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Controlar la diabetes, adelgazar, proteger el corazón... cada vez son más los beneficios demostrados por los fármacos tipo Ozempic. Ahora un pequeño estudio, publicado en 'The Lancet', apunta a que también podría ayudar a disminuir la ingesta de alcohol. Un ensayo clínico con 108 adultos con obesidad que buscaban tratamiento para el consumo de alcohol ha demostrado que una inyección semanal de semaglutida (agonista del receptor GLP-1), el principio activo del popular fármaco para perder peso, redujo los días de ingesta excesiva en el último mes en un promedio de aproximadamente 12 días, un 50% más que la disminución de ocho días observada en el grupo placebo. El trastorno por consumo de alcohol representa el 5% de las muertes anuales en todo el mundo, y existe una necesidad urgente de nuevos tratamientos. Este estudio es el primer ensayo clínico aleatorizado y controlado que investiga si los GLP-1 pueden reducir la ingesta de este tóxico en pacientes con obesidad que buscan tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol. El ensayo se llevó a cabo en un centro de salud mental de Dinamarca. A todos los participantes se les ofreció terapia cognitivo-conductual y fueron asignados aleatoriamente a recibir una dosis semanal de semaglutida o un placebo. Al inicio del ensayo, los pacientes habían tenido, en promedio, 17 días de consumo excesivo de alcohol en los últimos 30 días. Tras seis meses, los pacientes que recibieron semaglutida presentaron un promedio de aproximadamente cinco días de consumo excesivo de alcohol en los 30 días previos, en comparación con nueve días en el grupo placebo. Además, al inicio del ensayo, los participantes habían ingerido un promedio de aproximadamente 2.200 g de alcohol en los 30 días previos, cifra que disminuyó a aproximadamente 650 g/30 días con semaglutida y 1.175 g/30 días con placebo después de seis meses. « Ya era un hecho observable en nuestros pacientes en consulta que, con estos fármacos, la ingesta de alcohol se disminuía de manera importante. En este primer ensayo clínico lo que se demuestra, por primera vez, en personas con obesidad y un problema de abuso de alcohol, es que gracias al efecto metabólico sobre el cerebro de los los GLP-1 se produce una reducción de la ingesta de alcohol clínicamente relevante respecto a placebo», explica a ABC Cristóbal Morales, responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla, vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) e investigador en ensayos clínicos sobre semaglutida. Al igual que con el alcohol, el experto señala que «existen ya datos preliminares de cómo estos fármacos pueden actuar sobre el abuso de otras sustancias adictivas incluso más potentes. Empezamos a tener datos con ensayos clínicos sobre cómo actúan los GLP-1 en áreas cerebrales de recompensa». Por su parte, los autores de este estudio destacan, como limitaciones clave, el tamaño reducido de la investigación y la falta de seguimiento posterior para evaluar si el consumo de alcohol varió. Sin embargo, señalan que el trabajo contribuye a la creciente evidencia sobre el uso de agonistas del receptor de GLP-1 en el trastorno por consumo de alcohol, con un potencial impacto en millones de personas, dadas las elevadas tasas mundiales de este trastorno y de obesidad. «Estos datos suponen un salto cualitativo, ya que superan la creciente evidencia indirecta disponible hasta ahora y demuestran el potencial de los agonistas del receptor GLP-1 como un tratamiento novedoso para el trastorno por consumo de alcohol. Es cierto que el número de pacientes estudiados no es muy grande y que no se incluyen ensayos clínicos aleatorizados más amplios en pacientes no obesos, por lo que los resultados no pueden generalizarse a la población general», explica, en declaraciones al SMC España, Andreu Palou, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular e investigador del Grupo de Nutrigenómica, Biomarcadores y Evaluación de riesgos de la Universidad de las Islas Baleares (UIB).
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Como nos muestra 'House' y tantas otras series de misterios hospitalarios, la medicina siempre ha tenido algo de detectivesco . Ante un paciente que entra por la puerta de urgencias con síntomas difusos, el profesional debe separar el grano de la paja, priorizar pruebas y lanzar una hipótesis diagnóstica en cuestión de minutos. Una investigación que publica esta semana la revista ' Science ' revela que los modelos de lenguaje (LLM) de última generación no solo igualan, sino que superan la capacidad de razonamiento clínico de los médicos en escenarios de alta presión. Durante décadas, los casos clínicos complejos han sido el examen final que las máquinas no lograban aprobar con nota. Pero el paradigma ha cambiado. Un equipo multidisciplinar de la Facultad de Medicina de Harvard y el Centro Médico Beth Israel Deaconess ha puesto a prueba la serie o1 de OpenAI —un modelo diseñado específicamente para «pensar» antes de responder — frente a cientos de facultativos. Los resultados son contundentes: la IA logró identificar el diagnóstico correcto en el 78,3% de los casos más desafiantes, frente al 44,5% que alcanzaron los médicos con acceso a herramientas de búsqueda en estudios previos. Lo más sorprendente del hallazgo no es que la máquina sea una enciclopedia andante, sino su capacidad para manejarse en el caos. Los investigadores utilizaron datos reales de pacientes del departamento de urgencias en Massachusetts, sin filtros ni ediciones. En las etapas iniciales del triaje, donde la información es escasa y está fragmentada en notas de enfermería y constantes vitales, la IA demostró una agudeza superior. «El modelo demostró una fortaleza distintiva bajo condiciones de incertidumbre, utilizando incluso datos de historias clínicas fragmentados y no estructurados de forma eficaz», explican los autores del estudio. Mientras que los médicos suelen necesitar acumular evidencias para dar solidez a su juicio, la capacidad de procesamiento de la IA le permite conectar puntos que el ojo humano, presionado por el reloj de urgencias, a veces pasa por alto. Pese a la rotundidad de los datos, los científicos mantienen la cautela y advierten que esto no significa que las máquinas estén listas para pasar consulta en solitario. Arjun (Raj) Manrai, profesor de Informática Biomédica en Harvard y coautor del estudio, es tajante: «No creo que nuestros hallazgos signifiquen que la IA reemplace a los médicos. Lo que sí significa es que estamos presenciando un cambio profundo en la tecnología que remodelará