¡Unidos somos más fuertes!

Seleccione su idioma

Terrazas del Rodeo

ABC - Tecnología

Tecnología
  • Spotify se ha asociado con Universal Music Group para permitir a los usuarios crear remezclas y versiones de canciones de artistas del sello discográfico, utilizando inteligencia artificial , por un coste adicional a la suscripción estándar. Esta nueva función, anunciada este jueves, solo se aplicará a los artistas que hayan dado su consentimiento , y tanto el intérprete original como el compositor recibirán una parte de los ingresos generados. «Por primera vez, los fans podrán crear legalmente versiones y remezclas de los catálogos de los artistas y compositores participantes, y tanto el artista original como el compositor compartirán el valor creado», dijo Charlie Hellman, director de música de Spotify, durante el día del inversor de la compañía. Hasta ahora, Spotify había prohibido la música generada por IA derivada del trabajo de un artista específico sin su autorización expresa, aunque sí permite que se suba música generada por IA de forma más generalizada, incluido el contenido asociado con artistas cuya imagen e identidad se generaron mediante inteligencia artificial. Este acuerdo sitúa a Spotify en competencia directa con Suno y Udio, las dos aplicaciones de música con inteligencia artificial dominantes en el mercado, que han estado registrando un fuerte crecimiento. Tras permitir inicialmente a los usuarios crear música con inteligencia artificial sin acuerdos previos con artistas o sellos discográficos, ambas empresas emergentes han cambiado de rumbo en los últimos meses. Udio ha firmado acuerdos con Universal Music Group y Warner Music Group, que también llegaron a un acuerdo con Suno. No obstante, UMG y Sony siguen inmersas en un litigio con Suno, cuyo proceso continúa ante un tribunal federal estadounidense en Massachusetts. Hellman afirmó que esta función proporcionaría a los artistas y compositores «una nueva fuente de ingresos, además de lo que ya ganan en Spotify». El director ejecutivo de Universal Music Group, Lucian Grainge, calificó la iniciativa de «firmemente centrada en el artista y basada en una IA responsable», y afirmó que «impulsará el crecimiento de todo el ecosistema». Durante el día del inversor, Spotify también anunció que ofrecería a sus suscriptores de pago acceso anticipado a las entradas para los conciertos de sus artistas favoritos antes de que salgan a la venta al público general. El nuevo servicio, denominado «Reserved», se lanzará en Estados Unidos este verano antes de expandirse a otros mercados. Los suscriptores serán seleccionados en función de sus datos de escucha, incluyendo la frecuencia con la que reproducen en streaming a un artista determinado , la variedad de canciones que escuchan del catálogo de ese artista y si han guardado canciones en su biblioteca. Según informó la compañía, los usuarios tendrán aproximadamente 24 horas para comprar hasta dos entradas a través de una plataforma de venta de entradas asociada. Spotify afirmó que la iniciativa ayudaría a que las entradas llegaran a los verdaderos fans en lugar de a los bots revendedores, que llevan mucho tiempo frustrando tanto a los asistentes a los conciertos como a los artistas.
  • La inteligencia artificial generativa cada vez se parece más a las personas. Incluso puede llegar a mostrarse más humana en algunas circunstancias. Un reciente estudio, elaborado por investigadores de la Universidad de California (EE.UU.) y publicado en la revista ' PNAS ', ha demostrado que los sistemas de inteligencia artificial actuales ya son capaces de superar el test de Turing, elaborado en 1950 por el matemático británico del mismo nombre para evaluar si una máquina puede comportarse y comunicarse como alguien de carne y hueso. «Descubrimos que si se los modelos reciben las indicaciones adecuadas, pueden emplear el mismo tono, franqueza, humor y falibilidad que los humanos», afirmó Cameron Jones, doctor en Ciencias Cognitivas y autor principal del estudio. El investigador explica que ya se sabía que »los sistemas de inteligencia artificial pueden generar conocimiento fácilmente sobre casi cualquier tema«, pero ahora, con su trabajo, se demuestra que »pueden mostrar de manera convincente rasgos de comportamiento social , lo cual tiene importantes implicaciones para nuestra concepción de la IA». Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron cuatro modelos diferentes. Por un lado, dos de los sistemas más avanzados de la actualidad -GPT-4.5, de OpenAI , y LLaMa-3.1-405B, de Meta- y, por otro, dos modelos más antiguos: GPT-4o y ELIZA, considerado el primer chatbot de la historia y desarrollado en los años sesenta. El experimento consistió en enfrentar a cada uno de los cerca de 300 participantes humanos reclutados a dos interlocutores simultáneos: otra persona real y un sistema de inteligencia artificial. Sin saber quién era quién, debían conversar con ambos y, al finalizar, decidir cuál de los dos creían que era realmente humano. Los temas de conversación solían girar en torno a cuestiones cotidianas y personales: desde qué habían hecho durante el día hasta sus gustos musicales, emociones, estudios, películas favoritas o experiencias vitales. De acuerdo con los resultados del estudio, los participantes tuvieron serios problemas para diferenciar a las máquinas de las personas . La que más fallos provocó fue GPT-4.5, que fue considerada como el interlocutor de carne y hueso en el 73% de las ocasiones, lo que implica que en muchos casos sus respuestas parecían más humanas, incluso, que las de alguien real. El porcentaje en el caso de Llama bajó al 56%, que sigue siendo un resultado nada desdeñable. Mientras tanto, los modelos más antiguos, GPT-4o y ELIZA, se quedaron bastante lejos, con un 23% y un 21% respectivamente. Para conseguir estos resultados, los modelos fueron previamente instruidos por los investigadores, que les pidieron adoptar una personalidad concreta. En el caso de los sistemas más exitosos, los investigadores les ordenaron comportarse como jóvenes familiarizados con internet y acostumbrados a expresarse de forma coloquial. Cuando las herramientas no recibían ninguna preparación, sus resultados se resentían mucho. La herramienta que sacó mejores resultados fue Llama, que logró engañar a los participantes en el 38% de los casos. En opinión de Ben Bergen, profesor de Ciencias Cognitivas en la Universidad de San Diego y coautor del estudio, esto demuestra que las máquinas «tienen la capacidad de parecer humanos, pero tal vez no tanta la capacidad de averiguar qué se necesita para parecer humanos » si no se las guía antes un poco. Sea como sea, los investigadores alertan del potencial peligro de que grupos con fines maliciosos se aprovechen de la capacidad de las máquinas para hacerse pasar por humanos engañando a los usuarios. «Hay mucha gente a la que le gustaría usar bots para persuadir a otros de que compartan sus números de la seguridad social, voten por su partido o compren sus productos», dice el autor principal del estudio.
