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Terrazas del Rodeo

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Fútbol
  • La reciente final de la Copa del Rey tuvo todos los ingredientes que se esperaban de una de las grandes citas futbolísticas del año. En el estadio sevillano de La Cartuja hubo sorpresas, polémica, emoción, héroes... pero también algunos hechos censurables, como la pitada, un año más, durante la interpretación del himno de España. Sobre el asunto se ha pronunciado este lunes el presidente de LaLiga, Javier Tebas , que ha condenado los pitos y ha apuntado que desde su posición de vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) va a intentar que se habiliten medidas para evitarlos y que no siga siendo un problema recurrente cada vez que la final la dispute un equipo del País Vasco o Cataluña. «Hay que condenar cuando se pita un himno nacional en cualquier estadio, más aún si es el de nuestro país. Voy a intentar, como vicepresidente de la RFEF, que se pongan medidas para que esto no vuelva a ocurrir», afirmó Tebas durante el seminario organizado por CESEDEN y LaLiga bajo el título 'Geopolítica y Deporte'. «No es libertad de expresión» , respondió a lo que se dijo durante la retransmisión de Televisión Española. «Desde hace años denunciamos gritos como 'puta España' o 'puta Cataluña' y ya son casi insignificantes. Hay que tomar alguna medida porque sino siempre que haya un equipo del País Vasco o Cataluña va a haber este problema», agregó. En su intervención el presidente de la patronal de clubes señaló que deporte y política «ya no son dos mundos separados». Explicó que pese a que el fútbol se ha visto siempre como «un negocio y un espectáculo» también es «diplomacia deportiva» que puede «abrir puertas». «Hay sitios donde el primer paso lo da el deporte, y lo he visto muchas veces. Lo vemos cuando un país utiliza un gran evento deportivo para conectarse al mundo o cuando una competición se convierte en una plataforma global de imagen», desgranó. «Ahora la industria del deportes es diferente y los intereses le dan otra dimensión geopolítica diferente. El Rey habló de la defensa de la protección de la propiedad intelectual en todos los eventos que estuvimos en la visita a China porque es un problema del fútbol español», recordó Tebas. Tebas, convencido de que la liga española debe llevar partidos fuera de las fronteras españolas, explicó que el hecho de que clubes de LaLiga pidieran jugar en Estados Unidos no era por «un tema económico», sino para «exportar la marca» y «respetar a los muchos aficionados» del fútbol español que hay allí. «Sí estamos dispuestos a llevar un partido de LaLiga a Marruecos, China o Arabia Saudí, da unas posibilidades inauditas al mundo empresarial . La Superliga era cambiar el modelo de industria del fútbol, pero llevar un partido no es cambiar el ecosistema», concluyó Tebas.
  • Josep Maria Bartomeu rompe su silencio, dice, cansado de las críticas continuadas que recibe de la Junta de Laporta. El dirigente visita la sede de Vocento en Barcelona, armado de documentación, para responder a todas las dudas generadas sobre su presidencia en el Barcelona, entre enero de 2014 y octubre de 2020. —El final de su mandato fue bastante convulso, con una moción de censura. ¿Dimitió para no afrontarla? —No. La dimisión se produce en octubre de 2020, en pandemia, porque habíamos solicitado votar la moción cuando las limitaciones de movilidad fuesen más ligeras, pero el PROCICAT (instrumento que utiliza la Generalitat para gestionar emergencias graves) nos dijo que no, que teníamos que votar y la Federación Catalana de Fútbol nos dijo que si no se votaba podía haber una inhabilitación de los directivos. Entonces, lo que decidimos, ante la imposibilidad de poder aplazar la votación, fue dimitir porque los socios no se podían desplazar para votar. —¿Si se hubiera celebrado la habría superado? —No lo sé, pero hubiera hecho campaña. —¿Usted arruinó al Barça? —Lo he oído muchas veces, pero no es cierto. Forma parte de un relato muy interesado de la junta actual que puedo aceptarlo durante uno o dos años, pero han pasado más de cinco años y medio y siguen con lo mismo. Entonces digo tajantemente que no. Lo que sí es cierto es que el Barça sufrió el Covid, como la mayoría de equipos grandes de Europa, y eso hizo que durante esos 18 meses dejase de ingresar alrededor de 500 millones de euros. Esto es un golpe fuerte y no lo digo yo, lo dicen los informes de LaLiga. —¿LaLiga? —Sí. Emitió un informe en octubre de 2021 en el cual indicaba que el Covid había afectado al Barça en más de 500 millones de euros. Ahí sí que hay un problema, pero el Barça no está arruinado. Eso forma parte del relato interesado. El Barça necesitaba gestión y nuevos ingresos. Lo que sí es cierto es que el Barça hoy en día aún no ha superado esa situación y este es uno de los hándicaps que el club tiene actualmente. | En PDF: Documentación aportada por Bartomeu para avalar su gestión, en la que se ve la evolución económica desde 2009 hasta su dimisión en 2020 | —¿Cuál sería la fotografía sin pandemia? —Pues que en ese ejercicio de 2020 se hubiera acabado otra vez con récord de ingresos de más de 1.100 millones de euros, los mayores de Europa, con beneficios. Y el año siguiente hubiera habido elecciones, como estaba previsto, y hubiera habido un cambio de directiva porque era mi segundo mandato y yo no me podía volver a presentar. —Usted se escuda en la pandemia, pero eso afecta a todos y, de hecho, el Real Madrid ganó dos Champions… —Una cosa es la economía y otra la parte deportiva. Es verdad que el Madrid ha ganado dos Champions durante esos años post pandemia. El Barça ha ganado Ligas, la Copa del Rey que gana Koeman, las Supercopas que gana Xavi… El problema del Barça fue el cambio generacional. En el Barça hemos vivido durante 12 años, de 2008 a 2020, de una generación espectacular que ha dado muchos títulos. —¿Va unido lo económico y lo deportivo? —Sí. El equipo ayuda a mejorar la economía, aumenta los ingresos. Durante los cuatro años de Sandro Rosell como presidente se ganaron nueve títulos y más de 135 millones de euros. No está mal, ¿eh? Cuando se va Sandro en 2014, asumo yo la presidencia y hasta 2020 ganamos 13 títulos y más de 110 millones de euros. Eso sí, luego, en el año 2020, viene la pandemia y perdemos 128. Pero si no hubiera sido por la pandemia la trayectoria del club, tanto deportiva como económica, era ascendente. Es cierto que en la deportiva hacía falta acometer ese cambio generacional que hacen todos los equipos. —¿Es usted el peor presidente de la historia del Barcelona? —No lo sé. No hay ni buenos ni malos presidentes, no hay un ranking de presidentes, porque el ranking ¿cuál es? ¿El de los títulos? ¿El de los beneficios? ¿Cómo se mide? Forma parte de un relato muy interesado. Eso ha pasado históricamente y hay que aceptarlo, pero es un relato que tiene que ser corto, puede durar un año, un año y medio, pero llevamos cinco años y medio con esta manera de criticar. La herencia tiene muchos matices. —¿Le duele? —No, no me duele. Lo acepto porque forma parte de la gestión de cualquier institución, pero lo que me parece asombroso es que lo sigan repitiendo cinco años y medio más tarde. Eso me parece que es aprovecharse de un relato inventado, un relato que no es cierto, para justificar cosas que ocurren en el club que no me parecen bien. —¿Y qué le dicen por la calle, le insultan, le animan? — Hay de todo. No todo el mundo está de acuerdo con tus decisiones. Hay gente que te pide fotos y otra que ya ves que te mira con mala cara porque seguramente no le gustan ciertas cosas. —¿Se ha sentido juzgado? —Yo he sufrido dos momentos muy complicados en la historia. Uno es el 'Procés' independentista en Cataluña. He vivido ese momento con el Barcelona con un objetivo principal, que era no politizar las decisiones del Barça. Y el segundo ha sido el Covid. Esto sí que ha sido un problema generalizado para todos los deportes del