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La carrera de Novak Djokovic se aproxima irremediablemente a su fin. El serbio, a sus 38 años, y a las puertas de soplar las velas por 39ª vez , ha alcanzado en el Open de Australia su 38ª final de Grand Slam. En busca de su 25º título de Grand Slam, Nole se ha aferrado a su leyenda y a su idilio en Melbourne , donde suma tantos títulos como finales (diez). Todo un reto este domingo para Carlos Alcaraz, cuyo techo en Australia eran los cuartos de final hasta ahora. Djokovic es uno de los tenistas más laureados de la historia . A pesar de todos los títulos de Grand Slam, el que más ha alzado, Nole recuerda con especial orgullo el oro olímpico que dio a su país en los Juegos Olímpicos de París 2024. Con un sentimiento de pertenencia muy fuerte por su país , Novak vivió decepciones muy grandes jugando para Serbia , como aquella imagen llorando desconsoladamente en Río 2016 tras caer en primera ronda en un año en el que solo había perdido cuatro partidos en más de media temporada. En Tokio 2020 también era el favorito al oro, pero cedió tanto en las semifinales como en el encuentro por el bronce. París 2024 era su última opción para la medalla de oro, dada la irrupción de talento joven, como Sinner o Alcaraz, entre otros, y los 41 años que tendría en el hipotético caso de que alcance Los Ángeles 2028. La victoria ante Alcaraz en la final fue la mayor alegría de su carrera deportiva. Para él, fue saldar una deuda que tenía con sus compatriotas y consigo mismo . Una muestra más, en definitiva, de la fortaleza mental de Nole, de conseguir sobreponerse a las adversidades, por muy grande que haya podido ser el mazazo. El reflejo de un hombre criado en el Belgrado de la guerra y que desarrolló un carácter firme moldeado por la crudeza de aquellos años entre sirenas y humo. El propio Djokovic se abrió en canal en una entrevista al diario argentino La Nación unos meses después de colgarse el oro olímpico en la pista central de Roland Garros. Novak Djokovic contó muchas intimidades de su infancia. Experiencias que ayudan a entender el carácter y la mentalidad del tenista con más Grand Slams de la historia. «¿Sabías que Belgrado es la ciudad de Europa que más veces fue destruida y reconstruida? Esta ciudad tiene una resiliencia y un espíritu increíbles. Ese espíritu lo encuentro dentro de mí . Las dificultades que atravesamos mi familia, mi pueblo y yo… y lo repito porque sé que lo que digo también lo escuchan en Croacia, en Bosnia, en otros países... Y siempre los menciono porque ellos también sufrieron en la historia reciente y en las guerras, incluso más que Serbia. Así que entiendo el dolor y las penurias», relata Djokovic. En concreto, Nole relató un episodio que tiene grabado en su memoria. «Recuerdo que mi madre una noche… Estabas durmiendo y en mitad de la noche te despiertas porque escuchas la sirena y tienes que coger un bolso y bajar al sótano del edificio para intentar refugiarte. La primera vez que pasó, mi madre se levantó en la oscuridad, porque dormíamos todos juntos, no sabíamos qué iba a pasar y llorábamos todas las noches . Y ella se golpeó la cabeza contra el calefactor y quedó inconsciente. Eran las 3 de la mañana y mi padre tenía a su esposa inconsciente. Yo, que tenía 12 años, y mis hermanos menores, de 8 y 4, llorábamos . Cundía un pánico total». «Es una experiencia que nos fortaleció como familia, como personas. Y lo digo de nuevo: no se lo deseo a nadie . Quiero que quede bien claro: no creo que nadie deba sufrir la guerra para desarrollar su fortaleza mental, hay otras maneras de hacerlo. Pero, para mí, eso representó una parte muy importante de mi desarrollo . Siendo un niño pequeño me vi obligado a madurar », reflexiona Djokovic en su entrevista en La Nación. En aquella década de los 90, coincidiendo con la infancia de Djokovic (nació en 1987), fueron los años más intensos de las guerras yugoslavas. «El simple hecho de recordarlo me da escalofríos y me pone la piel de gallina , es una sensación terrible. Recuerdo que el día que cumplí 12 años vi un avión en pleno día. Estaba en el club de tenis y las alarmas empezaron a sonar. Las escuchas y de repente ves el avión lanzando cohetes sobre una base militar o también sobre hospitales , escuelas y puentes... Y entonces piensas: '¿Qué puedo hacer?'. No puedes hacer nada. Y esa es la peor sensación, el miedo. No tienes control, no tienes poder. Hay un poder más fuerte que puede destruirte de un momento a otro». En la conversación, Djokovic recuerda que, como hermano mayor, tuvo que «asumir responsabilidades» y compartir el rol de su padre. « Mi padre me hablaba como a un adulto : 'Tienes que hacer esto, lleva a tus hermanos allí'. Era la guerra. Todos están en pánico, perdidos, todos gritan, todos tienen miedo», cuenta sin tapujos Novak Djokovic, un carácter marcado a fuego por esa cruda infancia en Belgrado.
