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Cada temporada, los expertos se fijan en cómo ha ido la gripe en el hemisferio sur para hacer sus predicciones sobre cuál puede ser el escenario cuando el otoño llega al hemisferio norte. Pero este año, la cosa no parece estar muy clara. «En el hemisferio sur suelen vacunarse entre marzo y mayo. Ahora mismo acaban de pasar la temporada de invierno que ha sido muy variable dependiendo del país. En la zona de Sudamérica, la gripe aumentó al inicio del invierno y después comenzó a descender, mientras que el VRS ha tenido una presencia importante. En Australia, sin embargo, la temporada de gripe ha sido más tardía. Esta variabilidad no nos permite predecir que pasará en España, pero refuerza la importancia de la vacunación en bebés, enfermos crónicos y mayores», advierte, en conversación con ABC, la doctora Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y microbióloga del Hospital de A Coruña. La campaña de vacunación empezará en nuestro país a finales de septiembre, principios de octubre, dependiendo de la comunidad autónoma. El Ministerio de Sanidad publicó ya en mayo las recomendaciones de vacunación frente a la gripe para la temporada 2026-2027 sin cambios en los grupos de riesgo: personas de 60 o más años de edad, población infantil entre 6 y 59 meses de edad, personas a partir de 5 años y hasta 59 años de edad con determinadas enfermedades o que viven en instituciones cerradas, gestantes en cualquier trimestre, y personas de 5-18 años de edad que reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe. Como novedad este año, algunas comunidades autónomas han ampliado estas recomendaciones del Ministerio en la infancia y adolescencia. Así, para esta temporada, según recoge la web del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP-CAV), Cantabria y la Comunidad de Madrid extienden la vacunación sistemática hasta los 7 años, Castilla y León, la Región de Murcia y Extremadura hasta los 11, el Principado de Asturias y La Rioja hasta los 13, y la Ciudad Autónoma de Melilla hasta los 17 años, sumándose a las regiones que ya ampliaron la edad la temporada pasada: Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Canarias (hasta los 6 años), Aragón (hasta los 7), Castilla y León (hasta los 8), la Región de Murcia (hasta los 9) y Galicia y La Rioja (hasta los 11). En este sentido, el comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría mantiene para esta temporada la recomendación sistemática de vacunación antigripal en niños y adolescentes de 6 meses a 17 años. En la franja de edad de 2 a 17 años, además de las vacunas intramusculares, está disponible una opción intranasal que evita el pinchazo y, salvo contraindicación, es la vacuna preferente para los pequeños, según recomiendan los pediatras. Otra de las novedades que recoge el documento de recomendaciones del Ministerio de Sanidad es el cambio en la composición de las vacunas disponibles para la inmunización, ya que se han adaptado para proteger mejor frente a los virus que circularán con más probabilidad. En el mes de febrero de cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publica la composición de la vacuna para su utilización en el hemisferio norte. «Se ve qué cepas han circulado con mayor frecuencia y se adaptan las vacunas para que tengan más eficacia y así evitar una transmisión importante», explica la portavoz de SEIMC. Para lo que todavía habrá que esperar es para la disponibilidad en España de mCombriax, la nueva vacuna de Moderna que protege en un solo pinchazo frente a la gripe y el Covid . Recibió la autorización de la Comisión Europea en abril de este año, pero aún no se ha empezado a comercializar en nuestro país. Se espera que esté disponible en 2027, según fuentes de la compañía consultadas por ABC.
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Cuando se anuncia un nuevo tratamiento contra el cáncer , es fácil pensar que todo comenzó con un descubrimiento concreto. En realidad, ese resultado suele ser la última etapa de un trabajo que empezó muchos años antes. Detrás hay preguntas planteadas en un laboratorio, experimentos que ayudaron a encontrar el camino, médicos que identificaron una necesidad y pacientes que contribuyeron a entender mejor la enfermedad. Es un recorrido colectivo que demuestra hasta dónde podemos llegar cuando el conocimiento, la experiencia clínica y el compromiso de la sociedad avanzan juntos. En España se hace muy buena ciencia . Contamos con investigadores reconocidos internacionalmente, hospitales con una enorme capacidad clínica y plataformas tecnológicas excelentes. Tenemos, por tanto, una base muy sólida sobre la que seguir construyendo. Dar continuidad a ese esfuerzo, con financiación estable y condiciones que permitan formar y retener a buenos profesionales, es la mejor manera de transformar todo ese potencial en avances que lleguen a los pacientes. A esto se añade la propia complejidad del cáncer. Hablamos de enfermedades muy diferentes, incluso cuando afectan al mismo órgano. Cada tumor puede presentar alteraciones distintas y responder de una manera diferente al tratamiento. Comprenderlo exige combinar conocimientos de biología, medicina, química, inmunología o ciencia de datos, y aprovechar de forma coordinada toda esa experiencia. Por eso es tan importante trabajar en red. Compartir conocimiento, muestras y capacidades permite plantear preguntas más ambiciosas y responderlas con mayor solidez. Esto resulta especialmente evidente en los tumores menos frecuentes, donde la colaboración entre centros permite reunir un número suficiente de pacientes, contrastar los resultados y ofrecer mejores respuestas a estas personas y sus familias. Los centros integrales de cáncer , los llamados cancer centers, pueden desempeñar un papel fundamental. Para mí, su verdadero valor está en conectar de forma efectiva la investigación con la práctica clínica. Cuando los equipos clínicos y científicos mantienen un diálogo continuo, los problemas que observan los oncólogos pueden convertirse en nuevas preguntas para el laboratorio y los resultados de la investigación encuentran antes el camino para ser evaluados en pacientes. Facilitar espacios de trabajo compartidos es esencial para que esa relación funcione. En ese diálogo también deben estar presentes los pacientes. No me refiero únicamente a su participación en estudios o ensayos clínicos. Su experiencia permite identificar necesidades que los investigadores no siempre percibimos y ayuda a decidir qué preguntas son realmente relevantes. También puede mejorar la forma en la que explicamos nuestros proyectos y sus resultados. Escuchar al paciente no sustituye el criterio científico, pero sí nos ayuda a recordar para quién investigamos y qué impacto esperamos conseguir. Ese mismo esfuerzo compartido es necesario para que los descubrimientos lleguen a la clínica. Identificar una nueva diana terapéutica es el comienzo de un recorrido en el que hay que desarrollar el tratamiento, producirlo, demostrar que es seguro y comprobar si realmente beneficia al paciente. La colaboración entre centros de investigación, hospitales, empresas, administraciones y asociaciones de pacientes permite sumar capacidades y aumentar las posibilidades de que las buenas ideas se conviertan en soluciones reales. El progreso tampoco debe medirse únicamente por el número de nuevos medicamentos. Avanzamos cuando somos capaces de prevenir un tumor, detectarlo antes o elegir mejor el tratamiento. También cuando reducimos sus efectos secundarios y mejoramos la calidad de vida de los pacientes y sus familias. Tenemos motivos para mirar al futuro con confianza. Hay conocimiento, buenos profesionales, instituciones comprometidas y pacientes cada vez más implicados. Nuestra responsabilidad colectiva es cuidar ese esfuerzo, darle continuidad y facilitar una colaboración real. La investigación contra el cáncer no depende de una sola persona ni de una única institución. Es una tarea compartida y, precisamente por eso, necesita el compromiso de todos.