la medicina», ha explicado en un encuentro con la prensa. La visión de los expertos es la de una colaboración estrecha. El doctor Adam Rodman, internista y coautor de la investigación, subraya que la IA podría funcionar como un sistema de seguridad pasiva . «Se puede imaginar fácilmente un sistema que se ejecute sobre el registro electrónico y que mejore la calidad al identificar errores diagnósticos u oportunidades perdidas antes de que ocurran», señala Rodman. No se trata de sustituir el estetoscopio por una pantalla, sino de dotar al médico de un segundo par de ojos infalibles. El estudio también pone el foco en lo que la máquina aún no sabe hacer. La práctica clínica depende en gran medida de señales visuales y auditivas: la palidez de la piel, el tono de voz o el sonido de una respiración fatigada, áreas donde los modelos actuales de texto todavía están en pañales . Además, los investigadores advierten que el rendimiento de la IA cae cuando se enfrenta a historiales médicos demasiado extensos, como hospitalizaciones de larga duración, donde el exceso de datos termina por confundir al algoritmo. La precisión en una tarea definida es solo una dimensión de la medicina real. «El diagnóstico es importante, pero es solo una parte. La mayoría de lo que hacemos diariamente es razonamiento de gestión, que requiere contexto y entender quién es el paciente », recalca Rodman. Por ello, el equipo hace un llamamiento a no saltarse los estándares de seguridad: antes de que estos sistemas lleguen a la cabecera del paciente, deben superar ensayos clínicos rigurosos, al igual que cualquier fármaco o dispositivo médico. La integración de estos algoritmos en el día a día de un hospital abre interrogantes urgentes sobre la responsabilidad y la transparencia. Los expertos coinciden en que la eficacia debe ir de la mano de la equidad. Si una máquina sugiere un tratamiento basándose en un razonamiento que el médico no puede desgranar del todo, el riesgo de sesgos o errores sistémicos sigue presente. «Sin una eficacia, equidad y seguridad robustas y demostradas, muchos sistemas de IA seguirán siendo insuficientes para el uso clínico», advierten Ashley Hopkins y Erik Cornelisse en un análisis que acompaña al estudio de 'Science'. El camino hacia una medicina asistida por IA parece imparable, pero como ocurre con las grandes innovaciones en salud, el ritmo lo marcará (o lo debería marcar) la seguridad del paciente y no la velocidad de los procesadores.
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Más de un año después de que ABC publicara el primero de una serie de escándalos en la gestión de los fondos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la institución se ha quedado sin patronos privados. Cris contra el Cáncer y la Fundación BBVA han decidido abandonar el patronato un mes después de que lo hiciera la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), y en el peor momento de la crisis reputacional que sufre el mayor organismo español de investigación oncológica. El principal centro de investigación del cáncer en España lleva más de un año encadenando denuncias de corrupción, mal uso de fondos, irregularidades y situaciones de acoso laboral. Todo empezó a finales de 2024 con el programa CNIO Arte, un proyecto de la anterior directora, María Blasco, que sirvió para desviar fondos destinados a la investigación oncológica para la compra de obras de arte. A través de este programa se destinaron más de un millón de euros a la compra de obras y a actividades artísticas, tal y como desveló este periódico. Las irregularidades de la iniciativa, sumadas a las denuncias de acoso laboral, provocaron la destitución de María Blasco en enero de 2025 tras catorce años en la dirección. Era solo el principio de una crisis que parece no tener fin. A finales de marzo, la Policía irrumpió en el CNIO y precintó varios almacenes para preservar pruebas de la presunta corrupción. En las mismas fechas, ABC publicó que el gerente supuestamente cesado por acoso en el Centro seguía en nómina . Fuentes de Cris contra el Cáncer y del BBVA han confirmado a ABC sus respectivas salidas del órgano de gobernanza de la institución, pero, de momento, no van a dar más explicaciones. La Asociación Española Contra el Cáncer (AEECC), que formaba parte del patronato desde octubre de 2024, sí emitió el pasado 25 de marzo un comunicado donde detallaba que la decisión se había tomado el 9 de marzo y que estaba motivada «por el impacto que la presencia de la Asociación en el órgano de gobernanza del centro está teniendo en la relación con los pacientes, investigadores, socios y personas voluntarias». Ese impacto se está midiendo en bajas de los asociados. En cualquier caso, reconocían que el CNIO «es un centro de excelencia e investigación oncológica de reconocido prestigio mundial» y que la AECC seguirá apoyando a los investigadores y financiando proyectos de excelencia de investigación en cáncer. La salida de los patrones coincide con nuevos despidos en el CNIO. Precisamente, este jueves, un total de nueve trabajadores del centro, seis del departamento de informática y tres del servicio de esterilización han cesado en su puesto, que dependía de empresas presuntamente implicadas en la investigación por irregularidades en los contratos, según informa CSIF, sindicato representativo en el comité de empresa del Centro, en un comunicado. La salida de estos trabajadores eleva a una veintena los despidos como consecuencia de la parálisis en la gestión que sufre el centro, derivada de la investigación y los cambios en la dirección. Las anteriores salidas eran personal de apoyo administrativo de las secretarías de los diferentes departamentos de investigación, así como de la plataforma SAP –un sistema de gestión empresarial para procesos administrativos, financiero y de recursos humanos-. CSIF ha solicitado una reunión urgente al Ministerio de Ciencia, Innovación e Universidades para «abordar la situación de parálisis que sufre el centro y la necesidad de recuperar estabilidad, reforzar las plantillas en los puestos clave que se han extinguido, y desbloquear de una vez la gestión». El sindicato se ha reunido ya con la nueva directora gerente, Cristina Navarro, que «ha pedido tiempo para evaluar la situación y adoptar decisione»s. También han mantenido múltiples conversaciones con el director científico, Fernando Peláez. Desde CSIF consideran que es imprescindible adoptar «medidas urgentes para recuperar la estabilidad, la credibilidad institucional y el prestigio del CNIO, garantizando una gestión transparente, profesional y orientada al interés público».