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Será la primera final de Carlos Alcaraz en el Open de Australia, en busca del único Grand Slam que falta en su palmarés con solo 22 años, el tenista más joven en posición de alcanzar esos trofeos grandes. Y enfrente, Djokovic buscará su undécimo título en la pista del Rod Laver en Melbourne. El serbio residente en Atenas tiene más títulos que nadie (10) en la superficie de cemento australiana. Djokovic, que tiene ya 38 años, se medirá al español este domingo en la final de Australia, primera cita del 'Grand Slam' cada temporada, después de ganar el viernes en la segunda semifinal al italiano y defensor del título Jannik Sinner por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4, 6-4 en un partido épico que puso al límite las fuerzas de ambos tenistas. Después de más de cuatro horas de batalla en la Rod Laver Arena, el veterano jugador de Belgrado, a punto de cumplir 39 años, se ha ganado el derecho a optar a su vigesimoquinto 'grande', una cifra récord en el tenis. El murciano busca ser el más joven en completar el Grand Slam. Será el décimo enfrentamiento entre Djokovic y Alcaraz en el circuito profesional (5-4). El balance está de momento a favor del serbio, que ha ganado cinco veces. Alcaraz se ha impuesto en cuatro. La última vez que se midieron fue en las semifinales del Open de Estados Unidos, con victoria para el español 6-4, 7-6 (4) y 6-2. La última vez que se enfrentaron en el Open de Australia fue el año pasado, 2025, con triunfo para el serbio en los cuartos de final por 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4. Ambos han disputado cuatro finales, con reparto de éxitos (2-2). Alcaraz se impuso en las finales de Wimbledon (2023 y 2024) y Djokovic en Cincinnati (2023) y los Juegos Olímpicos de París (2024). El partido entre Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se jugará este domingo 1 de febrero a las 9.30 de la mañana, hora en España, que serán las 19:30 de la tarde noche en Melbourne. El partido entre Alcaraz y Djokovic se emite por Eurosport , canal que tiene íntegros y en exclusiva los derechos del Grand Slam australiano. De este modo, el partido no se verá en abierto Y podrá seguir el minuto a minuto y toda la información sobre el torneo en ABC.es.
