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Terrazas del Rodeo

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  • Hay nombres que ya empiezan a sonar con fuerza en el panorama nacional y otros que todavía permanecen un poco más alejados de los focos. Daniel Richardson pertenece, de momento, al segundo grupo. El peleador del Climent Club comparte generación y equipo con algunos de los prospectos que más ruido están haciendo en redes, pero su camino está siendo diferente, pero con la convicción de que el tiempo terminará poniendo cada cosa en su sitio . El propio Richardson reconoce que Lewis y Manguelo, compañeros de gimnasio, han conseguido mucha más repercusión mediática, aunque no considera que eso signifique estar infravalorado. «Yo voy a ser alguien que va a tener que ganar más también con el tiempo, con las peleas a pico y pala», explica. «Yo siento que estoy valorado bien, creo que aún tengo mucho que demostrar con el nivel que siento que tengo», añade. Y argumentos no le faltan. Richardson empezó en el taekwondo con apenas 11 años en Catral, llegó a competir a nivel nacional e internacional y representó tanto a España como al Reino Unido. Con 18 años aterrizó en el Climent Club, pasó por el kickboxing y el Muay Thai y terminó encontrando en las MMA el deporte que quería practicar. Su origen en el taekwondo ha hecho que buena parte de los aficionados lo identifiquen rápidamente como un especialista del striking (golpeo). Una etiqueta que Richardson quiere borrar cuanto antes. «La gente se piensa que yo soy striker, y están muy equivocados» , advierte. «Si de verdad piensan que yo no puedo derribar, no puedo finalizar, a mí me da igual quien me entre a derribar, lo invito. Buena suerte, no me importa», termina por decir. Su siguiente prueba llegará el 24 de octubre en el WOW 33, en Vitoria, frente a Wilmar Quirama. Richardson espera un combate exigente ante un rival al que define como «un tío duro», pero tiene claro que está preparado para cualquier escenario: «Invito el derribo e invito el striking también, no tengo problema». Richardson no esconde su ambición. Su objetivo final es llegar a la UFC y convertirse en campeón, pero a diferencia de otros jóvenes prospectos, no tiene ninguna intención de saltarse etapas. «Obviamente todos soñamos con ser campeón de la UFC. Yo lo digo y lo pienso que puedo conseguirlo», asegura. Pero inmediatamente pone los pies en el suelo: «Yo siento que tengo algo diferente, siento que tengo la calidad, siento que tengo la disciplina y siento que tengo las cualidades para estar ahí y para ser el mejor del mundo». Pero quizá la declaración que mejor define a Richardson no tenga que ver con su striking, sus aspiraciones o su futuro. Tiene que ver con algo mucho más difícil de medir: su relación con la derrota. El peleador reconoce que no está obsesionado con conservar el cero y que incluso una derrota puede formar parte del proceso de crecimiento. «Y mira que no he perdido hasta ahora, pero no le temo a perder. ¿Qué es lo que me hace peligroso? Que me da igual perder », explica No significa que no quiera ganar. Todo lo contrario. «Si alguien me gana una noche porque es mejor que yo, chapo. Pero te lo voy a poner difícil». Ese es Daniel Richardson. Un peleador que todavía no ocupa todos los focos, pero que siente que tiene algo diferente y que está dispuesto a construirlo pelea a pelea. El siguiente capítulo llegará el 24 de octubre en Vitoria. Y Wilmar Quirama será quien tenga que intentar demostrar que la joya todavía necesita tiempo para pulirse.