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Cuando una herida es profunda o un órgano interno se desgarra , los coágulos que nuestro cuerpo despliega resultan demasiado lentos o frágiles para contener el torrente sanguíneo. Sin embargo, un equipo internacional de científicos de la Universidad McGill (Canadá) ha logrado «hackear» la estructura de la sangre para crear lo que han denominado «click clotting» o coagulación por clic: una técnica que transforma los glóbulos rojos en un gel ultra-resistente capaz de sellar hemorragias críticas de forma casi instantánea. No es la primera vez que tratan de hacer algo parecido, pero a diferencia de los intentos anteriores, que dependían de polímeros externos (derivados de caparazones de crustáceos que, además, solían ser demasiado quebradizos) este nuevo enfoque utiliza una reacción química para conectar unas con otras las proteínas de la superficie de los glóbulos rojos. El resultado es un «citogel» biocompatible, cuatro veces más adhesivo que un coágulo convencional y trece veces más resistente a la fractura. El hallazgo, publicado esta semana en la revista ' Nature ', propone un cambio de paradigma en el uso de los componentes sanguíneos. Hasta ahora, los glóbulos rojos se consideraban meros pasajeros en el proceso de coagulación, donde la fibrina era la protagonista estructural. Con esta técnica, las células pasan a ser el andamio principal. El doctor Jianyu Li, autor principal del estudio y profesor de Ingeniería Mecánica en McGill, explica que «cuando se diseñan adecuadamente, los glóbulos rojos pueden desempeñar un papel estructural central, permitiendo el diseño de biomateriales más fuertes y funcionales». Esta tecnología permite dos vías de actuación: utilizar la propia sangre del paciente (coágulos autólogos) o recurrir a donantes compatibles. Según detalla Li, los coágulos con la sangre del paciente pueden prepararse en aproximadamente 20 minutos, mientras que los de donante estarían listos antes, en 10 minutos , ya que no haría falta extracción. Dadas las limitaciones de tiempo en un entorno clínico de emergencia, este margen de maniobra convierte al método en un candidato ideal para el manejo de heridas en quirófanos, medicina de combate o unidades de cuidados intensivos. El estudio no se limitó a comprobar la capacidad de detener el sangrado. En pruebas realizadas con modelos animales, concretamente en lesiones hepáticas graves, el «supercoágulo» no solo superó el rendimiento de los productos hemostáticos que se utilizan actualmente en los hospitales, sino que facilitó una mejor curación y regeneración del tejido dañado. Los análisis posteriores confirmaron que el material no genera toxicidad en los órganos principales ni provoca una reacción inmunitaria adversa, un obstáculo común en los implantes biológicos. Shuaibing Jiang, quien lideró esta investigación en McGill y ahora continúa su labor en la Facultad de Medicina de Harvard, subraya la versatilidad del avance. Al no interferir con la química normal de la sangre, el coágulo artificial se integra perfectamente con el proceso natural del cuerpo, quedando embebido dentro de la red de fibrina propia del organismo. Esto crea un parche híbrido, mitad natural y mitad ingeniería, que soporta tensiones mecánicas hasta ahora inalcanzables para la biología humana. Aunque los investigadores advierten de que aún son necesarios más estudios antes de que este gel llegue a las ambulancias, los cimientos están puestos. Las aplicaciones potenciales son inmensas, especialmente para personas con trastornos de la coagulación, como la hemofilia, donde el cuerpo no puede generar sus propias defensas ante una herida. En estos casos, el suministro de un coágulo reforzado externamente podría ser la diferencia entre la supervivencia y un desenlace fatal. Para el doctor Li, el éxito de esta investigación radica en haber encontrado una forma de fortalecer la respuesta del cuerpo sin alterar su esencia. Los «engineered blood clots» tienen, en sus palabras, un fuerte potencial para mejorar los resultados en muchas situaciones médicas críticas. El siguiente paso será escalar la producción de estos geles para que su aplicación sea tan sencilla y rápida como el propio «clic» químico que los mantiene unidos.