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Muchos jugadores han alzado la voz en numerosas ocasiones contra el calendario tenístico, pero, luego, son los mismos que acaban ocupando su agenda con exhibiciones en Oriente Medio en momentos de máxima exigencia. La explicación es sencilla: estos torneos no oficiales son los que reparten un mayor premio económico a los tenistas, de ahí que rara vez renuncien a participar en ellos. Aunque, eso sí, es indudable que los Grand Slams del circuito están aumentando de manera significativa en los últimos años su bolsa de premios . Los organizadores de los diferentes torneos han elevado las dotaciones para todas las rondas, priorizando la sostenibilidad del circuito profesional y beneficiando, incluso, a jugadores que no superan las fases previas. El US Open se sitúa en cabeza como el Grand Slam que reparte una mayor bolsa de premios. Aunque el Open de Australia también ha subido sus recompensas para esta edición de 2026. «El Abierto de Australia establece un nuevo récord en 2026 con una bolsa de premios sin precedentes de 111,5 millones de dólares australianos , lo que supone un aumento del 16% con respecto al año pasado y la mayor cantidad en la historia del torneo», destaca el torneo, organizado por Tennis Australia. «Esta inversión refleja el compromiso de Tennis Australia de apoyar las carreras tenísticas en todos los niveles, desde las estrellas emergentes hasta los campeones de Grand Slam, y garantizar que este deporte siga siendo sostenible para todos los competidores», añaden. Esta subida del 16% en la bolsa de premios del Open de Australia representa que la cifra asciende a 111,5 millones de dólares, en detrimento de los 96,5 millones de dólares de la edición de 2025 . Por lo tanto, los premios en metálico se desglosan por rondas de la siguiente manera. Para poner estas cifras en contexto, Jannik Sinner, ganador de los dos últimos Open de Australia, se llevó 3.150.000 dólares en 2024 y 3.500.000 dólares en 2025 . La cifra ya se sitúa por encima de los cuatro millones para el Grand Slam australiano en este año 2026. Cabe señalar que estas cantidades corresponden al desempeño de los tenistas en el torneo y se aplican por igual al cuadro individual masculino y femenino.
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Hay que empezar a acostumbrarse a ver los partidos de Carlos Alcaraz sin Juan Carlos Ferrero en su banquillo. Maestro y pupilo separaron sus caminos a mediados de diciembre de 2025, una decisión que causó gran sorpresa en el mundo del tenis. A partir de ese momento, Carlitos formó un nuevo equipo de trabajo, aunque todas las caras son conocidas para el tenista de El Palmar. Samu López , que se está estrenando en este Open de Australia 2026 como primer entrenador de Alcaraz a todos los efectos, ya era un fijo junto a Ferrero desde finales de 2024 e, incluso, ya había acompañado a Alcaraz en algunos torneos. Por ejemplo, precisamente, en el Grand Slam australiano en 2024, debido a un problema de rodilla de Juanki. Albert Molina, su mánager, también es un habitual en su box, así como Álvaro Alcaraz , hermano mayor de Carlos, que desde la salida de Ferrero cuenta con un papel de mayor relevancia en el equipo del número uno del mundo. Lo destacó el propio Carlitos durante el Open de Australia, aunque sin dar muchos detalles al respecto. «Mi hermano es una persona muy importante en mi vida personal y profesional. Me aporta muchas cosas. Ha jugado a tenis y va a coger más protagonismo juntamente con Samuel ». Quien sí se ha extendido más sobre el nuevo papel que desempeña Álvaro Alcaraz es Alex Corretja durante una de sus intervenciones en El Larguero, en la Cadena SER . El extenista de 51 años, ahora comentarista en diferentes medios de comunicación, es una voz autorizada para hablar sobre la actualidad del tenis. En relación con el hermano de Alcaraz, Corretja destaca que Álvaro ya conoce la metodología de trabajo de Carlos. «Su hermano lleva ya bastante tiempo formando parte del equipo. Dentro de un grupo, al final, lo que Carlos está haciendo es formar un núcleo duro . Lo tenía también con Juan Carlos, ahora no está Juan Carlos y lo que busca es que cada uno le pueda aportar determinadas cosas». Concretamente, a ojos de Corretja, Álvaro Alcaraz « pelotea en muchas ocasiones con él y después también es alguien que le conoce perfectamente. Es alguien que le puede saber sacar rendimiento en momentos decisivos, en el día a día. El tenis no es solo los partidos », reflexiona el antiguo número dos del mundo. «Son muchas horas en el hotel, en la habitación. Puedes estar viendo una serie, o incluso si estás viendo el partido de algún adversario, que tu hermano te haga alguna observación que igual a ti no te apetece tanto analizar», añade Alex Corretja. El catalán da su opinión personal sobre el nuevo rol de Álvaro. «Me parece bien, Carlos tiene confianza en su hermano. Álvaro es un chico que yo creo que también está preparado. Seguramente ahora nos choca que no esté con Ferrero porque el binomio funcionaba y era precioso. A nivel español Ferrero es muy mediático, es muy bueno y ha demostrado que es un grandísimo entrenador, pero yo no estoy preocupado porque sé que lo que tiene ahora en su equipo está capacitado para hacerle seguir ganando », cierra Corretja sobre el nuevo equipo de Carlitos.
