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Con permiso del Barcelona, profunda su transformación tras la llegada de nueve fichajes , otro entrenador (Aleksander Sekulic) y un nuevo director deportivo (Xevi Pujol), Real Madrid y Valencia Basket han sido los grandes animadores del mercado estival en el baloncesto español. Unas ansias por mejorar sus respectivas plantillas y por mantener su estatus deportivo que los han llevado a chocar con crudeza en las últimas semanas. Guerra de despachos que se ha escenificado por enésima vez alrededor de la figura de Armoni Brooks, potente escolta estadounidense y uno de los más deseados por los grandes escudos de la Euroliga. El jugador americano, autor de una gran temporada con el Milán (13,1 puntos de media y un 41% de acierto en triples), fue fichado por el Asvel como parte del ambicioso plan de restructuración del equipo francés. Sin embargo, diversos problemas económicos han obligado a su presidente, el mítico exjugador Tony Parker, a desprenderse de los astros a los que tanto había costado convencer. Primero fue el base Sylvian Francisco, ya adquirido por el Panathinaikos, y luego le llegó el turno a Brooks. El Madrid, desde hace semanas, buscaba un anotador con el que complementar su juego exterior, y vio en el tejano una oportunidad de oro dadas las dificultades derivadas de tentar a Lonnie Walker, líder del Maccabi de Tel Aviv y su objetivo principal. Así, se puso en contacto con el Asvel y, cuando el acuerdo parecía cercano, el Valencia irrumpió para llevarse cedido al jugador hasta final de temporada. Otro éxito de la administración Roig, que ha conseguido paliar la marcha de sus grandes estrellas tras la conquista del título liguero (Montero, Badio, Key, De Larrea) con adquisiciones sobresalientes como las de T.J. Shorts, Corbalán, Mario Saint-Supéry o Mo Gueye. Además, devuelven el golpe al Madrid, pues tras la salida de Scariolo apostó por el entrenador valencianista Pedro Martínez para reformular su sección, así como por el fichaje de Jaime Pradilla, uno de los españoles más prometedores del panorama. Dos golpes de efecto merengues que sentaron muy mal al bando naranja, ya que ambos se efectuaron mientras el Valencia celebraba la liga conquistada frente al Barcelona , la segunda de toda su historia. Ahora, al Madrid le toca mover ficha. Debe decidir si sigue apostando por la llegada del ya mencionado Walker o si, por el contrario, opta por un perfil más asequible como el de Lester Quiñones, neoyorquino con raíces caribeñas y pasado en la NBA. Un movimiento que serviría para cerrar una plantilla que ya se ha reforzado con Luwawu-Cabarrot (Baskonia), Mikael Jantunen (Fenerbahçe) y Pradilla. La ya definitiva baja de Hezonja , que defenderá los colores de los Cleveland Cavaliers de la NBA la próxima campaña, podría desembocar en una última incorporación blanca. De hecho, Eli John Ndiaye podría ser el elegido. El ala pívot parece haberse quedado sin sitio al otro lado del Atlántico y, precisamente, recibió una oferta del Valencia para volver a la ACB. Sin embargo, el Madrid, que contaba con derecho de tanteo al haberlo albergado en su cantera, decidió igualar la oferta, aunque a día de hoy es un misterio si acabará por formalizar el interés.
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La historia parecía cerrada el viernes, cuando los Cleveland Cavaliers oficializaron el fichaje de Mario Hezonja y el Real Madrid despidió al croata con un escueto comunicado. No lo estaba. Horas después, Michael Scotto (HoopsHype) reveló que el contrato por un año firmado por el alero no está aún garantizado, con una fecha de activación: su salario, de 2.845.883 dólares, estaría asegurado solo si sigue en la plantilla después del 15 de noviembre . Hasta esa fecha, Cleveland podría cortarlo sin coste alguno, y Hezonja sería libre para firmar donde quisiera. Incluyendo, claro, el continente que acaba de abandonar. El detalle no es tan llamativo si no fuera por el calendario. Los contratos no garantizados de la NBA no suelen blindarse hasta principios de enero, de modo que las franquicias mantienen su vía de escape abierta hasta bien entrada la temporada. El de 'Super Mario' se cierra dos meses antes . Son casi ocho semanas menos de red de seguridad para los Cavs y, a la vez, una ventana de salida que expira justo cuando un regreso a Europa tendría mucho sentido deportivo: a mediados de noviembre apenas se habrán disputado ocho o nueve jornadas de Euroliga, con más de dos tercios de la competición por delante. Nadie ha confirmado que ese fuera el propósito, pero la estructura encaja como un guante con la sospecha que persiguió al croata durante todo el mes de julio. Conviene recordar la secuencia, porque explica el recelo. Hezonja tenía contrato con el Madrid hasta 2029 y una cláusula que le permitía marcharse a la NBA antes del pasado 20 de julio a cambio de unos 850.000 euros. Comunicó su decisión justo antes de finalizar el plazo y sin oferta alguna