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Un golpe en los dientes no es solo un problema estético: puede tener consecuencias funcionales, emocionales y económicas a largo plazo. De hecho, los traumatismos dentales son una de las causas más frecuentes de visita al dentista, sobre todo en niños y adolescentes. Saber cómo actuar en los primeros minutos puede marcar la diferencia entre salvar o perder un diente . Las lesiones dentales son especialmente frecuentes entre los 6 y los 12 años, con un pico alrededor de los 9. En esta etapa, los juegos y los deportes de contacto explican buena parte de los accidentes. Algunos niños presentan además un mayor riesgo, como aquellos con los dientes superiores muy adelantados o con hábitos como chuparse el dedo, que dejan los incisivos más expuestos a los golpes. En los más pequeños, la mayoría de los golpes en los dientes de leche ocurren entre los 2 y los 4 años. La razón es muy sencilla: es la etapa en la que pasan de estar siempre en brazos o en el carrito a querer explorar el mundo por su cuenta. En los dientes de leche suelen producirse desplazamientos –se aflojan y se mueven–, mientras que en los definitivos resultan más frecuentes las fracturas de la corona. En ambos casos, las piezas dentales más afectadas son los incisivos centrales. La boca y la sonrisa tienen un papel clave en la imagen personal y en las relaciones sociales. Por eso, un traumatismo dental puede afectar de forma importante a la autoestima del niño o del adolescente. Evitar sonreír, tener dificultades para comer o hablar o sentir vergüenza al relacionarse con los demás son consecuencias habituales. A este impacto emocional se suma la preocupación de las familias, que a menudo deben afrontar tratamientos largos y costosos. Un trauma dental no es solo una herida física; es una experiencia que puede aislar al niño socialmente si no se trata con empatía y rapidez. Tras un traumatismo en la boca conviene hacerse tres preguntas básicas: cuándo, cómo y dónde sucedió. En primer lugar, un golpe en la cara no solo puede dañar los dientes y los labios: en algunos casos también puede afectar al cerebro. Si el niño ha perdido el conocimiento, vomita o presenta síntomas neurológicos, es imprescindible acudir de inmediato a un centro médico. También es importante saber si el golpe se produjo con un objeto o superficie sucia, ya que podría ser necesario revisar la protección frente al tétanos . Si lo que se fractura es un trozo de la corona de un diente definitivo, conviene buscar el fragmento y conservarlo en un medio húmedo (leche, suero o saliva) , ya que en muchos casos el dentista puede volver a colocarlo. Si sólo se ha desplazado, mantener una buena higiene oral y seguir las indicaciones profesionales resulta clave para evitar complicaciones. En el caso de los dientes de leche, la prudencia es fundamental y el control y seguimiento del dentista es necesario: un tratamiento inadecuado puede dañar la pieza definitiva que se está formando debajo. Por eso, las familias deben recibir información clara sobre la evolución del traumatismo y sobre las posibles señales de alarma. En cualquier caso, nunca se debe reimplantar un diente de leche, ya que puede dañar el definitivo. La situación más grave se produce cuando un diente permanente sale completamente de su sitio tras un golpe. Esto se llama avulsión y constituye una verdadera emergencia. El pronóstico depende casi por completo de lo que se haga en los primeros minutos. Estos son los siguientes pasos a seguir en caso de que ocurra: -Mantener la calma. -Localizar el diente y cogerlo solo por la corona, nunca por la raíz. -Si está sucio, enjuagarlo suavemente con leche, suero o saliva. -Intentar recolocarlo (familiar o persona responsable) inmediatamente en su sitio, si es posible. -Si no se puede reimplantar, colocarlo cuanto antes en un recipiente con leche, suero o saliva en un bote (nunca en la propia boca). -Acudir de inmediato al dentista o a un servicio de urgencias. Y aunque no todos los dientes reimplantados sobreviven a largo plazo, siempre es mejor intentarlo, ya que no hacerlo es una decisión irreversible. No obstante, existen situaciones en las que la reimplantación no está indicada, como infecciones en la boca, cuando no hay cooperación de un paciente o si este presenta enfermedades médicas graves, entre otras que deben valorarse profesionalmente. Después de un traumatismo dental, los problemas no siempre aparecen de inmediato. Por eso, el seguimiento por parte del dentista es fundamental. Cambios de color, movilidad, dolor o signos de infección deben revisarse cuanto antes. Durante la recuperación conviene seguir una dieta blanda durante varios días para evitar fuerzas intensas, y así conseguir la estabilización del diente. También se recomienda evitar deportes de contacto y extremar la higiene oral. Es aconsejable el uso de antisépticos como enjuagues de clorhexidina al 0.2 %. Como el niño preescolar podría ingerir el colutorio, se recomienda su aplicación tópica con ayuda de un bastoncillo de algodón, después de cada comida y durante 7 días. En cuanto a la prevención, el uso de protectores bucales en deportes de contacto reduce de forma significativa el riesgo de traumatismos dentales. Sin embargo, su utilización sigue siendo baja. Informar a familias, entrenadores y profesores es una medida sencilla y eficaz para evitar lesiones que pueden acompañar al niño durante toda su vida. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation . *Olga Cortés Lillo. Profesor Contratado Doctor Odontopediatría., Universidad de Murcia.