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El de pulmón es el cáncer que más mata a nivel mundial, con 1,9 millones de fallecimientos al año. También es el más letal en España, con más de 23.000 personas que mueren cada año por este tumor. «Esto, proyectado a 20-25 años, significa que en ese periodo, si no cambiamos la tendencia, fallecerán medio millón de ciudadanos en nuestro país por cáncer de pulmón», advierte el doctor Bartomeu Massuti, secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) y jefe de Oncología en el Hospital Doctor Balmis de Alicante. Se trata de uno de los pocos tumores que tiene posibilidades de prevención primaria: reducir la exposición al tabaco. Pero a diferencia de otros cánceres muy diagnosticados, como el de mama o colon, el de pulmón no cuenta actualmente con un cribado en la sanidad pública que permita su detección precoz. Esto provoca que se diagnostiquen tarde y tengan menos posibilidades de curación. «Todavía más de un 40-50% de pacientes son diagnosticados en etapas avanzadas, en estadios metastásicos, donde no es posible la curación. Esto hace que de alguna forma tengamos que intentar mejorar los métodos de detección de esta enfermedad», señala a ABC Javier De Castro, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Ahora, el programa de Manuales sobre Prevención del Cáncer de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), el órgano especializado en cáncer de la OMS, en su revisión más reciente, ha evaluado los beneficios y riesgos del cribado de cáncer de pulmón. El grupo de trabajo concluyó que realizarlo en personas de alto riesgo mediante tomografía computarizada de baja dosis (TCBD) reduce la mortalidad y disminuye la incidencia de este tumor en estadios avanzados. Los resultados se publican en un informe especial, en la revista 'The New England Journal of Medicine', que resume los estudios analizados, y se presentará este jueves en el Congreso Mundial del Cáncer de la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), que se celebra en la Región Administrativa Especial de Hong Kong (China). «Dado que el cáncer de pulmón sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer en todo el mundo, necesitamos reforzar urgentemente tanto la prevención como la detección precoz», afirma la doctora Béatrice Lauby-Secretan, jefa adjunta de la Sección de Síntesis y Clasificación de la Evidencia de la IARC y coautora del informe. El grupo de trabajo internacional de expertos convocado por la IARC revisó estudios experimentales y observacionales sobre los beneficios y riesgos del cribado de cáncer de pulmón. Los expertos evaluaron el test mediante TCBD y radiografía de tórax —con o sin citología de esputo—, así como tecnologías emergentes y herramientas y estrategias para mejorar los resultados del cribado. La conclusión es que está demostrado que el cribado con TCBD en personas con alto riesgo de cáncer de pulmón —basado en la edad y el historial de tabaquismo— reduce la mortalidad por esta enfermedad y la incidencia de cáncer de pulmón en estadios III-IV. Por el contrario, las pruebas fueron insuficientes para determinar si la radiografía de tórax, con o sin citología de esputo, reduce la mortalidad o la incidencia de cáncer de pulmón en estadios III-IV. Entre los posibles riesgos del cribado se incluyen los resultados falsos positivos , el sobrediagnóstico, el sobretratamiento, las complicaciones derivadas del tratamiento, el cáncer inducido por radiación y los efectos psicológicos antes y después del cribado. «En general, la reducción de la mortalidad por cáncer de pulmón se sitúa entre el 15 y el 20%. Efectivamente hay polémica respecto a los falsos positivos e incluso riesgo de irradiación inherente al TAC. Ahí tenemos variaciones muy amplias entre los diversos estudios, en relación con la metodología y criterios de análisis de imágenes, pero siempre se sitúan por debajo del beneficio de las muertes evitadas», afirma el doctor Bartomeu Massuti. El informe de la IARC considera que estos hallazgos deben tenerse en cuenta en el contexto de la capacidad y los recursos de cada país. Cuando se implementen programas de cribado, estos requerirán una infraestructura adecuada, profesionales sanitarios capacitados, garantía de calidad, seguimiento diagnóstico y un acceso equitativo a la atención. Los resultados también subrayan que el cribado debe complementar —y no sustituir— las medidas de control del tabaco y el abandono del hábito de fumar, que siguen siendo las formas más eficaces de prevenir el cáncer de pulmón. «El cribado del cáncer de pulmón ofrece el mayor potencial cuando llega a las personas con más probabilidades de beneficiarse de él y se integra en esfuerzos más amplios de prevención del cáncer. Nuestra evaluación de expertos, rigurosa, transparente e independiente, reúne la evidencia disponible para proporcionar a los países una base sólida y fundamentada en pruebas para tomar decisiones sobre cómo dirigir e implementar el cribado del cáncer de pulmón, así como sobre cómo integrarlo con el control del tabaco y la prevención del cáncer», concluye la doctora Lauby-Secretan.. En 2011 se publicaron las primeras evidencias de que la realización de TACs de baja dosis anuales en personas con alta exposición tabáquica disminuye la mortalidad por cáncer de pulmón. «Desde entonces, se han reportado experiencias con el cribado en países europeos y asiáticos y todas son coincidentes: disminuye los diagnósticos en estadios avanzados y aumenta en estadios iniciales y esto permite tratamientos con mayor posibilidad curativa y una reducción de la mortalidad», señala el secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) y jefe de Oncología en el Hospital Doctor Balmis de Alicante. Ante esta realidad, la pregunta es por qué no se ha implementado todavía en España, a diferencia de otros cánceres. «El problema que se tiene en los sistemas de salud es cómo hacerlo, cuál es el coste, si es asumible y factible. A pesar de que existe una recomendación del Consejo Europeo de que los países miembros