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El Hispania cerró este sábado la 44 edición de la Copa del Rey Mapfre con un gran segundo puesto en la clase ORC 0, confirmando que el barco de la Armada ha llegado para convertirse en uno de los grandes protagonistas de los próximos años. El italiano Vudú fue un justo campeón, superior por regularidad y acierto durante toda la semana, pero el desenlace dejó la sensación de que el Hispania todavía tiene mucho margen de crecimiento y que su primera Copa del Rey tanto para el barco como para Felipe VI puede estar cerca. Arrancó liderando la clasificación tras la primera jornada, atravesó momentos más complicados que le hicieron caer hasta la cuarta plaza y terminó reaccionando cuando más falta hacía. Una victoria en la última manga permitió al TP52 ascender hasta el segundo puesto, un premio que sabe a futuro más que a presente. En las dos últimas jornadas Ignacio Iturrioz fue el encargado de llevar la caña en sustitución de Felipe VI, ausente por compromisos oficiales, aunque el Rey regresaría a tiempo para la ceremonia de clausura. Vivirá una imagen poco habitual: entregar los trofeos y, acto seguido, pasar al otro lado para recoger el suyo como segundo clasificado. Se trata de un proyecto en crecimiento todavía necesita la regularidad y tranquilidad para acabar ganado la Copa del Rey, pero que ya ha demostrado que puede mirar de tú a tú a cualquiera. Pero si hubo una celebración plenamente española fue la protagonizada por el Teatro del Soho San Miguel. Javier Banderas levantó su novena Copa del Rey después de un año de impás y con un barco incorporado esta misma temporada. El proyecto malagueño volvió a demostrar que los títulos no solo se construyen con velocidad, sino también con experiencia y una estructura perfectamente engrasada. El segundo puesto en la última manga bastó para certificar un triunfo incontestable. Antes de salir al agua, Luis Doreste, cerebro táctico del equipo, evitaba cualquier gesto de confianza. «Hasta que no se cruza la línea de llegada no hay nada ganado», venía a decir la prudencia de un regatista que conoce demasiado bien este deporte. La recompensa llegó minutos después. El barco patroneado por Dani Cuevas confirmó su dominio, mientras el argentino Katara arrebataba el subcampeonato al uruguayo L'Immens. La emoción de verdad estuvo en ORC C. Era la clase más abierta de toda esta Copa del Rey y respondió a las expectativas hasta el último bordo. La clasificación cambió por completo en la jornada decisiva. El Project Work de Javier Padrón, vigente campeón, luchó hasta el final por revalidar el título, pero tuvo que conformarse con la tercera posición. Los alemanes Niramo y Earlybird, ambos Cape 31, aprovecharon mejor sus opciones para ocupar los dos primeros escalones del podio. En ORC A tampoco hubo sorpresas. El estonio Nola y el sueco Ran monopolizaron el campeonato desde el primer día, intercambiándose el liderato en un duelo de altísimo nivel que nunca permitió acercarse al resto de la flota. La tercera plaza fue para el sueco Garm, aunque con una tripulación de marcado acento español. Muy diferente fue el desenlace para los DK46 Hydra HM Hospitales terminó séptimo y Estrella Damm, octavo, lejos del protagonismo al que ambos estaban acostumbrados en las últimas temporadas. Esta vez los equipos bálticos marcaron el ritmo de principio a fin. Otro de los grandes nombres propios de la semana fue el Nadir. El barco de Pedro Vaquer dominó la clase ClubSwan 42 desde la primera jornada y nunca cedió el liderato. Fue, probablemente, el campeón más sólido de toda la regata. El italiano Selene Alifax terminó segundo y el murciano Pez de Abril logró subir al podio gracias a su victoria en la última prueba, decisiva para romper el empate con el Long Echo. En la categoría femenina tampoco hubo espacio para la sorpresa. El Baleària Team RCNP, patroneado por María Bover, cumplió con los pronósticos y firmó una actuación impecable, alternando primeros y segundos puestos para proclamarse campeón con autoridad. El Solgreen, liderado por Elena de Tomás, fue segundo y el Pulperas Team de Sara Momplet completó el podio. Con la entrega de premios también llegó el anuncio de las fechas de la próxima edición. El Real Club Náutico de Palma confirmó que la 45 Copa del Rey Mapfre se disputará del 31 de julio al 7 de agosto de 2027.