  • En las artes marciales mixtas (MMA), la disciplina de combate de mayor crecimiento a nivel mundial, cuando dos atletas comparten una jaula, se crea un vínculo especial, habitualmente mucho más positivo que negativo. El actual campeón del peso pluma de la UFC, Alexander Volkanovski , quien se enfrentó a Ilia Topuria en febrero de 2024 , quiere demostrar ahora que las rivalidades más intensas de la UFC también pueden dar paso a una relación cordial lejos del octágono. El monarca australiano, que pondrá en juego su título de las 145 libras (65,8 kilos) este sábado en el UFC 333, en Abu Dabi, ha revelado que tenía previsto viajar a España para reencontrarse con Ilia Topuria y grabar juntos un episodio de su programa 'Cooking with Volk', su proyecto gastronómico, en una iniciativa que podría convertirse en una serie junto a sus antiguos rivales. Las declaraciones de Volkanovski reflejan la buena disposición del australiano para mantener el contacto con los luchadores con los que ha compartido algunos de los momentos más exigentes de su carrera. Entre ellos destaca Topuria, con quien protagonizó uno de los enfrentamientos más importantes de su trayectoria profesional. Ambos se enfrentaron en febrero de 2024, durante el UFC 298, en un combate por el cinturón del peso pluma. Topuria se impuso por nocaut en el segundo asalto y puso fin al prolongado reinado de Volkanovski en la división. Aquella victoria convirtió al hispanogeorgiano en campeón y marcó un punto de inflexión en la historia reciente de la categoría. Aunque lo cierto es que, poco más tarde, 'Volk' recuperó el cinturón, que dejó Ilia vacante, ante Diego Lopes. Y lo defendió con éxito de nuevo. Pese a la trascendencia deportiva de aquel enfrentamiento, Volkanovski no parece querer que la relación entre ambos quede limitada a lo sucedido dentro de la jaula. El australiano explicó que tenía intención de desplazarse a España para reunirse con Topuria y compartir una experiencia diferente, esta vez lejos de los golpes y la competición. «Íbamos a quedar y después grabar juntos un episodio de 'Cooking with Volk'» , explicó. Su propuesta no se limitaría al luchador hispanogeorgiano, ya que el australiano contempla invitar a otros antiguos oponentes para cocinar y conversar sobre sus experiencias compartidas. Volkanovski considera que enfrentarse en una pelea genera un vínculo difícil de comprender desde fuera. « Cuando te enfrentas a alguien, compartes una historia con esa persona. Es un momento especial, aunque estés intentando darle puñetazos en la cara y hacerle daño», señaló. El australiano también reconoció que compartir tiempo después de una pelea tendría un significado especial para él. Su intención es mostrar una faceta más personal de los deportistas, más allá de la rivalidad que caracteriza a los grandes combates de las artes marciales mixtas. Por ahora, Volkanovski ha hablado de sus planes para grabar con Topuria, pero no ha confirmado una fecha para el encuentro. Si finalmente se materializa, el proyecto ofrecerá una oportunidad para conocer otra dimensión de dos luchadores cuya historia quedó marcada por un combate que cambió, por un tiempo, el rumbo del peso pluma.
  • El límite de velocidad en las autopistas y autovías españolas es de 120 kilómetros por hora. Diego Poncelet (27 años) alcanzó los 151,83 sobre un monopatín . Nacido en México y criado entre España y Suiza, soñaba con la Fórmula 1, pero terminó buscando la velocidad récord con su propio cuerpo sobre una tabla con ruedas. El descenso tuvo lugar a mediados de septiembre en la Route du Port (Quebec, Canadá), una vía de 2,2 km con una pendiente del 18 % y un asfalto lleno de grietas y baches que memorizó al milímetro. Allí superó la marca del británico Pete Connolly (146,73 km/h en 2017). Poncelet lo batió el primer día con 146,88 km/h, pero esperó cinco días al viento idóneo para alcanzar los 150 km/h que le impulsó a buscar Connolly, fallecido en 2025. Le arropó un equipo íntimo: su tío meteorólogo, su amigo en el coche de apoyo y los cascos hechos por el mejor amigo de Connolly. En ABC, el doble campeón del mundo repasa su hazaña, sus riesgos y su futuro. -Hace unos meses, en otra entrevista con ABC, hablaba de 131 km/h como su mejor marca. Ahora son 20 km/h más. ¿Se nota mucho encima de la tabla? -Sí, es exponencial. Cada kilómetro por hora lo notas muchísimo. Cuando pasas de los 140, el aire se convierte en una fuerza más violenta, más potente que tú mismo. Si decide moverte, no tienes otra. Si tu posición no es perfecta, es imposible mantenerte en la tabla: te