encima de la mesa, lo que se interpretó como una maniobra: firmar cualquier contrato menor en Estados Unidos, ser cortado en semanas y aterrizar libre en la Euroliga, con el Dubai BC de Xavi Pascual —el técnico que lo dirigió en su etapa de formación en el Barcelona— como destino natural. La normativa ACB exige que el pago de la cláusula se efectúe simultáneamente a la comunicación de la salida, y según se filtró eso no ocurrió; el Real Madrid sostuvo entonces que seguía teniendo derechos sobre el jugador y no recibió el dinero antes del 20 de julio. La salida del jugador quedó en el limbo varios días, atrapada entre papeleo y en problemas de autorización internacional, mientras en España se cuestionaba si la cláusula se había ejecutado correctamente. De ahí que el desenlace merezca una lectura fina. El comunicado oficial con el que el club blanco cerró el asunto el 31 de julio no habla de cláusula pagada, sino de que ambas partes «han llegado a un acuerdo» para poner fin a su etapa. Es decir, habría habido negociación. Ninguna de las dos partes ha revelado los términos, y todo lo que circula al respecto —desde una compensación económica superior a la cláusula hasta la posibilidad de que el Madrid haya retenido algún tipo de derecho sobre el jugador en Europa o haya blindado su salida con condiciones específicas para un regreso al continente— pertenece, a día de hoy, al terreno de los rumores. Lo que sí sostienen fuentes del baloncesto europeo es que el club blanco tendría base legal para reclamar una compensación si el jugador acabara en Europa antes de lo esperado. El otro obstáculo, y probablemente el mayor, está al otro lado del Atlántico. La NBA ha advertido a sus franquicias de que firmar a un jugador y cortarlo sin coste con el único fin de facilitarle el regreso a Europa las expone a una multa considerable. Según fuentes de la liga estadounidense, la operación podría desencadenar una investigación y una sanción económica severa, porque daña la imagen del campeonato justo cuando el proyecto de la NBA Europa avanza a toda máquina. No es un detalle menor: la nueva competición, prevista para 2027 con doce franquicias permanentes, contempla plazas en España, Francia o Turquía, y la última cosa que se necesita desde Nueva York es que su liga sea percibida en el Viejo Continente como una lavadora de rescisiones. La época en la que un contrato simbólico servía de pasaporte para romper un compromiso europeo se está acabando, y el aviso llegó, precisamente, en plena negociación del croata. Cabe, con todo, la lectura contraria, y no es débil. Un acuerdo de escaparate se habría cortado en octubre, antes del inicio de la temporada, no en noviembre. La estructura pactada apunta más bien a una evaluación real y comprimida, con protección para ambas partes: si el jugador entra en la rotación, obtiene la certeza contractual dos meses antes que el resto de sus compañeros en su misma situación; si no cuaja, la separación es rápida y limpia. A favor de esa tesis juega una planificación de plantilla relevante: Hezonja llega a unos Cavaliers en los que se espera que asuma un papel relevante tras la marcha de Dean Wade, y su cartel avala la apuesta: llega como MVP de la Liga Endesa 2025-26 y con seis títulos en cuatro años de blanco, incluida la Euroliga de 2023. Todo son tesis, pero hasta el 15 de noviembre solo seguiremos sumando capítulos a una historia interminable.
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El Barcelona ha acometido una de las grandes revoluciones que se recuerdan en el baloncesto español. Los azulgranas, que ya suman tres temporadas sin títulos y viven en una crisis imperecedera, se han desprendido de una decena de jugadores , entre los que se encuentran tótems como Satoransky o Laprovittola, de su entrenador (Xavi Pascual) e incluso de su director deportivo, la leyenda Juan Carlos Navarro. Y, entre esa cascada de despedidas, uno de los damnificados ha sido Willy Hernangómez. El pívot, que llegó con aura de gran estrella hace tres temporadas procedente de la NBA , donde militó en franquicias como los New York Knicks o los Charlotte Hornets, nunca consiguió rendir como antaño y ahora, como agente libre, parece haber encontrado una oportunidad para la redención en Málaga a sus 32 años. Como anunció el propio club, el internacional español jugará la próxima temporada en el Unicaja. Los andaluces, como el Barça, viven una metamorfosis después de una campaña muy deficiente en la que ni siquiera consiguieron clasificarse para la Copa del Rey, torneo que habían conquistado en 2023 y 2025, ni para los playoffs de la liga ACB. Un mal trago que supuso la marcha de Ibon Navarro , gran arquitecto de su éxito , ahora en el Estrella Roja serbio, y la contratación de Txus Vidorreta como nuevo inquilino del banquillo, que viene de ser santo y seña del Tenerife, al que ha dirigido los últimos ocho años (2018-2026). Además de recuperar la identidad competitiva del Unicaja, al vasco se le exigirá