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Aunque todo hacía indicar que la 44 Copa del Rey Mapfre mantendría la emoción hasta el último momento gracias al nuevo sistema de clasificación y de finales, la realidad ha demostrado que depende mucho de la categoría. En algunas clases, el nuevo formato ha cumplido con las expectativas y mantiene la incertidumbre intacta; en otras, la regularidad de los líderes no ha hecho más que agrandar las diferencias. A falta de la última jornada, Vudú, Teatro del Soho San Miguel y Nadir tienen el título prácticamente al alcance de la mano. Salvo una catástrofe, los tres llegan al sábado con una renta suficiente para no verse obligados a asumir riesgos innecesarios. La emoción se trasladará, por tanto, al resto de clases, donde todavía queda mucha tela que cortar. En la vela, la regularidad sigue siendo el mejor camino hacia la victoria, y eso es precisamente lo que ha convertido al Vudú en el gran favorito de ORC 0. El barco italiano no necesitó ganar ninguna prueba este viernes. Dos segundos puestos fueron suficientes para ampliar una ventaja que empieza a parecer definitiva. Entre sus perseguidores sigue el Hispania que, ya sin Felipe VI a bordo, pasó a estar patroneado por Ignacio Iturrioz. El TP52 español volvió a demostrar su enorme potencial imponiéndose en la primera manga del día, pero un noveno puesto en la segunda volvió a penalizarle y le mantiene en la cuarta posición. La victoria parece ya muy complicada, aunque el podio continúa siendo un objetivo perfectamente alcanzable. Cinco puntos en dos pruebas son una distancia recuperable para un barco que ha demostrado durante toda la semana que tiene velocidad para ganar a cualquiera. Un panorama muy similar se vive en ORC B. El Teatro del Soho San Miguel de Javier Banderas dio otro paso casi definitivo hacia el título tras firmar un primero y un tercero que ampliaron todavía más su ventaja al frente de la clasificación. Con más de quince puntos sobre el uruguayo L'Immens, todo apunta a que volverá a proclamarse campeón de la Copa del Rey. Ni siquiera el Katara argentino, vigente campeón del mundo, ha sido capaz de seguir el ritmo del barco patroneado por Dani Cuevas, que este sábado aspira a conquistar la novena Copa del Rey para este proyecto malagueño. Donde el desenlace sigue completamente abierto es en ORC A. El sueco Ran y el estonio Nola han demostrado durante toda la semana estar un paso por delante del resto de la flota y serán quienes se jueguen el título. El barco de Niklas Zennström firmó dos victorias parciales que le permitieron situarse líder con seis puntos de ventaja sobre su rival. El Garm, con una tripulación de marcado acento español formada por Gustavo Martínez Doreste, Carlos Ruigómez, Gonzalo Morales y Josemi Segura, mantiene una sólida tercera posición que intentará defender hasta el final. Más complicada es la situación de los dos DK46 españoles, Hydra HM Hospitales y Estrella Damm, sexto y octavo, respectivamente, cada vez más lejos de un podio que antes de empezar la competición parecía un objetivo real. Pero si hay una clase donde la Copa del Rey sigue completamente abierta esa es ORC C. No solo el primer puesto está por decidir, sino que las tres plazas del podio permanecen en juego. Earlybird, Project Work y Niramo afrontarán la última jornada separados por apenas tres puntos, exactamente la diferencia entre ganar o ser segundo en una manga con el actual sistema de puntuación. Cualquiera de los tres puede proclamarse campeón, con permiso del Django, cuarto clasificado, aunque algo más descolgado. El Project Work de Javier Padrón, vigente campeón de la clase, mantiene intactas sus opciones de revalidar el título. En los ClubSwan 42, el Nadir continúa mandando en la clasificación. El barco de Pedro Vaquer ha perdido parte de la autoridad con la que dominó el inicio del campeonato, cuando ganó cinco de las seis primeras mangas, pero sigue administrando la ventaja con solvencia. Este viernes firmó dos segundos puestos. El Selene Alifax, vencedor de las dos pruebas del día, consolida la segunda posición, aunque sigue demasiado lejos del líder. En la clase femenina tampoco cambian las cosas. El Baleària Team RCNP, liderado por María Bover, mantiene un dominio absoluto en el Round Robin y afronta la última jornada con el título muy encarrilado. Solo queda el último asalto. Para algunos será un trámite antes de levantar la Copa del Rey; para otros, dos mangas en las que se decidirá el título más esperado del año.