da la impresión de que te vas a ir volando. De hecho, si me levanto en esa bajada, me voy volando. Tienes que mantenerte perfecto. Eso es lo difícil de este reto y lo que me dio mucho más miedo de lo normal: cuando arrancaba, sabía que no podía pararme en medio. Era determinación total. -¿En qué momento se plantea batir el récord? -Fue muy difícil: cuando se hizo la marca previa había viento a favor y, además, esta carretera se ha ido deteriorando con los años. Teníamos esos dos puntos muy en contra. Para conseguirlo tuvimos que desarrollar mucho equipo técnico, material específico para la aerodinámica, y yo intentar mejorar la técnica para marcar la diferencia. Nos dimos cuenta de que de verdad era posible cuando fuimos a ver la carretera: estaba muy mal, con muchas grietas y baches, pero se podía patinar. Hicimos unas pruebas y vimos que nos acercábamos a la velocidad. Cuando añadimos todo el equipamiento, lo destruimos. -Pete Connolly logró el récord anterior en esta misma ruta. ¿Qué tiene de especial? -Es una carretera sin sentido: una pendiente tan exagerada durante tanto tiempo que es peligrosa hasta para los coches. Hay normas que no permiten hacer carreteras así en casi ningún país. No pude encontrar otra. Quise hacerlo porque me habían dicho que no se podía patinar esta, y estuve como loco buscando; hice viajes por todo el mundo y, al final, tuve que aceptar que era esa sí o sí. Nos dimos cuenta de que el resto iba a ser mi problema: la técnica, asegurarme de que todo fuera perfecto, de no comerme los baches más importantes. Hubo momentos arriesgados, con bandazos importantes, pero en la bajada vi la línea perfecta y no hubo problema. -La carretera, el traje, el casco, la tabla… ¿Cómo de medido está todo? -Al milímetro. Para dar un ejemplo: del casco hicimos un escáner de mi cuerpo, lo pasamos a un programa virtual, diseñamos 30 formas posibles y las metimos en un CFD, que es un túnel de viento virtual para probar la resistencia al aire. Encontramos la mejor, la hicimos en carbono y nos fuimos a Ginebra a un túnel real para asegurarnos. Cada cosa fue como hacer nuestro pequeño equipo de Fórmula 1. -En redes le vemos bajar en vaqueros y en manga corta. ¿Cambia mucho con el traje del récord? -Sí y no. Este traje necesitaba ser muy cómodo y muy aerodinámico para poder alcanzar el récord. Mucha gente me pregunta por qué no llevo más protecciones. En este récord, habría sido añadir superficie y perder velocidad. Tengo que ser honesto conmigo mismo: son cosas que se contradicen. Fui con muy poca protección para limitar al máximo la superficie de mi cuerpo. Este traje es de esquí; de hecho, protege menos que un vaquero. -¿Cuánto ha tenido que controlar su propio peso? -Cuanto más pesas la gravedad funciona mejor. Tienes que pesar bastante, pero al añadir peso también aumenta tu superficie y tu aerodinámica empeora. Se trataba de encontrar el equilibrio perfecto en el que me sintiera cómodo para estar en mi mejor posición. No es cuestión de tener músculos gruesos, sino densidad en esos músculos, trabajarlos con muchos ejercicios de resistencia. -¿Cómo es un día de preparación física y técnica? -Tiene un poco de todo. Mi programa físico es bastante normal, como el de cualquiera que haga ejercicio. Lo que sí puedo decir es que siempre he dado mucha importancia a lo que no se ve: la coordinación, el equilibrio, la percepción de la profundidad. Me gustó mucho esa búsqueda técnica, es como la Fórmula 1 o las motos de los años 40: todo está por descubrir. -¿Y la preparación mental? -Es mucha visualización y control de las emociones. Uno tiene que estar alineado consigo mismo, hacerlo por las buenas razones, en ese momento no te puedes mentir a ti mismo. Es como ser un funambulista: o te sostienes o te caes. Me gusta meterme en esas situaciones porque veo si de verdad me he entrenado bien. En la vida te puedes mentir y tener ilusiones más o menos falsas que, a largo plazo, pueden ser perjudiciales para crecer. Pero cuando estás bajando a 150 no hay nada de eso: lo consigues o no. -Un amigo suyo conducía el coche que le seguía y su tío le ayudó con la meteorología. ¿Existía una intención de rodearse de gente cercana? -En mi deporte no hay estructura: no hay entrenador ni gente especializada que trabaje en esos papeles, así que te acabas rodeando de quienes lo hacen contigo, de quienes patinan contigo. En el caso de Greg, el que conduce, fue algo muy natural. Fue mi rival principal en mi primer campeonato del mundo y ahora mira, estamos haciendo estas cosas juntos. Hay cercanía, pero también era