mundo, pero el Barça lo ha sufrido como uno de los que más. ¿Por qué? Primero, porque éramos el club que teníamos más ingresos del mundo. Segundo, porque nosotros como club dependemos poco de los derechos de televisión, quizás el 25% de nuestros ingresos. El resto son otras actividades que tiene el club, como el museo, las escuelas de fútbol, las tiendas, el ticketing… Y esto se cayó estrepitosamente por culpa del Covid. La afectación del Barça en esos 18 meses son una pérdida de ingresos de casi 500 millones de euros. —La pandemia… —En el año 2020 la revista Forbes, especializada en el mundo económico, le dio al Barça por primera vez en la historia el título de club más valioso del mundo, por encima de grandes clubes que hay en el mundo del deporte. A pesar de esa supuesta herencia o este mal presidente… Había una gestión que nos permitió llegar a este número uno. —En 2021 gana Laporta y asegura que usted dejó unas pérdidas de 555 millones de euros… —El ejercicio de 2021 es de Laporta, no se puede imputar a la Junta anterior. Forma parte de su primer año de mandato. Y es en ese ejercicio donde él presenta a la Asamblea de Compromisarios unas pérdidas de 555 millones de euros. —¿Se hincharon esas pérdidas? —Se hincharon. Se hincharon. Y no lo digo yo, lo dice la auditoría. El auditor dice en su informe que hay una serie de partidas que la Junta directiva quiere añadir. Y se hinchan las pérdidas que eran de 283 millones de euros. Esas fueron las pérdidas. Y esto también sale en Hacienda. Cuando el Barça presenta sus cuentas anuales en Hacienda, en el impuesto de sociedades, el Barça hace correcciones y rebaja esos 555 millones que se aprobaron en Asamblea hasta los 283 millones. —¿Con qué motivo cree que se hizo? —Eso habría que preguntárselo a Laporta. Yo creo que tiene que ver con el aval. En el año 2021 presentan un aval para poder ser directivos cuando ganan las elecciones y creo que ellos piensan en hinchar las pérdidas en ese ejercicio para luego, si no pasa nada, deshacerlas al año siguiente, poder presentar beneficios y quitarse el aval. —Una decisión que provocó la pérdida del 'fair play financiero'. —Sí, aunque LaLiga hace un informe asegurando que las pérdidas no son tales y, además, provocadas por el Covid, hay tanta insistencia en que las pérdidas son de 555 millones que LaLiga se ve obligada a aplicar esas pérdidas con esas cifras y se cargan el 'fair play' financiero. Si se hubieran aplicado las pérdidas reales, las que se le dicen a Hacienda y que son por el Covid, se hubieran amortizado en cinco años, a 57 millones anuales… —Usted también propuso bajar los salarios, pero ¿eso no es pan para hoy y hambre para mañana, además de generar malestar en el vestuario? —En marzo de 2020, cuando comienza la pandemia acordamos con los jugadores bajar su salario un 12% a fondo perdido para mejorar las cuentas del club y un 2% suplementario, hasta un 14%, para compensar la pérdida de ingresos de ciertas personas del club que evidentemente tienen ingresos muy bajos. Gracias a eso las pérdidas ese año solo son de 128 millones. —Pero la situación no mejoró. —Cuando llegó el mes de agosto de 2020, el PROCICAT nos informa de que en septiembre tampoco abriremos el campo y que, en todo caso, la situación se alargaría hasta febrero de 2021. Entonces volvemos a hablar con los jugadores y les decimos que les íbamos a bajar un 20 por ciento del salario. Hubo sus más y sus menos y abrimos una mesa de negociación colectiva, porque se hizo un ERE. Cuando acabó yo ya no era presidente porque había dimitido antes, pero lo que se acordó fue aplazar los salarios de los jugadores de esa temporada a otros años para mejorar las cuentas, ya que no había ingresos. —Pedri, Ter Stegen, De Jong, Lamine, Cubarsí, Gabi, Fermín, Balde, Araujo... son parte también de su herencia. —Yo no quiero sacar pecho porque esto forma parte del trabajo habitual que hace el Barça. Es verdad que son todos jugadores que vienen de la herencia del trabajo anterior de una junta directiva y de unos técnicos. Alabaría a Guillermo Amor, Jordi Roura, Aureli Altamira… No se trata de sacar pecho, simplemente son datos, es una evidencia que hubo un buen trabajo del fútbol profesional y fútbol base. —En otros fichajes se pagaron las ganas. Defienda el desembolso por Dembélé (105+20), Griezmann (120) o Coutinho (160). —Esto forma parte de la historia. Todo lo que se hace bien en el club siempre es mérito de algún ejecutivo o algún técnico, y todo lo que se hace mal siempre es culpa del presidente. Coutinho tuvo unos primeros meses muy buenos y luego, nunca sabes por qué, no fue tan bien. En el caso de Dembélé lo tengo fácil: era un fichaje de un jugador joven con mucha proyección de futuro. Lo fichamos cuando tenía 18 años y ya lo dijo Xavi Hernández, que no lo vendieran, porque era brutal. Al final lo venden y ahora es Balón de Oro y está triunfando en el PSG. En el caso de Griezmann, era un jugador que vino para preparar ese cambio generacional. Pero la pandemia se lo lleva todo por delante y el Barça deja de ingresar 500 millones de euros en 18 meses. Fue el club en Europa que dejó de ingresar más. —Pero en 2017, tras la marcha de Neymar, usted disparó la masa salarial con renovaciones estratosféricas como la de Messi, además de otros jugadores como Alba, Busquets o Piqué. —Llega el PSG, paga la cláusula y se lleva a Neymar. Esto no entraba en los planes. Había que buscar un sustituto y viene Dembélé. Pero una vez se va Neymar en agosto de 2017 nos llegan una serie de informaciones de que hay otro club que está preparando 400 millones para pagar la cláusula de Messi. Nos sentamos con Leo y con su padre y les proponemos hacer una renovación de su contrato con aumento de la cláusula hasta 700 millones y es lo que se firmó en noviembre del 2017. Se renueva Messi por una cantidad de salario que me pareció muy lógica, sobre todo por lo que él daba, tanto deportiva como económicamente. Le blindamos porque si pagaron 222 por Neymar, podían pagar 400 por Leo y no le queríamos perder de ninguna manera. —¿Y con el resto no estiró más el brazo que la manga? —Piqué, Alba, Suárez y Busquets… Se les pagó un salario acorde con su posición en el fútbol mundial comparado con otros jugadores que ellos también tenían como referencia. Llegaron ofertas y no queríamos que se fuesen, entonces se aumentaron las cláusulas de todos esos jugadores y se les aumentó proporcionalmente su salario. Eran cifras altas, pero el Barça lo podía pagar perfectamente. Cada año aumentábamos los ingresos, cada día mejorábamos, ganábamos muchos títulos y en el año 2017 queríamos mantener ese bloque y tener esos jugadores que aún les quedaba mucho fútbol. —En la calle el comentario era que ustedes habían perdido el control del vestuario y que mandaba Messi. —Esto no es cierto. Messi, como el mejor jugador de la historia del mundo del fútbol y del Barça, tenía sus ideas, pero son temas deportivos que seguramente comentaba con sus técnicos, entrenadores, compañeros… pero en el club mandaba la junta directiva y los ejecutivos. —¿Le sorprendió la marcha de Messi? —Pues la verdad es que sí. Me sorprendió y me entristeció. Porque Messi no había acabado todavía su fútbol, no había acabado su relación con el Barça y me supo muy mal porque el club lo necesitaba y el equipo también. Acordémonos que después de la salida de Messi hay dos años que jugamos Europa League... Nunca entenderé su salida, no lo entiendo porque Messi estaba dispuesto a hacer el sacrificio económico que hiciese falta para seguir en el Barça. No entenderé por qué dejaron que su contrato acabase. Hubieran tenido que renovarlo antes de finalizar su contrato. Messi tenía claro que él quería seguir en el Barça y sufrió mucho. El club también lo ha sufrido deportiva y económicamente. —¿Le extraña que Messi tenga mala relación con Laporta? —No, es normal. Si alguien te despide y no quieres ser despedido, es posible que la relación sea mala. —Con usted Messi también se quiso ir… —Sí, me envió un