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Será la primera final de Carlos Alcaraz en el Open de Australia, en busca del único Grand Slam que falta en su palmarés con solo 22 años, el tenista más joven en posición de alcanzar esos trofeos grandes. Y enfrente, Djokovic buscará su undécimo título en la pista del Rod Laver en Melbourne. El serbio residente en Atenas tiene más títulos que nadie (10) en la superficie de cemento australiana. Djokovic, que tiene ya 38 años, se medirá al español este domingo en la final de Australia, primera cita del 'Grand Slam' cada temporada, después de ganar el viernes en la segunda semifinal al italiano y defensor del título Jannik Sinner por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4, 6-4 en un partido épico que puso al límite las fuerzas de ambos tenistas. Después de más de cuatro horas de batalla en la Rod Laver Arena, el veterano jugador de Belgrado, a punto de cumplir 39 años, se ha ganado el derecho a optar a su vigesimoquinto 'grande', una cifra récord en el tenis. El murciano busca ser el más joven en completar el Grand Slam. Será el décimo enfrentamiento entre Djokovic y Alcaraz en el circuito profesional (5-4). El balance está de momento a favor del serbio, que ha ganado cinco veces. Alcaraz se ha impuesto en cuatro. La última vez que se midieron fue en las semifinales del Open de Estados Unidos, con victoria para el español 6-4, 7-6 (4) y 6-2. La última vez que se enfrentaron en el Open de Australia fue el año pasado, 2025, con triunfo para el serbio en los cuartos de final por 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4. Ambos han disputado cuatro finales, con reparto de éxitos (2-2). Alcaraz se impuso en las finales de Wimbledon (2023 y 2024) y Djokovic en Cincinnati (2023) y los Juegos Olímpicos de París (2024). El partido entre Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se jugará este domingo 1 de febrero a las 9.30 de la mañana, hora en España, que serán las 19:30 de la tarde noche en Melbourne. El partido entre Alcaraz y Djokovic se emite por Eurosport , canal que tiene íntegros y en exclusiva los derechos del Grand Slam australiano. De este modo, el partido no se verá en abierto Y podrá seguir el minuto a minuto y toda la información sobre el torneo en ABC.es.
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Es esta final del Abierto de Australia 2026 un tributo a la confianza. Con Novak Djokovic apoyado en su leyenda y en saber que el nivel estaba ahí y solo había que encontrar el momento justo: «Nunca dejé de creer en mí mismo. No es una sorpresa, sé de lo que soy capaz»; y con Carlos Alcaraz que apuntaló su victoria en la semifinal ante los vómitos, los calambres y Zverev con un «creyendo, creyendo todo el tiempo». También hay una oda al anhelo. Para el serbio, vencer a Sinner para alcanzar esta final es «casi como ganar un Grand Slam», después de intentarlo sin éxito en los dos últimos años. Para el español, es tachar de la lista un...