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Las tres primeras jornadas de la Copa del Rey Mapfre han servido para tomar posiciones. A partir de este viernes ya no habrá lugar al error. Los barcos se han medido fuerzas y descubierto quién ha llegado realmente preparado para pelear por el título, pero las cuatro mangas que restan serán las que dicten sentencia. Y lo harán con un formato completamente distinto al de años anteriores, pensado para que nadie pueda administrar rentas ni especular. Nadie se pueda relajar. Eso sí, todos los equipos conservan los puntos acumulados durante la fase previa, pero desaparecen los descartes y cada una de las dos pruebas del viernes y del sábado tendrá un coeficiente de 1,5. Dicho de otro modo: un buen resultado en una prueba puede valer media Copa del Rey y un mal puesto en una manga puede convertirse en una losa imposible de levantar. La tercera jornada también sirvió para recordar que la Copa del Rey estará más cara que nunca. El Hispania es el mejor ejemplo. El TP52 de la Armada, patroneado hasta este jueves por el Rey Felipe VI, había arrancado la semana liderando la clasificación de ORC 0. Sin embargo, un quinto y un octavo puesto —este último convertido en descarte— frenaron su progresión y le hicieron caer hasta la cuarta plaza. Mientras el barco español perdía su posición de privilegio, el italiano Vudú encontró la marcha perfecta. Dos victorias consecutivas le permitieron abrir una ventaja de ocho puntos y tomar el mando de la clase reina. El suizo Kilara II y el brasileño Caballo Loco aprovecharon también el tropiezo del Hispania para adelantarle en la clasificación. Felipe VI, además, puso punto final a su participación y volverá el sábado para presidir la entrega de trofeos. En ORC A, la sensación es que la Copa del Rey se ha convertido en un pulso entre dos gigantes del Báltico. El estonio Nola y el sueco Ran siguen navegando un escalón por encima del resto. No han concedido apenas oportunidades durante toda la semana y llegan a la fase decisiva con la confianza que da no haber cometido errores. El alemán Elena Nova resiste a la expectativa, mientras los españoles Hydra HM Hospitales y el actual campeón, Estrella Damm, siguen aferrados a la esperanza de una remontada que les permita asomarse al podio. Pero si alguien terminó el día con una sonrisa fue Javier Banderas. El Teatro del Soho San Miguel recuperó el liderato de ORC B gracias a una jornada impecable, con dos victorias construidas desde la táctica. Luis Doreste volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los grandes de la vela mundial, leyendo cada role y cada maniobra con la precisión de doble campeón olímpico. Luis Doreste explicaba al finalizar la jornada que: «Hasta ahora solo hemos recorrido una parte del camino. Nos queda más de media Copa del Rey por disputar y todavía hay varios barcos que pueden ganar. Lo importante es llegar líderes a este momento, pero ahora empieza lo verdaderamente difícil». También cambió el panorama en ORC C. El Project Work de Javier Padrón, defensor del título, completó su remontada y alcanzó el liderato, aunque empatado con el alemán Niramo y con el Earlybird a solo un punto. Tres barcos separados por la mínima prometen uno de los finales más igualados de toda la semana. En los ClubSwan 42, en cambio, el guion apenas cambia. El Nadir de Pedro Vaquer, con Rayco Tabares a la táctica, sigue marcando el ritmo. Incluso cuando cedió un segundo puesto, inmediatamente respondió con otra victoria para recordar quién manda. Salvo sorpresa, Selene Alifax y Pez de Abril parecen condenados a disputarse las otras dos plazas del podio. En la categoría femenina mantiene también una líder incontestable. El Team RCNP de María Bover continúa imponiendo su ley en el Round Robin, ampliando diferencias y que empieza a resultar determinante.