burofax, en agosto de 2020, pero yo tenía claro que no podía irse. Messi era fundamental desde el punto de vista deportivo, pero también económico, para el club. Se lo expliqué, le costó un poco, pero entendió que tenía contrato y que no podía irse, por el club. El club necesitaba a Leo Messi. Además, era mi último año y en mi caso yo tenía clarísimo que era imposible. Era el mejor jugador de la historia del mundo del fútbol y tenía que estar con nosotros. —Se molestó bastante con usted ¿recondujeron la relación? —Sí, claro. Cuando se fue al PSG tuvimos algunas conversaciones. Ahora que está en Miami ya no hablamos. Lo está haciendo muy bien también en Miami y ha conseguido que en Estados Unidos el fútbol sea aún más reconocido, más seguido y ha conseguido que un club como el Miami haya escalado posiciones, tanto deportiva como económicamente. Esta es la fuerza de Leo Messi. De todas maneras, no sé si la gente lo sabe, en Miami tres de los directores que hay más importantes estaban conmigo en el Barça: Xavi Asensi, Raúl Sanllehí y Víctor Oliver. Los tres se fueron cuando ganó Laporta y están haciendo un muy buen trabajo en el Miami. —¿Algún jugador más se quiso ir en aquel momento? —En el verano de aquel 2020 se fueron Rakitic y Luis Suárez. Koeman empezó un cambio generacional relevando a jugadores más veteranos y haciendo subir jugadores del fútbol base. Quizás mi error fue no hacerlo después de caer eliminados ante el Liverpool, tendría que haber empezado un año antes, pero siempre piensas que esa generación se merecía un voto de confianza, una temporada más. Pero después del 2-8 ante el Bayern quedaba claro que el cambio generacional era necesario. 2020 fue el único año de mi mandato sin títulos. En las demás en las que fui presidente gané 13 títulos. Más los nueve con Sandro de vicepresidente y uno con Laporta como directivo. —¿Y qué dice de las secciones? —Todo el mundo habla de parte económica, que se ve lastrada por la falta de ingresos por culpa del Covid, pero en la herencia hay muchas otras cosas. Están los equipos de las secciones, que tuvieron muchos éxitos también. El fútbol femenino... Hay una apuesta decidida para profesionalizar este deporte y hoy en día estamos disfrutando de esas decisiones. Estoy muy orgulloso. —¿Qué le parece que se pague una comisión millonaria a Darren Dein por intermediar con Nike?   —No lo entiendo. Es muy complicado de entender. No es normal cuando tienes una negociación con un patrocinador de hace muchos años. Se negocia, se habla... De hecho, yo he participado en varias negociaciones con Nike y en ninguna de ellas utilizamos nunca un intermediario. Introducir un intermediario cuando nos conocemos desde el año 1997, extraño es... —¿Insistir en el tema de la herencia de forma negativa es la forma que tiene Laporta de justificar sus malas decisiones? —Cuando hay un cambio de gobierno, es algo que forma parte del ejercicio habitual, decir que los anteriores eran muy malos, yo soy muy bueno y eso lo cambiaré. Se acepta que eso ocurra, porque ha ocurrido siempre. Lo que no se acepta es que han pasado más de cinco años y medio y sigan con ese relato. Eso es porque se están justificando por temas que no están pudiendo solucionar, que son solucionables y que están tardando demasiado para hacerlo. —¿Le sorprendió el resultado de las elecciones? —No. Cuando el primer equipo de fútbol va bien el socio está feliz y contento. No me sorprendió. Si vemos los resultados de los últimos 40 años, siempre que se han celebrado unas elecciones, la junta que había en el poder se presentaba a la reelección y si el equipo de fútbol iba bien, siempre se ha ganado. Pues ha pasado lo mismo este marzo, el primer equipo de fútbol iba bien. Otras cosas del club no van bien, pero eso va bien. —Dígame algo bueno de Laporta. —Fichó a Flick… —¿Se sentaría en la misma mesa que Laporta? —¿Para hablar de qué? Porque claro, Laporta me ha demandado por el tema del Forensic… Presentó una demanda en la Fiscalía por ocho o nueve temas. Hace unas semanas fui a declarar y solo en dos de esos ocho temas me han preguntado porque podría haber algún delito. Uno es el pago al Club Laietà de 1,5 millones de euros y el otro es el pago de una minuta al abogado González Franco de 1,7 por el caso de la conformidad en el caso Neymar 1. De todo lo demás, que sumaba más de 30 millones según la denuncia, la Fiscalía no ha entrado. Entonces, claro, sería muy difícil sentarme con él… Si hablamos sería para decirle: '¿por qué hacéis estas cosas'? —Justifique esos dos puntos en los que podría haber delito. —Cuando hay una reordenación del plan metropolitano, en este caso en el barrio de Las Corts, es normal que con los vecinos del club se hagan acuerdos. Recuerdo que se compensó a los vecinos que vivían en el edificio que estaba al lado del Picadero con 6 millones de euros. Pues al Club de Tenis Laietà se le compensó con 1,5 millones, a los vecinos de Les Corts se les dio más zonas verdes, con los comerciantes se llegó a un acuerdo para no competir con ellos con negocios similares dentro del recinto… —¿Y lo de la minuta del caso Neymar qué explicación tiene? —Imputan a al Barça por un delito fiscal y una multa máxima de 22,5 millones de euros. También hay una posible multa para Sandro Rosell y también para mí. Un año más tarde me imputan también a mí por lo mismo, por un delito fiscal. El Barça había hecho unos pagos a Hacienda y ellos interpretaban que esos pagos tenían que ser superiores porque era salario, no traspaso. En 2016 se abre la posibilidad de llegar a una conformidad fiscal aceptando una parte de la pena. Yo se la encargo a José Ángel González Franco, que es el abogado que me defendía a mí también. Y va a la Audiencia Provincial, a la Abogacía del Estado y a la Fiscalía junto con el abogado del Barça, Cristóbal Martell, y también de acuerdo con el abogado de Sandro Rosell, el señor Ayala. Se pacta con este abogado que si hay conformidad percibiría el 10 por ciento del dinero que el Barça se pudiera ahorrar. Logra un acuerdo por 5,5 millones de euros en lugar de los 22,5 de multa. Consultamos a varios despachos de abogados y todos nos aconsejan el pacto, porque si vamos a juicio tenemos el 99% de posibilidades de que nos condenen con los 22,5 millones. Y esa conformidad iba en contra de los intereses de Sandro Rosell y de los míos. —¿Por qué? —Porque teníamos otra causa abierta que era el caso Neymar-2, una denuncia de DIS, el fondo de inversión brasileño que tenía los derechos del jugador, y esa conformidad nos iba a perjudicar a nosotros como presidentes. Al final se acepta la conformidad y el abogado que la ha conseguido tiene una minuta del 10 por ciento del ahorro que tiene el Barça. Y esto es lo que ha denunciado Laporta a la Fiscalía. Acordar con abogados un porcentaje de los ahorros es algo habitual en el mundo de la abogacía en temas fiscales como este. —¿Pero por que se lo encarga a González Franco, que es su abogado, en lugar de dejarlo en manos de los abogados del club? —El abogado del Barça era Cristóbal Martell y este tenía un problema: según decían los expertos si el Barça iba a juicio sería condenado. El que no lo sería nunca en ningún caso sería yo. ¿Por qué? Porque mi investigación era por 2014, cuando el Barça sí que había hecho bien las declaraciones fiscales. Entre todos pensamos que el mejor abogado para mí era el que está más liberado, el que sabía que pasase lo que pasase no sería condenado y fue González Franco el que elegí yo. —¿Puede jurar que ni usted ni nadie de su junta ha metido la mano en la caja? —No, por supuesto. Hace poco estuve reunido con varios abogados y me decían que soy un caso único en la historia de España, porque estoy en cinco denuncias por delitos económicos y en ninguna de ellas nadie me acusa de haber metido mano a la caja. Nadie me acusa de haberme enriquecido, nadie. Ni siquiera lo investigan, o si lo han investigado no han encontrado nada. —¿Comparte la gestión de Laporta en la remodelación del Camp Nou? —Veremos cómo