  • No nos engañemos. Durante los últimos meses, la sensación generalizada en el mundillo tecnológico era que el gigante de Mountain View estaba contra las cuerdas. Hemos sido testigos de una competición feroz, casi descarnada, en el terreno de la inteligencia artificial. Actores que hace no tanto parecían secundarios o formaban parte de un ecosistema más de nicho, como OpenAI (con sus incesantes mejoras de ChatGPT) o Anthropic (con el sofisticado y empático Claude), lograron lo que parecía impensable: un auténtico 'sorpasso' tecnológico. Por un momento, dio la impresión de que Google, el mismísimo titán que nos enseñó a ordenar y buscar la información del mundo, se había quedado rezagado, atrapado en su propia burocracia en la carrera más trascendental del siglo XXI. Pero no era así. Y es que en tecnología, como en el ajedrez, a veces conviene dar un paso atrás temporal, solo el tiempo justo para preparar un jaque mate. Y hoy, Sundar Pichai ha vuelto a equilibrar las cosas. Con la tranquilidad de quien sabe que tiene las mejores cartas en la mano, el CEO de Google se subió al escenario del Google I/O 2026 para desatar una auténtica catarata de novedades. Ha sido un despliegue abrumador, una demostración de fuerza bruta y refinamiento técnico que deja un mensaje claro: el imperio contraataca. La presentación de hoy no ha sido para mostrar unos cuantos productos aislados. Lo que hemos visto es un nuevo ecosistema entero cobrando vida y reclamando su territorio. Pichai recordó a la audiencia que hace exactamente diez años Google dio un giro de timón para convertirse en una empresa 'AI first' (la inteligencia artificial primero). Y hoy esa visión a largo plazo se traduce en cifras que marean incluso al más pintado. Para muestra, un botón. Google está procesando la friolera de 3.200 billones ('trillions' en inglés) de 'tokens' (las unidades básicas de información que 'leen' estos modelos) al mes. «Nunca imaginé que diría 'trillions' en una keynote de I/O, pero aquí estamos», confesó Pichai, utilizando la escala numérica anglosajona. El evento nos ha dejado anuncios formidables que van desde nuevos modelos fundacionales mucho más rápidos y económicos (Gemini 3.5 Flash), hasta hardware revolucionario como las Intelligent Eyewear , unas gafas inteligentes que prometen cambiar nuestra forma de interactuar con el mundo y que llegarán este mismo otoño. Y también hemos asistido al nacimiento de Gemini Science , una herramienta asombrosa capaz de realizar simulaciones predictivas para científicos que ya está salvando vidas, y de Google Spark , un 'mayordomo' digital que nunca duerme. Pero vayamos por partes, porque el futuro que Google nos ha dibujado hoy tiene distintos pilares. El corazón de este contraataque tiene un nombre propio: Gemini Omni . Hasta ahora, los modelos de lenguaje eran excelentes 'loros estocásticos', sistemas increíblemente buenos prediciendo la siguiente palabra en una frase. Pero Omni va mucho más allá y supone, de hecho, un salto evolutivo fundamental: pasa de predecir texto a simular la realidad. Demis Hassabis , el cerebro detrás de Google DeepMind, lo expuso con toda claridad: «La inteligencia artificial general (AGI) está a solo unos años de distancia». Una predicción que, sin duda, despertará todo tipo de comentarios. La AGI, en efecto, es un tipo de IA, hoy por hoy hipotética, que sería capaz de igualar, e incluso de superar, las capacidades cognitivas humanas. A diferencia de los sistemas actuales (que son expertos sólo en tareas específicas), la inteligencia artificial general podría aprender, razonar y adaptarse de forma autónoma en cualquier campo o situación. Gemini Omni es lo que los expertos denominan un 'modelo de mundo', capaz de combinar la inteligencia de razonamiento de Gemini con la capacidad de generar y alterar cualquier formato multimedia a partir de cualquier entrada de datos (texto, audio, vídeo...). Para entender la magnitud de este avance, Google recurrió a un ejemplo que se mostró en directo: un usuario le pide a la IA que cree un vídeo explicativo, con estilo de animación 'stop-motion' de plastilina, sobre cómo se pliegan las proteínas. Omni no solo genera el vídeo de la nada, sino que demuestra entender la física intuitiva que subyace a la petición. La herramienta comprende la gravedad, la energía cinética y cómo los objetos tridimensionales interactúan entre sí en el espacio. Y aplica esos conocimientos a las peticiones que recibe para mejorar los resultados. Más aún, es posible proporcionarle un vídeo grabado por nosotros mismos dando un paseo y, usando un lenguaje totalmente coloquial, pedirle que convierta el entorno de la grabación en 'otra cosa'. Puede, por ejemplo, transformar un simple charco en un agujero negro que distorsiona la luz a su alrededor, manteniendo intacto nuestro movimiento original y ajustando la iluminación de toda la escena. La primera versión de esta familia, Gemini Omni Flash , está disponible desde hoy mismo a nivel global para los suscriptores de pago (Google AI Plus, Pro y Ultra) directamente en la renovada aplicación de Gemini. Si Omni es el cerebro analítico, Nano Banana se consolida como el gran motor creativo de la compañía. Este modelo de generación de imágenes ha sido la estrella indiscutible durante el último año, superando los 50.000 millones de imágenes generadas por los usuarios. Pero hoy ha ido más allá. La gran novedad es que Nano Banana otorga ahora un control creativo casi quirúrgico a través de nuevas herramientas como Google Pics (integrado en Workspace). Ya no se trata solo de teclear 'un astronauta montando a caballo' y rezar para que el resultado sea el esperado. Ahora, la inteligencia artificial comprende la relación espacial y semántica de los objetos dentro del lienzo. Podemos generar una imagen, pasar el cursor por encima de un elemento que no nos gusta, hacer clic y eliminarlo, o redimensionar un objeto para que encaje perfectamente en el encuadre, todo sin saber absolutamente nada de diseño gráfico. Y, en un más que notable esfuerzo en aras de la transparencia, todos estos contenidos irán marcados por SynthID , una marca de agua invisible que permite distinguir la realidad de la generación sintética. Estas capacidades visuales avanzadas se irán desplegando a lo largo de este mismo verano. Y llegamos a la que, sin lugar a dudas, es la revolución más palpable y transformadora para el usuario de a pie. Olvídense de los tradicionales chatbots a los que hay que hacerles preguntas de una en una, esperando pacientemente la respuesta en la pantalla. «Hemos entrado en una nueva era agéntica en todo Google», sentenció Pichai. La era de los 'agentes autónomos', y el indiscutible rey de esta nueva etapa se llama Google Spark. Pero veamos. Spark es un asistente personal de inteligencia artificial puro. No vive encadenado a la pestaña del navegador, sino que se ejecuta en máquinas virtuales dedicadas en la nube de Google, lo que significa que trabaja para nosotros las 24 horas del día, los 7 días de la semana . De modo que podemos encargarle una tarea compleja, cerrar la tapa del portátil, irnos a dormir, y Spark seguirá trabajando en segundo plano. ¿Pero en qué consiste exactamente? Para ilustrar un concepto tan complejo, la compañía ofreció un ejemplo deliberadamente cotidiano: organizar una fiesta en nuestro vecindario. Un usuario abre Spark y le lanza una instrucción simple: «Ayúdame a organizar la fiesta. Revisa todos los correos electrónicos para ver quién ha confirmado su asistencia, haz una hoja de cálculo con lo que va a traer cada uno y mándale un recordatorio a los vecinos que aún no han contestado». Hecho esto, podemos irnos tranquilamente, por ejemplo, a hacer la compra, Spark se pone manos a la obra. Se sumerge en Gmail, lee e interpreta las respuestas, abre un archivo en Google Sheets, anota metódicamente quién viene y qué comida traerá. A continuación, detecta qué vecinos faltan por responder y redacta borradores de correo electrónico personalizados para cada uno de ellos, dejándolos listos en nuestra bandeja de salida para que solo tengamos que darle al botón de enviar. Incluso es capaz de rebuscar entre los PDFs de nuestro Google Drive para leer los estatutos de la comunidad de vecinos y advertirnos, de forma proactiva, de que no podemos instalar el castillo hinchable antes del viernes por la tarde. Spark, en definitiva, subdivide problemas enormes en microtareas, utiliza nuestras propias herramientas (Docs, Calendar, Maps) y ejecuta planes complejos a la perfección. Esta maravilla digital empezara a desplegarse esta misma semana para un grupo reducido de 'testers' de confianza, y llegará en fase beta la próxima semana (finales de mayo) para los suscriptores de Google AI Ultra en Estados Unidos. Ni una palabra, por ahora, sobre su posterior llegada a Europa El hardware también tuvo su momento de gloria durante la presentación, y de qué manera. Shyam Srinivasan subió al escenario para mostrar las nuevas Intelligent Eyewear, unas gafas inteligentes impulsadas por Android XR que verán la luz este mismo otoño. A diferencia de intentos pasados, la gran apuesta de este año son las 'gafas de audio'. Es decir, no tienen pantallas intrusivas que nos aíslen del entorno. Construidas