pongan en marcha iniciativas de cribado en cáncer de pulmón, en España no hay, a día de hoy, ninguna iniciativa desde el Sistema Nacional de Salud, para implementar un cribado o un programa piloto de cribado», recuerda el doctor Massuti. En opinión del experto, nuestro país va «muy retrasado respecto a la mayoría de países europeos donde ya se han implementado desde el sistema nacional de salud programas que son más o menos extensos e intentan trasladar le evidencia científica obtenida». Además, confía que en el futuro se afinen los criterios de selección para hacer una mejor selección de los pacientes de riesgo, más allá de la exposición tabáquica. En España, en noviembre de 2023 se inició el proyecto CASSANDRA (Cancer Screening, Smoking Cessation and Respiratory Assessment), impulsado por SEPAR junto a nueve sociedades científicas y asociaciones de pacientes, que tiene como objetivo demostrar la viabilidad, factibilidad y coste‐efectividad de los programas de cribado en cáncer de pulmón en nuestro país. «La mayoría de los países del entorno ya estaban trabajando en estos programas de detección del cáncer de pulmón y la recomendación es hacerlo en pacientes de entre 50 y 75 años con hábito tabáquico actual o pasado importante. Y a pesar de que a veces, desde el punto de vista preventivo epidemiológico no se presenta como un programa de cribado que pueda ser eficiente desde el punto de vista económico, los datos indican que en este grupo de riesgo sí que hay evidencia de la reducción de la mortalidad», apunta el doctor De Castro. En su opinión, «nuestro país tendría que poner en marcha ya estos programas de cribado dada la evidencia que se acumula dese hace más de una década y que ahora la IARC corrobora».
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La semaglutida se ha consolidado en los últimos años como un gran revulsivo contra la obesidad, pero el alcance de sus beneficios médicos sigue deparando sorpresas a la comunidad científica. Un nuevo estudio publicado este jueves en la revista ' European Heart Journal ' muestra que la drástica reducción del riesgo cardiovascular que experimentan los pacientes tratados con este fármaco no puede atribuirse únicamente a la pérdida de peso o a la disminución del perímetro de la cintura. El trabajo, enmarcado en el macroensayo internacional SELECT (financiado por Novo Nordisk, fabricante de Ozempic o Wegovy, y que ha analizado a más de 17.000 pacientes durante cuatro años) constata que los factores de riesgo tradicionales apenas explican la mitad de la protección observada frente a los infartos, los ictus o la muerte por causas vasculares. Los investigadores concluyen que nos encontramos ante un medicamento cuyo impacto positivo sobre las arterias y el corazón opera a través de vías todavía por desentrañar. El estudio, liderado por la profesora Helen Colhoun, de la Universidad de Edinburgo, analizó la evolución de los participantes que recibieron una dosis semanal de 2,4 miligramos del principio activo frente a los que tomaron un placebo. Durante el periodo de seguimiento, los científicos examinaron las variaciones registradas en el peso corporal, la presión arterial, los niveles de colesterol, los marcadores de inflamación y los indicadores de función renal. Si bien todos estos parámetros mejoraron notablemente en el grupo tratado, al cruzar los datos estadísticos se hizo evidente una desconexión clave. «Nuestros análisis no pudieron atribuir los efectos de la semaglutida sobre la enfermedad cardiovascular a los factores de riesgo conocidos con total certeza», señala Colhoun. «Independientemente de que combinemos todos los factores o los analicemos por separado, no más de la mitad de la reducción del riesgo de enfermedad cardíaca pudo explicarse por los cambios en estas variables». El hallazgo sugiere que el fármaco actúa mediante mecanismos adicionales que escapan a la simple reducción de la carga ponderal sobre el organismo. «La pérdida de peso es indudablemente uno de sus efectos importantes, pero no parece explicar por sí sola la protección cardiovascular observada», destaca Andreu Palou, catedrático de Biología Molecular en la Universitat de Islas Baleares, al Science Media Center (SMC) España. Entre las hipótesis que baraja la comunidad cardiológica figuran la acción antiinflamatoria del fármaco sobre los tejidos, la mejora en la salud del endotelio —la capa interna que recubre los vasos sanguíneos— y una protección sobre el propio músculo cardíaco. El doctor Cristóbal Morales, responsable de la Unidad de Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad del Hospital Vithas Sevilla y coordinador nacional del estudio SELECT en nuestro país, subraya la magnitud de estos hallazgos clínicos. «Ya sabíamos el perfil beneficioso que el fármaco tenía sobre el peso, la inflamación, el control glucémico o la presión arterial, pero todas estas variables juntas apenas explican una fracción del efecto protector», detalla el especialista. Para el doctor Morales, los datos obligan a un cambio en la práctica clínica diaria. «El beneficio de esta familia de fármacos va mucho más allá de la reducción de la cintura; tiene una disminución demostrada de más del 20% en eventos cardiovasculares graves», afirma. Por múltiples factores, recalca, la medicina debe dejar de ver este compuesto exclusivamente como un tratamiento estético o de adelgazamiento para comprender que se trata también de una herramienta de preservación vascular. Los autores del trabajo y los expertos en cardiología coinciden en que la prioridad científica actual pasa por desentrañar el mecanismo íntimo de la molécula. En un editorial que acompaña a la publicación, el cirujano cardíaco Subodh Verma y sus colaboradores de la Universidad de Toronto insisten en que la falta de un conocimiento completo sobre sus mecanismos no debe frenar la adopción terapéutica del fármaco . Al fin y al cabo, concluyen los especialistas, el conocimiento detallado de la ruta biológica solo es útil si sirve para afinar la manera en que se despliegan estos tratamientos.