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Será la primera final de Carlos Alcaraz en el Open de Australia, en busca del único Grand Slam que falta en su palmarés con solo 22 años, el tenista más joven en posición de alcanzar esos trofeos grandes. Y enfrente, Djokovic buscará su undécimo título en la pista del Rod Laver en Melbourne. El serbio residente en Atenas tiene más títulos que nadie (10) en la superficie de cemento australiana. Djokovic, que tiene ya 38 años, se medirá al español este domingo en la final de Australia, primera cita del 'Grand Slam' cada temporada, después de ganar el viernes en la segunda semifinal al italiano y defensor del título Jannik Sinner por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4, 6-4 en un partido épico que puso al límite las fuerzas de ambos tenistas. Después de más de cuatro horas de batalla en la Rod Laver Arena, el veterano jugador de Belgrado, a punto de cumplir 39 años, se ha ganado el derecho a optar a su vigesimoquinto 'grande', una cifra récord en el tenis. El murciano busca ser el más joven en completar el Grand Slam. Será el décimo enfrentamiento entre Djokovic y Alcaraz en el circuito profesional (5-4). El balance está de momento a favor del serbio, que ha ganado cinco veces. Alcaraz se ha impuesto en cuatro. La última vez que se midieron fue en las semifinales del Open de Estados Unidos, con victoria para el español 6-4, 7-6 (4) y 6-2. La última vez que se enfrentaron en el Open de Australia fue el año pasado, 2025, con triunfo para el serbio en los cuartos de final por 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4. Ambos han disputado cuatro finales, con reparto de éxitos (2-2). Alcaraz se impuso en las finales de Wimbledon (2023 y 2024) y Djokovic en Cincinnati (2023) y los Juegos Olímpicos de París (2024). El partido entre Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se jugará este domingo 1 de febrero a las 9.30 de la mañana, hora en España, que serán las 19:30 de la tarde noche en Melbourne. El partido entre Alcaraz y Djokovic se emite por Eurosport , canal que tiene íntegros y en exclusiva los derechos del Grand Slam australiano. De este modo, el partido no se verá en abierto Y podrá seguir el minuto a minuto y toda la información sobre el torneo en ABC.es.
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Es un puño que saca al aire, pequeño, casi tímido, como su sonrisa, pero que encierra una realidad enorme y descarada: Elena Rybakina , 26 años y 5 del mundo, es la campeona del Abierto de Australia tras un partidazo de adrenalina y ganadores contra Aryna Sabalenka , la número 1 del mundo. La kazaja, cerrada esta final con un 'ace', qué mejor forma, levanta así su segundo título de Grand Slam, después de triunfar en Wimbledon en 2022. «Siempre creí que volvería a este nivel. He tenido altibajos, pero hemos puesto mucho trabajo, y mi equipo me ayuda a mantenerme positiva cuando tengo momentos malos», se expresa después la nacida en Moscú, pero envuelta en la bandera kazaja desde...
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Y tuvo calambres y vómitos. Y sufrimiento físico e inquietudes. Y nervios y un rival excelso al otro lado de la red, pero miró a su nuevo entrenador, Samuel López , y lo confirmó: lo voy a hacer. Así se presentará Carlos Alcaraz en la final del Abierto de Australia, con todo en contra durante casi dos horas de partido, pero con un factor a favor: su creencia infinita e inagotable en sí mismo. Antes, con Juan Carlos Ferrero guiando su carrera; y ahora, con López y el resto del nuevo equipo en una esquina de la pista australiana. «Es uno de los partidos más exigentes que he tenido en mi corta carrera. Pero, sinceramente, no me he visto muerto...