en colaboración con gigantes como Samsung y firmas icónicas de diseño como Warby Parker y Gentle Monster, estas gafas son elegantes y discretas. Se comunican con nosotros directamente al oído, de forma totalmente privada. Al usar las pequeñas cámaras integradas en la montura, la IA ve exactamente lo que vemos nosotros. En una demostración en vivo, vimos cómo un usuario caminaba por la calle y le decía a sus gafas: «Pide mi pedido habitual en esa cafetería de ahí delante». Gemini, operando silenciosamente el teléfono móvil guardado en el bolsillo del usuario, abrió la aplicación DoorDash, seleccionó un café 'nitro cold brew', añadió una propina del 20% y pidió confirmación por voz al usuario. Todo sin mirar una pantalla, sin usar las manos. Una integración de la tecnología en la vida real sencillamente espectacular. El evento también dedicó un espacio vital a los grandes retos de la humanidad con Gemini Science. Se trata de un ecosistema diseñado para acelerar descubrimientos científicos mediante simulaciones que hasta hace poco parecían magia. Demis Hassabis nos habló de modelos como WeatherNext, que el año pasado logró predecir la trayectoria de un huracán de categoría 5 hacia Jamaica con tres días de antelación respecto a los sistemas tradicionales, permitiendo evacuaciones que salvaron innumerables vidas. Asimismo, se citó a AlphaFold Foundations , descrito como «lo más parecido que tenemos a un gemelo digital del planeta», capaz de simular ecosistemas enteros para combatir la deforestación. Y, por supuesto, la asombrosa labor de Isomorphic Labs, que ya está utilizando estos modelos para simular interacciones moleculares y diseñar nuevos tratamientos en fase preclínica contra trastornos inmunológicos y el cáncer. «Nuestro objetivo es, algún día, resolver todas las enfermedades», afirmó Hassabis, palabras mayores que, respaldadas por esta tecnología, suenan menos a utopía y más a hoja de ruta. Tras casi dos horas de anuncios incesantes, la sensación que quedó en el ambiente es de un profundo vértigo tecnológico. Ver a un enjambre de agentes de IA programando un sistema operativo completo en 12 horas (como demostró la herramienta Antigravity 2.0), observar el salto cuántico en el razonamiento de Omni, o atisbar un futuro donde delegamos nuestra burocracia vital en asistentes como Spark, demuestra sin atisbo de duda que Google no estaba, como algunos decían, dormido. Simplemente, estaba forjando en la oscuridad una armadura completamente nueva. Sin embargo, a pesar de lo apabullante de los anuncios de hoy, debemos mantener la cabeza fría. Porque lo que hemos presenciado en este Google I/O 2026 no es, ni mucho menos, el final de la contienda. Estamos, muy al contrario, ante una única batalla que se libra dentro de una guerra tecnológica mucho mayor, a escala planetaria y que nadie sabe ni cuándo, ni cómo acabará. OpenAI moverá ficha más pronto que tarde, Anthropic presentará su respuesta, y el ciclo vertiginoso de la innovación se acelerará aún más. Pero hoy, no cabe duda, Pichai puede sonreír y acostarse tranquilo. Google ha reclamado su silla en la cabecera de la mesa y ha dado un golpe que resonará durante meses en los cimientos de Silicon Valley. Y vaya si se ha hecho escuchar.
  • Elon Musk no se da por vencido. El dueño de SpaceX y Tesla tiene intención de apelar el resultado del juicio histórico en el que ha sido derrotado por OpenAI . El jurado popular no necesitó ni dos horas de deliberación para determinar que las demandas del magnate, que intentaba revertir la conversión de la firma de IA en una empresa con fines de lucro y lograr una indemnización próxima a los 150.000 millones de dólares, habían prescrito años atrás. «En cuanto al caso de OpenAI, el juez y el jurado nunca se pronunciaron sobre el fondo del asunto, sino que se limitaron a una cuestión técnica relacionada con el calendario», ha señalado Musk en un mensaje en su cuenta personal de X, plataforma de su propiedad. El de Pretoria también ha destacado que, en su opinión, «para cualquiera que haya seguido el caso en detalle, es innegable que Altman (CEO de OpenAI) y Brockman (su presidente) se enriquecieron a costa de una organización benéfica». «Presentaré una apelación ante el Noveno Circuito (que es el tribunal de apelaciones de Estados Unidos), ya que sentar un precedente para saquear organizaciones benéficas es sumamente perjudicial para la filantropía en Estados Unidos», ha remarcado el magnate; que ha finalizado su mensaje recordando que «OpenAI se fundó para beneficiar a toda la humanidad». El anuncio se produjo apenas unas horas después de que el tribunal popular de Oakland otorgase la victoria en el juicio a OpenAI. Un veredicto que fue rápidamente aceptado por la jueza a cargo del caso, Yvonne González Rogers. Cabe recordar que Musk fue uno de los cofundadores de OpenAI y que llegó a invertir 38 millones de dólares en la startup antes de abandonarla en 2018, cuando fracasó en el intento de hacerse con su control. Considera que sus ejecutivos se aprovecharon del laboratorio, que en origen no tenía fines de lucro, para el enriquecimiento personal.
  • OpenAI ha salido victoriosa del histórico juicio que, durante las últimas tres semanas, ha enfrentado a la compañía de inteligencia artificial con Elon Musk en un tribunal de California. Después de pasar menos de dos horas deliberando, el jurado popular de nueve personas ha declarado por unanimidad que la dueña de ChatGPT no tiene obligación de hacer cambios en su estructura o indemnizar al magnate por haberse desviado de su misión original para operar como una empresa con ánimo de lucro. El jurado determinó que cualquier perjuicio sufrido por Musk -cofundador e inversor de OpenAI durante sus primeros años de vida- había prescrito en 2021. Esto se debe a que los miembros del tribunal consideraron probado que el empresario conocía desde hacía años la deriva comercial de OpenAI y que, aun así, esperó demasiado tiempo -en concreto, hasta 2024- antes de acudir a la Justicia, tal y como argumentó la defensa de la empresa de IA generativa durante el juicio. La jueza Yvonne Gonzalez Rogers , a cargo del caso, ya anunció que respetará la decisión tomada por el jurado quien tendrá la última palabra. «Creo que hay una cantidad sustancial de pruebas que respaldan el veredicto del jurado, por lo que estaba preparada para desestimar el caso de inmediato», señaló la jueza al abogado de Musk este mismo lunes según declaraciones recogidas por 'CNN'. La victoria de OpenAI en los tribunales es clave para el futuro de la empresa. Con la demanda, presentada en 2024, Musk aspiraba a forzar la salida del CEO, Sam Altman, y del presidente, Greg Brockman, de la dirección de startup. También esperaba lograr la anulación de la reestructuración impulsada por la compañía para operar con fines lucrativos y una indemnización que sus abogados cifraron en torno a los 150.000 millones de dólares. La derrota también habría puesto en peligro el plan de OpenAI de salir a bolsa en los próximos meses, y que algunos inversores ya valoran en torno al billón de dólares. La defensa de Elon Musk basó buena parte de su estrategia en desacreditar a la actual cúpula de OpenAI, especialmente a Sam Altman. Para ello, llamó a declarar a antiguos ejecutivos que abandonaron la compañía tras el caótico intento de destitución del directivo a finales de 2023. Entre ellos estuvo el exjefe científico de la firma, Ilya Sutskever, que acusó a Altman de «mentir» para enfrentar a otros miembros de la dirección. La exdirectora técnica, Mira Murati, y la exmiembro de la junta Tasha McCauley hicieron valoraciones similares. Si la defensa de Elon Musk se esforzó por presentar a Sam Altman como un líder poco fiable, con Greg Brockman trató de dibujar el perfil de un ejecutivo obsesionado con el poder y el enriquecimiento personal. Para ello, utilizó el diario personal del presidente de la compañía, en el que igual que se cuestionaba sobre el camino a seguir para conseguir una fortuna personal de 1.000 millones de dólares reflexionaba sobre la necesidad de alejar a OpenAI de la influencia de Musk. Por su parte, OpenAI centró su estrategia en presentar a Elon Musk como un empresario despechado que rompió con la compañía en 2018 tras fracasar en su intento de hacerse con el control total. «Al señor Musk nunca le importó la estructura de la organización sin fines de lucro», afirmó durante su alegato final Sarah Eddy, abogada de la startup. «Lo que le importaba era ganar», zanjó. Eddy destacó que, en su momento, Musk ya trató de convertir OpenAI en una empresa con ánimo de lucro e incluso intentó incorporarla a Tesla. También mostró una propuesta atribuida al magnate para hacerse con una participación del 50% de la compañía, mientras tanto, Altman y Brockman se habrían quedado cada uno con un 7,5%. Más allá del resultado final, el juicio ha servido para exponer ante el público las enormes tensiones que atraviesa actualmente el sector de la inteligencia artificial. Durante semanas, el jurado ha escuchado testimonios sobre luchas de poder, ambiciones económicas, promesas incumplidas y discusiones internas acerca de quién debe controlar una tecnología con potencial para cambiar el mundo. Ya sea para bien o para mal.
