente del Centro Dramático Nacional (CDN) causó bastante sorpresa -recuerda Juan Carlos Pérez de la Fuente , responsable de aquel montaje y que dirige ahora el Teatro Fernán Gómez-. En el panorama teatral de aquellos años no era costumbre debutar en la dirección de un teatro público estrenando a un autor vivo, y mucho menos español. Desde luego la elección entrañaba muchos riesgos: un texto de culto, pero desconocido para el público, de un autor español vivo, cargado de premios y académico de la lengua, que podía estar en desacuerdo con el montaje y dar al traste con el proyecto. Sin duda fue toda una declaración de intenciones, aunque nunca fui tan ingenuo como para ignorar que si aquella operación no salía, debería hacer las maletas y marcharme». Pérez de la Fuente no tuvo que marcharse hasta ocho años después, en 2004, cuando el PSOE accedió al poder y nombró a Gerardo Vera para sustituirle. Durante su etapa al frente del CDN, el director madrileño (nació en Talamanca de Jarama en 1959) firmó producciones como 'Historia de una escalera' o 'La fundación', de Buero Vallejo; 'La visita de la vieja dama', de Dürrenmatt; o 'Cementerio de automóviles', de Arrabal. Ninguna tuvo tanto impacto como 'Pelo de tormenta'. El hecho de que el estreno se produjera bajo la presidencia del Gobierno de José María Aznar (PP) , y con Esperanza Aguirre como ministra de Educación y Cultura, fue la primera sorpresa. «Durante el mandato socialista yo no he tenido encargos importantes por parte de los teatros estatales -se quejaba Francisco Nieva en este periódico semanas antes del estreno de la función-. Y no sé a qué atribuirlo [...], seguramente algunos responsables de la política cultural trataron de ganarse el favor de sus jefes negando el trabajo a alguien que sostenía una actitud crítica desde la Tercera de ABC». Según Pérez de la Fuente, «'Pelo de tormenta' es un auto sacramental a la inversa . Es una alucinación, un desate de elementos pocas veces encontrado con ese grado de pureza y ese extraño equilibrio entre clasicismo y vanguardia. Es ceremonia popular, celebración en la plaza pública, en un Madrid de marchita estampa goyesca, alquimia del espacio mágico, humor y burla, desahogo, ritual ibérico. En este texto prodigioso está la tentación, el sexo, la religión, la culpa, el deseo. Y muchas cosas más. Madrid convertido en una nueva corte de los milagros. Siglos de España en azabache y oro. Cuando esta obra se quiso montar fue víctima de tres recursos de censura, que solo se resolvieron a la muerte de Franco, pero tampoco entonces se pudo estrenar». No las tenía consigo el autor respecto al montaje: «'Pelo de tormenta' es una obra tan antigua y rodeada de leyenda a causa de sus numerosas prohibiciones que hoy corre el peligro de aparecer como desactivada. Espero que su mensaje sea más universal y no se interprete sólo como una crítica al régimen de Franco. Imagino que el CDN la ha elegido precisamente por esa aureola de leyenda, de obra prestigiada por sus muchísimas prohibiciones ». Francisco Nieva escribió 'Pelo de tormenta', recuerda Juan Carlos Pérez de la Fuente, «en París al inicio de los 60, un tanto a escondidas y en los ratos libres, y en palabras del propio autor, le salió 'un chicharrón de comedia en donde, en lugar de pedir justicia social… se pedía la juerga social como último exorcismo de nuestra forma de ser españoles'». El propio autor recordaba en ABC que «escribía sin pensar ni siquiera en Franco, que es el mayor insulto que se le puede propinara a un dictador. Era la libertad absoluta. No tenía cortapisas ni censura que me coartara». Tampoco se cortó a la hora de crear personajes. El montaje que dirigió Juan Carlos Pérez de la Fuente incluyó cuarenta y cuatro intérpretes -los que pedía el texto-, treinta y siete actores y siete músicos. Fueron Francisco Maestre, Alfonso Vallejo, Juan Carlos Martín, Emilio Alonso, Agata Lys, Rossy de Palma, Pilar Bardem, Ana María Ventura, Emilio Gavira, Fernando Chinarro, Rafael Esteban, Pedro Forero, Igor Larrauri, Tino Roig, Salvador Sanz, Isabel Arcos, Sergio Cappa, Juan Alberto López, Esperanza López Tamayo, Luis Llamas, Alberto Maneiro, Juan Manuel Navas, Adolfo Obregón, Berta Ojea, Teresa Pardo, Mónica Bilbao, Mercè Boronat, Trinidad Iglesias, Sol Montoya, Pilar Ruiz, Pilar San José, Carme Vidal, Esau Borredá, Lillian Castillo, Juan Carlos Felipe, Mar Martín, Elsa Mateu, Claudio Nughes y Lulo Pérez. Pérez de la Fuente se rodeó de un más que solvente equipo, con la escenografía del pintor tangerino José Hernández , la coreografía de Ramón Oller , entonces uno de los más destacados artistas de nuestra danza; la música de Manuel Balboa , los figurines de Pedro Moreno (que realizaron Eva Arreche y Rafael Garrigós), y las marionetas y máscaras de Estudio Albahaca, Juan Sanz y Miguel Ángel Coso. «'Pelo de tormenta' tiene un mensaje universal que no se reduce solamente a la oposición manifiesta al régimen de Franco -decía Nieva en la víspera del estreno-, sino que hay algo más 'anti' en todo eso, en donde verdaderamente y dentro de las pautas del lenguaje del auto sacramental o de la vieja zarzuela calderoniana aparece una visión de la vida en donde se expresa que los instintos siempre toman la delantera en los conflictos de este mundo frente a las instituciones más respetables, los instintos - digamos el sexo- no se pueden negar. Y naturalmente, a partir de ahí, su mensaje se amplia y no se reduce solamente a una obra que se ha hecho famosa por sus múltiples prohibiciones... Pero en fin, bienvenido sea el tiempo en que se puede hacer y con completa libertad».