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La cirugía robótica pediátrica se encuentra actualmente en plena expansión en España y en Europa. Hasta hace relativamente poco tiempo, la disponibilidad de esta tecnología en niños era limitada y, por tanto, también lo eran las posibilidades de adquirir una experiencia específica y de alto volumen en nuestro entorno. Carlos Delgado de Miguel es el cirujano pediátrico del Hospital Universitarito Quirónsalud Pozuelo responsable de haber realizado el pasado mes de julio las dos primeras intervenciones de cirugía robótica pediátrica en un hospital privado en España, a dos menores de 7 y de 13 años, con dos patologías diferentes. Y es que, la llegada de estas técnicas mínimamente invasivas ofrece un amplio abanico de ventajas para los niños, ya que se pueden realizar intervenciones complejas mediante un abordaje mínimamente invasivo y con una gran precisión, en cuerpos pequeños, donde el espacio disponible es muy reducido y unos pocos milímetros pueden marcar una diferencia importante, y en pleno periodo de formación. «El robot proporciona al cirujano una visión tridimensional ampliada del campo quirúrgico, elimina el temblor fisiológico, y permite realizar movimientos muy precisos gracias a instrumentos articulados con una gran libertad de movimiento. Esto resulta especialmente útil en pacientes pediátricos, donde trabajamos en espacios anatómicos muy pequeños, y sobre estructuras especialmente delicadas», explica. Además, ante la cirugía abierta, dice que la cirugía robótica mantiene las ventajas propias de la cirugía mínimamente invasiva: incisiones más pequeñas, menor agresión de la pared abdominal o torácica, menor dolor postoperatorio, y una recuperación potencialmente más rápida. Estas características son especialmente relevantes en cirugía pediátrica, donde el objetivo final no es únicamente realizar incisiones pequeñas, sino poder llevar a cabo procedimientos complejos con la máxima precisión y seguridad posibles. «Al realizar la intervención mediante pequeñas incisiones se reduce el traumatismo sobre la pared abdominal o torácica, lo que puede traducirse en menor dolor y en una movilización y recuperación más precoces. Dependiendo del tipo de intervención, los niños pueden comenzar antes a beber y a comer, a levantarse, y a recuperar progresivamente su actividad habitual. Las heridas son pequeñas y el impacto estético también es menor, algo especialmente relevante en pacientes pediátricos», subraya este especialista de Quirónsalud Pozuelo. No obstante, sí reconoce que el tiempo de ingreso y la recuperación dependen fundamentalmente de la enfermedad y de la complejidad de la intervención: «El robot quirúrgico no convierte una cirugía compleja en una cirugía menor, pero nos permite realizar determinados procedimientos complejos mediante un abordaje mínimamente invasivo, intentando reducir al máximo el impacto de la operación sobre el niño». Es más, este cirujano pediátrico del Hospital Universitarito Quirónsalud Pozuelo aclara que, más que permitir tratar enfermedades que antes no podían operarse, la cirugía robótica permite abordar determinadas intervenciones complejas de una forma mínimamente invasiva que, en algunos pacientes, podría resultar técnicamente muy difícil mediante laparoscopia convencional. «Su principal aportación está en procedimientos que requieren una disección muy precisa, o una reconstrucción compleja, especialmente cuando es necesario realizar suturas dentro del abdomen o del tórax. La visión tridimensional, la ampliación de la imagen, y la articulación de los instrumentos permiten reproducir con gran precisión muchos de los movimientos de la cirugía abierta, pero a través de pequeñas incisiones», insiste este experto. Con ello, el robot quirúrgico Da Vinci insiste en que amplía las posibilidades de la cirugía mínimamente invasiva pediátrica y, por tanto, puede permitir que algunos pacientes que tradicionalmente hubieran requerido una cirugía abierta puedan beneficiarse de un abordaje mínimamente invasivo. En concreto, menciona que la cirugía robótica tiene un campo de aplicación muy amplio en Cirugía Pediátrica y permite abordar numerosas patologías de la cavidad abdominal y torácica: «Puede utilizarse en intervenciones de cirugía gastrointestinal y hepatobiliar, como cirugía esofágica, funduplicaturas, resecciones intestinales, cirugía colorrectal, esplenectomías, colecistectomías, o cirugía de la vía biliar; así como en procedimientos urológicos, como pieloplastias, reimplantes ureterales, nefrectomías o cirugía reconstructiva compleja». También puede emplearse, según prosigue Carlos Delgado de Miguel , en determinadas intervenciones torácicas, como resecciones pulmonares, cirugía mediastínica o reparación de algunas malformaciones congénitas. «No obstante, la indicación debe individualizarse en cada paciente en función de su edad, tamaño, patología, y características de la intervención», subraya. En última instancia, resalta que ahora el reto en el sistema Da Vinci es que no es un robot diseñado específicamente para niños y, actualmente, los instrumentos que se utilizan son los mismos que se emplean en pacientes adultos. «Por eso, uno de los principales retos de la cirugía robótica pediátrica es precisamente adaptar una tecnología desarrollada inicialmente para adultos a pacientes mucho más pequeños», concluye.