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Este lunes, la revista ' PNAS ', editada por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha tomado la decisión de retirar el estudio liderado por Mariano Barbacid sobre una prometedora triple terapia contra el cáncer de páncreas , publicado el pasado mes de enero. El motivo de esta retractación no responde a fallos en los datos experimentales ni cuestiona la validez del hallazgo, se debe a que el veterano oncólogo y exdirector del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y otros dos autores, Vasiliki Liaki y Carmen Guerra, no revelaron sus conflictos de interés al publicar el trabajo. Concretamente, no advirtieron de sus vínculos con la empresa Vega Oncotargets , la biotecnológica fundada por el científico. Su relación con esta spinoff del propio CNIO dedicada al desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer era pública, sin embargo la normativa de las revistas científicas de primer nivel es inflexible en este punto. Cualquier relación financiera, consultoría o participación en empresas relacionadas con los fármacos o tecnologías analizadas debe ser declarada de antemano para que los revisores y los lectores puedan evaluar si existe algún sesgo o un interés económico que pueda influir en su objetividad. La noticia supone un duro golpe para Barbacid y su equipo, que detallaron cómo la combinación de los compuestos dirigidos contra KRAS, EGFR y STAT3 lograba eliminar estos tumores en ratones. El hallazgo se presentó hace unas semanas como una de las grandes esperanzas contra el cáncer de páncreas, uno de los más letales y resistentes a los tratamientos actuales. Según ha publicado la revista, los editores detectaron que varios de los firmantes mantenían relaciones profesionales o intereses económicos con las entidades que desarrollan o poseen las patentes de estos fármacos, una información que no figuraba en el apartado correspondiente del artículo original. En el ecosistema de la biomedicina actual, la colaboración entre laboratorios públicos y empresas privadas es constante y necesaria, pero el olvido de declararla se considera una falta grave contra la ética científica , como recuerda el caso de otro oncólogo, José Baselga , que en 2018 tuvo que dimitir de su cargo como director del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York por no declarar sus vínculos como consultor para varias farmacéuticas. Barbacid logró publicar en la revista estadounidense como miembro de la Academia Nacional de Ciencias, a través de lo que se llama 'contributed submission'. Los miembros tienen el privilegio de poder publicar dos artículos anuales, sin embargo, sus normas explicitan que «los miembros de la Academia que presenten un conflicto de intereses , ya sea financiero o de otra índole, que pudiera considerarse como una influencia significativa en su objetividad o que genere una ventaja competitiva desleal para cualquier persona u organización vinculada a la investigación, deberán presentar su trabajo mediante la modalidad de Envío Directo» o 'direct submission'. «En el comunicado que recibimos el pasado 19 de marzo se decía «queremos enfatizar que el valor de la investigación en sí no está en duda; sin embargo, debemos asegurarnos de que todas las publicaciones se adhieran a las políticas y estándares de PNAS», explica el científico español. «Como «solución admistrativa» nos ofrecieron volver a enviar el artículo como «Direct Submission» es decir, el método estándar para los científicos no miembros de la Academia, algo que ya hicimos hace un par de semanas, por lo que el articulo volverá ser publicado en breve con la inclusión del «Conflicto de Interés» correspondiente», añade. Este revés administrativo podría tener consecuencias sobre el futuro de la investigación. Aunque los investigadores han vuelto a remitir el manuscrito a la revista, ahora debe pasar por un proceso de revisión por pares —otra revista prestigiosa como 'Nature' rechazó el manuscrito— que, si es exitoso y se traduce en una nueva publicación, llevará varias semanas. El tiempo medio de revisión de un artículo en 'PNAS' oscila entre las ocho y las doce semanas , aunque al ser este un caso especial los plazos podrían variar. El artículo de 'PNAS' era la piedra angular sobre la que Barbacid y su equipo, en colaboración con la fundación Cris Contra el Cáncer, habían artículado una campaña para atraer fondos destinados a comenzar las pruebas en humanos de aquí a tres años. Necesitaban unos 30 millones de euros para llevar a cabo este ensayo clínico. Ahora, con el estudio formalmente retirado, el acceso a financiación y la credibilidad necesaria para solicitar permisos regulatorios ante las agencias del medicamento se complican de forma notable. De nuevo, la retirada no cuestiona en ningún caso la validez de los hallazgos de Barbacid y sus colaboradores, pero los procedimientos exigen que la ciencia sea impecable tanto en el fondo como en la forma. Al hilo de la retractación del artículo, Barbacid ha afirmado que «deseo reiterar mi gratitud a las personas que han confiado en nuestro grupo de investigación y garantizarles que el defecto de forma administrativo que he cometido no afecta ni a la solidez de los resultados científicos ni al proyecto de la Triple Terapia que sigue su camino». Por su parte, el CNIO ha comunicado que «está estudiando el caso en el marco de su código de buenas prácticas. Cualquier decisión será debidamente comunicada».
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Que alguien haya desarrollado una aplicación (llamada FaceAge) que promete estimar la edad del usuario a partir de un 'selfi' puede parecer una mera curiosidad. Sin embargo, cuando algo así aparece en la sección de Salud de un periódico es porque hay algo más. En este caso, que sus desarrolladores son también investigadores del hospital Mass General Brigham, y que el propósito de la 'app' va mucho más allá de la vanidad. Los resultados de su último estudio, publicados en la revista ' Nature Communications ', revelan que el ritmo al que envejecen las facciones de un paciente con cáncer durante su tratamiento es un predictor fiable y no invasivo de sus probabilidades de supervivencia. La investigación se basa en el concepto de que nuestra edad cronológica —la que marca el DNI— no siempre coincide con la biológica. En el caso de los pacientes oncológicos, el desgaste del organismo frente a la enfermedad y la toxicidad de los tratamientos suelen acelerar este reloj interno . Al analizar más de 4.500 fotografías de 2.279 pacientes tomadas en diferentes etapas de su terapia radioterápica, los científicos descubrieron que aquellos cuyo rostro envejecía de forma más acelerada entre una sesión y otra presentaban un pronóstico significativamente peor. El estudio introduce una métrica novedosa: la Tasa de Envejecimiento Facial ('Face Aging Rate' o FAR, por sus siglas en inglés). Mientras que un análisis puntual puede decirnos si un paciente parece mayor de lo que es, la FAR mide la velocidad del cambio. Según los datos obtenidos, el envejecimiento facial de los pacientes analizados superaba en un 40% a su envejecimiento cronológico natural. Esta aceleración del «reloj facial» se correlacionó directamente con una menor probabilidad de supervivencia, especialmente cuando las fotos se comparaban en intervalos de dos años o más. El doctor Raymond Mak, oncólogo radioterápico en el Mass General