  • En el abigarrado y cada vez más previsible mercado de los ordenadores portátiles , de vez en cuando surge un contendiente dispuesto a presentar batalla. Ese es el caso del nuevo Tecno Megabook K15S . En ABC llevamos algo más de un mes probando a fondo el nuevo portátil, un equipo que, sobre el papel, promete características técnicas de gama alta a un precio económico. Han sido cuatro semanas largas de uso intensivo, desde tediosas jornadas de ofimática hasta la edición ligera de fotografía y el consumo de contenido multimedia, pero ya tenemos un veredicto claro: hay muchísimas luces en este nuevo ordenador, pero también alguna sombra que otra. Antes de diseccionarlo, sin embargo, es de rigor hacer las presentaciones pertinentes. ¿Quién o qué es Tecno? Para la mayoría de los usuarios españoles, este nombre puede resultar un completo desconocido, pero a nivel global estamos hablando de un auténtico gigante de las telecomunicaciones. Tecno Mobile, de hecho, es la joya de la corona de Transsion Holdings, un gigantesco conglomerado tecnológico asiático que, en un movimiento estratégico en 2008, decidió ignorar los hipercompetitivos y saturados mercados occidentales para centrarse de forma casi exclusiva en África. Y allí, en un terreno prácticamente virgen, barrieron a la competencia. La firma pasó después a los mercados emergentes de Oriente Medio y el Sudeste Asiático, y en los últimos años ha fijado, por fin, su mirada en Europa. En España aterrizaron de forma oficial hace relativamente poco, introduciendo primero su línea de teléfonos móviles. Modelos como Tecno Spark, la resistente familia Pova o la serie premium Phantom ya han empezado a hacerse un hueco en los bolsillos de los españoles gracias a una buena relación calidad-precio. Y ahora, con su consolidación en marcha, Tecno da el salto natural a la informática personal con este Megabook K15S, que es, a todas luces, un aviso a navegantes para gigantes asentados en nuestro país como Lenovo, Asus o HP. Al sacar el Megabook K15S de su embalaje, la primera impresión es de incredulidad. Estamos ante un portátil que, en su configuración superior, se mueve en la ajustada horquilla de los 699 a los 759 euros (dependiendo de los distribuidores y de las campañas de ofertas), pero que respira un aire 'premium'. La marca presume en su publicidad de su 'diseño totalmente metálico, ligero y fino', y podemos dar fe de que no mienten. El chasis está fabricado íntegramente en metal, lo que le confiere una robustez estructural al teclear que rara vez vemos en estas gamas de precio, donde el plástico crujiente suele ser el rey de la fiesta. A pesar de montar un panel generoso de 15,6 pulgadas, el equipo es sorprendentemente fino y ligero, permitiendo transportarlo en la mochila o bajo el brazo. Un detalle digno de mención es el trabajo que Tecno ha realizado en las bisagras. El ordenador puede abrirse hasta los 180 grados, quedando completamente plano sobre la mesa, ideal para compartir la visión de la pantalla en una reunión improvisada. Además, los ingenieros de la firma han logrado calibrar la resistencia y amortiguación del pivote de tal forma que se puede abrir la tapa con un solo dedo sin que la base se levante ni un milímetro de la mesa. Es un pequeño 'guiño' de ingeniería y confort que normalmente se reserva en exclusiva para equipos que superan la barrera de los mil euros. El teclado, por su parte, resulta cómodo. Cuenta con un tacto responsivo y retroiluminación de cuatro niveles de intensidad, algo indispensable para los que acostumbramos a teclear hasta altas horas de la madrugada. Además, incluye un lector de huellas dactilares integrado en el botón de encendido que funciona con rapidez y precisión. El 'trackpad' o panel táctil es de un tamaño más que generoso y resulta suave en sus desplazamientos, aunque aquí hacemos nuestra primera crítica: al presionar físicamente, los clics mecánicos de la zona inferior se sienten algo huecos, delatando que, después de todo, seguimos pisando los terrenos de la gama media. Donde el Tecno Megabook K15S realmente demuestra sus poderes es en su interior. La unidad que hemos estado probando cuenta con un procesador Intel Core i9-13420H de 13ª generación. Detengámonos un segundo aquí, porque es vital. Esa letra 'H' al final del nombre nos indica que estamos ante un procesador de alto rendimiento (con un TDP de 35 vatios), diseñado específicamente para tareas exigentes, y no ante las clásicas, más lentas y frugales versiones 'U' de bajo consumo que suelen plagar esta franja presupuestaria. Con sus 8 núcleos y 12 hilos alcanzando frecuencias de hasta 4,6 GHz, acompañado de los gráficos integrados Intel UHD, el rendimiento es muy bueno en el día a día. Pero, claro está, el procesador no baila solo. Le acompañan unos más que generosos 32 GB de memoria RAM DDR4 de alta eficiencia y un amplio disco duro de estado sólido (SSD) NVMe de 1 TB de capacidad. Esto garantiza que podamos tener, literalmente, decenas de pestañas abiertas en el navegador, además de aplicaciones de ofimática pesadas y programas de edición corriendo en segundo plano sin que el sistema se resienta. La placa base, además, admite expansión física para incluir un sistema de almacenamiento dual. Esa potencia, claro, genera mucho calor. Y para tenerlo bajo control, Tecno ha incorporado lo que ellos denominan un 'Ultimate Cooling System'. En la práctica, se trata de un sistema de disipación compuesto por un único ventilador de gran diámetro sumado a un grueso tubo de disipación de cobre que gestiona el calor de manera sorprendentemente eficiente. Mediante el siempre útil atajo de teclado Ctrl+Alt+T, el usuario puede alternar rápidamente entre varios modos ('Equilibrado' y 'Rendimiento'). Incluso en su nivel máximo de exigencia, hemos comprobado que el ruido no supera los 41 decibelios; es un zumbido sordo y constante que no llega jamás a resultar molesto, cumpliendo la promesa de la marca de mantener unos estándares acústicos muy comedidos. Pasemos ahora a la pantalla, uno de los componentes críticos a la hora de enamorarse, o no, de un portátil. El panel es un MEGA FullView HD de 15,6 pulgadas con el clásico formato panorámico de 16:9. Los biseles, si bien no son invisibles, son lo suficientemente delgados como para dar una sensación limpia e inmersiva. En interiores, ya sea para trabajar en interminables hojas de cálculo o ver series, la pantalla cumple con buena nota, mostrando colores razonablemente correctos y un contraste más que aceptable. Sin embargo, si queremos ser justos, rigurosos y buscarle las cosquillas al dispositivo, aquí es donde encontramos una de las principales críticas de este equipo, muy en línea con lo que la comunidad tecnológica ya venía señalando tanto en en foros como en otros análisis. El nivel de brillo máximo del panel es francamente escaso cuando decidimos llevarnos el portátil a trabajar a una terraza soleada; los reflejos ganan la batalla a la retroiluminación. Además, su t asa de refresco se estanca en los 60 Hz estándar. En pleno 2026, y tras habernos acostumbrado a las pantallas de los propios móviles de Tecno, que corren a 120 Hz, se echa muchísimo en falta que este