  • «'La novia vendida' es una obra irresistible que se te lleva por delante. ¡Ven a verla, te sorprenderá!» Joan Matabosch , director artístico del Teatro Real, emplea eslóganes publicitarios -con su vehemencia habitual- para vender las virtudes de la próxima producción del coliseo madrileño. El martes 14 se estrenará la ópera de Bedřich Smetana -célebre, sobre todo, por su composición 'Mi patria', en una nueva puesta en escena coproducida también por la Opéra National de Lyon (Francia), la Oper Köln (Alemania) y el Théâtre Royal de La Monnaie de Bruselas (Bélgica). La dirección escénica es del francés Laurent Pelly y la batuta del valenciano Gustavo Gimeno , en su primera temporada como director musical del teatro. Estrenada en Praga en septiembre de 1870 con libreto del escritor nacionalista checo Karel Sabina , la obra es, dice Matabosch, «un título fundacional, y es el primera intento de crear una ópera checa a finales del siglo XX. Esta supuesta encarnación en una ópera de los valores y las características nacionales de un país fomentó en su momento la idea de Checoslovaquia como una nación-estado que poseía un idioma, una cultura propia, creatividad, personalidad, temperamento y, en definitiva, derecho a existir, aparte de poseer productos artísticos exportables al máximo nivel como la misma ópera de Smetana». 'La novia vendida' ('Prodaná nevěsta' en checo) llegó al Teatro Real en marzo de 1924 (un año antes de su cierre, y no se ha vuelto a programar en su escenario desde entonces. El reparto de la producción que se presenta un siglo después de aquel estreno lo encabezan Svetlana Aksenova y Natalia Tanasii (Mařenka), Pavel Černoch y Sean Panikkar (Jeník), Günther Groissböck y Martin Winkler (Kekal), Mikeldi Atxalandabaso y Moisés Marín (Vašek), secundados por Manel Esteve (Krušina), María Rey-Joly (Ludmila), Toni Marsol (Micha), Monica Bacelli (Háta), Jaroslav Brezina (Comediante Principal), Rocío Pérez (Esmeralda) y Ihor Voievodin (Indio). La ópera está situada en un pueblo bohemio ; cuenta la historia de una campesina, Mařenka, a quienes sus padres, presionados por las deudas, van a casar con Vasek (un joven rico, pero tartamudo y simplón). La joven en realidad está enamorada de Jeník, hermanastro secreto de Vasek; aquél finge que acepta renunciar a Mařenka a cambio de dinero, pero especifica en el contrato que Mařenka ha de casarse con «el hijo de Marik» -que en realidad es su padre-. Cuando se descubre la verdad, todos celebran la astucia del joven, y la ópera tiene un final feliz. «El trasfondo de la obra, sin embargo -sigue Matabosch-, no tiene tanto de previsible ni de amable, y aborda un problema muy real en la Checoslovaquia de la época: los hijos primogénitos de los campesinos checos que perdían a su mujer, muchas veces durante el parto; si su padre se volvía a casar, se encontraban frecuentemente con que la nueva esposa intentaba por todos los medios apartarlos del medio para garantizar a su propio hijo, cuando nacía, el lugar más destacado en la familia y en la herencia. Las injusticias derivadas de esta situación eran perfectamente conocidas en la vida de los pueblos. Todo el enredo está explicado en clave humorística y logra así destensar el trasfondo de una denuncia que no tiene nada de amable, de manera que lo 'cómico' cumple la función, como en las comedias clásicas, de denunciar y ridiculizar los defectos humanos». El compositor Bohuslav Martinů definió 'La novia vendida' como «la ópera de la felicidad humana». Gustavo Gimeno añade que si tuviera que describir la obra con una palabra, esa sería «luminosa». Es una ópera «maravillosa, refinada, elegante, graciosa, muy accesible, y con esa capa de melancolía e intimidad tan típica de la música checa. Es una obra importantísima , muy representada en Centroeuropa -«en el Teatro Nacional de Praga se alcanzaron las mil representaciones en 1927», tercia Matabosch-, pero no así en España. Yo creo que va a ser una gran sorpresa. Lo ha sido incluso para nosotros; yo mismo, cuando comencé a profundizar en la obra, hace ya un tiempo, me di cuenta de que era realmente una auténtica obra maestra, con una música maravillosa, lógicamente muy influenciada por el folclore checo -y también, según mi criterio, por Mozart-. No tiene desperdicio alguno de