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Y de la Rod Laver Arena surge un rugido descomunal que atraviesa el planeta y la historia del tenis. Lo suelta Novak Djokovic , 39 años en mayo, campeón de 24 Grand Slams, arrinconado por los Sinner y Alcaraz de turno, casi olvidado por muchos, finalista del Abierto de Australia tras un ejercicio descomunal de todo: saque, revés, derecha, táctica, pundonor, orgullo y todo lo que es el serbio: puro tenis. Después de cuatro horas y diez minutos, sacude a Sinner y las estadísticas, y a las quinielas, y a los expertos que vaticinaban que esto iba a ser otro título en liza entre el italiano y el español y se cuela en la gran fiesta del domingo para reivindicarse, en su mejor partido de hace mucho tiempo, y defender todo lo que es suyo. Es diez veces campeón del Abierto de Australia, y de otros catorce Grand Slams, y aquí se eleva sobre sí mismo para ofrecer una magnífica actuación, impecable en la puesta en escena, en la estrategia, el plan, la ejecución, con el servicio y la derecha y subrayando que al tenis también se gana por táctica y no solo por paciencia. Y que tiene 38 años, y qué. En el mundo del tenis todo puede pasar. Lo ha mostrado Alcaraz en la primera semifinal, con un partido casi ganado, los vómitos y los calambres, y un fantástico Zverev, casi le arrebatan lo que parecía atado. Y lo demuestra este Djokovic descomunal, que desnorta a Sinner con tenis de vieja guardia, con 16 opciones de rotura salvadas de 18 gracias a ese saque (75 % de primeros servicios en algunos saques) ilegible que no es potente pero sí letal. Nada parecía presagiar que Sinner tendría este final de pesadilla ante Djokovic, a quien había batido en los cinco últimos duelos. Un 3-0 de manual nada más empezar. Pero el italiano no ha mostrado en este torneo toda la firmeza y fineza de otros años. De ahí que tire de oficio en el primer set ante el serbio, al que le cuesta encontrar la forma de jugar fluido ante la velocidad de pelota y de encontrar su juego ante las armas del italiano, pero va rearmándose. Le sale el primer saque, y la derecha, y el revés, y la táctica, y la experiencia, aunque en cada golpe se deje la piel frente a la facilidad con la que Sinner parece desplazarse. En todos sus partidos, pero sobre todo en las derrotas, ha estudiado a su rival, a quien le encuentra las cosquillas en el segundo capítulo, donde ya muestra que el físico está donde debe, y que el nivel ya estaba ahí desde hace años, en todo su esplendor. Ese que tuvo que defender en rueda de prensa, casi ninguneado por un periodista que pareció obviar que es el campeón de 24 Grand Slam y dueño de casi todos los récords de este deporte. Cimentó Djokovic ese triunfo parcial, y el general al final del duelo, en machacar sus piernas y retorcer su muñeca para encontrar todavía más ángulos de los que sabe sacar el italiano. También aprovechó esa palidez en el juego del rival, un poco desnortado con su revés, que no encontraba acomodo en la pista. Sobre todo, sacó a relucir que al tenis se gana por pegada, sí, pero también, y mucho, a veces más, por táctica e inteligencia . Cocinaba el serbio los puntos apurando los segundos para sacar, con cambios de ritmo, una derecha finísima ajustada al fondo y, cuando veía apurado ya a Sinner, lo remachaba sin piedad a los ángulos o con esas derechas paralelas increíbles que coleccionó el serbio. Hallar la grieta y entrar con todo a crear el agujero. Pagó el esfuerzo, claro, que solicitó una pastilla a su equipo porque el desgaste es cada vez más difícil de recuperar en poco tiempo. Pero ahí seguía, mostrando tenis, calidad, cabeza, entereza, palmarés, leyenda , todo lo que ha sido y es a pesar de no encontrar energía en el tercer set. O la estaba guardando, porque el campeón de 24 Grand Slams encontró nuevos recursos para llevar la iniciativa de los puntos, evitó con profundidad de sus golpes que el italiano pudiera encontrar ángulos, para encontrarlos él sin moverse tanto del centro de la pista, defendió su etiqueta de 'mejor