Brigham Cancer Institute y autor principal del estudio, subraya el potencial clínico de esta tecnología. «Obtener una tasa de envejecimiento facial a partir de múltiples fotografías rutinarias permite un seguimiento de la salud del individuo casi en tiempo real », explica el investigador. Para Mak, esta herramienta podría «refinar la planificación personalizada del tratamiento, mejorar el asesoramiento al paciente y ayudar a guiar la frecuencia e intensidad del seguimiento en oncología». La eficacia de FaceAge radica en su capacidad para detectar matices que el ojo humano, acostumbrado a ver al paciente día a día, podría pasar por alto. No se trata solo de arrugas o flacidez, sino de patrones complejos que la inteligencia artificial identifica como indicadores de fragilidad biológica. El estudio sugiere que la combinación de la edad biológica inicial con la velocidad de envejecimiento ofrece una visión mucho más matizada de cómo está evolucionando la salud del paciente frente al tumor. El doctor Hugo Aerts, director del programa de Inteligencia Artificial en Medicina (AIM) del Mass General Brigham y coautor del trabajo, destaca la accesibilidad de este método frente a otros biomarcadores más costosos o invasivos. «Rastrear la edad facial a través de fotos simples ofrece un biomarcador no invasivo y rentable con potencial para informar a las personas sobre su estado de salud», señala Aerts. Además, el investigador se muestra optimista sobre el futuro de la herramienta: «Esperamos aprender cómo FaceAge puede proporcionar información pronóstica también en pacientes con otras enfermedades crónicas e incluso en personas sanas». Este avance no es un hecho aislado. En investigaciones previas, el equipo ya había demostrado que los pacientes de cáncer suelen parecer, de media, cinco años mayores de lo que son según el algoritmo. Aquellos que presentaban una desviación de diez años o más respecto a su edad real tenían resultados de supervivencia considerablemente peores . Ahora, con el análisis dinámico de la evolución facial, la precisión del sistema aumenta, permitiendo a los médicos anticiparse a posibles recaídas o complicaciones. A pesar de los prometedores resultados, los autores advierten que es necesario seguir validando la herramienta en poblaciones más diversas para asegurar que los algoritmos no presenten sesgos. Por ello, han lanzado un portal web público donde cualquier persona puede subir sus fotografías para recibir una evaluación de su edad facial y contribuir así a perfeccionar la tecnología. El objetivo final es que una simple cámara pueda convertirse en una herramienta diagnóstica más en la consulta del oncólogo, permitiendo que el rostro del paciente hable por su salud general.
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Cuando una enfermedad mortal asola a una población, aquellos individuos que poseen genes «de resistencia» sobreviven más, tienen más hijos y transmiten esas ventajas a la siguiente generación. Es la selección natural en estado puro, y así sucedía también en los dramáticos años en los que el VIH arrasó Sudáfrica , que aún hoy (según datos del Banco Mundial ) ostenta una prevalencia del 19% entre adultos de 15 a 49 años. Sin embargo, la medicina moderna introdujo hace años una variable inédita en esta ecuación. Esta semana, un estudio publicado en la revista ' PNAS ' demuestra que la llegada masiva de los tratamientos antirretrovirales no solo ha salvado millones de vidas en esta zona de África, sino que ha congelado la evolución genética que el VIH estaba forzando en la población. La investigación, centrada en KwaZulu-Natal, una de las regiones del mundo más golpeadas por el virus, analiza el antígeno leucocitario humano (HLA). Se trata de un conjunto de genes que actúan como los «centinelas» de nuestro sistema inmunitario , encargados de mostrar fragmentos del virus a las células de defensa para que estas puedan destruirlo. En el caso del VIH, no todos los centinelas son igual de eficientes: existen variantes genéticas del gen HLA-B que confieren una protección extraordinaria, permitiendo a algunas personas controlar el virus de forma natural, mientras que otras variantes nos hacen extremadamente vulnerables. Antes de que los fármacos estuvieran disponibles de forma generalizada, el virus ejercía una presión brutal sobre la demografía. Los investigadores, liderados por el profesor Philip Goulder de la Universidad de Oxford, desarrollaron un modelo evolutivo y epidemiológico para rastrear cómo cambiaban estas frecuencias genéticas en dos periodos distintos: la era pre-tratamiento (1998-2005) y la era de acceso universal a los antirretrovirales (2015-2025). Los resultados son nítidos. En la era previa a los fármacos, el genotipo de la madre determinaba dramáticamente la supervivencia y la probabilidad de transmitir el virus a sus hijos. Esto estaba provocando que los genes «protectores» aumentaran su presencia en la población a una velocidad inusual. Sin embargo, con la llegada del tratamiento, este proceso se ha detenido casi por completo. Al neutralizar la carga viral con pastillas, la ventaja biológica de tener un «buen gen» desaparece: ahora sobreviven y se reproducen tanto los que tienen genes protectores como los que no. En las conclusiones del estudio, los autores subrayan que estos hallazgos ayudan a entender el profundo impacto de la intervención médica en la trayectoria evolutiva de la humanidad. «Estos datos demuestran el potencial de la selección natural de una enfermedad infecciosa para alterar la genética de una población humana en cuestión de décadas, y la capacidad del despliegue exitoso de una terapia para detener este proceso», afirman los investigadores en el artículo. Según el equipo de Oxford, la introducción de los fármacos en 2004 «ha ralentizado sustancialmente este proceso de selección natural». Para ilustrar la magnitud de este freno, los investigadores plantearon un escenario hipotético: ¿qué habría pasado si nunca se hubieran inventado los antirretrovirales? El modelo estima que, para el año 2035, la selección natural impulsada por el VIH habría provocado un «descenso del 38% en la frecuencia poblacional de los alelos HLA-B susceptibles a la enfermedad y habría duplicado la frecuencia de los alelos protectores». En apenas cuatro décadas, el virus habría rediseñado el mapa genético de la región para favorecer a los más aptos. Este fenómeno plantea una reflexión fascinante sobre cómo la tecnología médica altera las reglas de juego vislumbradas por Charles Darwin en su inmortal obra. Al eliminar la mortalidad asociada al virus, la medicina ha «protegido» también a los genes que habrían tendido a desaparecer por ser vulnerables a la infección. Los científicos destacan que, si bien se han observado barridos selectivos similares en chimpancés infectados por versiones simias del virus, «la terapia antirretroviral ha evitado que cambios de esta magnitud ocurran durante décadas en humanos». El estudio de 'PNAS' concluye que, aunque el tratamiento es un éxito rotundo para la salud pública y la calidad de vida, ha eliminado la necesidad biológica de que la población se adapte genéticamente al patógeno. La evolución, que suele medirse en escalas de miles de años, estaba ocurriendo ante nuestros ojos en Sudáfrica de forma acelerada debido a la letalidad del VIH, hasta que el ser humano y el ingenio farmacológico intervinieron para poner el reloj genético en pausa.