que también reflote la figura de Hernangómez. El madrileño tocó techo en el Eurobasket de 2022 , donde fue nombrado mejor jugador del torneo después de que España triunfara en Berlín ante Francia. Los 17.2 puntos y 6.9 rebotes que el madrileño promedió aquel verano hicieron que el Barça, un año después, viera en él una estrella en la que delegar su futuro tras la salida de Saras Jasikevicius y Nikola Mirotic. Así, le ofrecieron un contrato de tres años a cambio de unos 12 millones de euros brutos, cifras que convirtieron a Hernangómez en uno de los mejor pagados de Europa. Sin embargo, su figura nunca cuajó en el Palau. Ya en su primer curso de azulgrana sus números no fueron los esperados (12,2 puntos y 6,2 rebotes en ACB) y, para colmo, tuvo un enfrentamiento abierto con su entrenador, Roger Grimau, al que le quitó la palabra durante una charla en el vestuario para decirle que le «quedaban dos telediarios» en el cargo. Es cierto que con los sustitutos del catalán, Peñarroya y el ya mencionado Pascual, no tuvo incidentes de esta índole, pero sus actuaciones fueron aún más deficientes: en la 2024-25 se quedó en ocho puntos y 5,2 rebotes, mientras que en la 2025-26, solo 7,7 y 3,9. Además, su incapacidad para defender en escenarios de élite hizo que en muchos partidos, sobre todo de Euroliga, ni siquiera saltase a la pista ni unos segundos. A priori, su desembarco en Málaga parece que puede ayudarlo a recuperar la confianza. La exigencia en el Unicaja no es tan alta como en Barcelona, pues jugará la Champions League, tercera competición continental más importante, y no la Euroliga, la primera. Además, Willy puede encontrar en Vidorreta un gran maestro que potencie sus virtudes, ya que el vasco consiguió sacar un gran rendimiento a un pívot ofensivo con carencias defensivas en Tenerife. Hablamos del georgiano Giorgi Shermadini , que incluso fue coronado como mejor jugador de la liga española en 2023. Por todo ello, la Costa del Sol parece un lugar ideal para que Willy Hernangómez, tras tres años caminando entre sombras, abrace la redención y vuelva a la primera línea de batalla.
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LeBron James anunció hace apenas unos días cuál será su próximo destino. 'El Rey' jugará las que, presumiblemente, serán las dos últimas temporadas de su legendaria y longeva carrera en los Philadelphia 76ers , una franquicia que no conquista el título de la NBA desde 1983 . El conjunto de Pensilvania, que este verano ya se había reforzado con el traspaso que llevó a Jaylen Brown —cinco veces all-star y MVP de las Finales de 2024— a cambio de un veterano Paul George y varias rondas del draft, vuelve a situarse, con la llegada del cuatro veces campeón, entre los máximos favoritos al anillo. Durante semanas, tras conocerse su salida de Los Ángeles Lakers , se especuló sin descanso sobre el futuro del jugador más mediático de la liga. Todo apuntaba a que el nacido en Akron (Ohio) buscaría un final de película: un regreso a los Miami Heat , donde militó entre 2010 y 2014 y ganó dos anillos; un último baile en los Cleveland Cavaliers , la franquicia de su Ohio natal en la que jugó entre 2003 y 2010 y, en una segunda etapa, entre 2014 y 2018, cuando conquistó el tercero de sus cuatro títulos; o incluso una retirada dulce en la costa oeste junto a sus amigos y viejos rivales Stephen Curry y Draymond Green , en los Golden State Warriors . Finalmente, y contra todo pronóstico, LeBron optó por los Sixers, una franquicia decidida a apostarlo todo por el próximo campeonato . Así lo dejó claro en sus redes sociales al confirmarse el acuerdo: «Esta es mi última decisión. No lo hago por dinero ni por mi familia. ¿Para qué estoy jugando realmente a estas alturas? Todavía quiero sacrificarme, seguir trabajando, seguir esforzándome. Todavía quiero competir, ganar y sentir de nuevo la emoción del triunfo. Quiero otro campeonato». Y para lograrlo ha aceptado la mayor rebaja salarial que se recuerda en la NBA. James firma un contrato de dos años y unos ocho millones de dólares —con opción de salida en 2027—, lo que se traduce en 3,88 millones (3.876.529 dólares exactos) la próxima temporada, menos de lo que cobró como novato. Es, ni más ni menos, el salario mínimo que la liga reserva a los veteranos con diez o más campañas de experiencia, y apenas el 2,35 % del tope salarial. La cifra resulta tan llamativa que queda por debajo de los 4,02 millones que percibió como número uno del draft en 2003, y es la más baja de toda su carrera: hay que remontarse a la temporada 2006-07 para encontrar la última vez que ingresó menos de diez millones. El contraste con su pasado inmediato es brutal. El curso anterior, LeBron cobró 52,6 millones con los Lakers ; ahora ganará menos de una décima parte de esa cantidad. Según los datos de Spotrac, con este sueldo se situará en torno al puesto 295 de la tabla salarial: cerca de 300 jugadores de la NBA cobrarán más que él la próxima temporada, entre ellos varios