principio a fin. Y la trama es divertidísima, ha habido momentos en los ensayos en que no he podido evitar reírme». Por alusiones. Laurent Pelly ha demostrado en el Teatro Real su habilidad para comedia; ahí están su emblemático montaje de 'La fille du regiment' (que se ha llevado a teatros como el Covent Garden de Londres, la Scala de Milán, la Ópera de Viena o el Metropolitan neoyorquino); o producciones como 'Falstaff', 'Viva la mamma!' o 'Il turco in Italia'. Coincide con Gustavo Gimeno en la calidad de la música de 'La novia vendida' -«es extraordinaria porque cambia de registro constantemente»-, y asegura de esta ópera que es una rareza porque « navega continuamente entre el drama y la verdadera comedia , incluso burlesca y caricaturesca». «¿Cómo transmitir y hacer accesible al público actual -se pregunta- una historia del siglo XIX sin que la considere anticuada? Mi idea era contarla de una manera nada realista, a través de Mařenka, de la pesadilla -es algo que atraviesa toda la historia- de esta mujer enamorada que descubre que sido vendida por su prometido». Para ello, dice Pelly que «que me marcó mucho de niño y me pareció que encajaba perfectamente con esta historia, sobre todo esos personajes ingenuos, los personajes del circo que aparecen en el tercer acto, y así crear algo muy dibujado, muy gráfico, con una escenografía extremadamente depurada». Todo ello para poner en primer plano la comedia, para hacer accesible tanto la emoción como el humor de la obra tal como están contenidos en la música».
  • Que levante la mano cualquier aficionado al teatro y a las artes escénicas que no sienta excitación cuando ve anunciada la reunión sobre las tablas de Isabelle Huppert y Romeo Castellucci. La actriz francesa es sin duda una de las intérpretes europeas más distinguidas y refinadas de la actualidad, y el creador italiano una de las voces más radicales, polémicas y a la vez imaginativas de la escena internacional. La curiosidad y las expectativas se disparan. Una y otro se han unido en 'Bérénice', un espectáculo libremente inspirado en la tragedia escrita por Jean Racine, uno de los padres del teatro francés, y que ha llegado a Madrid dos años después de su estreno en París (el festival gerundense Temporada Alta lo presentó en noviembre de 2024). En ella habla del amor entre el Emperador romano Tito y la Reina judía Berenice y el posterior rechazo y expulsión de Roma de ella, empujado él por motivos políticos. Castellucci ha centrado su monólogo en un triste lamento. Ha entrado en su desesperación, en su soledad, en su incomprensión, en su incapacidad para comunicarse, y retrata también su renacimiento. «No me miréis», repite tres veces -la última en un grito feroz- Isabelle Huppert retando al público. El espectáculo lleva el sello inconfundible de Romeo Castellucci, con una puesta en escena visual y sonora impecable, magnética, asombrosa, cuidadísima..., con elementos escénicos crípticos -como una lavadora o un radiador-, y una bruma constante. Durante buena parte del espectáculo, una gasa ocupa la boca del escenario, velando el escenario; creer que la actriz que hay en el escenario sea Isabelle Huppert -que sí, que lo es- se convierte, salvo para los espectadores con vista de águila, en un acto de fe. Esto y el sonido amplificado le otorgan a 'Bérénice', de ritmo deliberadamente parsimonioso, una excesiva frialdad que solo templa la belleza presentada ante los ojos de los espectadores (movimientos, iluminación, vestuario...) y que niega cualquier atisbo de emoción. Pero todo cambia en el tramo final del espectáculo, que cobra vida al tiempo que la propia Berenice. Isabelle Huppert (a la intérprete le acompañan catorce actores, en un trabajo prácticamente de mera figuración) es una actriz dominante, frágilmente poderosa o poderosamente frágil, de movimientos cuidadosos y un excepcional dominio de la palabra (la francesa, claro, traducida en sobretítulos) y el gesto. Transita por los estados de ánimo de Berenice sin cautela, los habita sin reserva, y muestra abiertamente la desesperación y el contenido desgarro de su febril personaje que, como su interpretación, camina igual que una funambulista por una cuerda floja, con tanto nervio como sensatez.

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