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Deportista, madre todoterreno con cuatro hijos y creadora de contenido, Amelia Bono (Madrid, 1981) inspira diariamente a su legión de fans de Instagram con sus estilismos y su vida saludable. Cuando no comparte cómo combinar prendas 'low cost' con otras de lujo y conseguir 'looks' ideales, enseña sus rutinas de entrenamiento, sus sesiones de 'running' o la alimentación que hace para complementar el ejercicio. Una faceta que pronto la llevará también a la televisión: formará parte de la temporada 7 de 'El Desafío', de Antena 3, programa en el que ocho famosos se enfrentan cada semana a pruebas extremas de habilidad, resistencia y riesgo. Pero, pese a que en sus redes pueda parecer que no hay día sin entrenamiento, ella misma desmonta el mito . «No entreno todos los días. Es inhumano eso. Suelo descansar, dependiendo de la semana y de lo cansada que esté, un mínimo de dos días», explica. Para Amelia, parar también forma parte de cuidarse: «El descanso es lo más importante si pretendes rendir mejor en los entrenamientos». Su manera de entrenar también ha cambiado con los años. Ha probado disciplinas distintas, aunque no todas le han convencido: «No aborrezco ningún deporte, pero lo intenté con el boxeo y no me gustó nada». En cambio, hay una práctica que ahora, a sus 45 años, considera irrenunciable «en mayúsculas»: «Hacer ejercicio de fuerza es imprescindible para las mujeres cuando llegamos a cierta edad, con media hora es más que suficiente», apunta. Aunque si hay una disciplina que la engancha es correr. Ha completado una maratón y varias medias maratones y reconoce que «los comienzos son muy duros» en el 'running', pero que después «la satisfacción es brutal». Pese a la intensidad de sus entrenos, no teme especialmente las lesiones: «Soy bastante atrevida y me cuesta saber cuándo parar, y antes solía salir perjudicada con frecuencia, pero gracias al entrenamiento específico de fuerza llevo muchos meses 'intacta'». El deporte es, además, su «principal medicina» contra el estrés. «Hay días que acabo mal, que la vida me supera ¿qué hago entonces? Me voy a correr. Ahí libero todo mi estrés, descargo todo y vuelvo renovada ». Sobre si su ritmo de vida le roba horas de sueño, Amelia apunta que dormir no le supone un problema: «Acuesto a los niños y a las diez y media ya estoy metida en la cama. Así consigo dormir mucho y bien». A la hora de comer, sabe cuidarse manteniendo un equilibrio. «Hace muchísimos años que no tomo gluten, me siento mejor y con más energía», dice, pero rechaza las prohibiciones: «Cuando salgo de viaje o me voy con mis amigas, si tengo que comer de todo, como de todo. No me obsesiona comer sano, soy una disfrutona ». Y los caprichos no faltan. «Por ejemplo, todos los domingos con los niños siempre hacemos hamburguesas o pizzas», cuenta. También reserva sitio para un helado de pistacho y alguna copa de vino: «El alcohol es malo, no suelo beber. Pero un buen vinito sí me gusta disfrutarlo con una buena comida». Con el sol, en cambio, no negocia. Tiene una piel «muy delicada», con manchas y pecas, por lo que evita exponerse y extrema la protección cuando entrena al aire libre. Durante años compensó esa falta de bronceado con el autobronceador, pero este verano ha decidido prescindir de él: «He decidido dejar de usarlo. No me hace ningún bien y creo que estamos obsesionados con vernos morenos ».
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El cáncer de mama es el segundo tipo de tumor más diagnosticado en todo el mundo (y el más común en mujeres). También es uno de los que más está aumentando en población joven y cada vez hay mayor evidencia que apunta a la exposición a factores ambientales como posible causa de este fenómeno. Un nuevo estudio del Silent Spring Institute ha identificado cientos de sustancias químicas que suelen utilizarse en pesticidas y que podrían aumentar el riesgo de cáncer de mama. La lista incluye ingredientes activos de pesticidas, así como un número significativo de otras sustancias denominadas «inertes» o inactivas, que generalmente no se someten al mismo nivel de pruebas de seguridad. «Nuestros hallazgos ponen de manifiesto un punto ciego en la normativa sobre los llamados ingredientes inertes. Cuando pensamos en la seguridad de los plaguicidas, solemos centrarnos en el ingrediente activo. Pero las personas están expuestas a la formulación completa, y nuestros hallazgos demuestran que muchos de esos otros productos químicos también pueden suponer un riesgo », advierte la doctora Jennifer Kay, autora principal e investigadora científica de Silent Spring. Los resultados, publicados en la revista 'Environmental Health Perspectives', forman parte de un análisis sistemático más amplio, el primero de su tipo, para identificar dónde aparecen las sustancias químicas potencialmente causantes de cáncer de mama («BC-Chems») en los productos de consumo cotidianos, el medio ambiente y la economía, así como las principales fuentes de exposición. En 2024, Kay y sus colegas ya publicaron un estudio trascendental que identificaba más de 900 sustancias químicas que podrían aumentar el riesgo