queda al final, veremos cuando acabe la obra, pero llevamos un año y medio de retraso. Es mucho tiempo. Y creo que vamos a perder visibilidad en algunos de los espacios que están construyendo, como la tercera gradería o los palcos VIP. —Limak, trabajadores ilegales, retraso, aumento de precio… —Es un poco opaco, es poco transparente lo que está ocurriendo, pero a mí lo que me preocupa es el retraso, el año y medio... ¿Por qué? Porque el Camp Nou es una fuente de ingresos muy importante para el club. El hecho de haber ido a Montjuic, pagar alquileres y dejar de ingresar... lo que eso representa tenía sentido si la obra se hacía en poco tiempo, en dos años, como habían dicho, pero es que llevamos tres años y medio. —Vamos con el caso Negreira... —Creo que estará llegando al final de la instrucción. Yo declaré hace pocas semanas y expliqué que durante mi mandato había pagado a Javier Enríquez, el hijo de Negreira, como compensación por unos informes. No veo que haya ningún delito. No hay compra de árbitros, ni de partidos, esto no es cierto. —Usted puso fin a esa relación contractual en mayo de 2018. Coincidió con la salida de Enríquez Negreira en el CTA y la Federación. ¿Ya no interesaba? —Eso no es cierto. A Javier Enríquez se le dijo a principios de 2018 que sería su último ejercicio como colaborador. Fue una iniciativa de Pep Segura, director deportivo y Óscar Grau, director general, que decidieron prescindir de sus servicios para hacerlo internamente y ahorrar un dinero. —¿Nunca pensó que estaba mal pagarle a un vicepresidente del CTA? —No, no sabíamos que estaba el padre detrás. Javier Enríquez era un profesional contrastado que trabajaba para muchísimos clubes, para mucha gente del deporte, pero no, yo no sabía que el padre, Enríquez Negreira, era socio de la empresa, eso no lo sabía. —¿Y qué pensaría si hubiera sido el Real Madrid el que hubiera contratado a Negreira? —Todos los clubes de fútbol, no solamente en España, hacen informes arbitrales. En el Barça eso ya se venía haciendo desde hace mucho tiempo. Cuando llegué con Rosell, Javier Enríquez hacía informes y nos pareció correcto, porque es algo que el club hacía regularmente y que se decidió desde el área deportiva. En el caso del Madrid, por ejemplo, tiene contratado a un exárbitro que es el marido de la mujer que lleva el arbitraje del fútbol femenino y además es informadora arbitral. Bueno, pues me parece bien siempre y cuando actúen de forma profesional y que no haya ninguna, digamos, relación más allá del matrimonio. —¿No dirá también que se ha aprovechado todo esto para atacar al Barcelona? —Mucho, mucho, mucho. Se ha utilizado muchísimo de forma injusta porque al final son informes de scouting, son DVDs, está aportado, no hay nada que suponga que eso es para la compra de árbitros, de partidos... En absoluto, nada, nada. Ni es la pretensión que nunca se tuvo en este aspecto, nunca. —¿Comparte el término de madridismo sociológico que acuñó Laporta? —Todos tenemos en nuestra cabeza quiénes nos quieren perjudicar, quiénes son los enemigos, los rivales y es normal que cada uno haga lo que tenga que hacer. Pero lo que hay que hacer es ganar al rival en el campo. Y que fuera del campo haya 'fair play', pero es verdad que esto cuesta mucho. Yo prefiero hablar siempre de competir en el campo y de 'vamos a ganarles'. —También está usted implicado en el Barçagate ¿Desprestigió a personas que no eran afines a usted? —A raíz de la salida de Neymar del club en 2017, después el 'Procés' y el partido del 1 de octubre, hay mucho ruido en las redes sociales. El Barça históricamente siempre hacía un control o un muestreo de lo que se decía en la prensa tradicional. Ese año decido contratar una empresa para que haga un monitoreo de las redes sociales. Somos un club global, somos un club que tenemos un montón de patrocinadores, seguidores, más de 500 millones de personas en las redes sociales del Barça… A partir de aquí, el Barça decidía qué estrategias hacer en función de lo que se hablaba. Por ejemplo, si había quejas sobre un jugador, el Barça lanzaba un mensaje contrarrestando esa sensación. Pero nunca, nunca se dijo de atacar a nadie, ni a jugadores ni a nadie cercano al Barça. Eso sí, el monitoreo incluía el entorno también, es decir, presidentes, jugadores, directivos, club, exjugadores, ¿por qué? Porque todo eso forma parte de la marca. Se trataba también de proteger la marca y de que no hubiese desprestigio. Lo que hacía el Barça era hacer un monitoreo y lanzar algunos mensajes positivos cuando queríamos cambiar tendencias. Esto es lo que se está explicando en esta fase de instrucción del Barçagate. —¿Cómo le trató el 'Procés'? —Una cosa son mis ideas políticas, pero estas no deben influir para que yo, como presidente, haga que el club tome una posición política. Lo que hice fue que la política no influyese en la toma de decisiones. Hay cosas que pasaban en Cataluña, en el 'Procés', y el Barça tenía una posición que era buena para algunos, mala para otros y viceversa. Al ser un club tan global y transversal no podíamos tomar una postura. Y todo lo que hicimos fue intentar mantenernos lo más neutral posible. Evidentemente, estamos de acuerdo con el derecho de decidir. Y el Barça estaba en la plataforma por el derecho de decidir, pero a partir de aquí lo que la gente votase o no votase… El Barça no podía tomar partido desde el punto de vista político, ¿Por qué? Somos un club de fútbol y somos un club arraigado en Barcelona, en Cataluña, catalanista, nuestra lengua, nuestra cultura... pero la política no. Y creo que a muchísima gente no le gustó nuestra posición, tanto a unos como a otros, no les gustó a ninguno de los dos. —Eso es peligroso… —Lo que pasó es que conseguimos que no hubiese ninguna protección, ni protección política, ni protección mediática para la Junta directiva de 2017. Sabíamos que esto ocurriría y lo intentamos llevar lo mejor posible con esa situación. Y fue lo más acertado porque el Barça es mucho más grande que esas ideas políticas. El Barça está por encima de todo eso. —¿Se sintió solo? —En la Junta directiva también teníamos unos que pensaban de una manera, otros de otra e intentaban influir. Por supuesto. Entonces yo tuve que mantenerme en una situación, intentando ser muy neutral. Es verdad que había influencias también. Los directivos también reciben llamadas de unos medios o de políticos que trataban de presionar. Mi mensaje era que el Barça está por la democracia, el Barça está por la libertad de expresión, el Barça está por todo eso que hemos luchado durante tantos y tantos años, pero ahí nos mantenemos. Ahí, sin posicionarnos ni con unos ni con otros. —Sandro Rosell decía que fue a la cárcel por ser presidente del Barça ¿Usted se siente perseguido por este mismo motivo? —Mire, hace poco fui a declarar por el caso Barçagate y vi la actuación de los Mossos y no me parece bien cómo están actuando. Hay como una aversión, no sé, es algo muy extraño, esa tendencia, constantemente sacando informes. Dos días antes de ir a declarar sacan un nuevo informe de 6.000 páginas con más temas. Hay una actuación extraña, muy extraña de ese equipo de los Mossos . Y creo que aquí hay unas ciertas influencias que vienen de fuera. Pero no tengo ninguna prueba, claro. —Con todo lo que ha sufrido ¿volvería a ser presidente del Barça? —He estado en el Barça 12 años y la verdad es que la experiencia es brutal. Para mí ha sido un honor. Y volvería, claro que volvería. Volvería, pero por favor, sin pandemia, porque a pesar de haber tenido un montón de situaciones complicadas, muy difíciles en muchos ámbitos, desde el punto de vista deportivo, institucional, político… gestionar el club fue muy complicado. Pero por lo demás ha sido un placer y un honor. —¿De qué se siente más orgulloso y cuál ha sido el error más grave que ha cometido? —Lo mejor, ganar títulos. Y lo peor… Creo que fui injusto con Andoni Zubizarreta cuando le despedí. Pienso que si pudiese volver atrás, esa decisión la hubiera cambiado.