necesario que esa persona supiera cómo patino al milímetro. Y lo mismo con mi tío el meteorólogo: tenía que conocer exactamente las necesidades para conseguir este reto. Me siento muy agradecido: ha sido muy divertido tener a esta gente acompañándome en el camino. -Batió el récord el primer día, pero tuvo que esperar cinco más para llegar a los 150. ¿Cómo se pasan esos días? -Con mucha más presión. Siempre decía que quería batir el récord, pero en realidad quería llegar a los 150: ese era el sueño más profundo, una obsesión personal que no llegaba a compartir. Era difícil admitirlo porque no se sabía si era posible, y soñar con algo imposible es difícil y no recomendable. No me lo quería reconocer, pero cuando pasé a 146,8 y batimos el récord el primer día sin viento, pensé: «Sí que es posible». Toda mi energía se metió en intentar conseguirlo y ni siquiera quise celebrar el primer día. -¿Y cómo terminó celebrando? -Hubo dos cosas. La primera, una felicidad increíble. Estaba mi familia, sufriendo un poco, porque estaban en el punto de velocidad más alta, y fue un momento de éxtasis increíble, todos juntos. Pero a la vez pensé: «¿Y ahora qué?». He estado obsesionado con esta idea del récord y ahora voy a tener que encontrar otro proyecto. -Pete Connolly, anterior plusmarquista y amigo suyo. ¿Cuánto ha pesado en su preparación? -Muchísimo. Ha sido muy importante, sobre todo a nivel de motivación, porque Pete era el único que pensaba que era posible llegar a los 150. Pero antes de poder intentarlo le diagnosticaron un cáncer. Cuando supo que no podía hacerlo y se enteró de que yo sí estaba dispuesto, me empezó a dar consejos y nos hicimos amigos. Fue una motivación increíble: me hizo pensar «tengo que hacerlo». Él falleció el año pasado, por desgracia, antes de poder verlo, pero este proyecto ha sido de alguna manera un homenaje a él. -¿Se acordó de él al terminar? -Sí, claro. Estoy en contacto con su mujer y su hija, que están muy orgullosas, y con su mejor amigo, que es el que me hace los cascos. Hubo esa relación de, como dicen en inglés —porque ellos son ingleses—, 'bittersweet': agridulce. Pensar «Pete era la persona más cercana a nosotros» —no a mí, pero sí a esa gente— «y ahora estamos ayudando a otra persona a conseguirlo». Pero también es el espíritu del deporte: estos récords están para ser rotos más tarde. -Los baches y las curvas se pueden estudiar y memorizar, pero siempre pueden aparecer imprevistos… -Sí, y condicionan mucho. Nosotros intentamos controlar todo lo que está en nuestras manos. Después hay que aceptar que no son condiciones cerradas: estás en la vida real. Puede cruzarse un animal, puede haber una piedra en el lugar equivocado… Y aceptar también que, si hay un accidente, es parte del juego. Siempre lo digo: una caída no es un contraargumento, es parte de lo que hago. -Se está jugando la vida. ¿Qué piensan sus padres y sus amigos? -Siempre me han apoyado. Creo que hay que pensar que no lo hago por inconsciencia, más bien lo contrario. Siempre he sido una persona muy lúcida, muy consciente de lo que me importa en la vida y de que todos un día moriremos. Cuando de verdad intentas encarnar esas cosas, acabas haciendo cosas así. Es una necesidad, no es que haya escogido hacerlo. Mis padres y mi familia son conscientes de eso y también intentan disfrutar del camino. Saben muy bien que no sirve de nada decirme que no lo haga, aunque a veces quisieran. -En España su deporte se mueve en un terreno de alegalidad: ni está expresamente prohibido ni regulado. ¿Cómo cree que debería regularse? -Para mí no tendría que ser ilegal, porque no molestamos realmente a nadie. Cuando se hace bien, me parece una forma de crecer para los jóvenes en la naturaleza, entre amigos; es algo realmente maravilloso. Pero si me preguntan si tendría que ser totalmente legal, profesionalizado y normalizado, igual no. Yo me lo paso muy bien en este estado de alegalidad, porque también me ofrece una libertad increíble. -Con el récord ya batido, ¿qué es lo siguiente? -Hay varias cosas. Me gustaría batir de nuevo esta meta, este número, pero hasta que no encuentre una carretera nueva no creo que sea posible, así que voy a estar buscando de nuevo. Además, con Red Bull tengo herramientas para pensar de forma mucho más creativa, en proyectos que normalmente no serían posibles, o juntándome con otros deportistas; ya veremos qué locura se me ocurre. También hay otras cosas que me gustan mucho, como el cine; me gusta contar historias a través de este deporte y otras que no tengan que ver. Será una mezcla de todo esto.