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El corazón es, probablemente, el órgano más resistente de nuestra anatomía, y no solo por su incansable capacidad de bombeo. Mientras que el cáncer de otros órganos son trágicamente comunes, el cáncer de corazón es una rareza médica casi absoluta en mamíferos. Durante décadas, la ciencia ha intentado explicar este blindaje natural apelando a la escasa renovación de sus células o a su ubicación protegida en el tórax. Sin embargo, una investigación publicada hoy en la revista ' Science ' apunta a un factor mucho más dinámico: el propio movimiento. El latido, esa fuerza mecánica constante, parece actuar como un supresor activo que impide que los tumores prosperen. Un equipo de investigadores, liderado por Giulio Ciucci, del Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología de Italia, ha descubierto que las presiones físicas a las que están sometidos los tejidos cardíacos no solo sirven para mover la sangre, sino que reconfiguran el «manual de instrucciones» de cualquier célula cancerosa que intente asentarse allí. Al verse sometidas a la tensión del latido, las células tumorales sufren cambios en la regulación de sus genes que las dejan bloqueadas, incapaces de proliferar. Crean un entorno demasiado hostil para su crecimiento descontrolado. Para demostrar esta hipótesis, los científicos diseñaron un modelo experimental. Introdujeron mutaciones cancerígenas potentes en el tejido cardíaco y observaron que, en condiciones normales, el corazón resistía el envite. Sin embargo, el verdadero hallazgo llegó al crear lo que denominaron un corazón «mecánicamente descargado» . Los investigadores injertaron un segundo corazón que recibía riego sanguíneo, pero que no tenía que realizar el esfuerzo fisiológico de bombear contra la resistencia del sistema circulatorio. Al inyectar células cancerosas humanas directamente en ese músculo cardíaco que no trabajaba, el resultado fue radicalmente distinto: el tumor comenzó a crecer con rapidez . Mientras el corazón nativo, que seguía latiendo con fuerza, se mantenía libre de enfermedad, el corazón relajado permitía la proliferación celular. Esta comparación permitió al equipo de Ciucci confirmar que es la carga mecánica, y no una propiedad intrínseca del tejido, lo que mantiene a raya al cáncer. La clave de este escudo biológico reside en una proteína llamada Nesprina-2. Esta molécula actúa como un mensajero que conecta la superficie de la célula con su núcleo. La Nesprina-2 detecta el entorno de alta presión del corazón y envía una señal que altera la estructura de la cromatina, silenciando los genes vinculados a la multiplicación tumoral . Cuando los investigadores desactivaron esta proteína, las células cancerosas recuperaron su capacidad de crecer incluso en un entorno con movimiento. Este descubrimiento complementa lo que la biología ya sospechaba. «El corazón es el primer órgano en formarse, pero sus células dejan de dividirse casi por completo después del nacimiento», explica Julie Phillippi, profesora de Cirugía Cardiotorácica en la Universidad de Pittsburgh. Esta baja tasa de división celular, que apenas alcanza el 1% anual, ya se consideraba una barrera defensiva: si las células no se «fotocopian», hay menos riesgo de errores genéticos. Sin embargo, el estudio de Science añade ahora una capa de protección activa y física que explica por qué, incluso ante mutaciones externas, el corazón no se rinde. La doctora Serena Zacchigna, coautora del estudio y profesora en la Universidad de Trieste, se muestra cauta pero optimista ante las implicaciones clínicas. «Estamos trabajando para garantizar la reproducibilidad de estos complejos experimentos de mecanobiología, estandarizando los protocolos de estimulación mecánica y validando los resultados en diferentes modelos y laboratorios», explica la investigadora. Para Zacchigna, el futuro pasa por entender cómo estas fuerzas físicas pueden ser replicadas mediante tecnologías externas o dispositivos médicos. Como médico, la investigadora subraya la importancia de la prudencia en el desarrollo de estas nuevas vías. «Creo que el reporte de datos es esencial, al igual que la evaluación rigurosa de la seguridad y la eficacia», dice Zacchigna. «Éticamente, considero que la participación temprana de pacientes en el diseño de tecnologías llevables —'wearables'— es una prioridad», añade. El reto ahora es descifrar si podemos «engañar» a las células tumorales en otras partes del cuerpo para que crean que están en un corazón que nunca deja de latir.