de sus nuevos compañeros —Joel Embiid, Jaylen Brown o Tyrese Maxey— e incluso novatos que todavía no han debutado. Quedará empatado, de hecho, con el veterano DeAndre Jordan, como 298º mejor pagado El sacrificio, eso sí, es más deportivo que económico. James se convirtió en 2022 en el primer jugador en activo de la NBA en superar los 1.000 millones de dólares de patrimonio , y sus ingresos por sueldos y patrocinios a lo largo de la carrera rozan los 1.700 millones . Pese al recorte, Forbes lo situó como el cuarto deportista mejor pagado del planeta en el último año, con 137,8 millones, gracias sobre todo a sus negocios fuera de la cancha. Al término de su nuevo contrato habrá acumulado más de 585 millones solo en salarios, la mayor cantidad de la historia de la liga. Dicho de otro modo: puede permitirse jugar casi gratis . Para dimensionar el gesto desde España conviene mirar a Europa , con un matiz importante: los sueldos del baloncesto continental se manejan en neto, por lo que suelen duplicarse para compararlos con los brutos de la NBA. Aun así, los 3,88 millones de LeBron lo colocan, en la práctica, en la horquilla de una estrella de la Euroliga. El mejor pagado del continente , el serbio Vasilije Micic (Hapoel Tel Aviv), ingresa 5,6 millones de dólares netos por temporada, y el estadounidense Kendrick Nunn (Panathinaikos), 5,3. Más cerca del registro de James aparecen nombres como Shane Larkin (3,75 millones netos en el Anadolu Efes), Dzanan Musa (3,5 en el Dubai) o Evan Fournier (3,2 en el Olympiacos ). Es decir, uno de los mejores jugadores de la historia de la NBA cobrará en bruto lo que los europeos se llevan en neto . En clave doméstica el retrato es aún más elocuente: el único representante de un club español entre los diez mejores contratos de la Euroliga es el pívot del Real Madrid Edy Tavares , con 2,7 millones netos . Referencias como Sergio Llull rondan el millón bruto, mientras que Andrés Feliz, Alberto Abalde o Serge Ibaka se mueven en torno al millón y medio. LeBron James, en suma, afrontará el penúltimo acto de su carrera cobrando una cifra que en la NBA es casi testimonial y que en Europa lo colocaría entre la élite: el último peaje —y quizá el más barato— en su búsqueda del quinto anillo .
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Seis años después de su último partido en la mejor liga del mundo, Mario Hezonja vuelve a la NBA . El alero croata, que abandonó el Real Madrid hace apenas unos días tras ejecutar su cláusula de salida, ha firmado con los Cleveland Cavaliers un contrato de una temporada y 2,8 millones de dólares, totalmente garantizado y en la horquilla del salario mínimo que corresponde a sus años de servicio en la liga. El de Dubrovnik, que a sus 31 años llega a Ohio como MVP vigente de la Liga Endesa, se había convertido en el objeto de deseo de Cavaliers y Warriors , las dos franquicias que, según adelantó Shams Charania (ESPN), pujaban por su regreso, y finalmente se ha decantado por el conjunto de Cleveland. El matiz más relevante del acuerdo es, precisamente, que el contrato es garantizado. Y no es un detalle menor. La salida de Hezonja fue tan abrupta —comunicó al club, al límite del plazo, que pagaba los 850.000 euros de su cláusula NBA sin tener siquiera una oferta encima de la mesa— que en España se instaló la sospecha de una jugada maestra: utilizar la NBA como simple puente, mediante un contrato corto con una franquicia, para regresar rápidamente a Europa, donde el Dubai BC lo tenía entre sus prioridades . En esa teoría encajaba la figura del Exhibit 10, un acuerdo mínimo no garantizado que le habría permitido quedar libre en octubre y aterrizar gratis en el ambicioso proyecto de Xavi Pascual , el técnico que lo esculpió en su etapa adolescente en el Barcelona . El contrato en firme entierra esa vía y confirma que la apuesta era genuina. Ahora bien, que la apuesta sea genuina no significa que sea gratis. Hezonja pierde dinero con el cambio: en el Real Madrid , donde percibía en torno a 4,7 millones de euros brutos por temporada y tenía contrato en vigor hasta 2029, sus ingresos superaban con claridad lo que le quedará en el bolsillo de los 2,8 millones brutos de Cleveland, sometidos además a la fiscalidad estadounidense. Por eso la duración del vínculo —una sola temporada— se lee en clave de trampolín: si su regreso funciona, volverá al mercado en 2027 en disposición de firmar un contrato mucho mayor en la NBA; y si no cuaja, en Europa nadie olvida que Dubái lleva tiempo haciéndole hueco y se espera que siga esperándole con los brazos abiertos. El croata, en definitiva, ha comprado con dinero de su bolsillo un año para demostrar quién es. Su fichaje es, además, el enésimo eslabón del efecto dominó provocado por LeBron James . Con el mercado congelado mientras el de Akron meditaba su destino, los Cavaliers habían colocado a Hezonja en su lista de planes B —junto a Jonathan Kuminga — por si 'El Rey' los dejaba plantados. Y así ha sido: LeBron