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La regata costera de la Copa del Rey Mapfre siempre marca un punto de inflexión, una prueba diferente, menos previsible y mucho más estratégica que los habituales recorridos barlovento-sotavento. En apenas unas horas, las clasificaciones pueden dar un vuelco y las diferencias comienzan a dibujar quién está preparado para luchar por el título y quién tendrá que remar contracorriente durante el resto de la semana. Un carrusel de 31 millas por la bahía de Palma obligó a las tripulaciones a alternar ceñidas, popas, largos y traveses en una navegación donde tácticos y navegantes adquieren siempre un protagonismo absoluto. Leer el viento, interpretar cada rolada y acertar en la elección de los bordos se convierte en un ejercicio de precisión que acabó pasando factura a más de un favorito. Lejos quedan aquellas míticas regatas costeras de más de cien millas que concluían de madrugada. La Copa del Rey Mapfre ha evolucionado hacia recorridos más dinámicos, de entre cuatro y seis horas de duración, manteniendo intacta la esencia táctica de esta jornada. Además, el descarte del peor resultado de la fase previa permite asumir más riesgos y evita que un mal día condene a las aspiraciones de algunos equipos. En la categoría reina, la ORC 0, el Hispania no pudo repetir la brillante actuación de la jornada inaugural. El TP52 de la Armada, patroneado por Felipe VI, cruzó la línea de llegada en quinta posición y cedió el liderato provisional al italiano Vudú, que con un sólido tercer puesto toma una ventaja de dos puntos en la clasificación general. La victoria fue para el suizo Kilara II, que se mete de lleno en la pelea por el título y alcanza al Hispania en la tabla, dejando un triple duelo abierto cuando apenas se ha disputado un tercio del campeonato. En ORC A tampoco tardó en ofrecer un cambio de escenario. El estonio Nola confirmó que su excelente comienzo de campeonato no era casualidad y, tras imponerse en la costera, desbancó del liderato al campeón del mundo y primer líder, Ran. Apenas dos puntos separan ahora a ambos, con Elena Nova consolidado en la tercera posición. Los españoles Hydra-HM Hospitales y Estrella Damm firmaron una actuación más que meritoria, visto lo visto, que les permite ascender hasta la sexta y la octava plaza, manteniéndose plenamente vivos en una categoría donde la competencia internacional vuelve a imponer un ritmo altísimo. En ORC B apareció un nuevo protagonista. El Máximo, armado por Maribel Cadenas y patroneado por Álex Martín, confirmó que la regularidad sigue siendo la mejor arma en una regata de cinco días y se convirtió en el nuevo líder provisional. El barco catalán aprovechó el tropiezo del Teatro del Soho San Miguel, de Javier Banderas, que pasó del liderato a la segunda posición, aunque separado por apenas medio punto. El uruguayo L'Immens continúa al acecho y mantiene intactas sus opciones. Mientras tanto, en ORC C comienza a emerger el vigente campeón. El Team Work, de Javi Padrón, ya se sitúa a un solo punto del alemán Earlybird y del italiano Djiango, confirmando que será uno de los grandes aspirantes conforme avance la semana. La única clasificación que permanece inalterable es la de los ClubSwan 42. El Nadir, de Pedro Vaquer, continúa navegando con una autoridad incontestable. Cuatro victorias en cuatro pruebas reflejan el extraordinario momento del campeón del mundo, que ya empieza a abrir una diferencia importante sobre el Pez de Abril. La jornada dejó además el estreno de la competición femenina, con el Team RCNP de María Bover como primer líder. La Copa del Rey Mapfre entra ahora en su ecuador con las clasificaciones completamente abiertas.
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El 19 de julio de 2026 ya queda en los libros de historia... del fútbol. La segunda estrella ya luce sobre el escudo de la Real Federación Española de Fútbol y es que el gol de Ferran Torres contra Argentina fue tan celebrado como escuchado. Increíble la sensación de volver a ver a tu país erigirse campeón del mundo. De fútbol. Desde aquí les habla un futbolero, claro, y del Espanyol. Pero también quiero poner en valor a nuestro pequeño negociado: la vela. Porque aquí no hay tanta camiseta, neopreno, tabla, barco, cometa... lo que quieran para colocar tantas estrellas. Porque no me olvido de aquello de 'soy español, a qué quieres que te gane'. Porque en la vela es...