de cáncer de mama, teniendo en cuenta su capacidad para causar tumores mamarios en animales o alterar las hormonas de forma que favorezcan el desarrollo de esta enfermedad. Más de la mitad de las sustancias de la lista provocan que las células produzcan más estrógeno o progesterona, hormonas que se sabe que desempeñan un papel en el desarrollo de este tipo de tumor. En el nuevo estudio , el equipo de Silent Spring intentó identificar las principales fuentes de exposición a los BC-Chems. Para ello, los investigadores analizaron datos de más de una docena de bases de datos del gobierno estadounidense sobre volúmenes de producción química, usos, emisiones ambientales y niveles de estos compuestos en el organismo. El análisis destacó los productos plaguicidas como una fuente importante de exposición a sustancias químicas potencialmente causantes de cáncer de mama. De los 485 compuestos químicos presentes en las formulaciones de plaguicidas, aproximadamente un tercio (145) están registrados actualmente ante la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) como ingredientes activos. «Esto no solo sugiere que los ingredientes activos de los plaguicidas no se someten a pruebas exhaustivas para determinar sus efectos en la mama, sino que cientos de otros ingredientes potencialmente peligrosos en las formulaciones de plaguicidas pasan desapercibidos al ser considerados ingredientes inertes», afirma Kay. Las personas pueden estar expuestas a los pesticidas de diferentes maneras, como a través de los alimentos y el agua potable, y también mediante productos de uso doméstico y en el jardín, como repelentes de insectos, productos para el control de plagas, tratamientos para piojos y pie de atleta, y desinfectantes. Los pesticidas también se utilizan en muchos materiales de construcción. Además de los pesticidas, los investigadores identificaron otras fuentes importantes de exposición a BC-Chems, como productos de consumo (500 sustancias químicas), alimentos (462), agua potable (162), productos farmacéuticos (142) y materiales de construcción (106). «En lo que respecta al cáncer, debemos considerar la totalidad de nuestras exposiciones. A lo largo de la vida, las personas están expuestas a cientos de sustancias químicas procedentes de múltiples fuentes, y estas exposiciones se acumulan. Sin embargo, los organismos reguladores no las tienen en cuenta en su conjunto», reclama Kay. Los datos del Inventario Nacional de Emisiones revelaron que en 2020 se liberaron a la atmósfera más de 2 mil millones de libras de BC-Chems. Según la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), se han detectado 84 BC-Chems en el organismo de las personas. Sin embargo, los investigadores afirman que esta cifra es una subestimación, ya que el gobierno federal no monitorea la mayoría de estas sustancias en la población general. Se detectaron plaguicidas organofosforados (como el malatión, de uso común en cultivos) en más del 90% de la población estadounidense. Y un dato sorprendente es que también se detectó DDT en más del 40% de la población, a pesar de estar prohibido en Estados Unidos desde hace décadas, lo que pone de manifiesto la persistencia de algunos productos químicos en el medio ambiente y en el organismo. Los investigadores esperan que sus hallazgos sirvan de base para elaborar políticas que refuercen la regulación de los productos químicos en Estados Unidos y garanticen que las formulaciones de plaguicidas, incluidos tanto los ingredientes activos como los inactivos, se evalúen adecuadamente en cuanto a su potencial para causar cáncer de mama. « La EPA sigue aprobando nuevos plaguicidas sin la supervisión adecuada y sin tener en cuenta sus posibles efectos sobre el cáncer de mama. El cáncer de mama puede tardar años en desarrollarse, por lo que el seguimiento y la reducción de la exposición de las personas a los plaguicidas procedentes de múltiples fuentes son fundamentales para la prevención del cáncer y necesarios para proteger la salud pública«, señala Ruthann Rudel, coautora del estudio y directora de investigación de Silent Spring. La principal limitación, en opinión del doctor Alejandro Pérez Fidalgo, médico del servicio de Oncología y Hematología del Instituto de Investigación Sanitaria Clínico Valencia (INCLIVA), Hospital Clínico Universitario de Valencia y miembro de los grupos de trabajos Largos Supervivientes y de Adolescentes y Adultos Jóvenes de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), es que «encontrar esos productos químicos en el ambiente y en la sangre no quiere decir necesariamente que vayan a provocar cáncer de mama . Las concentraciones de dicha exposición y la predisposición personal juegan un papel fundamental. Por lo tanto, no debemos alarmarnos. Es cierto, estamos rodeados de cientos de compuestos que podrían afectar a nuestra salud, pero eso no quiere decir necesariamente que vayan a producirnos un cáncer». En declaraciones al SMC, el experto de la SEOM recuerda que el estudio «no demuestra de forma directa que esos productos hayan causado cánceres. Sin embargo, sí nos hace pensar que igual sería mejor reducir la exposición a dichos componentes».