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La muerte súbita crece en Europa, especialmente en España. Un nuevo estudio, publicado en la revista 'The Lancet Regional Health - Europe', apunta a que, entre 2010 y 2020, se registraron más de 2,5 millones de muertes súbitas (muertes naturales inesperadas ocurridas en la primera hora tras el inicio de los síntomas) en 26 países europeos. A lo largo de la década, la tasa de muertes súbitas aumentó aproximadamente un 30%, pasando de unas 38 personas por millón en 2010 a 50 personas por millón en 2020. Hubo diferencias significativas entre países. En Europa Occidental, la tasa de muerte súbita disminuyó durante la década, mientras que se observaron aumentos notables en España, Alemania, Polonia y Rumanía. Pero el mayor incremento se produjo en nuestro país, con un 3,3% de aumento medio anual, lo que ha llevado a los cardiólogos a reclamar más desfibriladores para frenar este incremento. Las causas cardíacas, como la enfermedad arterial coronaria que provoca insuficiencia cardíaca, son el motivo más frecuente de muerte súbita. Sin embargo, también puede producirse por otras circunstancias, como hemorragias cerebrales graves, sobredosis de drogas o embolias pulmonares (una obstrucción repentina en una arteria pulmonar). En este estudio, los autores analizaron el conjunto de datos de mortalidad de la OMS para el período 2010-2020. Descubrieron que durante esta década se registraron 2.583.559 muertes súbitas atribuidas (1.935.741 hombres y 647.818 mujeres) en 26 países europeos. Representó casi el 5% de todas las muertes durante este período, lo que equivale aproximadamente a una muerte súbita cada 2,2 minutos en los países incluidos . Si bien la mayoría se produjeron en hombres, se observó un mayor aumento en la tasa entre las mujeres entre 2010 y 2020. Los autores afirman que sus hallazgos ponen de manifiesto que la muerte súbita sigue siendo una causa importante de mortalidad en Europa, pero el estudio no analizó las razones de esta tendencia. Los responsables de la investigación plantean la hipótesis de que las diferencias en los perfiles de riesgo cardiovascular, el acceso a la atención médica y los sistemas de respuesta a emergencias podrían contribuir a ello. En España, la muerte súbita es una de las patologías cardiovasculares más frecuentes, con más de 30.000 fallecimientos al año. Afecta a todas las edades, pero es más frecuente por encima de los 60 años. La primera causa de muerte súbita es la cardiopatía isquémica , consecuencia de la enfermedad arterial coronaria. El estudio no está diseñado para explicar las razones de este incremento en España, pero los cardiólogos aportan dos posibles hipótesis. Por un lado, nuestro país podría estar relativamente sobrerrepresentado en términos de muerte súbita por una mejor detección y clasificación de estos eventos frente a otros países. Y por otro lado, «en España no atendemos la muerte súbita tan bien como Holanda, Suecia o Bélgica, donde tienen programas de atención específicos», explica a ABC Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). En palabras del cardiólogo, «España tiene una tasa de implantación de desfibriladores más baja que otros países de Europa y menos personas con conocimientos de RCP». Cabe recordar que la mayoría de las muertes súbitas se producen fuera del hospital , y que los primeros minutos son cruciales, por lo que es primordial que la ciudadanía sepa actuar. «Lo más efectivo son los programas de atención a la parada cardiaca en la calle, formar en RCP al primer interviniente y aumentar la tasa de desfibriladores externos. Tenemos 10 veces menos desfibriladores por millón de habitantes que Francia», asegura el presidente de la SEC. En este sentido, iniciativas como la aplicación Ariadna RCP, que la SEC y la Fundación Española del Corazón (FEC) han desarrollado junto a Cruz Roja, representan un avance clave, al permitir localizar desfibriladores externos automáticos (DEA) cercanos y facilitar una respuesta rápida por parte de la ciudadanía. La aplicación alerta a los usuarios con conocimientos en reanimación cardiopulmonar (RCP) cuando se produce una parada cardiorrespiratoria cerca, los guía hasta el lugar de la emergencia e indica la ubicación del DEA más próximo, favoreciendo así una actuación precoz y coordinada. En esta línea, los cardiólogos destacan el caso de Galicia, que se ha convertido en la primera comunidad autónoma en integrar Ariadna dentro de su sistema de emergencias, un paso decisivo para mejorar la coordinación y la eficacia en la atención a la parada cardiaca. «Desde la SEC y la FEC consideramos fundamental extender este modelo al conjunto del país. Por ello, instamos al resto de comunidades autónomas a avanzar en la integración de Ariadna en sus sistemas de emergencias, así como a reforzar la formación en reanimación cardiopulmonar y el acceso a desfibriladores. Solo a través de una estrategia coordinada, equitativa y basada en la evidencia podremos reducir el impacto de la muerte súbita y mejorar la supervivencia en España», concluye el doctor Fernández Lozano. Por su parte, el doctor Juan Jiménez Jáimez, jefe de la sección de Arritmias y Cardiopatías Hereditarias del Hospital Universitario Virgen de las Nieves en Granada, considera que, en el caso de España, el incremento observado probablemente responde a «una interacción multifactorial, en la que destaca de forma clara el envejecimiento poblacional, ya que es el país con mayor esperanza de vida de Europa y del mundo, lo que implica una mayor proporción de población en edades de alto riesgo». «La edad avanzada continúa siendo el factor de riesgo para sufrir un episodio de muerte súbita, con una proporcionalidad directa a la prevalencia de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, causa fundamental de muerte súbita. A esto se suma un cambio en los estilos de vida, especialmente en mujeres , con mayor sedentarismo y aumento de factores de riesgo cardiovascular (obesidad, diabetes, hipertensión), lo que puede contribuir al incremento más acusado observado en este subgrupo. Asimismo, no puede descartarse el impacto de factores relacionados con la cadena de supervivencia, incluyendo una posible menor formación de la población en reanimación cardiopulmonar y variabilidad en la respuesta extrahospitalaria, así como la presencia y manejo de desfibriladores extrahospitalarios, aspectos que condicionan de forma decisiva la evolución de la parada cardiaca», señala en declaraciones al SMC España.