restador de la historia' y machacó cuando pudo, incluso en momentos de máxima tensión. De esos 38 años que todo el mundo da por hechos que son demasiados, el mejor Djokovic de los últimos tiempos, al nivel de sus mejores tiempos. Es el que rinde un último tributo al tenis en un quinto set en el que no solo no baja el nivel sino que sube a la nota de la excelencia. Porque vuelve a defenderse con todo de las acometidas de un cada vez más nervioso Sinner, que había impactado 26 saques directos y un 75 % de primeros y un 80 % de segundos, que suma mejores estadísticas que el rival, incluso más puntos (152 por 140 del de Belgrado) y aun así no podía. Elige con más precisión los puntos de la pista adecuados para rebajar la potencia del rival, que se queda sin servicio y sin argumentos en el cuarto juego. La Rod Laver Arena se vuelve loca, rendida de nuevo al rey del tenis, que devuelve el apoyo recibido por esa rotura en forma de esfuerzo sobrehumano con una recta final maravillosa, magnífica, a la altura de sus mejores tiempos. Tanto es así que Sinner tiene tres bolas para recuperar el 'break' perdido, pero se lo niega Djokovic , que lleva dos temporadas ajustándolo todo, cuerpo, mente, tenis, calendario, para vivir de nuevo noches como esta. No había jugado el partido de octavos, y la lesión de Lorenzo Musetti en cuartos con 6-4 y 6-3 en contra, le abrió una nueva oportunidad de defender su reinado, no solo en Australia, sino en el tenis del hoy, del que sigue siendo más que dueño. La ha aprovechado con la clase que lo llevó a superar a sus archienemigos Rafa Nadal y Roger Federer, que lo llevó a mantenerse en lo más alto del mundo todo cuanto pudo ante los jóvenes Alcaraz y Sinner, que lo encumbra de nuevo tras esta lección magistral de quien ya lo era todo en este deporte. Superadas las tres bolas de rotura en contra, solo tiene que aguantar un poco más, con 5-4 y su propio saque, ese que tan lúcido le ha hecho parecer en esta noche australiana. Se santigua antes de que comience el juego y Sinner aprieta, que ya había dado por hecho que Djokovic no era rival para él, y menos en Australia donde llevaba 19 victorias consecutivas. Tiene un 0-30, y hasta una bola de rotura, pero este Djokovic vuelve a engatusarlo, y es otro recital de saques escorados y dos fallos del de San Cándido lo que hace estallar la Rod Laver Arena, y soltar el rugido a Djokovic, que se arrodilla en esta pista como quien clava su bandera. Son sus dominios: esta pista, los Grand Slams, el tenis en general. En la final del Abierto de Australia, con 38 años y medio. En su final de Grand Slam número 38. Emocionado, casi no tenía palabras el serbio: «Es surrealista, la verdad. Un partido que me recuerda a la final de 2012 contra Nadal, de casi seis horas. Ha sido una noche increíble. En el US Open dije que era difícil, pero no imposible ganar a Jannik. Tenía este nivel, solo tenía que encontrarlo. Hemos jugado a un nivel altísimo, sabía que o jugaba así o no tendría ninguna oportunidad». Sobre el partido Alcaraz-Zverev dijo: «Ha sido un partido increíble, creo que hemos intentado igualar esa intensidad. Creo que ha merecido la pena pagar una entrada hoy, quiero el 10 por ciento. Tengo ganas de ver a Alcaraz el próximo día». Después del ejercicio de confianza de Alcaraz, llegó el de Djokovic, y no solo por este partido, sino por estos dos años de intentar alcanzar, al menos, un Grand Slam más ante el ímpetu de los jóvenes: " Nunca dejé de creer en mí . La gente dudaba de mí, y muchos expertos salieron diciendo que me retirara. Y quiero darles las gracias porque me han dado fuerzas. Me dieron la motivación para probar que estaban equivocados. Para mí, lo de hoy no es ninguna sorpresa", se expresaba el serbio después, pasadas las tres de la madrugada. "Sé de lo que soy capaz. Tuve suerte con Musetti, sí, pero sabía exactamente lo que tenía que hacer. He salido con una estrategia muy clara y una gran claridad para ejecutar el plan que necesitaba. Ha sido una de las mejores actuaciones de mi última década", zanjó.