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Más allá de la estética o la incomodidad física, las mamas demasiado grandes tienen una cara menos conocida: la de los problemas de salud que puede acarrear soportar demasiado peso en la zona pectoral. Las mujeres con tejido mamario agrandado, una condición denominada macromastia, pueden ser más propensas a experimentar migraña crónica, dolor de cuello, ciertos trastornos de los nervios espinales y apnea obstructiva del sueño, según un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest, publicado este martes en la revista 'Headache'. Los investigadores utilizaron una base de datos de historiales médicos y examinaron los registros electrónicos de salud de 687 mujeres, tratadas entre 2017 y 2024, en clínicas especializadas en dolor de cabeza y neurología afiliadas al Centro Médico de Stanford. De ellas, 347 estaban diagnosticadas con macromastia y 340 no tenían esta afección. Tras ajustar por factores como la edad, el índice de masa corporal, depresión y ansiedad, las mujeres con macromastia presentaron una probabilidad significativamente mayor de sufrir migraña crónica, dolor de cuello, apnea obstructiva del sueño y radiculopatía cervical, una patología causada por la irritación o compresión de los nervios del cuello. El estudio reveló que las que tenían macromastia contaban con aproximadamente un 40% más de probabilidades de padecer migraña crónica, el doble de riesgo de experimentar dolor de cuello , aproximadamente un 50 % más de probabilidades de tener apnea obstructiva del sueño y más del doble de riesgo de tener radiculopatía cervical, en comparación con las mujeres sin esta condición en sus mamas. «Muchas personas consideran el agrandamiento del tejido mamario principalmente como un problema estético, pero nuestros hallazgos sugieren que podría estar asociado con una gama más amplia de problemas de salud femenina, como migraña crónica, dolor de cuello y trastornos respiratorios relacionados con el sueño. Al comprender mejor estas conexiones, podemos contribuir a que las mujeres reciban evaluaciones y atención más completas para los síntomas que pueden afectar a su vida diaria», asegura la doctora Kristyn Pocock, profesora adjunta de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest y autora principal del estudio. Algunas pacientes con macromastia y este tipo de síntomas acaban optando por una cirugía de reducción mamaria para intentar aliviarlos. Y aunque en EE.UU. las aseguradoras suelen reconocer los dolores de cabeza como un síntoma asociado a la macromastia , los investigadores aseguran que se sabe relativamente poco sobre cómo el agrandamiento del tejido mamario puede relacionarse con trastornos específicos de dolor de cabeza y otras afecciones neurológicas. En el estudio, el equipo también analizó los factores asociados con la cirugía de reducción mamaria en mujeres con macromastia. Descubrieron que el dolor de cuello era la única condición que se relacionaba con una probabilidad significativamente mayor de someterse a esta intervención. En cualquier caso, hace falta investigación adicional para determinar los mecanismos mediante los cuales la macromastia influye en la migraña, el dolor de cuello o la apnea del sueño. Como este estudio se basó en una revisión de historiales médicos existentes en un solo momento, se necesitan trabajos adicionales para mejorar la comprensión de la relación entre estas patologías y determinar si el tratamiento de la macromastia podría aliviar los síntomas. «Estos hallazgos plantean interrogantes importantes sobre cómo el agrandamiento del tejido mamario puede contribuir a los síntomas dolorosos en las mujeres. Se necesita más investigación para determinar si el tratamiento de la macromastia podría ayudar a algunas mujeres a encontrar alivio y mejorar su calidad de vida», concluye Pocock. El doctor Roberto Belvis, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, se muestra prudente y remarca que esta investigación «establece una asociación, pero no una relación causal entre migraña y macromastia». El experto recuerda que la migraña es una enfermedad cerebral de causa genética, hereditaria, que se transmite entre familias, y afecta al 13% de la población española. «Cualquier enfermedad que afecte a nivel cervical, en un paciente predispuesto a la migraña, puede producir un aumento de los ataques y de su gravedad. Si hay un problema cervical que origine contractura, sea debido a un problema de las articulaciones o a un problema de contractura muscular o a una macromastia, evidentemente la migraña puede empeorar», apunta. Pero ¿quiere decir esto que en las mujeres que tengan macromastia y migraña una reducción mamaria puede mejorar los síntomas? «Esto tiene que ser valorado siempre por un neurólogo antes de nada y no se puede recomendar a ninguna mujer que tenga abundante tejido mamario que se opere para mejorar su condición de la migraña», concluye el doctor Roberto Belvis.
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El volcán Tajogaite dejó una gran huella en La Palma hace cinco años cuando entró en erupción. No solo en la nueva configuración del paisaje, las pérdidas materiales y en el corazón de los palmeros . También en sus pulmones, literalmente. La exposición a la erupción se relaciona con hasta tres veces más probabilidad de presentar tos y con el doble de alteraciones compatibles con un patrón obstructivo pulmonar en la población más expuesta, según los resultados del Proyecto Ashes que la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha presentado este martes en el Hospital Universitario de La Palma. «Una erupción no termina cuando cesa la actividad volcánica; la vigilancia sanitaria debe continuar y adaptarse a los perfiles más vulnerables, especialmente menores y personas con enfermedad respiratoria previa», ha recordado el doctor Ciro Casanova, Investigador del estudio Ashes, neumólogo del Hospital Universitario NS La Candelaria y Catedrático de Neumología de la Universidad de La Laguna, que ha destacado el valor práctico del trabajo para anticiparse a nuevas crisis. La investigación, que analiza el impacto de la erupción en la salud respiratoria de la población palmera, se ha realizado con la colaboración del Servicio Canario de la Salud y la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria de Canarias. Se trata del mayor estudio realizado en España sobre el efecto de una erupción volcánica en la salud respiratoria y el más ambicioso a nivel internacional en este ámbito. Durante cinco años, se ha seguido a más de 1.000 participantes y se ha comparado la evolución de población expuesta y no expuesta dentro de la isla, con grupos específicos de población adulta, población pediátrica de seis a 18 años, personas con enfermedad respiratoria previa y personas altamente expuestas con acceso permitido a la zona de exclusión. En un análisis con 474 participantes, el equipo observó un incremento relevante de sintomatología durante la erupción, con persistencia posterior y un patrón dosis-respuesta, de forma que, a mayor exposición, mayor sintomatología . En población pediátrica, con 188 niños incluidos en uno de los estudios, también se detectaron más problemas en los menores más expuestos y mayor vulnerabilidad en quienes convivían con humo de segunda mano o presentaban condiciones respiratorias previas. «Los resultados muestran una relación entre la exposición prolongada a la erupción y la presencia de síntomas respiratorios, con afectación clara en la función pulmonar de los grupos más expuestos», ha señalado el doctor Alberto Ruano Raviña, investigador principal del Proyecto Ashes (Cretus-Universidad de Santiago de Compostela). En el caso de los menores, la doctora Valle Velasco, investigadora principal del Proyecto Ashes en población pediátrica ha detallado que, en los más pequeños, «Ashes muestra que la exposición a la erupción se asoció a una elevada frecuencia de síntomas respiratorios, y que los niños con enfermedades respiratorias previas , como el asma, y aquellos expuestos al humo del tabaco parecen ser especialmente vulnerables». El doctor David de la Rosa, presidente de Separ, ha dicho que este proyecto «nace para convertir una emergencia real en conocimiento útil, con datos que ayuden a proteger mejor a la población en futuras erupciones». «Este proyecto nació del espíritu de colaboración entre distintos implicados y de la necesidad de aportar conocimiento científico. Esperamos que estos resultados ayuden a tomar decisiones basadas en datos para proteger la salud de la población y reforzar la coordinación ante futuras emergencias volcánicas», ha concluido el Gerente de los Servicios Sanitarios de La Palma, el doctor Francisco Ferraz. Además de la afectación respiratoria, otros resultados del proyecto indican un mayor consumo de recursos sanitarios y un aumento de alteraciones relacionadas con la salud mental. También hay análisis en desarrollo que exploran mediadores inflamatorios en muestras biológicas, con el objetivo de comprender mejor los mecanismos asociados a la exposición volcánica y su posible relación con la función respiratoria.