  • Salió tarde el técnico portugués a la sala de prensa de Valdebebas y la primera pregunta era transparente. Otro mal partido de Vinicius, con pitos y pobre fútbol: «Estar triste es una cosa muy personal. Como entrenador estoy contento por el partido que ha hecho. De Vinicius se espera siempre más, que siempre sea decisivo. Pero a mi me ha gustado. Era el delantero que más responsabilidad defensiva ha tenido y ha cerrado muy bien. Ofensivamente no ha sido desequilibrante, pero ha sido equilibrado. Sabía que en el banquillo tenía gente para darle mucha velocidad al partido. Os tenéis que acostumbrar, porque va pasar mucho eso de que yo quite a un jugador no porque esté mal, sino porque el que entra puede dar cosas diferentes . En todo caso que te piten fuera te anima, pero en casa te hace daño». Sobre Fede Valverde y si repetirá posición en el lateral derecho frente al Barcelona no soltó prenda «No hablo del partido del domingo. El sábado tampoco la voy a responder. Fede ha estado bien defensivamente, se ha proyectado muy bien. Por la derecha hemos sido muy asociativos, con Arda también». También puso en valor a Camavinga y Brahim. «Cada vez que está en el campo me gusta muchísimo. Volvemos a lo de la meritocracia», decía del marroquí. Al ser informado por la posible designación arbitral para el Clásico, mostró su malestar con estas extrañas situaciones: «No creo que sea verdad lo de los árbitros. Ese tipo de información no me gusta». Mbappé, goleador en el día de hoy, también defendió a Vinicius después de otro partido en el que no consiguió reencontrase con su mejor versión. «¿El Bernabéu abucheo a Vinicius? Pero también le aplaudió. No soy el entrenador. No hablo sobre mis compañeros de equipo. Creo que jugó bien», declaró. Y el brasileño se pronuncio a través de sus redes sociales tras el encuentro: «Viviendo cada momento. Todo pasará».
  • Victoria trabajada y merecida del Real Betis ante el Feyenoord ( 1-0 ) en otra noche mágica de Champions en el Estadio de la Cartuja. Eso sí, más allá de la posesión y las ocasiones, el marcador solo se decantó para los verdiblancos por un tanto, el obrado por Isco desde el punto de penalti. Son ya nueve los puntos que el conjunto de Manuel Pellegrini alberga en su casillero en esta fase liga del torneo ; un pleno de victorias que le coloca en la quinta posición de la clasificación. Tras este histórico triunfo, Ceballos, Natan, Isco « El comienzo ante el Lille fue el que nos agarró confianza para seguir sumando . Y con estos partidos en casa... Ver Más
  • El Betis disputó ante el Feyenoord su encuentro correspondiente a la 3ª jornada de la fase de liga de la Champions League 26-27. Los de Pellegrini sumaron su tercer triunfo consecutivo en la máxima competición continental en un choque muy serio que resolvieron en la segunda mitad gracias a un penalti transformado por Isco tras manos de St. Juste en una jugada de Abde. Con el 1-0 final, el Betis vuela en la Champions, dentro del Top 8 y desatando la alegría de una afición que volvió a llenar la Cartuja. El exjugador del conjunto verdiblanco, Ángel Cuéllar , analiza para Alfinaldelapalmera.com y ABC de Sevilla, el duelo jugado ante más de 67.000 espectadores en el recinto cartujano.