panel no dé un pequeño salto de calidad en ese aspecto. Donde por el contrario no hay ningún tipo de reproche es en el apartado sonoro. La compañía ha hecho los deberes a conciencia en su 'TECNO Audio Lab', dotando al K15S de un ecosistema que ellos han bautizado como TECNO VOC, apoyado fuertemente por efectos inmersivos de la reputada firma DTS. Los dos altavoces estéreo de 2,5W (inusualmente grandes en un equipo tan fino), construidos con membranas compuestas que absorben y aíslan los ruidos y resonancias indeseadas, suenan realmente fuerte y cristalino. Para ver películas, escuchar podcasts o reproducir música sin recurrir a los auriculares, la experiencia es inmersiva y supera a muchos de sus rivales directos. La cámara web, ubicada estratégicamente en el marco superior y no en posiciones extrañas, cuenta con una cubierta física de privacidad (un simple pero efectivo deslizador plástico que evita intrusiones de piratas informáticos, detalle muy de agradecer). Es una lente de 1 MP potenciada por inteligencia artificial, que aporta funciones inteligentes para la era del teletrabajo: 'FollowCam' para mantenerte siempre en el centro del encuadre aunque te muevas en la silla, contacto visual simulado, desenfoque virtual de fondo muy preciso y filtro de embellecimiento en tiempo real. Esto se apoya en un soberbio sistema de doble micrófono (Dual-mic AI ENC) capaz de anular el ruido ambiental y captar claramente la voz humana a unos asombrosos 5 metros de distancia. En nuestras reuniones de redacción, los compañeros nos confirmaron que la voz se escuchaba nítida incluso con el inevitable teclear mecánico y las conversaciones cruzadas de nuestra oficina. Otra de las grandes (y más gratas) sorpresas nos la hemos llevado al poner a prueba la autonomía. Integrar procesadores tan 'tragones' como los de la serie H suele ser el fin prematuro de cualquier batería, pero Tecno ha contrarrestado este problema embutiendo una enorme pila de 70 Wh en el esqueleto de aluminio del dispositivo. A efectos puramente prácticos, esto se traduce en que hemos podido afrontar jornadas completas de 8 horas de trabajo reales, con el brillo a la mitad y combinando uso ofimático y navegación web pesada, sin que el indicador rojo de batería baja hiciese acto de presencia. Cuando por fin toca pasar por boxes, su cargador de 65W es capaz de resucitar al portátil rellenando un 70% de la capacidad de la batería en apenas una hora. Si echamos un vistazo a los perfiles laterales del chasis, la conectividad física roza la matrícula de honor. Tenemos hasta nueve puertos a nuestra entera disposición. Quien compre esto, puede ir olvidándose de adquirir molestos y caros adaptadores. Encontramos un puerto de carga Tipo C dedicado, una salida de vídeo HDMI 1.4, dos puertos USB Tipo A clásicos (un 3.1 y un 3.2 de alta velocidad), un versátil USB Tipo C con funciones completas, lector de tarjetas TF (MicroSD), un imprescindible conector jack para auriculares y micrófono de 3.5 mm, ranura de seguridad Kensington y un ingenioso puerto Ethernet RJ45 que se despliega gracias a una bisagra protectora inferior para permitirnos conexiones estables por cable. No obstante, al igual que ocurría en el apartado de la pantalla, en la conectividad inalámbrica hay un 'pero' monumental que no hay más remedio que destacar. Y es que, según rezan sus propias especificaciones, el K15S se conforma con el obsoleto estándar Wi-Fi 5 . Y el hecho de que un ordenador moderno, sobrado de memoria RAM, con un procesador tan espectacular y pensado para el largo plazo, no dé el salto tecnológico, como mínimo, al actual Wi-Fi 6 (por no hablar ya del naciente Wi-Fi 7), resulta ser una decisión francamente incomprensible. Esto, como hemos podido comprobar, limita mucho el aprovechamiento real de las conexiones domésticas de fibra óptica de alta velocidad que ya imperan en España, generando un 'cuello de botella' innecesario en un producto por lo demás redondo. En cuanto al software, el equipo llega con Windows 11 preinstalado de fábrica, pero aderezado con un par de utilidades propias muy bien resueltas y que suman valor real. 'OneLeap' es, sin duda, su herramienta de software estrella. Rompe las barreras tradicionales entre nuestro ' smartphone ' (especialmente si es de la propia marca Tecno, aunque abre la puerta a otros) y el ordenador. Durante este mes, hemos estado transfiriendo fotografías pesadas y documentos directamente desde el móvil al escritorio sin un solo cable de por medio, mediante un sistema colaborativo de multipantalla y arrastrar y soltar que recuerda soberanamente a lo que otras compañías pioneras llevan años perfeccionando. La función integrada de 'PC Clone' es, asimismo, una auténtica bendición para quienes detestan profundamente el engorroso proceso de configurar un equipo desde cero, permitiendo la migración masiva y segura de datos desde nuestro viejo PC con un solo clic. A todo esto se le suma el TECNO PC Manager, una herramienta nativa de mantenimiento que, lejos de ser el habitual ' bloatware ', o basura preinstalada que solo sirve para ralentizar la máquina, resulta ser una suite limpia, intuitiva y poco intrusiva. Permite solucionar problemas comunes mediante diagnósticos rápidos, comprobar la salud del hardware y optimizar el rendimiento sin requerir en absoluto la instalación de limpiadores de terceros. Si levantamos la mirada y escaneamos el mercado, competidores de primerísimo nivel como el Lenovo IdeaPad Slim, el ASUS Vivobook 15 o el reciente Medion Elite E15443, ofrecen soluciones similares en el mismo superpoblado rango de precios que oscila de los 600 a los 800 euros. Sin embargo, el 'truco' comercial de las marcas tradicionales suele residir en los sacrificios de su configuración base: ofrecen el mismo precio de entrada, sí, pero recortando la memoria y el almacenamiento interno. Para igualar los 32 GB de RAM, el terabyte de almacenamiento SSD NVMe, el chasis de impecable aluminio y, por encima de todo, ese procesador de 35 vatios (y no uno capado de 15W) en un Asus o un Lenovo equivalente, la factura de compra suele engordar de manera acercándose o superando los 1.000 euros. Y hay que decir que nuestra experiencia durante este último mes lidiando con el ordenador ha sido muy buena en términos de rendimiento bruto y fiabilidad ofimática. Es un tractor infatigable de trabajo disfrazado de deportivo elegante . ¿Tiene carencias o puntos débiles? Por supuesto, sería ingenuo negarlo. La incomprensible ausencia de Wi-Fi 6 es un recorte doloroso, y su panel de 60 Hz sufre de forma ostensible bajo el implacable sol de la calle. Sin embargo, siendo totalmente pragmáticos y poniendo en una balanza sus virtudes, la conclusión a la que llegamos es más que positiva. Tecno Mobile ha desembarcado en España con la intención de abrirse hueco en el mercado, y si su objetivo primordial es conquistar a los estudiantes universitarios exigentes, a los trabajadores en constante movilidad y a todas aquellas personas que necesitan potencia sin por ello tener que hipotecarse, este K15S supone un asalto certero. Por un precio que apenas roza los 700 euros, resulta francamente difícil equivocarse con esta compra.