eligió Filadelfia, el mercado se descongeló de inmediato y ambas directivas se lanzaron a por el croata para resolver sus problemas de profundidad en las alas. En Cleveland, con las cuentas asfixiadas por los contratos de Donovan Mitchell, Evan Mobley, Jarrett Allen y la renovación pendiente de James Harden, apenas quedaba margen para ofrecer algo más que contratos de nivel mínimo. En realidad, el desenlace estaba anunciado para quien supiera leer entre líneas: Miško Ražnatović , el agente serbio que gestiona sus intereses desde el pasado febrero, publicó hace unos días en X uno de sus célebres acertijos, un mensaje sobre el histórico espíritu comercial de la República de Ragusa —la actual Dubrovnik, ciudad natal del jugador— que, con los siglos, se habría transformado en algo «caballeresco, ecuestre». Caballeros y jinetes : Cavaliers . Pocas veces un jeroglífico fue tan transparente. Hezonja regresa a Estados Unidos siendo un jugador radicalmente distinto al que se marchó. Elegido en el número 5 del draft de 2015 por Orlando , su primera etapa —Magic, Knicks y Blazers, 330 partidos con 6,8 puntos y 3,1 rebotes de media— fue la de un jugador de rol que nunca justificó su 'pick'. Europa lo reconstruyó: campeón de liga y copa griegas con Panathinaikos (2021), MVP de la VTB con el UNICS Kazan (2022) y, ya de blanco, campeón de la Euroliga en 2023, dos veces campeón de la ACB (2024 y 2025), campeón de Copa (2024) y de dos Supercopas. Su última temporada ha sido seguramente la mejor de su carrera: MVP de la Liga Endesa con 17,5 puntos y 4,9 rebotes por partido, subcampeón de Europa y máximo anotador de la Final Four de Atenas, con 44 puntos que no bastaron ante el Olympiacos. Con Croacia, veterano del Mundial de 2014 y de los Juegos de Río 2016, acaba de ser nombrado MVP de la primera ventana de las eliminatorias europeas, donde firmó un triple-doble de 11 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias ante Chipre. Mientras tanto, en Madrid ya han pasado página, aunque el divorcio aún colea en los despachos. El club blanco oficializó el pasado miércoles el fichaje del finlandés Mikael Jantunen , ala-pívot de 26 años y 2,04 metros procedente del Fenerbahçe, con contrato hasta junio de 2028, para cubrir la salida del croata: es la tercera incorporación del proyecto de Pedro Martínez , junto a las de Jaime Pradilla y Timothé Luwawu-Cabarrot . El flanco abierto es el de la cláusula: según varias fuentes, la comunicación no se ajustó a la normativa del convenio de la ACB —que exige que la notificación y el pago sean simultáneos—, y la operación se ha enquistado hasta el punto de que se contempla un lío judicial, con el agente ofreciendo al club una cantidad superior a la cláusula para desbloquear la salida. En los próximos días se sabrá si el pago llegó a tiempo o si, por el contrario, el jugador ha tenido que renegociar los términos de su marcha. Un último capítulo administrativo para un adiós que, sobre la pista, ya es definitivo: el niño prodigio de Dubrovnik vuelve a la NBA .
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La participación de atletas transgénero en las competiciones femeninas en todo el mundo es uno de los frentes más importantes que el deporte moderno tiene por resolver en la actualidad, debido a la complejidad y las múltiples aristas del choque frontal que se produce entre quienes consideran que es necesario preservar la equidad y las oportunidades deportivas de niñas y mujeres y quienes creen que la prohibición supone una discriminación para un pequeño número de ciudadanos vulnerables. Hay quien trata de abordar esta polémica de una forma más abierta, con sus creencias claras pero intentando mantener abiertos los puentes entre los extremos, y luego están las voces como las de Sophie Cunningham , que mantienen su posición por encima de todo lo demás. La mediática jugadora de las Indiana Fever de la WNBA, irrumpió recientemente en el debate con un llamamiento a «proteger a las jóvenes» y asegurar que «no deberían tener que enfrentarse a hombres biológicos». Hace apenas un mes la escolta estadounidense se hizo viral por unas imágenes durante un partido en las que señalaba con el dedo, de forma acusatoria, a una de esas rivales en la liga estadounidense. Esa escena, entre otras cosas, contribuyó junto a su larga cabellera rubia, al apodo de «MAGA Barbie», en referencia al movimiento 'Make America Great Again' relacionado con el presidente Donald Trump. Entre otros muchos frentes, el presidente estadounidense ha señalado reiteradamente a las personas con identidades de género no normativas, y en 2025 emitió una orden ejecutiva para prohibir la presencia de atletas trans en deportes femeninos. Recientemente Cunningham reafirmó su postura en un artículo de prensa en el que se refirió de nuevo a las atletas 'trans' y su participación en las competiciones femeninas. «Quiero proteger a las jóvenes en un vestuario, o a las jóvenes en el deporte que no deberían tener que enfrentarse