  • Victoria histórica del Real Betis en Champions, una más, en esta ocasión ante el Feyenoord ( 1-0 ), con la que suma nueve puntos de nueve posibles en esta fase liga , en la cual se posiciona entre los ocho primeros. Fue un partido muy trabajado por parte de los verdiblancos, en el que desde el inicio propusieron un juego ofensivo con el que asediaron al rival por varios momentos, aunque el triunfo se lograra finalmente por la mínima, gracias a un gol de Isco de penalti. Manuel Pellegrini ofreció su primera lectura del choque ante los medios oficiales del club, alegando que «ha sido un triunfo muy importante ante un gran rival. Hicimos un primer tiempo buenísimo, donde quizás... Ver Más
  • El Real Betis recibió al Feyernoord en el Estadio de la Cartuja, en partido de la tercera jornada de la fase liga de la UEFA Champions League. Los de Pellegrini sumaron su tercer triunfo consecutivo en la máxima competición continental en un encuentro muy serio que resolvieron en la segunda mitad gracias a un penalti transformado por Isco tras manos de St. Juste en una jugada de Abde. Con el 1-0 final, el Betis vuela en la Champions, dentro del Top 8 y desatando la alegría de una afición que volvió a llenar la Cartuja.
  • «No impunity for Negreira (Sin impunidad para Negreira)». Es la frase que se alzó esta vez en uno de los fondos de Chamartín al comienzo de la segunda mitad. En el último encuentro tuvo lugar otro dardo a Negreira y a Tebas, del que tampoco se olvidaron, mediante cánticos que sonaron también frente al Sevilla. «Tebas vete ya», «Negreira sigue pitando», «Laporta sigue pagando» o «Barcelona corrupción». Todo en la antesala de un clásico. En esta ocasión, no hubo rastro de la pancarta en el primer tiempo. Se desplegó al inicio del segundo acto. Duró aproximadamente cinco minutos y estuvo acompañada de los cánticos mencionados. Sin embargo, volvió a mostrarse de vez en cuando en el transcurso del partido. Aparecía y desaparecía. Un mensaje que, esta vez en inglés para su comprensión global, muestra a toda Europa el descontento blanco. Recientemente, Florentino Pérez envió un dossier a Ceferin para que el máximo mandatario del fútbol europeo estuviera al corriente del caso. Otro protagonista en este tercer partido de fase liga de la Champions para el Madrid fue Vinicius. El brasileño tuvo la oportunidad de gozar de minutos y de la titularidad, como adelantó Mourinho, en medio de la sanción impuesta en la liga doméstica. La gente se encendió cuando agarraba el balón. Un murmullo constante que escondía algún que otro pito. Muchos reprochan actitudes intolerables como la de Ceuta y las camisetas. O simplemente su desacuerdo con la reciente renovación de este último verano y su continuidad en el equipo. Pero también se traducía en una sensación de añoranza. Aquella de haber visto a este jugador a un nivel estelar y después de sufrir un bajón en su rendimiento, no poder volver a disfrutar de lo que fue. De los silbidos pasó a los aplausos y de nuevo al runrún al ser sustituido. En el minuto 24, el público le reprochó haber desaprovechado un contraataque. Más tarde, en el 29, fue premiado con aplausos por realizar una buena conducción y disparo que terminó parando el portero. Lo mismo ocurrió antes del descanso. Incluso recibió una gran respuesta por una acción defensiva en la que demostró compromiso. La banda izquierda la ocuparon dos futbolistas que, en principio, no serán de la partida el domingo en Barcelona. Álvaro Carreras, que hoy entraba en el once inicial y Vinicius, que se lo pierde seguro por su sanción en la Liga regular. Cumplirá su segundo partido de los cuatro en los que no podrá participar y su sitio será para un Diomande que poco a poco va mostrando sus cualidades. El africano acumulaba, hasta la fecha, tres partidos consecutivos comenzando entre los titulares. Logró dos goles y una asistencia en ellos. Esta vez, partiendo desde el banquillo, volvió a ver puerta con otro gol de muy bella factura.
  • Este Betis le ha dicho ' Te quiero' a la Champions . Como le cantaron los suyos cuando el Feyenoord buscaba esa igualada a la desesperada. Una Cartuja que estalló cuando Simone Sozza pitó el final del partido. Sí, este Betis quiere más. Un pleno de victorias que lo coloca entre los cinco mejores equipos de la competición. Esta vez fue un tanto de penalti de Isco, pero, sobre todo, una demostración de madurez. De acelerar y templar cuando tocaba. De estar enchufado y conectado como también lo está su gente. Es la Champions, pero el Betis parece que lleva toda la vida con los mejores del continente. Lee los partidos y tiene la capacidad para jugarlos. Al ataque cuando... Ver Más

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