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El Hispania, barco que en la Copa del Rey Mapfre patronea el Rey Felipe VI, dio el primer aviso para dejar patente que había que dar un paso adelante para que la Armada tuviera un barco competitivo, sobre todo en la que es la regata de cruceros más importante de la vela española y probablemente del Mediterráneo. La Copa del Rey es siempre una carrera de fondo pero empezar bien siempre es un punto a favor, donde la regularidad suele marcar la diferencia, aunque arrancar al frente siempre supone un importante impulso moral. Y eso es precisamente lo que consiguió el Hispania en su estreno oficial. Ciertamente todas las miradas estaban puestas en el nuevo TP52 de la Armada. No era un barco más. Era el regreso de un proyecto español con aspiraciones a la categoría reina, la ORC 0, y además con el rey Felipe VI ocupando la caña la expectación siempre es máxima. Un segundo puesto en la prueba inaugural y una victoria en la segunda manga permitieron al Hispania cerrar la jornada como líder provisional de la clasificación. La primera manga se le escapó por apenas dos segundos frente al Vudú, mientras que en la segunda fue el Hispania quien devolvió el golpe imponiéndose por 25 segundos, ya una diferencia considerable. Dos regatas de enorme intensidad que dejaron claro que ambos equipos protagonizarán uno de los grandes duelos de esta Copa del Rey. Si la ORC 0 promete emociones fuertes, la ORC A confirmó que probablemente será una de las clases más competidas del campeonato. La internacionalización de la flota ha elevado el nivel competitivo hasta el punto de que los seis primeros clasificados de la jornada son extranjeros. El campeón del mundo Ran, el estonio Nola y el sueco Garm —con una potente tripulación en la que figuran regatistas españoles de la talla de Gustavo Martínez Doreste y Carlos Ruigómez— se presentan como los grandes aspirantes al título. El primer barco español aparece en la séptima posición con el Hydra-HM Hospitales, mientras que el vigente campeón, Estrella Damm, deberá comenzar la remontada desde la novena plaza. La igualdad es máxima y cualquier error puede resultar muy caro en una clasificación que promete cambiar constantemente durante la semana. Las mejores noticias para la flota nacional llegaron también desde la ORC B. El Teatro del Soho San Miguel, armado por Javier Banderas, aprovechó una jornada muy sólida para situarse como primer líder, aunque con una exigua ventaja de medio punto sobre el uruguayo L'Immens. Muy cerca también aparece el Ebury, que mantiene la excelente línea de resultados mostrada durante toda la temporada tras subir al podio tanto en el Trofeo Conde de Godó como en el Trofeo de la Reina de Valencia. En ORC C, el alemán Niramo fue el más consistente de la jornada, aunque el protagonismo español llegó de la mano del menorquín Wanderlust x Queremos Hacer Historia. El nuevo proyecto liderado por el armador Josep Pons junto a Núria Sánchez Nomdedeu arrancó con una brillante segunda posición absoluta, superando incluso a embarcaciones con mayor experiencia en la clase como Earlybird, el vigente campeón Project Work o Fala Pouco. En los ClubSwan 42 el Nadir comenzó imponiendo su condición de campeón del mundo con dos victorias parciales que le sitúan como primer referente del campeonato. Por detrás se mantienen el italiano Selene Halifax y otro de los grandes nombres de la clase, el Pez de Abril, otro campeón mundial, preparados para aprovechar cualquier mínima oportunidad. La Copa del Rey Mapfre apenas ha comenzado, pero la primera jornada ya ha dejado claro que el nivel deportivo de esta 44ª edición es extraordinario. Los favoritos han empezado a mostrar sus cartas, el Hispania ha confirmado que llega para pelear por todo y la batalla por los títulos no ha hecho más que empezar en la bahía de Palma.
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El Hispania y Felipe VI serán este martes el centro de atención de la 44 Copa del Rey Mapfre, que dará comienzo en aguas de la bahía de Palma. Este lunes se estrenó el monarca a los mandos del barco en la regata oficial de entrenamiento que ofrece la organización a los participantes para que puedan tener una primera toma de contacto tanto con el campo de regatas como con sus rivales. Y ahí estuvo el Rey, que ha cambiado la rueda del Aifos por la caña del Hispania. Salió de Porto Pi, la base que tiene la Comisión Naval de Regatas, y este martes ya se trasladará a los pantalanes del Real Club Náutico de Palma, junto al resto de la flota. Aunque para la Armada se trata de un barco nuevo, este ORC 52 es un viejo conocido de los campos de regata. Fue botado en 2008, diseñado por Marcelino Botín y construido por Ximo López en Burriana. En su palmarés, primero como Quantum Racing y después como Vesper, figuran los principales circuitos internacionales, desde las 52 Super Series hasta la propia Copa del Rey, regata que conquistó el año pasado