  • El Bayern de Múnich es un rodillo. El equipo entrenado por Vicent Kompany se ha hecho con el título de la Bundesliga este domingo después de vencer 4-2 al Stuttgart en el Allianz Arena. Es su 35ª ensaladera y la 12ºde las últimas 13 disputadas, un dato que describe la gran superioridad con la que se manejan cada año en la competición doméstica. El único que ha podido perturbar esta hegemonía incontestable fue precisamente un entrenador español. Xabi Alonso y su histórico Bayer Leverkusen consiguieron arrebatarle el título al gigante bávaro en el año 2024, siendo además el primer equipo en ganar una liga alemana sin perder un partido. Que el Bayern se hiciera con la liga era cuestión de tiempo. Finalmente ha llegado en la jornada 30, a cuatro del final. Lo ha confirmado ganando al Sttutgart (4-2) en un partido que comenzó perdiendo. La remontada no fue un problema para un equipo que a estas alturas de la competición ya ha batido la mejor marca de goles de la Bundesliga: 109. La última goleada la cerró, naturalmente, un Harry Kane que no falla en su cita con el las redes contrarias. Los de Kompany consiguen así el primer título en el camino al triplete. En los otros dos torneos se encuentran ya en semifinales. En la Copa alemana se medirán al Bayer Leverkusen y en la Champions al Paris Saint Germain por una plaza en la final del próximo 30 de mayo en Budapest. El Bayern no tenía planeadas este domingo grandes celebraciones. Así, las tradicionales duchas de cerveza y la entrega del trofeo tendrán lugar después de la última jornada contra el Colonia. Tras derrotar al Stuttgart, los jugadores y el cuerpo técnico se han enfundado una camisetas especiales alusiva al nuevo título liguero y luego festejaron con familiares y amigos. La atención se centrará inmediatamente en la citada semifinal copera del miércoles contra el Leverkusen, ya que todos en el club están decididos a alcanzar la primera final de esta competición desde 2020.
  • La jornada 33 citaba a los dos aspirantes al siempre competido título de la liga inglesa, Manchester City y Arsenal. El duelo, disputado en el Etihad Stadium, concluyó con victoria 2-1 de los locales, que, con un partido menos disputado, reducen a tres puntos la distancia en la clasificación sobre el equipo de Arteta , un líder venido a menos con el transcurrir de la temporada. Después de un inicio de Premier incontestable, los 'gunners' ya tienen el aliento del City en el cogote. El partido comenzó con un ritmo frenético. Nada más arrancar, los locales metieron el miedo en el cuerpo al equipo londinense por medio de su delantero Erling Haaland, que realizó una gran presión sobre el guardameta español David Raya y a punto estuvo de hacerle perder el esférico. En el minuto 5, llegó otra ocasión de oro: un disparo del habilidoso Cherki, que se envenenó al tropezar en Gabriel, se estrelló en el palo y el rebote le cayó con mucha fortuna a Raya. Después de mucho insistir, el Manchester City marcó el primero en el minuto 16 después de otra gran jugada de Cherki . El jugador francés regateó sobre una baldosa para acabar poniendo el balón raso al segundo palo, lejos del alcance de Raya. La respuesta del Arsenal fue inmediata. El alemán Havertz puso el 1-1 tan solo dos minutos más tarde tras un error del guardameta Donnarumma. El italiano intentó sacar el balón, pero el esférico rebotó en el pie de Havertz y acabó introduciéndose en la portería. Se sucedían las ocasiones, pero sin acierto, y el partido llegó al descanso sin más novedad tras un primer tiempo muy atractivo y de buen fútbol. Arteta salió al segundo acto con Martinelli por Madueke. Y el City volvió a encontrarse con la madera en un remate de Haaland a la salida de un saque de esquina. En el minuto 61, era el Arsenal, tras un disparo de Eze desde fuera del área, el que mandaba el balón al palo. La igualdad en el marcador la rompió Haaland en el minuto 65. Arrancó la jugada Doku por la banda izquierda, metió un centro al que no pudo llegar el mediocentro madrileño Rodri y el balón le acabó llegando al más peligroso en el área. El noruego no perdona. El palo volvió a escupir en el minuto 73 un remate del central visitante Gabriel, pero el marcador ya no se movió. Saltaron las alarmas al final del partido con Rodri, que se retiró tocado sustituido por Nico. El encuentro deja claramente reforzado al Manchester City, que, a cinco jornadas del final, se coloca a solo tres puntos del Arsenal (y con un partido pendiente, ante el Crystal Palace).