a hombres biológicos », afirmó para el ESPN. «Creo que es una cuestión de sentido común... Es realmente importante proteger a la infancia» insistió una vez más, un día después, en la previa de un partido de las Indiana Fever ante las Connecticut Sun, en unas declaraciones que recibieron inmediatamente el respaldo de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt , que calificó de «ridícula» la reacción «de la izquierda» contra la jugadora. Cunningham, que aseguró que era «una persona no muy política» y «muy en el centro» en este tipo de cuestiones, explicó que alzaba la voz únicamente siguiendo sus convicciones morales. «Jamás he dicho que odio a la comunidad trans... creo que hay espacio para todos. Pero cuando se trata de proteger a las niñas pequeñas y mujeres en el deporte tengo sentimientos muy fuertes. Estoy aquí para apoyar a las mujeres biológicas, y creo que hay derechos que deben protegerse . Y, como dije, me mantendré firme en eso. Nunca flaquearé en mis convicciones al respecto». «No me importa lo que otras personas tengan que decir. Sé quién soy. Mi gente sabe quién soy y ojalá los esté haciendo sentir orgullosos y esté abriendo espacio para que los niños y niñas de nuestro mundo tengan un futuro mejor que el que tuvimos nosotros», agregó. Las declaraciones de Cunningham no coinciden con la postura oficial de la liga estadounidense femenina de baloncesto (WNBA), que no ha prohibido la participación de las atletas trans como sí han hecho otros deportes, ni con las de algunos de los equipos que la juegan. El suyo, por ejemplo, que afirmó que «nuestras jugadoras son adultas reflexivas, con sus propias perspectivas y voces, y esas opiniones les pertenecen a ellas», desmarcándose por completo de las palabras de la «MAGA Barbie». También muchos aficionados se mostraron contrarios a lo expresado por Cunningham, pero en un asunto tremendamente politizado en todo el mundo y sobre todo en los Estados Unidos , también recabó el apoyo de un buen número de hinchas. De hecho, en las últimas horas ha trascendido el dato de que las zapatillas que usa habitualmente la jugadora de la WNBA se agotaron después de que se volviera viral por sus declaraciones.
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Donald Trump ha protagonizado un nuevo enfrentamiento con el mundo del deporte. Preguntado este viernes por los periodistas sobre quién es el número uno del baloncesto de todos los tiempos, el mandatario estadounidense se decantó sin titubeos por el mítico escolta de los Chicago Bulls . Además, cargó contra el jugador al que muchos consideran su digno sucesor, sembrando dudas sobre su carácter. «Michael Jordan es amigo mío, juego al golf con él. Es un tipo estupendo. Creo que LeBron es… quizá sea racista, o quizá simplemente no le guste Trump. No lo sé. Solo me caen bien las personas a las que les caigo bien, así que diría que Michael Jordan, sin ninguna duda», respondió en el Despacho Oval al ser cuestionado sobre el mejor jugador de baloncesto de la historia. El presidente no ofreció ningún argumento para calificar de racista a la estrella, quien precisamente este viernes anunció su fichaje por los Philadelphia 76ers tras su paso por Los Angeles Lakers . A sus 41 años, James ostenta cuatro anillos de campeón de la NBA y es el máximo anotador histórico de la competición. No es la primera vez que ambos chocan públicamente. LeBron , que ha respaldado a los candidatos demócratas en las tres últimas elecciones presidenciales, ya criticó a Trump en 2017 cuando este retiró la invitación a la Casa Blanca a los campeones de la liga, los Golden State Warriors de Stephen Curry. Un año más tarde, el mandatario replicó en la red social X que una entrevista del alero con el periodista Don Lemon —a quien calificó como «el hombre más tonto de la televisión»— había logrado que el jugador «pareciera inteligente». La selección española de fútbol también se coló en la comparecencia. El líder republicano reaccionó a la gorra roja que lució Ferran Torres durante las celebraciones en Madrid —tras conquistar el Mundial 2026 ante Argentina—, en la que se leía 'Make Spain Great Again' . El delantero, autor del gol de la victoria en la prórroga, paseó con ella en el autobús descapotable pocos días después de que el propio Trump entregara el trofeo al equipo. «Es un gran jugador y llevaba puesta, esencialmente, una gorra de Make America Great Again. Fue un bonito homenaje y creo que lo hizo con muy buena intención . Se lo agradecemos», valoró el presidente. La prenda del futbolista valenciano, natural de Foios, es una adaptación del célebre lema «MAGA» que el mandatario popularizó en sus campañas electorales. Trump no desaprovechó la ocasión para reivindicar su gestión : «Lo hemos logrado, hemos hecho grande a Estados Unidos. Ahora somos el mejor país del mundo», remató. La propia Casa Blanca ya había celebrado el gesto del delantero en la red social X con el mensaje: «Todo el mundo quiere unirse al movimiento».