bajo pabellón estadounidense. Esta temporada, todavía sin el Rey a bordo, ha ganado el Trofeo Conde de Godó de Barcelona y fue tercero en el Trofeo de la Reina de Valencia con el almirante Jaime Rodríguez Toubes como patrón. Pero si el Hispania atraerá buena parte de las miradas, la lucha deportiva promete ser intensa. La Copa del Rey vuelve a reunir a buena parte de los mejores equipos del circuito internacional de ORC, con campeones del mundo, de Europa y vencedores de las principales regatas del Mediterráneo. La clase Abanca ORC 0 contará con catorce barcos, diez de ellos TP52, que pelearán por el título en una división de enorme nivel. Frente al Hispania estarán el Vithas-Urbania de Tomás Gasset, vencedor este año del Trofeo de la Reina; el italiano Blue de Bonfiglio Mariotti, subcampeón de Europa; el también italiano Vudú de Mauro Gestri, vigente subcampeón del mundo; el siempre competitivo Red Bandit del alemán Carl-Peter Forster; y el Blue Carbon de Toni Guiu, el último Bribon, que ganó hace dos ediciones formando equipo con Javier Banderas. En Sail Racing ORC A sobresale el doble campeón del mundo Rán, patroneado por el sueco Niklas Zennström, que parte como uno de los grandes favoritos, aunque tendrá que medirse al Estrella Damm de Nacho Montes, cuatro veces vencedor de la Copa del Rey; al Hydra-HM Hospitales de Óscar Chaves; al argentino From Now On de Fernando Chain; y al alemán Elena Nova de Christian Plump. En Uber ORC B se concentrará la flota más internacional, con 23 barcos de once nacionalidades. El campeón del mundo, el argentino Katara, intentará defender la corona lograda el pasado año frente a aspirantes como el Teatro del Soho-San Miguel de Javier Banderas, que ha cambiado de categoría; el Beso Beach de Rodrigo Sanz, que contará con la campeona olímpica Támara Echegoyen a la caña; o el Ebury de Javier Sabiote, ganador este año del Trofeo de la Reina. Mientras, en Azulmarino ORC C volverán a coincidir algunos de los nombres más destacados del panorama internacional: el campeón del mundo Robe da Mat; el defensor del título, Project Work; el subcampeón europeo Early Bird; el Falapouco; el Waterlost Queremos Hacer Historia; y el JP Financial, este último liderado por el paralímpico en Río Arturo Montes y que compite con una tripulación formada por personas con discapacidad. Las clases ORC disputarán un máximo de diez pruebas desde el lunes hasta el próximo sábado, incluida una regata costera cuya celebración dependerá de las condiciones meteorológicas. En la fase previa, de martes a jueves, se podrá descartar una prueba, excepto la costera. En las dos jornadas finales, las pruebas no serán descartables y tendrán un coeficiente de 1,5, por lo que el vencedor no se conocerá hasta la última manga. A ellos se unirán las competiciones en tiempo real de los ClubSwan 42, con dos barcos campeones del mundo como los españoles Pez de Abril y Nadir y un tercer barco español, el MarAmigo. Mientras que la Baleària Women's Cup, que comenzará el miércoles y contará con el equipo del Real Club Náutico de Palma, patroneado por María Bover. A las 13.00 horas de este martes sonarán los bocinazos de salida en los dos campos de regata de la bahía de Palma.
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Miguel Fernández Vasco volvió a confirmar en aguas de la bahía de La Coruña que es actualmente el gran dominador de la clase Finn en España. El regatista del Real Club Náutico de La Coruña revalidó la Copa de España incluida en la la Semana Abanca 2026, conquistando el séptimo título nacional de su carrera. El patrón gallego firmó una serie casi perfecta en las nueve mangas disputadas, con siete victorias y dos segundos puestos. La segunda plaza fue para el ibicenco Alejandro Cardona, el único capaz de inquietar por momentos al campeón. Sus dos triunfos parciales, tres segundos puestos y un tercero le mantuvieron en la lucha hasta el final. El podio lo completó el también coruñés David Rivero. La competición también dejó un gran espectáculo en la clase Optimist con la disputa del Trofeo Aurelio Fernández Lage. Entre los más jóvenes brilló con luz propia el mallorquín Mario Coronado, que confirmó el potencial de la cantera balear imponiéndose con una victoria en la última prueba. El vigués Alejandro Alonso, del Monte Real Club de Yates de Baiona, terminó segundo, mientras que José Luis Ríos, del Real Club Náutico de Vigo, completó el podio. Muy cerca de las medallas concluyó Aroa Pérez, del Real Club Náutico de Sanxenxo. La regatista pontevedresa llegó incluso a liderar la clasificación durante el campeonato y dejó una magnífica impresión, confirmándose como una de las jóvenes promesas de la vela gallega.