  • Son muchos los héroes que han encumbrado a la Real Sociedad como campeona de la Copa del Rey 2026, magnífica su persistencia en una final donde el Atlético amagó con desintegrar a los vascos aunque, finalmente, fueron los madrileños los que abandonaron La Cartuja sevillana con la cabeza gacha y una profunda sensación de impotencia. Por supuesto, Pellegrino Matarazzo , San Rino desde hoy en adelante, fue el que más pasiones levantó una vez finalizado el encuentro. No solo se convirtió en el primer entrenador estadounidense en conquistar un título en una de las grandes cinco ligas europeas, sino que lo hizo con un estilo único, sobrado de carisma, sonrisas y con un libreto para relacionarse con los medios que... Ver Más
  • No había forma de que se le borrara la sonrisa de la cara a Pellegrino Matarazzo al término del partido. El entrenador estadounidense, con orígenes italianos, le ha cambiado la cara a la Real Sociedad en esta temporada 2025-26. El equipo donostiarra, de ser un conjunto perdedor con Sergio Francisco -apuesta arriesgada de Aperribay y su consejo tras la marcha de Imanol Alguacil, ha pasado a ser un grupo ganador. En la noche copera de la Cartuja, supo competir y sufrir hasta que Unai Marrero detuvo dos lanzamientos en la tanda de penaltis, a Sorloth y a Julián Álvarez, para darle, después del conseguido a puerta cerrada en el mismo estadio hispalense en el 2021, el cuarto título de la Copa del Rey de su historia al club txuriurdin. Después de levantar el trofeo y celebrar con su afición y el equipo en el vestuario la Copa 2026, el técnico de New Jersey atendió a los medios de comunicación y empezó valorando el título copero: «Fue el momento en el que me di cuenta de que esto es real, que estaba pasando. Lo visualizas y confías en los jugadores pero hasta que no cruzas la linea de meta no te enteras de lo que ha pasado. Cuando metió Jon el penalti fue pura alegría». Preguntado por Unai Marrero, el héroe de la final, el técnico comentó que «Unai hizo un partido fantástico y me encantó como cogió la energía de los fans y la llevó consigo. No es una coincidencia. Estoy muy feliz por su actuación ya haya sido el mejor del partido. No había promesa a Marrero de que jugara, simplemente le dije que jugaría porque confío en él y me gusta darle confianza a los jugadores. Unai estuvo fantástico por el aire y cogió varios balones y centros. El técnico norteamericano fue preguntado por por qué ganó la Real Sociedad, sobre lo que contestó que «controlamos el partido que era importante. Tuvimos habilidad de recomponernos y tuvimos un momento para respirar y sobreponernos. Creo que lo que hace tan especial a este equipo es el carácter y es por eso por lo que ganamos hoy. A los fans les diría 'Eskerrik Asko' por cómo nos han apoyado. Ha sido una experiencia increíble para todos y nos han empujado hasta el final. Esta Copa ha sido un viaje increíble. Hemos jugado un gran partido hoy. ¡Guau!», afirmaba tremendamente feliz. También habló sobre lo feliz que ha hecho a la afición realista y reconoció que «sí, me hace muy feliz haber hecho feliz a tanta gente. Cuando eres padre y tu hijo nace es el momento más especial de tu vida, pero en el lado deportivo diría que sí, que es el momento más importante de mi vida. Para ser honesto, diría que siempre es importante ver el contexto para llegar a un éxito. Estoy muy feliz. Muy feliz. Tenemos jugadores fantásticos, increíbles y con un carácter increíble. El staff hizo un gran trabajo, pero los jugadores... Estoy muy feliz. ¿Hacer historia como Toschak e Imanol? Estoy muy agradecido de ser el entrenador de este equipo y de ser parte de su historia ahora. Es muy especial. Estos jugadores, este staff, este club es el producto del trabajo que hacemos juntos día a día», argumentó. Por último, fue cuestionado por si, después del subidón del campeonato copero, su equipo luchará ahora por la quinta plaza de LaLiga, que puede tener el premio de jugar la Champions League 26-27: «Siempre intentamos llegar al máximo. Empujaremos. Con esto nos clasificamos para Europa, pero espero que sigamos siendo ambiciosos, porque todavía tenemos siete partidos en LaLiga y podemos hacer más», finalizó un sonriente Pellegrino Matarazzo. El meta Unai Marrero, al ser galardonado con el MVP de la final, también pasó por la sala de prensa de la Cartuja y, como su entrenador, era un futbolista felicísimo: «Sabía que si llegaba el momento de los penaltis, confiaba mucho en mí. El equipo también creía en mí y toda la afición también. Estoy muy feliz, no me lo creo todavía. No soy consciente de lo que significa esto. Sí que es verdad que esto no se puede explicar. Toda la gente de Guipúzcoa que ha sufrido muchos años, ahora estamos viviendo momentos bonitos. Estamos disfrutando de estos momentos, creer, soñar. El chico que soñaba de pequeño ha logrado un sueño», dijo.
  • Después de aguantar sobre el césped de La Cartuja mientras sus rivales levantaban el ansiado trofeo , muy dignos subcampeones los jugadores rojiblancos, incluso con la medalla de plata sobre sus hombros, fue Marcos Llorente , tremendo su partido, el primero en ponerle palabras a la dolorosa derrota rojiblanca. «Hemos salido mal al partido, hemos regalado la primera parte y en situaciones así luego te cuesta mucho. La segunda parte ha sido otra historia, hemos sabido jugarles mejor. Cuando llegas a los penaltis puede pasar cualquier cosa y se la han llevado ellos», aseguró el centrocampista, que también se lamentó de las ocasiones falladas, sobre todo las protagonizadas por Baena y Cardoso en los últimos minutos del tiempo reglamentario. «Nos faltó meter las que hemos tenido. Hemos conseguido un par muy, muy claras y había que empujarlas para dentro. En encuentros como estos, si no estás efectivo, llegas a los penaltis y puede pasar cualquier cosa. Han empezado la tanda muy bien y se la han llevado. Si es que no hay más», narró el madrileño, aunque también mostró esperanza de cara al futuro. «Queda todavía la Champions, tenemos una eliminatoria muy bonita por delante», prosiguió. «Quiero agradecer a todos, sobre todo a los que han venido a Sevilla. Nos jode mucho por ellos. Hay que levantar la cabeza (...). Así es la vida, así es el fútbol, no se puede ganar siempre. Cuando pierdes, tienes rápido otra competición. No hay tiempo de pensar las cosas. Estamos jodidos pero hay que levantarse, que viene lo bueno». Simeone , poco después, completó las palabras de sus pupilos. «Fueron más intensos que nosotros en la primera. En el descanso hablamos, conseguimos el 2 a 2, tuvimos el tercero en los pies. En general, creo que competimos muy bien, pero, desgraciadamente, los penaltis fueron a su favor (...). He querido estar cerca de mis jugadores cuando ha acabado el encuentro. Pero el partido estaba en los primeros 90 minutos, en la ocasiones de Johnny y Baena», respondió el argentino. «Los aficionados necesitan ganar, no mensajes de diálogo», aseguró cuando se le preguntó si los seguidores rojiblancos necesitaban algún apoyo. «Me duele mucho lo de hoy, no puedo pensar ni el Arsenal», sentenció. Koke , capitán, era uno de los más afectados e incluso no pudo contener las lágrimas cuando tuvo que enfrentarse a los micrófonos. «El equipo ha hecho todo para llevarse el partido. Hemos ido a remolque desde el inicio, pero hemos empatado, lo hemos intentado, hemos tenido un par de ocasiones antes de terminar los 90 minutos que, si marcamos, obviamente cambia la historia. Felicitar a la Real, así es la vida. Duele, pero hay que seguir», analizó. «No sé si es el más justo o no, al final es el que es. La contundencia, los penaltis. Gente que ha viajado, gente que no ha entrado al estadio, los que han estado en el Metropolitano... Lo hemos intentado todo y no ha podido ser (...). Tenemos un reto muy bonito. Queremos esa Champions, vamos a hacer todo lo posible por ganarla. Hoy es una noche triste».