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El Real Madrid ha aprovechado su primera temporada sin títulos en los últimos 15 años para acometer una auténtica revolución. Tras las marchas de Sergio Scariolo y Sergio 'El Chacho' Rodríguez, Florentino Pérez ha vuelto a entregar los mandos de la sección a Juan Carlos Sánchez , histórico director deportivo que, en su primer día en la oficina, puso en el banquillo blanco a Pedro Martínez, arquitecto del Valencia Basket bicampeón. Un movimiento arriesgado pero de lo más estimulante que ha venido acompañado de una buena retahíla de fichajes, como Jaime Pradilla (Valencia), Timothé Luwawu-Cabarrot (Baskonia) y Mikael Jantunen (Fenerbahçe). Sin embargo, los merengues no contaban con que Mario Hezonja , uno de sus mejores jugadores, generase un auténtico cisma. El croata, como se conocía desde hace meses, contaba con una cláusula en su contrato para poder abandonar el equipo y unirse a una franquicia NBA, liga a la que ya perteneció cinco años (2015-2020). Para volver a cruzar el charco, Hezonja tenía hasta el pasado lunes para abonar 850.000 euros al Madrid. Así, el alero comunicó que se iba a Estados Unidos, pero ingresó el dinero, por lo que, a día de hoy, sigue perteneciendo a la plantilla merengue. Un extraño movimiento orquestado por su agente Misko Raznatovic , el más poderoso del Viejo Continente, que ha descolocado al Madrid, pues no tenía entre sus planes desprenderse del alero y ahora está obligado a ponerse firme ante la comprometida situación. Más si se tiene en cuenta que la propia NBA parece haber destapado la jugarreta que el jugador balcánico tenía planeada. Según ha asegurado el medio 'Eurohoops', Hezonja pretendía abandonar el Madrid, firmar un contrato temporal con algún equipo americano (los Cleveland Cavaliers están interesados en sus servicios) y, acto seguido, volver a Europa para unirse a algún proyecto de Euroliga, como el Dubái , que aspira este año a codearse con los escudos más poderosos del continente. Un maquiavélico plan que la propia NBA ha desbaratado ya que, según el citado medio, entiende que permitir este tipo de movimientos dañaría su imagen y su marca. Ahora, con todas las cartas sobre la mesa, la salida de Hezonja del Real Madrid apunta a culebrón. La primera opción sería abonar los 850.000 euros y jugar en la NBA. La otra, negociar con el conjunto blanco la rescisión de su contrato, escenario poco probable ya que renovó en 2024 por cinco temporadas (le quedan tres por cumplir), con un gran sueldo y encima tras coquetear con el Barcelona , equipo del que fue canterano. Y, por último, le restaría permanecer en el Palacio, pese a que mostró un gran descontento cuando se anunció el despido de Scariolo y la llegada de Martínez («¿En este punto, escribo párrafos aquí o grabo publicaciones masivas de TikTok y escupo fuego?», dijo en su día). El Madrid, por supuesto, no está contento con las formas e incluso pediría una indemnización a la Euroliga si Hezonja acaba recalando en un competidor. Sin embargo, el incendio provocado por el croata no ha trastocado sus planes y sigue muy activo en el mercado de fichajes. Tras renovar a Llull por una campaña más, busca una cesión para Procida y, según diversas publicaciones, está cerca de completar su plantilla con Olivier Sarr , pívot francés con amplia experiencia en la NBA, y Lonnie Walker , que viene de promediar 15 puntos en Euroliga con el Maccabi de Tel Aviv. Si Hezonja acaba abandonando el barco, los blancos deberían acometer alguna incorporación más al estar faltos de talento en la posición de cuatro tras la salida de Trey Lyles . De hecho, según reveló la propia liga ACB, igualó la oferta del Valencia por Eli Ndiaye al tener derecho de tanteo por el jugador. El internacional español ingresó en la cantera del Madrid con tan solo 13 años, llegando a ser una parte importante del primer equipo con el paso de las temporadas y partícipe en la conquista de una Euroliga, tres ligas y una Copa del Rey. Después de su fallido desembarco en la NBA, Ndiaye aparece como una gran opción si Hezonja consigue acometer su jugarreta.