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Que en verano hace calor en Mallorca no es nada nuevo, y que la semana del 3 al 9 de agosto, en la que se disputará la 44 Copa del Rey Mapfre en la bahía de Palma, será un horno para los participantes, tampoco. Pero este año vendrá acompañada por una nueva ola de calor que puede elevar la temperatura hasta los 38 grados, si a esto le añadimos una elevada humedad, puede provocar que la sensación térmica esté por encima de los 40 grados, con lo que hará que las tripulaciones de la Copa del Rey tendrán que extremar las precauciones. Desde primera hora de la mañana, los participantes tienen que empezar a combatir un elemento que nadie puede controlar. Es cierto que la vela es un deporte que depende al cien por cien de la meteorología, el viento y las olas... Sin embargo, el calor extremo empieza a ocupar un lugar en la planificación de los equipos. Ya no se trata únicamente de navegar más o menos rápido y bien, sino de hacerlo sin que el desgaste físico comprometa el rendimiento durante varias horas en alta mar. La hidratación constante desde primera hora, las bebidas con sales minerales, la fruta, el hielo a bordo, la ropa técnica de firmas especializadas como Helly Hansen o Musto, la protección solar renovada varias veces durante la jornada y una alimentación cuidadosamente planificada forman parte ya del protocolo habitual de las tripulaciones. A ello se suma una circunstancia que multiplica la dureza de las jornadas. En un barco de regatas apenas existen zonas de sombra. La radiación solar se refleja sobre la superficie del mar y sobre la propia cubierta, mientras las maniobras obligan a esfuerzos explosivos continuados. En los días de poco viento, precisamente los que se esperan estos días en Palma con temperaturas tan elevadas, el calor se hace cada vez más sofocante. Los equipos controlan el peso de sus regatistas antes y después de navegar, -también hay un peso máximo por cada tripulación donde pasarse puede llevar a una penalización-, para conocer la pérdida de líquidos y adaptar la reposición. Un descenso de apenas un dos por ciento del peso corporal por deshidratación puede traducirse en una pérdida significativa de concentración y capacidad física. Pero el calor no solo afecta a los regatistas. También condiciona el comportamiento de la propia área de regatas. El Mediterráneo lleva años cambiando y los equipos siguen esa evolución con mucha atención. Lo que hace una década era una excepción comienza a convertirse en una nueva normalidad. Sin ir más lejos, en este mes de agosto la temperatura media del agua en la bahía de Palma está en 30 grados. «El cambio climático es una realidad y afecta a todo nuestro entorno. Hablamos de un deporte que depende completamente del mar y del viento, y llevamos años observando cambios que ya son evidentes», explica Javier Banderas, armador del Teatro del Soho San Miguel. Su equipo prepara desde hace meses cada edición de la Copa del Rey estudiando los registros históricos de la bahía de Palma. Viento, temperatura del agua, corrientes o presión atmosférica forman parte de un análisis que condiciona la puesta a punto del barco y el desarrollo de las velas. «Estamos viendo que el aumento de la temperatura del mar provoca, de forma cada vez más habitual, una menor intensidad del viento», señala Ángel Medina, responsable del desarrollo técnico de las velas del barco malagueño. La consecuencia afecta directamente al rendimiento. El tradicional embat, la brisa térmica que durante décadas ha caracterizado las tardes de verano en la bahía de Palma, pierde regularidad y obliga a replantear decisiones técnicas que hasta hace pocos años parecían inamovibles. «Antes preparábamos la Copa del Rey pensando en unas intensidades medias de viento bastante definidas. Ahora buscamos velas mucho más ligeras porque las condiciones son diferentes. El agua está más caliente y eso dificulta que el viento alcance las intensidades que eran habituales hace algunos años», explica Piti Estébanez, director deportivo del equipo. La vela siempre ha sido un deporte de adaptación al medio. Quien mejor interpreta el viento suele ganar. La diferencia es que ahora las condiciones evolucionan con mayor rapidez y obligan a los equipos a reinventarse constantemente. «La vela consiste en adaptarse a lo que el mar y el viento te ofrecen. La diferencia es que ahora esos cambios son cada vez más rápidos y más evidentes. Hay que intentar entenderlos y anticiparse a ellos», concluye Javier Banderas. Si la previsión meteorológica se cumple, la 44ª Copa del Rey Mapfre pondrá a prueba ya no solo el talento a la flota, sino también como se enfrentan al calor extremo.