  • La octava final consecutiva de la Copa del Rey en Sevilla, séptima que se disputaba en la Cartuja, fue una verdadera fiesta para los aficionados rojiblancos del Atlético de Madrid y blanquiazules de la Real Sociedad. La capital de Andalucía está ya más que acostumbrada y capacitada para albergar este tipo de eventos de tanta magnitud, con lo que supone recibir a los aficionados de los dos equipos finalistas, y una vez más demostró preparación. Paseando por las calles de la capital hispalense se tenía la sensación de que había más seguidores, si cabe, que en las finales anteriores. Incluso, superior a la de la última edición que enfrentó a los dos colosos del fútbol español, el Real Madrid y el Barcelona. Pero es que además, los colores blanco y azul realista ganaron por goleada a los colores rojo y blanco atlético. Incluso desde la tarde del viernes, día laborable, ya se veían muchas más camisetas, bufandas y banderas de la Real Sociedad que del Atlético de Madrid. Eso sí, todo rodeado de muy buen ambiente entre aficionados de los dos equipos. La zona monumental que comprende el eje Ayuntamiento, plaza de San Francisco, avenida de la Constitución, Catedral de Sevilla y la Giralda fue el epicentro durante la jornada previa a la disputa de la final. Muchos aficionados se hacían fotos con la Giralda de fondo en la plaza de la Virgen de los Reyes y la calle Mateos Gago tuvo que ser por momentos aforada por la Policía Nacional porque fue el lugar donde se concentraron los muchos seguidores realistas que ya eran masa por la capital hispalense. Durante la noche del viernes y las primeras horas de la madrugada del sábado, la potente actuación de la Policía Nacional evitó que grupos ultras de ambos conjuntos se encontraran para pelearse. En la plaza de San Antonio, un centenar de ultras de la Real Sociedad fueron interceptados cuando se dirigían a encontrarse con un grupo de hinchas del Atlético de Madrid en la Alameda. La policía tuvo que intervenir con celeridad para evitar el recorrido que tenían previsto realizar. Minutos más tarde, el fuerte dispositivo policial surtía efecto de nuevo, esta vez para los seguidores más radicales del Atlético de Madrid. Estos, algo menos de 100, fueron reagrupados en la Glorieta Olímpica para luego trasladarlos hasta las inmediaciones de San Jerónimo. Más de 20 furgones de la Policía Nacional intervinieron en la identificación de estos ultras, que también iban vestidos completamente de negro. Asimismo, los efectivos policiales revisaron algunos de los coches que había aparcados por la zona con el objetivo de comprobar si eran de algunos de estos ultras y en el interior podía haber algún tipo de material que fueran a utilizar en la pelea que habían pactado. Además, también se intervino material peligroso en las carreteras de Andalucía que traían los ultras en distintos vehículos con destino Sevilla. En total fueron identificadas 91 personas a las que se les incautó gran cantidad de objetos contundentes, entre ellos cuchillos, palos, una funda de pistola, cadenas y pasamontañas, en la autovía A4, en las inmediaciones del municipio de La Carlota (Córdoba). La intervención tuvo lugar en torno a las 21.30 horas del pasado viernes en la A4 dirección Sevilla, en las inmediaciones del citado municipio cordobés cuando, agentes de Policía Nacional integrados en el dispositivo especial para la Final de la Copa del Rey, detectaron dos autobuses de hinchas radicales procedentes de Madrid, motivo por el cual interceptaron ambos vehículos. El día de la final entró en ebullición desde el mediodía, con la apertura de las zonas habilitadas por la Real Federación Española de Fútbol para las aficiones de los dos equipos. Incluso, uno de los patrocinadores de la RFEF, Mapfre, habilitó una común en las Setas de Sevilla. Allí se dieron cita aficionados de los dos equipos, disfrutando juntos de una mañana de previa de gran partido de fútbol y de algunas actuaciones de Freestyle . Poco a poco, realistas y atléticos fueron desplazándose a las denominadas fan zone, en la avenida de Carlos III para los blanquiazules y en el Parque del Alamillo para los rojiblancos. Muchas horas de previa, soportando las ya altas temperaturas en Sevilla para la tercera semana de abril, pero alentando con cánticos y con mucho colorido a sus respectivos equipos. Hasta que acercándose las 21 horas ya iban marchando para ir ocupando sus respectivos asientos en el interior del estadio para presenciar la final. Hubo colas para entrar al estadio. Se acumularon grandes cantidades de seguidores en las puertas y eso dificultó el acceso por el primer anillo de seguridad, pero una vez pasado, se agilizó el proceso y los aficionados de ambos equipos pudieron estar a buena hora en sus asientos. Ya en la Cartuja y mientras los equipos de Simeone y Matarazzo calentaban sobre el césped, cánticos de todo tipo de parte de las dos aficiones. Por ejemplo, el himno del Atleti fue pitado por los seguidores realistas y al revés. También, la zona rojiblanca entonó el 'Viva España', que fue pitado por la parte blanquiazul. Con los protagonistas en el terreno de juego y el palco de autoridades lleno, encabezado por el Rey Felipe VI, sonó el himno de España, que fue coreado los aficionados madrileños, los cuales sacaron muchas banderas de España, y pitado, como suele ser habitual por los seguidores realistas, que portaron gran multitud de ikurriñas. Nada más comenzar el choque, a los 15 segundos, llegó el primer estallido de júbilo, que se lo llevó la afición realista. Barrenetxea cabeceó dentro del área un balón colgado por Guedes, Musso hizo la estatua y cuando se quiso dar cuenta la pelota ya estaba dentro. Celebración 'txuri-urdin'. Pero la alegría donostiarra duró poco. En el minuto 18, Ademola Lookman, el hombre de la Copa para el Atlético, conectó un zurdazo al palo largo ante el que nada pudo hacer Marrero. Estallido rojiblanco y gritos de 'Atleti, Atleti'. Antes del descanso, volvió a rugir la parte realista de la Cartuja. Musso hizo penalti sobre Guedes y el capitán realista, Oyarzabal, engañó al meta argentino en el lanzamiento. Los blanquiazules se iban más felices que los atléticos a la segunda parte. Pero cuando el partido parecía abocado al final, Julián Álvarez, con un gran gol, provocó que el título no se fuera tan pronto a San Sebastián y no sólo llevó el 2-2 al marcador, sino el júbilo a una afición, la rojiblanca, que empezaba a darse por vencida. Eso espoleó a los del Cholo en el campo y a los atléticos en las gradas, que gritaron el '¡uy!' de la ocasión de Baena y después, ya en el descuento, la de Johnny Cardoso mano a mano con Marrero. Mientras la final llegaba a la prórroga, la grada realista aguantaba en absoluto silencio. En los dos tiempos de quince minutos ambas aficiones quisieron ganar, pero sus equipos no pudieron, había ya demasiado cansancio físico y poca frescura de ideas. Así que en los penaltis había que jugarse el título. Ahí apareció Marrero, el meta canterano de la Real Sociedad, para pararle los lanzamientos a Sorloth y Julián Álvarez y llevar la gloria a los miles de aficionados realistas que poblaron la Cartuja.