  • La inteligencia artificial (IA) pronto añadirá la biología a su lista de habilidades sobrehumanas. El modelo Mythos de Anthropic —cuya comercialización general ya se ha suspendido debido a sus habilidades de piratería informática— ha superado recientemente una tercera parte de las tareas de procesamiento de datos más difíciles recopiladas por expertos en biología. Mythos fue capaz de realizar tareas que superaban las capacidades de todos los humanos sometidos a prueba, como la ingeniería inversa de un tipo de célula a partir de datos de ADN sin procesar. Como informamos, la resolución de problemas de este tipo significa que la IA pronto podría otorgar a las personas poderes extremadamente peligrosos: sintetizar virus, generar nuevas neurotoxinas o ensamblar una «vida espejo» omnicida. Tales peligros son el lado oscuro de la maravillosa promesa de la IA de democratizar la inteligencia. Es incluso concebible que una IA pueda dar a un solitario misántropo el poder de acabar con la humanidad. Los riesgos de bioseguridad son, por tanto, mucho peores que los de ciberseguridad. Si un virus diseñado artificialmente puede causar miles de millones de muertes, la humanidad no tiene margen para aprender de los errores. Puede que no exista un «dividendo del defensor», en el que la propia IA ayude a prevenir el peligro. El software se puede arreglar rápidamente, pero la biología humana es mucho menos maleable. Por tanto, lograr que los modelos sean seguros para su lanzamiento requerirá avances en la ciencia fundamental de la IA. ¿Cuánto tiempo queda? Los modelos de IA públicos actuales son muy estudiosos, sacan sobresaliente en los exámenes sobre el papel, pero, afortunadamente, todavía parecen ofrecer poca ayuda práctica a los novatos en la mesa de laboratorio. Sin embargo, Anthropic, el creador de Mythos —no público—, advierte de que pronto podría ser capaz de guiar a los novatos a través de trabajos de laboratorio complicados. Mythos y sus homólogos no han sido sometidos a pruebas de sus habilidades prácticas, lo que significa que podrían tener ya esa capacidad. Los modelos con estas capacidades —al igual que las armas nucleares— nunca serán seguros en manos del público. Y las técnicas actuales para hacerlos seguros se quedan cortas. Una opción, por ejemplo, es intentar que rechacen solicitudes peligrosas. Someter estos modelos a jailbreaking, engañándolos para que den respuestas prohibidas, se ha vuelto más difícil, pero en un estudio reciente el 90% de los participantes novatos aún pudieron extraer respuestas sobre virología de modelos que deberían haberse negado a responder. Apostar el futuro de la humanidad a tales defensas sería un error. Otra medida consiste en excluir los datos peligrosos de las sesiones de entrenamiento de los modelos. SecureBio, un grupo de expertos, sugiere eliminar la información sobre vida en el espacio, la obtención de patógenos vivos, eludir las barreras de biodefensa y evaluar el potencial pandémico. El problema es que un modelo suficientemente capaz puede deducir el conocimiento eliminado a partir de principios fundamentales. Diversos intentos similares de eliminar material de abuso sexual infantil de los datos de entrenamiento de los generadores de imágenes no tuvieron éxito. Un sistema entrenado con imágenes benignas puede representar obscenidades que nunca haya visto. Una tercera idea es centrarse en el mundo físico. Los servicios de seguridad de los gobiernos podrían y deberían prestar más atención a los proveedores de tecnologías, como la síntesis de ADN, que tienen usos tanto legítimos como nefastos. Las normativas de «conozca a su cliente» deberían limitar tales servicios a investigadores consolidados. Sin embargo, crear virus no es como construir una bomba nuclear, lo cual requiere material escaso y rastreable. En biología, utilizar tecnología disponible en el mercado con fines letales es relativamente fácil. El Estado no puede supervisar cada placa de Petri. Por tanto, se necesitarán avances científicos para crear nuevos tipos de salvaguardas. Un enfoque prometedor es el equivalente a una cirugía cerebral en los modelos una vez que han sido entrenados. Otra técnica enseña a los modelos a favorecer respuestas erróneas en algunas áreas; otra más podría consistir en descubrir y desactivar las neuronas que se activan en el trabajo sobre biología sintética, lo cual requeriría avances en la ciencia fundamental de la IA para poder abrir la «caja negra» de las redes neuronales existentes. Hasta que existan tales técnicas, los gobiernos deben limitar el acceso a los sistemas que podrían facilitar el bioterrorismo, algo especialmente importante en el caso de los modelos de código abierto, que no pueden retirarse una vez difundidos y cuyo uso no puede supervisarse. Los investigadores responsables deberían poder utilizar la IA para ampliar las fronteras de la ciencia —Isomorphic Labs de DeepMind está desarrollando terapias novedosas contra el cáncer, por ejemplo—, pero bajo protocolos de seguridad. No tiene sentido aprovechar la IA para mejorar vidas si al mismo tiempo da a los terroristas el poder de provocar la extinción de la humanidad.
  • La seguridad del hogar es uno de las principales preocupaciones de cualquier inquilino o propietario. La tecnología está ahí para ayudar. Lejos de la clásica alarma, vamos a hacer un recorrido por una cadena de seguridad doméstica completa -interior, exterior, de acceso y protección de datos- con un criterio simple: que realmente funcione y se integre bien, y en la medida de lo posible, sin una cuota mensual. Llevamos ya unos meses probando todos estos dispositivos y te contamos con qué nos quedaríamos y con qué no. Empecemos por una cámara interior, la Netatmo Interior Advance . Un dispositivo de 250 euros que tiene un buen diseño, no parece barato y no desentona en casa. Su principal ventaja, y la razón de que sea algo más cara que el resto, es que todo el procesamiento de imagen, el reconocimiento facial y la detección de contexto ocurren en el dispositivo. Sin servidores externos. Sin suscripción. Y lo hace muy bien, detecta caras y mascotas perfectamente de forma instantánea y totalmente privada. Una vez que te reconoce, el obturador mecánico se cierra para no andar 'mirando' todo lo que haces. El salto técnico respecto a la generación anterior es más que notable: sensor 2K HDR a 30 fotogramas por segundo con alto rango dinámico; algo que en los pisos españoles con interiores oscuros o ventanales a pleno sol puede marcar la diferencia. El audio nos ha sorprendido. El dispositivo viene con doble micrófono y un altavoz de 80 dB que no suena a intercomunicador de hospital. Eso sí, echamos de menos que la cámara esté motorizada y pueda rotar. Tampoco nos ha gustado la aplicación para el control de la cámara. No es muy intuitiva y si quieres dejarla encendida en el móvil y que no se apague es casi imposible. Además, la Advance no es compatible con el resto de productos de Netatmo, por lo que no se comunica con el sensor de puertas, por ejemplo, lo que es un poco frustrante. Teniendo todo esto en cuenta, nos quedamos con la sensación de estar pagando un sobreprecio por el diseño, así que si no te importa hay alternativas más baratas. Sí que juega a su favor el que sea compatible con con Apple HomeKit y Matter, lo que implica que se puede 'conectar' con otros 'gadgets' que no son de la misma marca. Siguiendo con cámaras de interior tenemos a Ring, de Amazon , que proporciona un ecosistema de seguridad muy amplio con un servicio pulido, sin fricciones técnicas. La Indoor Camera Plus -de 40 euros, que ofrece Retinal 2K, zoom digital 4x, visión nocturna en color y una integración perfecta con Alexa, por lo que si perteneces a su ecosistema prácticamente es enchufar y listo. El combo con Ring Chime -el dispositivo de alertas para interior de la tecnológica- te evita llevar el móvil por casa. El problema está en lo que Ring no hace si no pagas suscripción, como la grabación de vídeo, el historial de eventos o ciertas funciones inteligentes. Y el precio estándar son casi 100 euros al año. Suficiente como para pensárselo dos veces. Lo mismo le pasa a Matter, funciona de forma selectiva, y las funciones completas siguen viviendo dentro de la 'app' Ring y, por extensión, dentro de la suscripción. Para el exterior usamos la EufyCam S4 (350 euros) que combina una lente fija 4K con un módulo PTZ motorizado. Cuenta con un algoritmo de seguimiento que permite que la óptica fija vigile la zona principal mientras la motorizada sigue al sujeto. Todo el procesamiento de reconocimiento de personas, vehículos -con sensores duales de radar y PIR para reducir falsas alarmas- ocurre en local, sin nube y sin pagar suscripción. Lo más interesante, de todos modos, es la autonomía. El panel solar integrado SolarPlus 2.0, de 5,5 W, mantiene la carga con aproximadamente una hora de sol directo, incluso en días nublados, lo que te evita hacer agujeros en la pared para sacar un punto de luz. Y si lo acompañas con la HomeBase S380, con almacenamiento local ampliable hasta 16 TB, es el combo perfecto. Esta se encarga de almacenar y analizar todos los videos, pero también empieza a tener sentido si tienes más cámaras de Eufy, para centralizar los datos. Eso sí, la S4 es muy voluminosa; está pensada para un adosado o una villa y que quede instalada en la pared. Pero tecnológicamente es muy superior a todo lo que hay en el mercado sin saltar a seguridad profesional. No se le escapa nada, y es completamente compatible con Matter. La seguridad doméstica es algo más que cámaras y alarmas; el control de acceso es la otra mitad de la ecuación. Ezviz resuelve eso con un concepto retrofit que funciona bastante bien, se adapta casi a cualquier cerradura sin modificar el bombín en unos diez minutos. El acceso directo a la cerradura es a través de Bluetooth desde el móvil. Si quieres más opciones físicas, el teclado DL01BCP añade PIN, huella y tarjeta RFID. Y aquí entra el matiz importante, para que la cerradura sea inteligente de verdad con control remoto fuera de casa necesitas el gateway A3-R200 , de algo menos de 100 euros, que es el que lo conecta a la red. Lo interesante del A3-R200 es que es compatible con Matter y HomeKit. Puedes hacer automatizaciones; por ejemplo, llegas a casa, la cerradura lo detecta, la cámara Netatmo cierra su