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El Barcelona , tras tres fatídicas temporadas en las que no ha conseguido ni un solo título, se ha convertido en el gran agitador del mercado de fichajes. Así quedó demostrado este viernes, cuando los azulgranas cerraron en cuestión de horas dos nuevas incorporaciones para el curso 2026-27. Se trata de Tosan Evbuomwan y Tyrese Martin , ambos procedentes de la NBA y con un perfil que puede ilusionar en cierta medida a la desesperada afición del Palau. Evbuomwan, ala pívot inglés de 25 años y 2,03 metros de estatura, debutó en la mejor liga del mundo en 2023 de la mano de los Memphis Grizzlies para luego pasar por los vestuarios de Detroit Pistons, Los Ángeles Clippers, Brooklyn Nets, New York Knicks y Charlotte Hornets. Nunca se asentó en ninguna franquicia, pero viene de ser nombrado mejor jugador de la liga de desarrollo (G-League) al promediar 18,5 puntos y 4,5 rebotes. Martin, por su parte, es un alero de 27 años que ha seguido un camino similar al de su nuevo compañero. Defendió los colores de Atlanta Hawks, Nets y Philadelphia 76ers y siempre fue visto como una pieza prescindible. Ahora buscará en Europa la estabilidad que la NBA nunca le regaló. Evbuomwan y Martin, por lo tanto, se han convertido en la octava y novena incorporación del Barcelona durante este verano. Antes llegaron Umoja Gibson (Olimpia de Liubliana), Justin Robinson (París Basketball), Agustín Ubal (Manresa), Stanley Umude (Austin Spurs de la G-League), Olivier Nkamhoua (Varese), Josh Nebo (Olimpia Milán) y Olek Balcerowski (Unicaja). Por el camino perdieron a Moses Wright, que rescindió su contrato antes de ser presentado, y solo siguen respecto a la última campaña Juan Núñez, Punter, Brizuela, Parra y Shengelia, aunque este último podría buscar una salida. Además, hace unos días se confirmó que el esloveno Aleksander Sekulic ocupará el banquillo catalán tras la marcha de Xavi Pascual. El técnico es conocido por ser el mentor de Luka Doncic en la selección balcánica y acaba de ganar la Liga Adriática con el Dubái, por lo que es una apuesta más parecida a las de Roger Grimau o Joan Peñarroya que a la del ya mencionado Pascual. En definitiva, un mejunje interesante pero también frágil con el que el Barcelona espera salir de la tumba en la que vive desde hace tres cursos.
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Saber dónde continuaría su carrera LeBron James con los 41 años ya cumplidos se había convertido en una cuestión de estado en la NBA. Los Ángeles Lakers, su último equipo, nunca le llegaron a ofrecer una renovación al estar centrados en reconstruir en torno a Luka Doncic , por lo que varias franquicias comenzaron a llamar a su puerta. Primero fueron los Cleveland Cavaliers, donde ya jugó en dos etapas diferentes (2003-2010 y 2014-2018), y más tarde los Miami Heat, que incluso filtraron por error el anuncio de su fichaje. Humo desvanecido por los Philadelphia 76ers este mismo viernes, al asegurarse su contratación para las próximas dos campañas, la segunda de ellas opcional. «Pensé que había terminado al final de la temporada. No estaba listo para anunciarlo, y sabía que necesitaba algo de tiempo para realmente decidir, pero estaba bastante seguro de que había jugado mi último partido. Fui honesto en esa última conferencia de prensa cuando dije que necesitaba mirarme a mí mismo y decidir si aún amo este juego. Todavía amo de verdad este juego, y tengo más que dar (...). Esta es mi última decisión. No voy por el dinero. No voy por la familia. ¿Por qué estoy realmente jugando en este momento? Todavía quiero sacrificarme. Todavía quiero trabajar. Todavía quiero esforzarme. Todavía quiero competir, ganar y tener una oportunidad de sentir la emoción de la victoria. Quiero otro campeonato», aseguró el propio jugador en sus redes sociales. El anuncio deja atónita a la competición pues James ha primado la ambición deportiva, hacerse con su quinto anillo de campeón, por encima del dinero: solo cobrará cuatro millones por temporada con los de Pensilvania, una auténtica miseria si se compara con los más de 52 que añadió a su cuenta bancaria el pasado curso con los Lakers y los 583 que ha ganado a lo largo de su carrera. Un movimiento del todo inesperado que permite al de Akron formar un tridente espectacular junto a Joel Embiid y Jaylen Brown para intentar un último asalto al trono de la NBA . Es cierto que el cuerpo del alero ya no es el que era, pues el último curso solo promedió 20,9 puntos por partido, la cifra más baja en sus 23 años en la liga estadounidense. Además, sus problemas físicos le asaltaron más que nunca y dejó en 60 el número de partidos en los que pudo participar, otra marca negativa nunca antes vista en su trayectoria. Una degradación inesquivable que tiene mucho que ver con su nuevo destino, ya que en esta ocasión LeBron no será la punta de lanza del equipo como siempre ha ocurrido en el pasado. Embiid (32) y Brown (29) llevarán la batuta, y será James el que intente aportar experiencia y aplomo en el momento de la verdad. De esta manera, 'El Rey' buscará coronar en la ciudad del amor fraterno una carrera legendaria, de las más grandes que ha visto este deporte. Siempre que ha fichado por una nueva franquicia, esa se ha convertido inmediatamente en candidata al título. Así lo demuestran sus anillos con los Cavaliers (2016), con los Heat (2012 y 2013) y con los Lakers (2020) en aquella extraña pero maravillosa burbuja en Disneyland durante la pandemia del coronavirus. Una quinta muesca le pondría a la altura de mitos como Kobe Bryant, Magic Johnson o Tim Duncan, aunque aún lejos de Michael Jordan y sus seis hazañas con los Chicago Bulls.