  • Noche de alta tensión en La Cartuja. La Real Sociedad y el Atlético de Madrid se citaban en Sevilla para poner fin a la sequía de cinco años sin haber conseguido levantar trofeo alguno. La emoción e ilusión que se podía palpar por las calles de la capital andaluza se trasladaron no solamente a la grada, en la que 70.000 aficionados asistieron a la final, si no también al césped sobre el que los 22 futbolistas elegidos por Pellegrino Matarazzo y Diego Pablo Simeone sabían que cargaban con la responsabilidad de hacer felices a los suyos, los que hicieron una maleta cargada de sueños coperos. Ese peso que cargaban en sus mochilas los futbolistas más que ser una losa demostró ser gasolina. Como la que ardió cuando Barrenetxea anotó el gol más rápido de la historia de las finales de Copa. O como la que no parecía acabársele a Lookman, cuyas botas buscaban una y otra vez el Atlético de Madrid en sus jugadas ofensivas hasta que volvió a equilibrar el duelo. Responsable de liderar a su equipo por su carácter de líder y no solo por portar el brazalete, Oyarzabal devolvería la ventaja al cuadro vasco con otro penalti copero en La Cartuja, como en 2021, pero Julián Álvarez apareció cuando ya se empezaban a mojar los labios en San Sebastián y llevó el partido a la prórroga. Los exhaustos aficionados de la Real Sociedad y del Atlético de Madrid tuvieron que vivir 30 minutos más de tensión y agobio, aunque sabían que los jugadores que los representaban sobre el césped necesitaban el apoyo que en ningún momento les faltó. Con miedo a perder y ansia por ganar pasaron por un tiempo extra en el que no se movió el marcador. Y con menos de 20 partidos como jugador de la Real Sociedad, Unai Marrero se convirtió en el héroe de la noche. El guardameta del equipo vasco fue elegido por Pellegrino Matarazzo para ser titular en la final de la Copa del Rey haciendo valer el estadounidense su decisión de darle la oportunidad al canterano de ser el portero en esta competición. Hasta el final. Pedía Remiro antes de que diera comienzo a su afición que apoyaran a su compañero de guantes y el sorteo quiso hacer que la final se resolviera en la portería tras la cual estaban los aficionados de la Real Sociedad. Sonreían los seguidores del equipo 'txuri-urdin'. Fue esa la portería de La Cartuja en la que Oyarzabal anotó en 2021 el único gol de la final ganada ante el Athletic. Respondió a la confianza de Rino Matarazzo Unai Marrero evitando el gol en los dos primeros penaltis lanzados por Sorloth y Julián Álvarez. Los aciertos de sus compañeros hicieron posible que, tras el lanzamiento de Pablo Marín se certificara el título de la Real Sociedad, el cuarto de su historia y que le da billete automáticamente para la próxima edición de la Europa League. La Real Sociedad ha establecido a lo largo de su historia como uno de los pilares fundamentales de su filosofía el apoyo a la cantera, al vivero de futbolistas que tiene en Zubieta y que ha nutrido durante tantos años a su primer equipo y a otros grandes clubes del fútbol español. Es su incesante fuente de talento y uno de sus grandes motivos de orgullo. Especialmente generosa ha sido a lo largo de su historia la generación de porteros que ha ido siendo capaz de sacar con Arconada a la cabeza. Un guardameta cuyo legendaria carrera inspiró el diseño de la camiseta que en el estadio de La Cartuja vistió el héroe 'txuri-urdin', Unai Marrero. Otro héroe de Zubieta.
  • Una final decidida en la tanda de penaltis siempre tiene héroes y villanos. Así ocurrió en el desenlace de la final de la Copa del Rey entre el Atlético y la Real Sociedad, decidida por el buen hacer de un guardameta poco habitual. La gloria le esperaba en la tanda de penaltis al guardameta suplente de la Real. Detuvo los dos primeros lanzamientos a los primeros espadas del Atlético, Sorloth y Julián, y eso fue suficiente para que el equipo blanquiazul acabase levantando la Copa. El donostiarra, 24 años y salido de la cantera, recibió el premio de la final como sustituto de Remiro en la competición. No desaprovechó la oportunidad. Marrero alcanzó casi un estado de trance en la tanda. Metido dentro de la portería mientras esperaba que el lanzador se colocase. Así lo hizo con Sorloth, a quien adivinó su disparo a media altura a su lazo izquierdo. Crecido tras el inmejorable inicio, el portero 'txuri-urdin' le paró también su lanzamiento a Julián Álvarez, el mejor de los rojiblancos en la final. El guardameta reconoció que echó mano de la chuleta para adivinar los dos primeros lanzamientos. «El resto también los he intuido, pero no los he olido. Sabía que si llegaba el momento de los penaltis, confiaba mucho en mí. El equipo también creía en mí, toda la afición también. Estoy muy feliz, no me lo creo todavía». Más mediapunta que delantero en la primera mitad, lo que implicó menos remate, solo tuvo una para plantarse solo ante Marrero, pero Jon Martín estuvo más rápido. En la segunda mitad se atrevió más, muchísimo más. Primero con disparos lejanos y poco peligrosos, pero poco a poco entrando más en juego y en el área hasta que se inventó la jugada del segundo gol del Atlético. Zurdazo de crack. Tuvo otra en la prórroga, pero estrelló el balón en la cruceta. Se echó al equipo a la espalda en un momento decisivo, algo que siempre se le había exigido, pero la suerte no le recompensó con un título. Marrero le detuvo su penalti en la tanda, el segundo, y el Atlético y el argentino se quedaron con la miel en los labios. Una vez más, el capitán 'txuri urdin' estuvo colosal. No falló desde los once metros, una de sus especialidades, y volvió a marcar en una final, otra de sus especialidades. Se bregó con la zaga colchonera, ayudó él mismo en tareas defensivas hasta que el físico no le dio más. Se fue sustituido con síntomas de problemas estomacales. Levantó la Copa por segunda vez. Lejos del nivel que le ha llevado a discutir la titularidad con Oblak. Estuvo lento al reaccionar al cabezazo de Barrene en el primer gol de la Real, y también llegó tarde al rechazo que provocó el penalti del segundo, lo que además le valió la amarilla. Mucho menos trabajo en la segunda mitad. En la prórroga reapareció con una doble intervención fantástica para resarcirse. En la tanda detuvo un lanzamiento, el de Oskarsson. Insuficiente para su equipo. Peleó sin descanso con Lookman. Sufrió, pero salió bien parado en general. En ataque se prodigó poco. Bastante tenía con lo suyo. Se jugó la roja en una entrada por detrás a Julián en la segunda mitad, pero el argentino lo esquivó. Fue de menos a más en el partido, y lo acabó de forma increíble. Empezó de central, pero tras el cambio de Llorente pasó al lateral derecho. En ambas posiciones cumplió a la perfección. Seguro y con salida de balón, estuvo hábil también para saber colocarse entre la portería y los delanteros blanquiazules y rechazar sus lanzamientos. Peligro constante del portugués, que encontró un filón en la figura de Nahuel. Centró con precisión en el primer gol y provocó el penalti en el segundo. También pudo marcar con un trallazo que se estrelló en el lateral de la red. Malas elecciones en defensa. Pases sin sentido a zonas peligrosas… Mal partido del italiano, que se dejó ganar la posición con Barrene en el salto que supuso el gol a los 15 segundos. A partir de ahí, cuesta abajo. Acabó sustituido por Nico en la primera ventana de cambios. Omnipresente. Puso el centro del penalti y tuvo una ocasión clara tapada por Molina. Al final, cometió una falta peligrosa sobre Julián que casi le cuesta el partido a su equipo. Entró muy bien al partido junto con Álex Baena y consiguió abrir grietas en la sólida defensa de la Real cuando más lo necesitaba el Atlético. Dio un pase colosal a Johnny que estuvo a punto de significar el tercer gol de los suyos. Seguro y contundente. Enorme partido del central, que plantó cara a todo el que se le puso por delante, en especial a un Sorloth a quien amargó la noche. Arriesgó la roja al entorpecer a Julián cuando el argentino se iba a plantar solo delante de Marrero. Trabajo incansable para igualar la superioridad en el medio de la Real. En general le faltó llegada, aunque un buen eslalon suyo acabó en una buena ocasión de Lookman para el 2-2. En la prórroga, después de noventa y pico minutos sin descanso, aún le dio tiempo a cortar una clara llegada a la contra de Oskarsson. Sustituido con calambres.

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