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Mientras el ajetreo era constante en las instalaciones del Real Club Náutico de Palma, donde los equipos formalizaban las inscripciones, las mediciones y los últimos entrenamientos, la organización presentaba oficialmente la 44 Copa del Rey Mapfre y confirmaba unas cifras que vuelven a situar a la regata entre las grandes referencias de la vela de crucero. Más de un centenar de embarcaciones procedentes de cerca de veinte países competirán desde el martes hasta el sábado por uno de los trofeos más prestigiosos del calendario internacional. La Sala Magna acogía este sábado el acto institucional que marca tradicionalmente el inicio de la regata, reuniendo a autoridades, patrocinadores, organizadores, armadores y representantes institucionales con los medios de comunicación, en una ceremonia que sirvió para poner en valor el peso que la Copa del Rey ha adquirido después de más de cuatro décadas de historia. Porque la Copa del Rey Mapfre ya no es solo uno de los mayores escaparates internacionales de Baleares, sino que se ha convertido en un acontecimiento que proyecta la imagen de Mallorca a través del deporte y que durante una semana sitúa a la bahía de Palma en un escenario donde conviven la alta competición, el turismo, la economía y la promoción internacional de la isla. El director del Real Club Náutico de Palma, Manu Fraga, era el encargado de abrir el acto poniendo en valor esos datos que reflejan la dimensión del evento. Destacó el extraordinario nivel deportivo de la flota y recordó que la Copa del Rey Mapfre continúa creciendo sin renunciar a una identidad construida durante décadas. El presidente del Real Club Náutico de Palma, Rafael Gil, incidió en esa misma idea al recordar que la Copa del Rey Mapfre «continúa siendo una de las grandes referencias de la vela internacional y uno de los acontecimientos deportivos más importantes del Mediterráneo». Un prestigio construido edición tras edición y sigue atrayendo a las mejores tripulaciones del panorama internacional. Gil quiso agradecer el respaldo de las administraciones públicas, patrocinadores y colaboradores que han permitido consolidar un proyecto que se ha convertido en una referencia mundial. Tuvo un reconocimiento especial para Mapfre, patrocinador principal desde hace dos décadas, cuyo apoyo ha permitido fortalecer una competición que mantiene intacto su prestigio deportivo mientras continúa creciendo en dimensión internacional. El presidente del club también destacó el trabajo de todo el equipo humano del Real Club Náutico de Palma, auténtico motor de una organización capaz de coordinar durante meses una infraestructura de enorme complejidad, así como la fidelidad de armadores y regatistas llegados de prácticamente toda Europa y otros continentes. La dimensión económica de la prueba también ocupó un lugar destacado durante las intervenciones. Rafael Gil recordó que la Copa del Rey genera un importante retorno para Palma y para toda Mallorca, tanto desde el punto de vista turístico como empresarial, convirtiéndose en uno de los grandes acontecimientos que mejor proyectan la imagen internacional de Baleares a través de valores como el esfuerzo, el trabajo en equipo y el respeto al mar. En representación del patrocinador principal, el director regional de Mapfre en Baleares, Javier Olías, reafirmó el compromiso de la compañía con una regata que considera parte de su propia historia. Recordó que la reciente renovación del acuerdo con el Real Club Náutico de Palma responde a una relación basada en la confianza y en unos valores compartidos que se han fortalecido durante veinte años de colaboración. Las instituciones públicas también quisieron escenificar su respaldo a un evento que trasciende el ámbito deportivo. El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Palma, Javier Bonet, definió la Copa del Rey Mapfre como «la mejor regata del mundo», asegurando que Palma vuelve a convertirse durante estos días en «el epicentro mundial del deporte» gracias a una bahía que calificó como única. El conseller de Turismo, Cultura y Deportes del Govern de les Illes Balears, Jaime Bauzá, enfatizó que «hemos apoyado esta competición en sus 44 ediciones y vamos a seguir haciéndolo en las que estén por venir, en un evento deportivo que es también un evento social tan característico de nuestras islas». Mientras que el director regional de Mapfre en Baleares, Javier Olías, destacó que «para Mapfre es un orgullo formar parte de esta historia. Creemos en los proyectos que perduran, en aquellos que dejan huella y generan valor para la sociedad». Concluidas las intervenciones llegó uno de los momentos más esperados de la jornada: el tradicional corte de cinta que simboliza el inicio oficial de la competición. Rafael Gil, Javier Olías, Javier Bonet, Jaime Bauzá y el jefe de la Guardia Civil de Baleares, Alejandro Hernández, protagonizaron este gesto que abre oficialmente una semana en la que todas las miradas volverán a dirigirse hacia la bahía de Palma. Tras la fotografía oficial de familia, el protagonismo pasa definitivamente al mar. El lunes tendrá lugar el tradicional cóctel de armadores en el Hotel de Mar Gran Meliá y, a partir del martes, comenzará la batalla deportiva por uno de los títulos más codiciados de la vela de crucero internacional. Antes del inicio de la competición, la Copa del Rey Mapfre vivirá este domingo una de las actividades más especiales de su programación paralela. A partir de las 20.00 horas, la terraza del Real Club Náutico de Palma acogerá la proyección gratuita de 'Cáscara de Nuez', el documental dirigido por Miguel Ángel Tobías e incluido dentro del programa #MásQueUnaRegata. La película relata la travesía atlántica de un pequeño velero con doce personas desconocidas entre sí y, en su mayoría, sin experiencia náutica. A través de esa aventura humana, el documental propone una reflexión sobre la superación personal, el trabajo en equipo y la convivencia, reforzando la voluntad de la Copa del Rey Mapfre de convertirse también en un punto de encuentro para la cultura, la solidaridad y los valores que transmite el mar.