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Las infecciones TORCH son un grupo de enfermedades que pueden transmitirse de la madre al feto durante el embarazo o el parto y causar problemas graves en el desarrollo. Es el acrónimo en inglés que agrupa a los siguientes agentes infecciosos: T ( Toxoplasmosis ), O (Otros agentes: incluye infecciones como sífilis, varicela, parvovirus B19 y virus del Zika), R (Rubéola), C ( Citomegalovirus ) y H (Herpes simple). Ahora, un estudio del Instituto Karolinska, publicado este lunes en 'JAMA Pediatrics', ha demostrado que estas patologías están relacionadas con un mayor riesgo de autismo y discapacidad intelectual en el niño. «Es importante destacar que es poco común que estas infecciones se transmitan de madre a hijo. Representan una proporción muy pequeña de todos los casos de autismo en la población, pero en los niños que sí se ven afectados, observamos un riesgo claramente elevado tanto de autismo como de discapacidad intelectual», afirma Reneé Gardner, investigadora del Departamento de Salud Pública Global del Instituto Karolinska, que participó en el estudio. A diferencia de muchas infecciones comunes, estos patógenos a veces pueden atravesar la placenta e infectar directamente al feto. El estudio incluyó a 3,7 millones de personas nacidas en Suecia entre 1987 y 2021. De ellas, 975 habían sido diagnosticadas con una infección congénita por TORCH . Los investigadores realizaron un seguimiento de los participantes durante un máximo de tres décadas para determinar si estas patologías estaban relacionadas con diagnósticos posteriores y resultados educativos. Los resultados muestran que los niños con una infección congénita por TORCH tenían aproximadamente tres veces más probabilidades de ser diagnosticados con autismo en la edad adulta y siete veces más probabilidades de ser diagnosticados con una discapacidad intelectual, en comparación con los niños sin la infección. El riesgo de discapacidad intelectual grave o profunda era hasta 30 veces mayor. En cualquier caso, la importancia de estas infecciones a nivel poblacional es limitada, ya que son poco frecuentes en recién nacidos. Los investigadores estiman que las infecciones congénitas por TORCH podrían estar relacionadas con aproximadamente el 1,2% de todos los casos de discapacidad intelectual grave, mientras que alrededor del 0,034% de todos los casos de autismo en Suecia podrían explicarse por estos contagios. También estiman que aproximadamente uno de cada cinco niños nacidos con una infección por TORCH podría desarrollar autismo posteriormente. «Se sabe desde hace tiempo que estas infecciones pueden causar discapacidad intelectual, pero la relación con el autismo no estaba tan clara en investigaciones anteriores, que a menudo se basaban en grupos pequeños de pacientes. Este estudio es el más extenso realizado hasta la fecha en este campo y se basa en datos de registros nacionales que abarcan casi toda la población de Suecia», afirma Hugo Sjöqvist, estudiante de doctorado y autor principal del estudio. Para determinar mejor si las asociaciones se debían a las infecciones en sí, los investigadores también compararon a niños que habían tenido una infección TORCH con sus hermanos que no la habían padecido. Los resultados fueron similares en las comparaciones entre hermanos, lo que sugiere que las vinculaciones no pueden explicarse únicamente por factores comunes dentro de las familias. Los investigadores no hallaron relaciones claras entre las infecciones por TORCH y otras afecciones neuropsiquiátricas, como el TDAH o el trastorno obsesivo-compulsivo. Sin embargo, sí se observó un impacto en el rendimiento académico. Incluso los niños que no habían sido diagnosticados con autismo o discapacidad intelectual obtuvieron, en promedio, calificaciones más bajas que sus compañeros sin la infección. «Nuestros resultados sugieren que ciertas infecciones transmitidas al feto durante el embarazo pueden tener efectos a largo plazo en el desarrollo cerebral. Si bien estas infecciones congénitas son raras, algunas de ellas se pueden prevenir , lo que las hace importantes desde una perspectiva de salud pública», afirma Reneé Gardner. Los investigadores hacen especial hincapié en la importancia de las medidas preventivas para prevenir las infecciones TORCH . Por ejemplo, el estudio señala que la rubéola prácticamente ha desaparecido en Suecia tras la introducción de los programas nacionales de vacunación. Para prevenir el toxoplasma, se recomienda evitar la carne cruda o poco cocida, lavar las verduras y tener cuidado al manipular las heces de gato. En el caso del citomegalovirus (CMV) es imprescindible una buena higiene de manos y evitar el contacto con la saliva y la orina de los niños pequeños. El herpes simple (HSV) se debe identificar y tratar durante el embarazo. A veces se realiza una cesárea en caso de herpes genital activo antes del parto. Y en el caso de las otras infecciones, entre las que se incluye la sífilis, se deben detectar durante el embarazo y tratar con antibióticos. •