obturador y las luces se encienden. Y al revés, cuando cierras, el aspirador se pone en marcha y se apaga el aire y las luces. Sin que todo tenga que ser de la misma marca. Sin que nadie cobre una cuota por esa coordinación. Hemos mencionado Matter varias veces en el artículo se trata del estándar de interoperabilidad para dispositivos del hogar respaldado por Apple, Google, Amazon y la Connectivity Standards Alliance que lleva años prometiendo un mundo donde tu cámara, tu cerradura, y tu asistente de voz hablen el mismo idioma sin importar la marca. Por lo tanto, es bueno apostar por dispositivos que incluyan este estándar. A día de hoy es difícil justificar pagar una suscripción por tus cámaras. Google o Amazon siguen con esa misma estrategia desde hace años, pero la mayoría de las alternativas te dejan elegir. Sí a servicios extra, como redundancia de almacenamiento en la nube, pero no a algo tan absurdo como una cámara que no puede guardar sus propios videos. Incluso el Edge AI de reconocimiento ha evolucionado mucho en los últimos años, y ya no justifica la nube. Por último, nos queda un indispensable para guardar de forma segura toda nuestra documentación digital. Y no, no es en la nube, y tampoco en el ordenador. El Kingston IronKey D500S es la mejor opción para guardar esos certificados, cuentas o las claves de tu wallet. Si queremos algo más asequible, que se pueda encontrar por menos de 150 euros, tenemos el IronKey Keypad 200 . No es el USB más rápido, y el teclado que incorpora puede resultar un poco tortuoso con una clave larga. No llega a la seguridad extrema del D500S, pero se le acerca. Que es lo más importante de este dispositivo, lo que sea que guarda queda totalmente inaccesible. Es dispositivo destruye los componentes ante manipulación física. También incorpora partición oculta para transportar archivos sin revelar su existencia y una función de borrado criptográfico instantáneo que hace los datos irrecuperables en milisegundos si la situación lo requiere. Parece más un 'gadget' de James Bond que una capa de seguridad digital para nuestro hogar. No es el USB más rápido, y el teclado que incorpora puede ser un poco tortuoso con una clave larga, pero no hay mejor seguridad, que es lo más importante de este dispositivo. Este experimento, y los meses de prueba, nos han enseñado dos cosas: a huir de las suscripciones y apostar por dispositivos Matter que puedan integrarse en un futuro con el resto de la inteligencia del hogar, y les dará una vida útil más larga.
  • Sony acaba de desvelar oficialmente el nuevo Sony Xperia 1 VIII , un dispositivo de gama alta que no solo renueva sus entrañas tecnológicas, sino que también introduce un rediseño estético profundo y apuesta de lleno por la inteligencia artificial para democratizar la fotografía profesional. En un mercado saturado de opciones continuistas , la firma japonesa vuelve a levantar la mano para recordar por qué sigue siendo del gusto de creadores de contenido, audiófilos y puristas de la imagen. Ha sido así desde el principio. Lejos de ser una simple ensambladora de dispositivos electrónicos, la corporación nipona se rige, desde sus orígenes, por una misión muy clara: «Llenar el mundo de emoción a través del poder de la creatividad y la tecnología». Su estrategia corporativa para este 2026 está centrada en generar sinergias entre sus divisiones de entretenimiento (cine, música, videojuegos) y su hardware. Por eso, el objetivo de Sony con su división móvil no es necesariamente vender más terminales que los gigantes asiáticos o americanos, sino establecer un ecosistema donde la experiencia sea única, dotando a los creadores de herramientas que reflejan el ADN de sus cámaras Alpha y sus reproductores WALKMAN. Con el Xperia 1 VIII busca que la captura del día a día alcance niveles cinematográficos y artísticos sin que el usuario tenga que ser un experto. El primer impacto del nuevo terminal se produce a través de dos sentidos: la vista y el tacto. Tras más de un lustro manteniendo un diseño muy similar (desde el Xperia 1 II), la marca ha dado ahora un giro de timón. El nuevo móvil estrena el concepto de diseño 'ORE' (mineral, en inglés), que se inspira directamente en las texturas de las piedras preciosas en bruto. Los materiales elegidos combinan un cristal trasero esmerilado protegido por Gorilla Glass Victus 2 y unos marcos de aluminio texturizados. Esta fusión de materiales no solo aporta una apariencia de lujo industrial sino que, según la marca, mejora drásticamente el agarre. El nuevo terminal llega en cuatro colores distintivos e inspirados en la naturaleza: Negro, Plata, Rojo y una exclusiva versión en Oro. Además, para los más puristas, el dispositivo conserva sus señas de identidad: el clásico botón físico dedicado para el obturador de la cámara (que simula el tacto de una cámara réflex) y el codiciado conector de audio minijack de 3,5 mm para auriculares, una rareza en la gama alta actual. Pero la gran revolución del Xperia 1 VIII reside en su módulo fotográfico, que abandona la tradicional disposición vertical en favor de un módulo cuadrado más prominente, que alberga tres cámaras, todas de 48 megapíxeles. La joya de la corona es su nueva cámara con teleobjetivo de 70 mm (f/2.8). Sony ha tomado buena nota de las limitaciones del pasado y ha integrado un sensor de imagen de 1/1,56 pulgadas, es decir, aproximadamente cuatro veces más grande que el utilizado en el modelo anterior, el Xperia 1 VII. Esto se traduce en una captación de luz notable y en un rendimiento en entornos oscuros que la marca compara, no sin cierta audacia, con el de un sensor full-frame, minimizando el ruido y maximizando el rango dinámico. El sistema se completa con dos lentes equivalentes a 16 mm (ultra gran angular) y 24 mm (principal), todos ellos beneficiándose de un procesamiento RAW multifotograma que rescata detalles en las luces altas y las sombras más densas. Pero el hardware no está solo; el nuevo Asistente de Cámara con IA , impulsado por el motor Xperia Intelligence, cambia las reglas del juego. Con solo encuadrar un sujeto, la IA analiza el entorno, el clima y las condiciones de luz para sugerir 'Creative Looks' en tiempo real. Recomienda tonos de color, lentes óptimas y ajusta el efecto bokeh adaptándose a la escena, permitiendo que incluso los fotógrafos noveles logren expresiones visuales de buen nivel con un solo toque. Bajo el capó, el Xperia 1 VIII no hace prisioneros. Está impulsado por la brutal plataforma móvil Snapdragon 8 Elite Gen 5 de Qualcomm, que promete un aumento del rendimiento del 20 % respecto a la generación anterior y que garantiza una multitarea sin tirones y una experiencia gaming de primer nivel. El panel frontal es una pantalla OLED de 6,5 pulgadas con resolución de 1080 x 2340 y una tasa de refresco fluida de 120Hz. El apartado multimedia se corona con los nuevos altavoces Full-Stage Stereo. Según la firma, el teléfono ofrece graves más profundos y agudos más nítidos, creando un escenario sonoro envolvente ideal para consumir películas y música de alta fidelidad. En cuanto a la autonomía, cuenta con una batería de 5.000 mAh que, gracias a la optimización inteligente de aplicaciones pesadas como los mapas, promete hasta dos días de uso y garantiza mantener su salud operativa durante al menos cuatro años. Todo esto respaldado por carga rápida de 30W y carga inalámbrica. Si ponemos al Xperia 1 VIII frente al espejo de sus competidores directos, como el iPhone 17 Pro Max de Apple o el Samsung Galaxy S26 Ultra, las diferencias de filosofía son evidentes. Mientras que Apple y Samsung han eliminado por completo el almacenamiento ampliable, el nuevo Xperia no solo mantiene el soporte para tarjetas microSD (permitiendo alcanzar hasta 3 TB de memoria total y pudiendo extraer la bandeja sin necesidad de herramientas), sino que además sigue abrazando el sonido analógico sin latencia a través de su puerto de 3,5 mm. El terminal de Sony gana en versatilidad para los audiófilos y creadores que graban vídeo y necesitan monitorizar el audio en tiempo real. No obstante, la red ya ha empezado a hacerse eco de las primeras impresiones y no todo son alabanzas . Si bien el terminal mejora abismalmente frente al Xperia 1 VII (el cual recibió quejas por su teleobjetivo ruidoso y la falta de innovaciones palpables), el modelo VIII también tiene algunos puntos ciegos. Aunque ABC aún no ha podido poner a prueba el nuevo terminal, diversos expertos y portales de tecnología han criticado que la aplicación de cámara, al procesar las pesadas imágenes RAW de 48 megapíxeles, resulta un poco lenta en comparación con la inmediatez de disparo de un iPhone o un Samsung. Además, en el apartado de vídeo, algunos analistas señalan que el rango dinámico sigue sufriendo ciertos recortes en las luces más altas. Otra de las principales críticas recae en el software: mientras que Google y Samsung ya ofrecen hasta siete años de actualizaciones de sistema operativo en sus buques insignia, Sony se ha plantado en ofrecer únicamente cuatro años de actualizaciones de Android (junto a seis de seguridad), algo que resulta escaso para un terminal de este rango de precios. Por último, se echa en falta la adopción del estándar de carga magnética Qi2. Sea como fuere, estamos a la espera de ponerlo a prueba en los laboratorios del diario para diseccionar a fondo cada una de estas afirmaciones y comprobar de primera mano si el gran tamaño del nuevo sensor cumple las expectativas generadas. La exclusividad de las tecnologías integradas en el Sony Xperia 1 VIII tiene un reflejo directo en su coste. Estamos, de hecho ante uno de los terminales de mayor precio del mercado. El dispositivo ya está disponible para su reserva, con un precio oficial de aproximadamente 1.499 euros para la versión estándar de 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. Para los usuarios más exigentes, Sony ha preparado una edición exclusiva 'Native Gold' que alcanza 1 TB de capacidad interior y 16 GB de RAM, disponible únicamente a través de la tienda online de la compañía por 1.999 euros. En resumen, el Xperia 1 VIII no es apto para todos los públicos, y se postula como un dispositivo diferente, atrevido y pensado para un nicho de usuarios que no se conforman con lo estándar y que ven en su teléfono inteligente una herramienta de creación definitiva.
  • Aunque sean capaces de responder casi cualquier pregunta que se les haga, en realidad, las máquinas como ChatGPT no saben nada por sí mismas. Todas las palabras que muestran en pantalla son producto de cálculos probabilísticos y de las fuentes de las que beben; que son las que marcan el tono y la línea a seguir. Una línea que puede ser dirigida por el poder, si así lo quiere. Un reciente artículo publicado en ' Nature ' destaca que los gobiernos pueden influir en los resultados que ofrecen estas herramientas. Y que eso sería posible gracias al control de la internet y de los medios de comunicación. Para la realización del estudio, firmado por investigadores de varias universidades estadounidenses, los autores pusieron a prueba varios modelos de inteligencia artificial con preguntas relacionadas con política. Después compararon cómo respondían las máquinas según el idioma, probando hasta 37 lenguas diferentes. Así descubrieron que sistemas como ChatGPT tienden a ofrecer respuestas más favorables hacia el Gobierno y las instituciones chinas cuando las preguntas se realizan en chino en lugar de en inglés. Hannah Waight , coautora principal del estudio y profesora adjunta de Sociología en la Universidad de Oregón, destaca que la IA «no aprende de forma neutral de internet». Aunque los investigadores no tienen pruebas de que «las instituciones y los gobiernos ya estén tratando de manipularla intencionalmente» no descartan que se esté dando ya u ocurra próximamente. «Nos preocupa la posibilidad de que se produzca una manipulación intencionada», explica a ABC. La investigadora destaca que «a medida que las personas de todo el mundo recurren cada vez más a chatbots y herramientas de búsqueda con IA para satisfacer sus necesidades e informarse, los incentivos para que gobiernos, instituciones y grupos intenten influir en el contenido aumentarán». Para rastrear cómo la influencia gubernamental puede acabar afectando a los resultados de la inteligencia artificial, los investigadores analizaron un conjunto de datos procedente de Common Crawl, que es una de las principales fuentes utilizadas para entrenar modelos a la IA. Descubrieron que 3,1 millones de textos utilizados para la capacitación contenían fragmentos muy similares a otros difundidos por medios vinculados al Gobierno chino. Según el estudio, dicho contenido representaba alrededor del 1,64% de todos los documentos en chino presentes en la base analizada, una proporción muy superior a la de la Wikipedia china. En textos relacionados con líderes e instituciones políticas del país, la cifra llegaba a superar el 20%. «Elegimos estudiar China porque ya habíamos analizado su sistema mediático en trabajos anteriores. Una vez que el material de los medios se recopila, copia y reutiliza en internet, resulta difícil saber de dónde proviene originalmente el enfoque. Rastrear estos flujos de información fue una parte fundamental de nuestro trabajo previo y la base de este estudio», dice Waight. Los autores señalan que la mayoría del contenido relacionado con Pekín no estaba alojado en páginas oficiales del gobierno o en medios estatales, sino repartidos por internet. Eso sugiere que se difundió ampliamente por la red -blogs, webs o foros- antes de acabar formando parte de los datos utilizados para entrenar los sistemas. Es decir, que la IA puede 'absorber' mensajes impulsados por los gobiernos sin necesidad de acudir directamente a las fuentes oficiales. Tras esto, los investigadores quisieron comprobar si ese contenido podía modificar realmente el comportamiento de un sistema de inteligencia artificial. Tras entrenar a un pequeño modelo para ello, observaron que cuanto más contenido de ese tipo incorporaban, más probabilidades había de que la IA ofreciese respuestas favorables hacia el Gobierno chino. Algo que ocurría en el 80% de los casos en comparación con sistemas que no estaban modificados. Los autores también comprobaron que el idioma empleado por el usuario influía en las respuestas de la IA. En preguntas relacionadas con la política de Pekín, las respuestas generadas en chino eran más favorables hacia el Gobierno en más del 75% de los casos frente a las ofrecidas en inglés. El patrón se repetía con otras lenguas. En un análisis realizado sobre 37 países, los autores observaron que los modelos tendían a describir de forma más favorable a gobiernos e instituciones de estados con un mayor control mediático cuando las preguntas se realizaban en los idiomas de dichos territorios. Waight apunta que corregir este problema parece complicado: «no existe una fuente neutral de datos de entrenamiento en internet, especialmente para cuestiones políticamente delicadas. Internet ha sido moldeado por estados, mercados y sistemas mediáticos». No obstante, la coautora destaca la importancia de que las empresas de IA «ofrezcan mayor transparencia respecto a sus datos de entrenamiento»: «Esta transparencia permitirá a los usuarios y demás partes interesadas comprender la procedencia del contenido que obtienen de la IA y tomar decisiones informadas sobre qué herramientas de IA utilizar (si procede) para cada tipo de pregunta». La investigadora también considera que la sociedad «debe ser cautelosa» con los llamados a la regulación gubernamental de los datos de entrenamiento de IA, ya que «puede utilizarse con fines distintos a la mitigación de daños, como la censura política». «Infiltrar perspectivas estatales en los datos de entrenamiento a través del entorno informativo es solo una de las maneras en que los estados y otras instituciones poderosas pueden influir en los modelos. La propiedad y la regulación también son dos palancas clave en esta disputa política», zanja Waight.

Información

Publicidad:
Cookies user preferences
We use cookies to ensure you to get the best experience on our website. If you decline the use of cookies, this website may not function as expected.
Accept all
Decline all
Leer más
Marketing
Set of techniques which have for object the commercial strategy and in particular the market study.
Facebook
Accept
Decline
openx.net
Accept
Decline
Unknown
Unknown
Accept
Decline
Analytics
Tools used to analyze the data to measure the effectiveness of a website and to understand how it works.
Google Analytics
Accept
Decline
Google Analytics
Accept
Decline
Advertisement
If you accept, the ads on the page will be adapted to your preferences.
Google Ad
Accept
Decline
Guardar